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Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

2020.04.26 06:04 DanteNathanael Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

Así termina el día: el reloj da la última hora sobre su circunferencia y reinicia, pero él, reflejado en el centro, lo único que puede ver es cuánto tiempo ha perdido.
Detrás del vidrio circular, vector mayor y menor del tiempo apuntan rectos hacía el opaco cielo. Desfigurados claustros posthervoreos avanzan lentamente en fila bajo la fría atmosfera de las ultimas suelas anuales de Leo. En las sonrisas de luna que logran aparecer de vez en cuando entre las grietas de la troposfera, se puede oler el petricor proveniente de la naciente Aura, cortesía de la recién bautizada Katia, vanidosa hija del vórtice tropical buscando la manera de tragarse en sus cabellos efluentes la luz del Sol, para escupirla fría, difuminada y obscura—Coyolxauhqui en el reino de Tonatiuh, imponiendo desde el ojo de su vientre atmosferas extranjeras con apocalipsis en mente, despertadores para los oxidados engranajes del mecanismo tectónico.
Debajo de todo, por fin arriba, él espera . . . no hay nada, ni tampoco ha llegado a su cuerpo. Cierra los ojos por pequeños lapsos que culminan en un esfuerzo por mantenerse despierto cambiando de posición, solamente para cerrarlos otra vez y hacerlo de nuevo. La noche cae en el horizonte lentamente, el invisible manto de estrellas moviéndose silenciosa mientras los sifones oculares, pupilas negro esterlino, llevan esa luz que hace posible verlos al reino de la inconsciencia, la promesa de vida progresivamente desvaneciéndose estrella a estrella, bulbo a bulbo, interruptor a interruptor. La cantidad de silencios a su alrededor crecen, los pasos del Sueño cada vez más audibles juntos con las campanitas llenas de almas chocando entre si paso a paso . . . el deseo de pertenecer a ellos aumenta, pero el brillo cuadrangular pide un poco mas de compañía. Y con un largo bostezo Somnolencia llega, y con ella . . .
. . . llega un bólido balido expulsado del interior de alguna casa vecina, atraído por la fina influencia de sus oídos. Refunfuña tal Caguamo, meneando la cabeza exhalando frustración en torrentes sincopados a las flautas tocadas por el viento entre árboles, edificios y telarañas de cobré y PVC. Deseando reanudar su ritual con ella, quién ya ha vuelto a la seguridad de las sombras, sin saber a estas alturas de su vida una manera constante de atraerla de nuevo cuando quisiera, y sin una vibración reciente en su mano, comienza a platicar con Caguamo, como ya es costumbre, que lo espera, con un poco de frío, en la base de la plegable escalera de aluminio que uso para subir a la azotea.
"¿Qué piensas de las ovejas, 'Wamo?"
"¡Aarf! Ggrarf, arf aarf raff . . . Raf."
"Claro, si son deliciosas, ¿pero alguna vez has visto una?—viva, no en carnitas, digo—no te parecen un tanto, no sé, ¿estúpidas? ¿inocentes?"
Caguamo levanta su rostro confundido, pequeños aglomerados de hielo hay en sus bigotes, hacia su dirección. No había comentado nada sobre su sabor . . . pero claro que lo amaba. El olor característico de un domingo, con todo y sus meteorológicos tintes religiosos, volviendo el aire más pesado, difractando la luz en un espectro más cálido, colores para algunos hogareño, que llenaría sus corazones de calor con tan solo recordarlos, pero para otros el más simple y doloroso indicador de su soledad. . . . Para nada. Caguamo compartía con su compatriota humano el dolor auditivo que era aquella nueva inquilina, con la furia propia de un chihuahua.
Dentro de las sombras, el panorama cae. Los antenados, cableados y apilados bloques negros del horizonte pronto y lejano, melenas construidas de borrosos aluzamientos y brillantes bocas poligonales adornando las caras de planas obscuridades, caen hacia arriba, inversa gravedad circadiana del profundo y fluido negro que ella ha derramado con un beso entre la superficie de sus ojos y el anverso de sus párpados. Al chocar con las magmoides nubes prekatianas liberan paquetes electromagnéticos atrapados en altas estacas de acero, vibrando al llegar a su celular, movimiento periódico que quizás no en fuerza, pero si en ritmo, es indistinguible del rebote asiento-trasero del puñado de pasajeros sentados en el metro. Todos, despiertos o no, recorren alabeadas e invisibles guías al destino de siempre . . . ¿Por qué habrían de dudarlo? En la ceguera impuesta por la subterraneidad (que dos días antes había celebrado su cuadragésimo octavo cumpleaños) las sensibilidades autogeolocalizadoras necesarias para notar que efectivamente, así como al dormir, flotando en los vientres del Sueño, el rumbo, el final, habían cambiado bruscamente por capricho de Alea, eran inmensamente escasas. Dormidos a la mitad, tan cerca y tan lejos de descansar en paz, frunciendo seños, formando sonrisas, asfixiándose a efecto retardado es su apilación horizontal, son llevados a un lugar que reconocen como el mismo, pero que no podría estar más lejos de serlo.
Las ofrendas de todos los alabastrones presentes se alzan hacía los ventiladores negros.. El sonido generado por el vórtice es solamente audible cuando el metro se paraliza en miedo, junto con todos adentro. Buscan quedarse callados, el más mínimo sonido puede ser malinterpretado. La respiración disminuye, las lenguas paran de moverse en sus cavidades bucales, los audífonos empiezan a susurrar, aquella comezón debe de esperar . . . ¿esa luz estaba parpadeando cuando subí? La obscuridad del túnel empieza a multiplicarse, extendiendo su cuerpo en contra de las ventanas, crujiendo, vibrando . . . nadie parece notarlo, pero, pero, lo oyen, ¿no? Cada vez todo se hace más fuerte. . . . Es . . . no no, solo es el reflejo de sus audífonos en la ventana. Ja. Juré que era un rostro afuera de la ventana . . . está dentro, ¿no? ammm, no . . . algo definitivamente se acerca . . . viene de muy lejos, corriendo por el túnel, trayendolo consigo . . . si, los oigo, oigo sus dientes castañeando de hambre, deletreando mi nombre en sus estómagos. . . . Aquí vienen. . . . Un gran borrón naranja pasa hecho la Mocha por las ventanas, silbando crujiendo, cientos de siluetas difuminadas entre si derritiéndose por la velocidad en la obscuridad de su anonimato . . . nada fuera de lo usual. Mira todo pasar, suspirando en alivio. Vuelve a cerrar los ojos. Por lo menos hasta que oye el rechinido de los frenos. Cara a cara, no se atreve ni a ver los reflejos que piden un poquito de sus ojos, una mordida visual, un grito inaudible clamando por digestión cerebral . . . siente que algo se abre paso sobre el mar capilar, sale por la ventana y aterriza en el techo con un estrudendo. Lo único que puede oír es el ventilador succionando sobre al aire que exhala pesadamente. Sudor empieza a ser secretado, el calor aumenta hasta que algo sobre ella empieza a decir, un susurro encantador, un gran siseo, mientras todo yace unánime y petrificado, "Si recuerdas qué es la luz al final del túnel, ¿no?" Ella no responde. "Parece que no . . . que lástima, pensé que lo recordabas." Trata de alertar alguien, pero todo está hecho piedra, incluso ella, de la cabeza para abajo, su miedo y eso lo único con aparente permiso de moverse. "Aura, Aura . . . la luz al final del túnel es otro tren . . . la luz al final del túnel—" Por fin logra alzar la cabezs, sumida en miedo, sudor y desesperación, en el momento exacto para ver cómo el ventilador ya no está girando, y entre la rejilla desciende rápido como la Miseria, "—s o y y o."
Al fondo del vagón, visibles a través de un infrecuente valle de espaldas, dos hombres se saludan con los puños, uno de ellos silbando la melodía de Mi destino fue quererte. Sin soltarse, el otro, vestido de azul, mangas arrugadas y recogidas hasta el codo, revelando un reloj en cada muñeca, empieza a cantar “. . . maldigo al amor.” Sus manos empiezan a bailar en el reducido espacio que tienen. Muchos empiezan a sentirse incomodos, no están acostumbrados a ver la felicidad nacer de la nada. Un muchacho empieza a sonreír con ellos mientras que en los altavoces se les da los buenos días a todos con información sobre la estación que se aproxima. Sí, sí, nunca debes de olvidar sonreír. . . . Parece que él pensaba lo mismo hasta que entre gritos inesperados, Aura despierta del trance y logra ver en su cara una mueca para que la tierra se lo tragase, tirando la pequeña sonrisa que había logrado extraer de su interior al aire, el ventilador succionándola . . . pero la tierra ya se los había tragado a todos: el roce de su pene contra las nalgas de un señor habían despertado las fantasías reprimidas de su juventud, liberando a manera de supresión insultos y movimientos para mentarle la madre:
“Para pendejo no se estudia.”
“¿Lo dice por experiencia?”
Pero el peso del Amanecer hunde su rostro y su vigilia de nuevo entre cientos de suaves pelos sintéticos, propios de su almohada—afelpada chaqueta color cobertor, modelo hombro, con olor a suavizante y perfume—dejándola salir seis estaciones después de la planeada. Su destino es la escuela, la maldita escuela.
“¿Si pasaste?”
“Si, y no gracias a ti, maldito ‘storbo,” corriendo a las escaleras, 4 pasos por cada paso de persona normal.
Ring-ring. Extraída de la cama, Alán expide una serie de bostezos indivisibles. Coloca su desnudo pie izquierdo sobre la fría gravedad, espera un segundo, y descansa el derecho sobre la rejilla del compañero delantero. Con una mano silencia la desesperada alarma, con la otra vierte tinta negra de su pluma en símbolos latinos, pigmentos diluidos formando cadenas que denotan en claro-obscuro las ideas recibidas sobre el papel adiestrado. Las lagañas que bordean sus ojos se extienden en trenzas segmentadas hasta la tenue cuadrícula azul con fondo blanco, medio centímetro cuadrado de blancura, treinta y seis por cuarenta y nueve cuadritos, más bordes—blanco como el de su pijama, procediendo a quitársela con sonambulico fervor: primero la camisa, revelando la falta de ropa interior superior, enseguida los pantalones, dejando como huella de su presencia un patrón pintado en carne viva, montañas en contracara a las presentes en el elástico que lo mantenía adherido a su cintura. Todo cayendo a la misma velocidad. Al pasar a la siguiente página, esquina superior derecha, continua cepillándose los dientes, arriba-abajo, escribiendo izquierda-derecha, palabra tras palabra, deslizando sus ya calcetados pies dentro de un cómodo calzado sucio. Primero izquierdo, cruz, orejitas, nudo iniciando por la derecha, otro nudo más, después derecho, lo mismo. Seguridad, firmeza, libertad, alas para volar hechas de nilón y algodón. Finalmente ha acabado, la clase ha terminado y todos podemos relajarnos hasta que arribe otro metro atrasado, trayendo el clima del túnel, los vientos estacionarios presentes en la obscuridad llenando las arcas del andén, aventados a treinta kilómetros por hora más su velocidad natural. Variable. Demasiado variable. Cierra los ojos, no quieres que nadie entre en ellos, no quieres que nadie vea lo que hay en ellos.
“¿Por qué siempre llegan tarde?" Y al verlas tomadas de la mano, Alán añade "—¿y juntas?”
Un par de huh's desentonados y unísonos, lagrimitas de bostezo saliendo de los ojos de Kessandra y la anillada por Insomnio mirada perdida de Aura le responden.
Se toman de las manos en la forma particular de "hermanas" recién reconciliadas. El pulgar e índice de Kessandra formando un anillo falángico que, con sus internas sombras, logra diferenciar los de otra manera indiferenciables pigmentos de sus pieles, PMS P 37-9 C, dinámico a la temperatura ambiental y corporal—la anchura y profundidad de sus pares de ojos el único punto de anclaje del que todos pueden decretarlas como amigas, en vez de familiares, diferentes constelaciones, misma obscuridad.
"¿No han visto qué hora es?" continúa Alán.
Kessandra al fin se atreve a verla—09:07—al levantar la cabeza hacia el cuadrangular reloj sobre el pizarrón. Al bajarla, la punta de su nariz despliega el panel de notificaciones del estratégicamente posicionado celular de Asán, donde antes de retroceder y levantar sus puños, vislumbra debajo de la hora atrasada por un minuto, una serie de mensajes insoportablemente falsos con una tal "Linx", que días antes, vagando por las calles que de alguna u otra manera conectan a la burbuja de existencia de la preparatoria con el mundo exterior, la había visto con él, tomados de la mano, compartiendo con bromas y risas altisonantes una orden de tacos de canasta, frijol y papa por el olor, con un helado de la nevería más cercana, fresa, uva y choco-chips, caminando a una velocidad casi lo doble que la suya hacia Tlalpan.
"Shiinga tu madre, pende—" Entre i'es y e's, burbujea a la superficie de su consciente sensorial el espacio negativo, ciento cuarenta y tres punto ocho por sesenta y nueve punto cinco por ocho punto cinco milímetros, dejado por el vacío que su celular creó en su mochila al saltar de su posesión a la de otro sin su permiso, retribución monetaria o ya de mínimo un "gracias," apagando el final de su oración mientras Aura, ahora libre, camina hacía su lugar. Una mirada registra cada uno de sus movimientos.
Caminando, suelta un suspiro. Todos creen que se trata de un lenguaje pneumático por descifrar, pero nadie se atreve preguntar. Ella misma se ha percatado de esto, por lo que de vez en cuando expira versos de Blake y Lorca en un amateur morse. Pero hoy no se trata de eso, pues al saludar al resto, se pregunta cómo es que llega todas las mañanas sin recordar el trayecto ("¿Qué onda?"), con la ligera sospecha de haber vivido ya éste día ("Hola Aury, te ves preciosa." Ay: "Gracias, bebé.") de manera exacta. ("Hola chicos.")
Al ajustarse los garabatos del pizarrón poco a poco a sus ojos, cree haber leído algo relacionado a lo escrito alguna vez, aunque la memoria visual de un "proceso subconsciente" no puede ser traída a la consciencia, y las palabras "arco reflejo" sólo le recuerden a la entrada de su hogar anterior, memorias de un domingo por la mañana. La sigue mirando.
Con el Sol alcanzando su cénit, montañas apenas visibles, rugir incesante de motores, cláxones, comercio, pasos y risas sobre los pasillos, las paredes haciéndose más chicas con el paso del día, el reducir inquebrantable de la paciencia y los niveles de atención, sobre las empolvadas losas gris penitencia y tras mucho debatir interno, una figura se alza por detrás de los bosques de queratina teñida de colores extracapilares, aproximándose a ella mientras su respiración se hace más pesada.
"¡A!—Aura . . ."
Pausa la escritura, su mirada asciende y desciende al confirmar la forma de la voz . . . y suspira de cansancio. Pero él continúa, titubeando en su nervio-sismo: "¿Cómo e-estás?"
Al recordar lo dicho por su madre, tan repentino pero esperado como un relámpago en medio de la tormenta, Aura se toma firme y bruscamente de la chaqueta blanca de Ródian, usando el impulso para levantarse unos centímetros de su asiento y decirle, en un tono desinteresado y ahogado, cerca de su oreja: "Ah. Hola, Rod."
"¿Recuerdas lo de ayer?"
"No," responde bruscamente, hundiendo los ojos en su siguiente aliento, "no recuerdo ni cómo llegué aquí hoy, mucho menos los días anteriores; ¿qué hay de ti?" Pero antes de dejarlo responder, su madre de nuevo presente, vuelve al tema: "Ammm . . . No. ¿Qué fue lo que dije ayer?"
"Bueno, me dijiste que te sentías sola y querías compa—"
"¡Ahhh! Si."
"Y . . . Y pues—"
"¿Ajá?"
"Quedamos en salir. Además, me dijiste que—"
"¿Enserio dije eso?"
"Ammm. Si."
"Ah . . ."
"—me dijiste que te recordara, porque estabas un poco ebria."
"Creo que no fue solamente un poco, Ródian."
"¿Mande?"
"No, nada . . . Demasiado."
"¿En-tonces?"
"Si, seguro. ¡Ya qué!"
Ródian, un momento sin decir nada, se convulsionaba con tan grandiosa oportunidad. Aura le despertó.
"Búscame al salir."
"Claro."
Aura, Aura, su nombre rondaba incansable en las espirales de su pensamiento. Por un lado, se generaban memorias de posibles futuros, por el otro, con considerable mayor peso, un torrente presurizado de ingeniosa envidia y excelente mentira dejaba caer frente a su tercer ojo las memorias del famoso—por lo menos para él—muro de su hermano. Una pared patronizada con lazos y clavos de los que pendía ocasio-nalmente una impresión de 10x13 centímetros de algún tiempo en el pasado, a pie de recuerdo el nombre de la acompañante en turno, y por debajo la fecha y una aproximación de las coordenadas, tomadas de Gmaps, del lugar y el tiempo donde fue extraído aquel momento. Los lazos varían en color: hay una gran cantidad de rojos, los cuales, retorciéndose en las ápsides de la pared, finalmente regresan, tras separarse en T'es y reconformarse en Y'es, hasta un circular vacío central donde pareciera que habría de colgar una fotografía que aún no había sido tomada; y azules, verdes y negros, brotando en pasajeros callejones, resaltando puntos y fotografías que Ródian no comprendía, pero que su hermano, encantado con su palacio mental exteriorizado, siempre miraba todas las mañanas, para revitalizarlo.
"Una foto de las fotos, eh."
"Así parece ser. Quizás no deberíamos de llamarles fotos, si no capturas . . . engramamos bucles de los cuales no sabemos en dónde está su origen."
"Oye, ¿y si nosotros somos el origen?"
"Mira pequeño . . . Deberías ya estar en camino, migrando hacia las regiones fronta-les, en donde con tus habilidades servirías más para lo que se lleva a cabo detrás de aquellos rangos misteriosos. Y-Y no me digas—"
"Oh, quiero intentarlo."
Sola de nuevo, nota el acre olor originado por la quema de sustancias ilícitas en la calle vecina alcanzándola tras haber envuelto a todo el salón, entrando por la lejana ventana paralela a ella. Había encantados y había asqueados. La plasta azulada leve-mente bosquejada que el Amanecer resalta siempre sus contornos de, al alzarse y transformarse en el Atardecer, ya ha desaparecido por la reducción por contamina-ción del horizonte y su lejanía según el observador. Juntos, función y límite se deslizan en el mismo plano que los anticuados pantalones obscuros del profesor. "Bienvenido 23, por favor, antes del 49. Y 16, al extremo derecho, si es tan amable." Sobre las abscisas siguen corriendo datos y líneas, mientras gira su cabeza hacia la ventana, con asco de frente, ora al pizarrón, ora a su cuaderno, mismo asco, recreando las mociones ritualistas con las que despierta cada mañana, mojando sus ojos con lágrimas que, negándose a correr expulsadas de las órbitas hacia el suelo, hacía el centro de la tierra, empiezan a flotar, haciendo todo el uso posible de su tensión superficial, frente a su visión para contaminarle la vista con atmosféricas imágenes de ella, ésta mañana, frente a su espejo, contorneada por la niebla de su Insomnio. . . . Pues un sueño no sería tan aburrido . . . ¿O sí? Pero ya ha ocurrido tanto, por tanto, que ya no se inmuta mucho . . . No, no, no es la rutina, es que la rutina ya no cuadra dentro de lo que según ella, en algún momento, pensó que la llevaría a ser feliz; la lista de Cosas que valen la Pena hace un tiempo que ya fue olvidada, tanto para agregar, como para tachar, pues ahora la dinámica de su vida funciona a partir de la búsqueda de pretextos para seguir despierta, seguir con su vida de cualquier manera . . . Recuerdos y sueños, pasado y futuro, nunca presente . . . Quizás allí esté el problema . . . Quizás. . . . Y quizás hoy mismo descubra sí, sus sospechas confirmadas, alguna vez ha despertado realmente.
A sus apagados ojos cafés llegan fumarolas expirándose en patrones circulares, llevando su mirada, con cada grado recorrido aumentando el volumen acumulado ya dentro de ella desde hace años de su desesperanza, hacia el típico cuadro en el que se la vive y regocija Alán—que en realidad es la imagen típica de cualquier semipareja que se pueda encontrar en ese lugar, en cualquier salón, en cualquier jardinera, intentos por vencer la manera en la que todo parece perder calor progresivamente, incluso dentro de los corazones de aquellos que juran amarse con todo el corazón—lo que concuerda mucho con él, pues lo único que tiene fuera de promedio es su panza y su altura, ambos sobre la norma.
Vaya.
Aura se pregunta si alguna vez podrá dejar de verla—en realidad, verlas—de esa manera. Se “aprieta” dentro de su pantalón al centrar su vista en nada más y nada menos que en una de sus tantas tontas fantasías de pobre enamorado. Chica original y despampanante. Realmente la quiere, la quiere para esto y el otro. La mezcla de sus simplezas, dadas por ser partícipes de un mismo espectro en género opuesto, le da sabor a todos sus encuentros, encuentros en cuyos rumbos se pinta la orgánica corona de una pura Necesidad de Amor. Trap y reggaetón resonando con rock y hip-hop. Las voces de vodka, tequila adulterado, las famosas y queridas aguas locas, encantan los sentidos con la mirada concentrada de erotismo de unas medias lunas en celo, un movimiento de cadera o de cabello o de ambos, tejiendo y empujando con sus atracciones y sus repulsiones la tan buscada Receta Hormonal. En crestas se dice "son sólo tuyas" y otras tantas invitaciones para iniciar el fuego, en sus valles se ven frondosos abandonos e idas-sin-despedidas, tan originales en argumentos y disculpas, como cuando Alán piensa en cómo se congela cada vez que la(s) ve y cómo se calienta cada vez que la(s) besa, mucho más si le permite(n) un par de toques—aunque no muchos, disculpa, tiene(n) novio. . . . Y piensa que todo ello lo acerca a algún día encontrar a la indicada, aunque no se dé cuenta que solamente, con cada capa de lubricante vaginal de distinta procedencia añadida sobre su cabeza, solo reduce el círculo en donde persigue su propia cola, llegando beso tras beso a un punto donde no tenga más remedio que escoger entre parar a encontrarse o tragarse a sí mismo “sin querer.”
O eso se pinta mentalmente ella, con todos los grises del pantalón de Alán y el azul mezclilla de los ajustados jeans de Linda: colores celestiales familiares de aquel día. Pues . . .
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2020.02.25 17:40 Holykris18 Sueño de los Guardianes - Volumen I Parte 1 - Capítulo 1 El Primer Paso

Todo comienza en un mundo dividido, las personas están llenas de desconfianza, miedo hacia lo incierto que es el futuro, no solo les temen a los monstruos sino a sus semejantes por las atrocidades de las que son capaces. Un joven en harapos y cubierto de suciedad cargando una espada un poco grande y un costal en cada mano se adentra al pueblo en busca de un sastre.
La gente le da las indicaciones correctas, y mientras el joven recorre su camino todos le echan miradas y hablan a sus espaldas. Después de un recorrido corto llega a su destino y en el interior se encuentra con un señor con cabello canoso tan blanco que los ojos del joven los entrecierra al intentar mirarlo directamente.
El viejo sastre suelta una ricilla, señal de estar acostumbrado a dar exactamente la misma primera impresión por mucho tiempo. A diferencia del resto de personas, él ignora la apariencia del joven, y al señalarlo el joven el sastre responde que “En esta línea de trabajo lo primero que ves en una persona es en lo que se puede convertir un cliente. Cada persona es una obra de arte aún por esculpir.”
El joven aprecia su sabiduría y mantiene conversación mientras toma sus medidas. ¿Qué clase de atuendo va a querer? ¿Colores preferidos? ¿Posturas habituales? El joven se queda callado tratando de responder lo suficientemente claro a cada pregunta, la conversación es más un interrogatorio.
“Quiero un atuendo para viajar, que cubra lo más esencial, para resistir el frío, caminar mucho, poder llevar objetos fácilmente. Supongo que azul y negro. Estoy más habituado a tener las piernas un tanto abiertas y mover los brazos, así que tome en cuenta la zona de la espalda alta, las rodillas y la entrepierna.”
Peticiones específicas, el joven ha de tener un objetivo claro, por lo que el sastre pregunta cordialmente. “Eventualmente tomaré el Reto del Monte del Rey y llegaré a la cima del mundo, entonces podré cumplir mis objetivos.”
El viejo sastre afirma que es un suicidio, incluso sus amigos de toda la vida se fueron del pueblo en busca de aventuras cuando jóvenes y jamás volvió a saberse de ellos. Él es el único que ha vivido tanto por tener los pies en la tierra y le pide que sea realista.
“De nada sirve vivir si no intentas por lo menos cumplir con tus objetivos, ya sean sueños o ambiciones.” El joven agradece la preocupación del anciano y le asegura que no es una persona cualquiera.
Además del atuendo, el joven ordena unas cuantas prendas para estar mejor vestido y la ropa es surtida al toque. Del saco que carga con él, el joven le paga al sastre con un pedazo de oro poco más grande que su puño y mientras el pago es contemplado con ojos muy abiertos el joven pregunta sobre el pedazo de tela que está enmarcado en la pared.
El sastre dice que es su mayor tesoro, es un pedazo de túnica élfica, muy resistente y ligero y tiene una gran historia por detrás. El joven pide escuchar la historia y el sastre se emociona al tener la oportunidad de desempolvar su relato.
“Cuando era joven, tan joven como usted, era aprendiz del negocio familiar, mi padre era un excelente sastre, tanto que le llegaban encargos de familias adineradas de sitios lejanos. Un día nos visitó un miembro de la realeza y pidió un atuendo en específico, pero mi padre se negó, pues era imposible conseguir el material más importante.
La reputación de la familia cayó por los rumores que empezaron a rondar, por lo que yo decidí agarrar la bolsa e ir al bosque a conseguir aquello que causó tantos problemas. Fácilmente lo encontré, pero entonces descubrí la razón por la que era imposible conseguirlo, el bosque estaba infestado de monstruos y yo estaba muy adentrado como para salir enseguida.
Estaba a merced de un monstruo muy grande y justo cuando estaba por ser devorado el monstruo cae al suelo, completamente tieso y pude ver que había recibido flechazos. De entre los árboles salió un sujeto cargando un arco y me dijo que corriera por mi vida, pero mientras lo decía el monstruo volvió a moverse y grité a todo pulmón “¡Detrás de ti!” y terminó siendo herido por mi culpa.
Después de rematar con facilidad al esperpento, pude ver claramente que se trataba de un elfo, con las orejas largas, piel muy blanca y de apariencia muy joven. Él se retiró a lo más profundo del bosque y todo lo que pude recoger como recuerdo fue aquel pedazo de tela de su túnica. Nunca llegué a agradecerle por salvar mi vida, pero gracias a eso logré vivir lo suficiente para reivindicar a mi familia.”
El joven escuchó cada palabra con suma atención, le agradeció y preguntó cuánto tiempo tardará su encargo. Un día, por lo que tiene suficiente tiempo para descansar en la posada, asearse y comenzar su viaje con el pie derecho.
Con un pago igual de exagerado, le dan un festín para él solo y la habitación más lujosa, para un pueblo pequeño. En la noche, el joven se la pasa descubriendo lo que es un espejo y hace su mejor intento en quitarse todo vello facial.
Al día siguiente el joven no tarda en empezar a portar su atuendo de viaje, botas de suela dura, pantalones, túnica, chaqueta, guantes largos de medio dedo, además de una alforja en la cintura y hasta le incluyó una correa para cargar la espada en su espalda. Que el sastre tomara en cuenta que el joven utiliza la espada fue un gran gesto.
Mientras el joven habla un poco más con el sastre se escucha un escándalo en las cercanías además de las voces de la gente. Al salir notan que el pueblo está bajo ataque de hombres oso, bestias enormes de 5 metros de altura, y son por lo menos diez de ellos.
El joven se dirige hacia ellos, pero de la nada sale fuego y las bestias son derrotadas de uno en uno, unos cuantos huyen mientras de entre el fuego sale un joven con cabellos rojizos y sus puños envueltos en flamas. El “manos de fuego” se jacta de su victoria, pero uno de los osos se levanta para atacarle por detrás, y súbitamente es azotado al suelo por un puñetazo del joven con espada.
“Oh, gracias por cubrirme. Eres una buena persona.” El “manos de fuego” dice muy despreocupado, pero el sastre se acerca a la escena y pregunta si ellos dos son “adeptos”. Ambos responden afirmativamente y reciben la noticia de que en el pueblo hay repudio hacia los adeptos, por lo que deben retirarse, lejos.
Ellos salen corriendo una vez que empieza a reunirse la gente con horcas y gritando “¡Adeptos! ¡Adeptos!” y el joven no puede evitar grabarse en la mente la imagen del odio que sienten hacia él sin conocerle.
Después de alejarse lo suficiente, los dos adeptos descansan para recuperar un poco el aliento, el “manos de fuego” se presenta como Guilian, un trotamundos que lleva tiempo recorriendo los alrededores. La espada es recostada en el suelo y correspondiendo a Guilian, “Me llamo Chris, recién empiezo mi viaje.”
Guilian no cree que Chris sea un adepto, solo dio un golpe al hombre oso, pero Chris de inmediato le demuestra que se equivoca. Él es un adepto de Tierra, simplemente que no mueve tierra, usa sus poderes para aumentar su propia fuerza.
“No se trata del poder que tengas, sino cómo lo utilizas.” Y Guilian queda un poco intrigado por cómo el poder de la Tierra se vuelve fuerza bruta, pero Chris decide no responder, no es como que se conozcan lo suficiente. Por ello, él invita a Chris a viajar juntos, los dos derrotando monstruos mientras se abren paso al mundo le parece una grandiosa idea.
“Bien, ¿y a dónde sugieres que viajemos? ¿Tienes algo en mente?” pero solo consigue un “Ni idea” como respuesta. Chris sugiere ir al bosque que mencionó el viejo sastre, él quiere hacer algo al respecto sobre el agradecimiento pendiente del anciano.
A Guilian le parece una buena idea adentrarse al bosque infestado de monstruos para encontrar la aldea de elfos que nadie ha confirmado su existencia por más tiempo del que existen los pueblos y aldeas de los alrededores. “¿Lo dices en serio o solo estás siendo sarcástico?” es lo que dice la expresión de Chris al escuchar su idea desde esa perspectiva.
Después de medio día de caminar, los dos llegan al famoso bosque y entran sin considerar que está a punto de anochecer. Mientras Guilian usa sus puños flameantes para iluminar sus alrededores, Chris guía la incursión percibiendo los alrededores con sus poderes de tierra.
Una vez más, Guilian intenta saber cómo usa Chris sus poderes, por lo que Chris cede en esta ocasión. Al intentar controlar la tierra de los alrededores, esa zona es como una parte de su cuerpo, puedes reconocer la forma, posición y todo lo que esté en contacto.
Chris detiene súbitamente a Guilian, asegura que algo los está vigilando, pero de un momento a otro, Chris le advierte que una criatura se aproxima a atacarlos. Él sujeta a Guilian y lo jala para esquivar la embestida del monstruo, revelando su verdadera figura.
Un ciempiés de 10 metros de longitud, completamente acorazado, se postra frente a ellos dos mientras Guilian prepara su fuego para contraatacar, pero Chris lo detiene en el acto, advirtiéndole que su fuego podría incendiar el bosque entero, causando muchos estragos. “Confía en mí, yo pelearé en esta ocasión.” Dice Chris mientras desenfunda su espada y toma postura.
A pesar de lo grande que es su arma, la sostiene con un solo brazo, y Chris sale corriendo directo al ciempiés en una aproximación mutua. Chris se desliza por debajo de la criatura y le brinda un espadazo lo bastante fuerte como para levantar al ciempiés y caer tendido.
Chris no puede relajarse todavía, su espada lo golpeó, no lo cortó, debe encontrar un mejor ángulo para asestarle un ataque crítico. De inmediato el monstruo se levanta y ataca por segunda vez, Chris lo golpea con su puño izquierdo, volcándolo y descubriendo su mandíbula.
Él se abalanza para atacar al mismo sitio, calma su respiración, concentra sus fuerzas en un solo punto, la coraza fue debilitada por el primer ataque, un ataque más fuerte debe terminar el trabajo. Con un espadazo más rápido que la vista, el ciempiés empieza a derramar sus fluidos mientras se retuerce del sufrimiento, atacando a ambos adeptos con su enorme cuerpo.
Chris detiene el ataque, cubriendo a Guilian, con su fuerza aumentada, aunque es difícil resistir por lo resbaloso que está su cuerpo por los fluidos. Mientras Chris aguanta lo más que puede, un proyectil vuela directo a la herida del ciempiés, dejándole un agujero enorme atravesando su cabeza, y cayendo al suelo.
La batalla fue intensa a pesar de durar menos de un minuto, pero Chris no puede dejar de respirar por la falta de aliento, entonces su vista empieza a desvanecerse y cae de cara al suelo. Mientras pierde la conciencia logra ver unos pies aproximarse a la zona iluminada a medida que la voz de Guilian se pierde.
Chris abre los ojos, despertó en una cabaña extraña, y mientras Guilian da un gran suspiro de alivio, las primeras palabras que suelta Chris son para preguntar dónde está su espada. Guilian le dice que está enfundada y en la casa del jefe de la aldea, Chris conecta los puntos, alguien le dio el golpe final al ciempiés, y lo llevaron a una aldea dentro del bosque.
Entran a la habitación unas cuantas personas y los rasgos son evidentes, largas orejas, tez blanca, ojos brillantes, ellos están en la aldea de elfos. Le dan una muy resumida explicación, le salvaron del veneno de los fluidos del ciempiés comehombres con herbolaria y lo trajeron a la aldea, pero confiscaron su espada debido a la naturaleza de la intrusión.
Han pasado dos días desde aquella noche, Chris les da la misma explicación que Guilian, solo son viajeros que tenían curiosidad sobre la legendaria aldea de elfos y que no tienen malas intenciones. Una vez que Chris puede levantarse y andar sin ayuda, pasea por la aldea para ver lo que ninguno.
Los elfos son seres muy pulcros, modales impecables, aire de superioridad intelectual, aunque eso es solo una opinión, pero tienen grandes señales de vivir de la naturaleza, por ningún lugar se ven señales de que traten con carne, son vegetarianos. El recorrido de la aldea de ameno se vuelve monótono, y Chris se aleja a los extremos, antes de adentrarse al bosque.
Una vez que está detrás de la última casa, pregunta al aire ¿cuánto más vas a seguir vigilándome? Aparece de entre los árboles una chica de cabello verde esmeralda largo, sedoso, brillante y trenzado. Chris ahora está seguro, ella es quien remató al ciempiés.
La chica pregunta en qué se basa tal afirmación, la respuesta es clara, Chris notó que su cabello está peinado de tal manera que no obstruya su tiro con arco, además de tener claros hábitos de andar por las ramas, literalmente, se mezcla perfectamente con el ambiente boscoso, y por si no fuera lo suficientemente evidente, ella da exactamente la misma presencia de poder elemental de viento que en aquella noche.
Lo que más llamó la atención de Chris es que ella no comparta ni un solo rasgo élfico, ella se ve demasiado humana como para ser uno de los elfos, pero ella responde un tanto agresiva si él tiene un problema con ello. Al parecer Chris encontró un complejo muy sensible, “Verás, arriesgamos nuestras vidas para encontrar la aldea de elfos y lo más extraño es encontrar a una humana aquí, y más que eso, una adepta. ¿Qué puedo hacer sino encontrarlo fascinante?”
“Pues disculpa, me llamo Tsubaki y perdóname por no ser un elfo como el resto. Además, ¿poder elemental? ¿adepta? ¿De qué estás hablando? Solo soy una humana con artefactos élficos, me permiten usar magia para amplificar las habilidades de mis armas.” Chris le explica, ella usó poder elemental para pelear con su arquería, un adepto reconoce a otro si presencia sus habilidades en uso.
Eso no es como le explicaron a ella durante su entrenamiento, Chris le propone a ella enseñarle sobre el poder elemental, ya que no tiene razón alguna para mentirle u ocultarle información. Ella primero debe sacar información al jefe de la aldea sobre el por qué le han mentido sobre su identidad.
Ambos entran a la casa del jefe, Chris detrás de ella para brindarle apoyo moral y detenerla si la situación se sale de control, después de todo es un asunto muy delicado. Pero el jefe de inmediato los señala y explica que la aldea se encuentra en grave peligro debido a ellos dos.
Derrotaron al depredador alfa del bosque y, aunque sea motivo de celebración, la consecuencia más grave es el cambio del ecosistema. Sin la presencia del ciempiés comehombres la cadena alimenticia ha perdido el equilibrio, el frenesí podría no solo destruir la aldea de elfos, sino expandirse a los pueblos aledaños.
Comprendiendo la situación que han provocado, Chris y Tsubaki deciden cargar con la responsabilidad de sus actos. Guilian entra preguntando de qué trata el escándalo que se escucha hasta afuera y ella lo incluye en el equipo, “Gracias por ofrecerte de voluntario, manos de fuego”.
Ahora el trío de adeptos tendrá que trabajar muy duro por el bien de muchos sin que nadie sepa lo sucedido. Las aventuras siempre serán inesperadas, pero qué es la vida sin algo de misterio.
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2020.01.19 23:38 Gevana FIESTRANS

Fiesta 18 de Enero
Este día como siempre llegamos desde muy temprano a la locación, me encontré con los otros dos anfitriones en la entrada saludándonos con mucha efusividad, pasamos a la locación y procedimos a dejar absolutamente todo sanitizado y ordenado para la llegada de todos nuestros invitados, el día pintaba un poco frío ya que el clima empezó a cambiar a partir de las 12 del día. Algunas de las chicas confirmaron a llegar posterior a las 2 de la tarde, nuestro primer invitado llegó alrededor de las 2:30 PM, un poco sorprendido porque aún no había alguien más, se dispuso a conocer todo el espacio y a fumarse un cigarrillo en el área creado para esto, dentro de la plática muy amena nos empezó a contar desde cuándo le nació la inquietud por las mujeres trans, dejándonos ver que era alguien totalmente seguro y entendido de lo que estaba buscando como primera experiencia, minutos después llegó otro invitado el cual se sumó a la plática y aunque tenía 23 años y con una experiencia casi nula, también tenía perfectamente entendido Cuál era la situación que buscaba vivir en la FIESTRANS, nosotros como anfitriones muy gustosos de tenerlos con nosotros, les platicábamos que regularmente el cuántas personas acuden y en qué horario va cambiando dependiendo de las actividades de cada quien, ninguna persona va obligada a asistir en ningún momento, tampoco para la interacción entre cada uno de los invitados pues es una fiesta y como todo en una fiesta cada quien decide con quién bailar, platicar o compartir la copa o si se suscitan otras situaciones, de igual manera es totalmente consensuado por las partes que participan en ello. Luego de un rato empezaron a llegar más invitados y dentro de ellos se encontraba nuestra preciosa debutante a quién bautizamos con el nombre de Karlita; Karlita es una chica joven de hermosas piernas torneada la cual estaba muy tímida a cambiarse porque no tiene casi la experiencia en transformarse y solamente había vivido algunas malas experiencias y buenas dentro de lugares como las famosas cabinas, nos expresó que no fue grata experiencia en este lugar y que ahora al ver las fiestas anunciada le llamó mucho la atención el poder visitarnos y explayar un poquito más el gusto que está empezando a nacer en ella, los chicos junto con los anfitriones la animamos a que se cambiará de ropa y se sintiera totalmente a gusto ya que el lugar está creado para que todos nos sintamos cómodos de la manera que prefiramos estar vestidos. Cuando salió de cambiarse, portaba una cabellera negra lacia casi a la cintura junto con un atuendo muy coqueto que era una pequeña falda tipo escolar y un poco de vuelo, calcetas ala rodilla, unos converse y una blusa de tirantes, era exactamente toda una colegiala, una chiquilla Qué quería juguetear y experimentar por primera vez lo que era estar en la fiesta, animándola un poquito le ofrecí darle un toque de maquillaje para suavizar un poco, realmente venía con un rasurado perfecto y con lo lampiño qué es su cuerpo, lucía simplemente exquisita. Nos fuimos para el área de fumar en donde yo le proporcione algunos toquecitos nada más de maquillaje sin pestañas ni sombras porque realmente su cara angelical hacia verla tan fresca como eso, una chiquilla, platicando con ella me decía que se sentía muy nerviosa, yo le expresé que se sintiera muy segura de estar en la fiesta porque nadie está obligado a nada y lo más padre es que podía sentirse lo más femenina y también que se sintiera muy cortejada por parte de nuestros invitados. Pasado un momento llegaron una pareja con los cuales platicamos y nos expresaban su gusto por la dominación y el arte de las cuerdas o BDSM, la fiesta estaba muy amena, empezamos con algunos juegos, y llegaban más invitados. Iniciamos a Karlita con un juego donde pasaban todos los invitados y podían toquetearla por arriba, por abajo y por enmedio ya que el juego se trataba de romper el hielo y de que ella se sintiera alegre y sensual con cada uno de los invitados, posterior a esto cada uno pasó a tener un pequeño faje con ella tocando sus hermosísimas piernas redondas totalmente torneadas juveniles y con un trasero redondito y levanta, tú te podrás imaginar la escena de una chamaquita de 15 a 16 años en comparación, obviamente nuestra sistente era mayor de edad, pero el juego de ilusión saben perfectamente que es válido en este tipo de situaciones, después pasó otra de las chicas a la cual también le metieron mano todos y cada uno de nuestros invitados, ella siendo una mujer Tans está más habituada y más familiarizada con el jugueteo de los hombres, cada una de ellas nos expresó que se sentía muy a gusto y los participantes fueron desfilando para convivir de una manera muy amena, la pareja invitada nos informó que querían estar de espectadores por lo cual ellos no participaron en ningún momento, ellos trataban de encontrar una chica trans que fuera bisexual para poder realizar la Fantasía que la esposa venía buscando, hay ocasiones que nos acompañan chicas trans que son bisexuales, pero realmente no es la regla, también en otras ocasiones nos acompañan chicas travestis que son bisexuales y Karlita es una de ellas, nada más que la interacción no se dio porque ella Aún es muy tímida y como Lo acabamos de mencionar este día fue su iniciación. Dentro del jugueteo las cosas se prendieron y se retiraron al cuarto oscuro junto con un asistente sorpresa que llegó y se puso un negligé de animal print unas medias con liguero tacones negros y su delgada figura se fue directo a lo que es el cuarto oscuro. Dentro del cuarto oscuro empezaron a fajar con un joven de cuerpo Atlético con una herramienta prominente, mientras una estaba besándolo la otra se daba gusto dándole sexo Oral, en su primera experiencia el exclamaba que era una Delicia, que era de lo más rico, que no se lo había podido imaginar de otra forma, después se fueron sumando algunos de los invitados y por ahí en el rincón empezaron a fajar nuestra querida Karlita, estaba asediada por los hombres los cuales no dejaban de tocar sus hermosas y torneadas piernas, ella expresaba que tenía miedo de ser pasiva por primera vez ya que se encontraba casi virgen a esta experiencia, Mientras tanto las otras chicas se dan gusto con los invitados dando sexo oral y las penetraban de manera efusiva, mientras a otros les daban una ayudada con la mano o con la boca los gemidos de Betty se escuchaban tan fuerte en el cucuarto que invitaba a los que estaban en la sala a echar una ojeada, la pareja que nos acompañó se mantenía al margen, solamente como voyerista y de vez en cuando él se acercaba para toquetear a las chicas pero manteniendo la línea sin participar, uno a uno fueron desfilando por el cuarto oscuro satisfaciendo las bocas y cavidades de las jóvenes que nos acompañaron el momento era tan candente que era difícil que alguno de ellos no se prendiera, algunos solamente se mantuvieron pegados a las paredes como observadores sin participar, cuando terminó el efusivo momento que duró más de dos horas, las chicas estaban totalmente saciadas, los chicos divertidos y cada uno de ellos se iban retirando, la mayoría llegaron un poquito tarde y por lo mismo ya no pudieron convivir más dentro de la plática y los juegos, llegaban y directamente pasaban al cuarto oscuro, fue una tarde súper divertida como siempre, con muchos de nuestros amigos acompañándonos y definitivamente esto se va poniendo mejor.
Como en toda fiesta hay algunos detalles, uno de ellos es que varias de las chicas que nos prometieron acompañar no asistieron por algunas situaciones familiares o laborales, debe de entenderse que dentro de la fiesta todo aquel que acude es por su propio pie y que nadie está obligado a acudir con nosotros, es de manera voluntaria, aunque las chicas no dan donativo, nosotros no podemos controlar sus compromisos, horarios y situaciones hagan que acudan de aquí, otro punto fue un invitado al margen de la situación, expresaba que deberíamos de contratar una masajista para que lo atendiera para que satisfaciera sus necesidades eróticas, de manera efusiva, nosotros les expresamos como fiesta en que este tipo de situaciones no se dan no se darán y no están permitidas, porque la temática de la fiesta no es un burdel, putero, casa de cita o lugar de mala nota, sino todo lo contrario, somos un lugar donde varios amigos nos reunimos para convivir de manera sana voluntaria y sin finalidad comercial, porque no es un establecimiento, es una fiesta, las chicas que brindan servicios sexuales se encuentran anunciadas en diferentes portales o se encuentran trabajando a ras de banqueta En dónde pueden contratarlas sin ningún problema, en nuestra FIESTA, Quien llegue asistir es por gusto propio. Otro punto es que llegó un invitado y alegando querer ver cómo estaba el ambiente ingresó a la fiesta y de manera inmediata nos dijo que prefería Regresar más tarde ya que esperaban Qué hubiera más chicas libres para poder convivir ; la asistencia es total y absolutamente variable, hay fiestas en donde hay más chicas que hombres y ellos se han dado el festín con cada una, finalmente si ustedes como caballeros tampoco publican que vienen muchas de las chicas no se animaran a participar y sobre todo ninguna chica está obligada a estar con una sola persona o con ninguno la decisión es muy personal y también debe de entenderse que los gustos particulares de cada quien se limitan a querer o no interactuar con alguien. Algunos chicos no participaron por falta de higiene, así que recuerden que esto es importante, están acudiendo a un punto de encuentro.
Se repite de manera muy clara Qué estamos en contra de la trata de personas.
Si tú estás gustoso de participar entendiendo la situación y que para ti no ha sido fácil contactar una mujer trans o una chica travesti o si eres un travesti o mujer trans que no te es fácil contactar por muchas situaciones o concretar alguna cita con algún chico, te invitamos a que vengas a la fiesta, te esperamos la próxima cita y recuerda invita a tus amigas y amigos, parejas son totalmente bienvenidas y respetadas al 100% así como las mujeres que acudan solas sientanse protegidas y seguras que nosotros siempre veremos porque todos nos divirtamos guardando el respeto que debe de existir en cualquier lugar, hasta la próxima y no dejes de seguirnos en nuestras redes sociales.
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2020.01.18 02:37 EmiNemi8575 Creepypastas :O

~~ADVERTENCIA TEXTO SUPER LARGO~~~~ top 10 creepypastas ESPECIAL 100+LIKES --ovolo77
  1. Capitulo perdido del Chavo del 8
"¿Alguien aquí vió el episodio de el chavo del ocho donde el chavo se hacia el muerto por que fingía que era atropellado y todos se ponian tristes? ¿Recuerdan que después de ese episodio comenzaron a pasar puros episodios repetidos?
Bueno, resulta que despues de la salida del dvd con los episodios se hizo pasar por un error el hecho de que ese episodio era el 143, pero el episodio anterior es marcado como el 141; sin embargo la fecha entre la que se filmaron esos episodios fue cuando los productores y los actores se dieron un " descanso " de 4 meses, y los programas transmitian episodios repetidos.
El episodio perdido, el 142 del chavo del ocho fue un supuesto error de conteo, decían los antiguos productores en Televisa, pero lo que sucedio realmente es que se filmó un episodio alterno al de la muerte del chavo del ocho, donde la consecuencia de las travesuras del chavo resultaban en que terminaba atropellado de verdad.
Era un episodio extraño, comenzaba con la cancion popular del inicio pero el audio estaba algo desfasado, unos 5 segundos y dejaba un silencio extraño como estatico durante los 5 segundo restantes despues de que terminaba la cancion. El episodio comenzaba normal con una vista normal sobre la vecindad, pero ningun personaje entraba en escena, sin embargo la camara cambiaba su enfoque hacia las puertas como si un personaje fuera a salir, pero no salia. El proceso se repetia con todas las camaras, extrañamente se escuchan murmullos siempre que se acerca la cámara a la casa de Don Ramón, pero no se entienden.
De pronto se escucha el sonido de pasos apresurados y entra el Chavo del ocho en escena, pero no parece haber enfoque en él. Las puertas siguen siendo enfocadas sin parar y el Chavo solamente parece estar haciendo algo cerca del lavadero y el barril, las risas grabadas comienzan a sonar sin razón cuando el Chavo sale por el lado izquierdo hacia el portón. Justamente cuando sale de escena entra Kiko desde su casa y la Chilindrina desde la suya, ambos con un aspecto incómodo en sus rostros, como si no quisieran estar ahí realmente. Kiko pregunta dónde esta el chavo pero no hace ningun ademan ni voz graciosa, la Chilindrina en su papel le contesta que se fue con una salsa de tomate. En esta parte la Chilindrina está terminando la frase "con salsa de tomate hacia la calle" pero antes de decir hacia, se escucha un estruendo horrible, con un volumen mucho mas alto que el de los demas sonidos en el programa, no parece estar nivelado ni parecerse a algo normal o planeado. Inmediatamente después del sonido los dos actores se quedan perplejos como si no fuera parte del acto, aqui corta sin fade out.
Solamente pantalla negra, como un corte comercial pero sin arreglos. Después regresa la escena donde todos estan llorando por el chavo, parece la escena del capitulo que si se transmitió, pero el sonido esta de nuevo desfasado y se escuchan mas sollozos que en el del otro episodio, como si hubiera mas gente llorando alrededor, aparte de los actores. La escena de nuevo cambia sin aviso y estan todos en un escenario nuevo, esto es lo mas notable del capitulo, el hecho de que usaban siempre los mismos escenarios era común, pero parece ser que crearon uno especificamente para este episodio. Una pared negra simulando oscuridad de fondo, y solo se encuentran 4 personajes con los mismos rostros de preocupacion y incomodidad: Don Ramón, Kiko, Doña Florinda y el profesor Jirafales. El rostro de Doña Florinda parece que va a romper en lagrimas, y esto se nota mejor cuando la camara le hace un close up exactamente a ella, pasan 5 minutos en este close up.
Este close up es exagerdamanete largo y ella sólo mira a la cámara con miedo y aguantando las lagrimas. Los demas personajes están mirando hacia un objeto al parecer fuera de cámara. Kiko y la Chilindrina dicen la misma linea "Chavito" pero Kiko lo dice con una voz quebrada como si estubiera muy triste y ya no pudiera actuar más. La cámara cambia instantáneamente al cuerpo del Chavo del ocho, pero realmente lo extraño es que este personaje no es su intepretador original, Roberto Gomez Bolaño. El cuerpo esta completamente dañado, los brazos torcidos y la piel palida; el rostro es muy diferente pero no se distingue por que lo tapa su propio gorro, como si se tratara de un verdadero cadáver. Las piernas aparentemente rotas, y sangre brotando de su costado y cabeza. El tema del chavo del ocho comienza a tocar después de unos 2 minutos de una cámara fija hacia el cuerpo en completo silencio, consecuentemente, el episodio termina de esta forma.
Al parecer este episodio fue una experimentacion de Gomez Bolaños, y provocó que los actores trataran de dejar el programa, pero regrabaron el capitulo y solo dejaron una escena, lo extraño es que los convenció de alguna forma de volver y despues de 4 meses estaban grabando de nuevo.
El final de este episodio no quedó abierto a publico por obvias razones, y quedó borrado. Parecia que Bolaños queria realmente transmitirlo, lo consideró una obra maestra entre los mejores episodios de ese programa. Lo extraño es a quién pertenecia ese cadáver que mostraba el episodio. Y de dónde salio, sus rasgos lo denotan como un individuo de estatura promedio y la ropa del chavo le quedaba un poco mas grande, de lo cual su abdómen descubierto hacia notar unas marcas extrañas, las cuales parecían ser como agujeros hechos por una puñalada, pero limpios hasta el minimo detalle. El actor que se prestó a este episodio nunca se vé más ni antes ni después en la serie u otra. Nisiquiera parecia haber sido un actor, o una persona viva realmente. La duda queda en, si fué un cadaver tomado de algun lado, o fué un cadaver "hecho" para ese episodio.
El cambio que queria aplicar Bolaños a su programa se manifiesta en este episodio, pero al parecer a sus compañeros de trabajo no les gusto mucho, y de alguna forma le tomo sólo 4 meses a volver a la normalidad Se reporta que meses antes del descanso de 4 meses, Bolaños argumentaba que su programa estaba cayendo en la monotonía y quería hacer algo distinto que jamás hubiera sido visto en tv."
Top 10-Creepypastas
  1. Angel guardián
Crees en los ángeles? si... estos seres alados que vienen del cielo... emm, en fin, ¿crees en los ángeles guardianes?. Has oido hablar de ellos, ¿cierto? dicen que todos tenemos uno, siempre está a nuestro cuidado en los peores casos.... de verdad crees que es así? jajaja no, no lo son, no son ángeles, ni siquiera son buenos ¿sabes?. Pero valla que siempre están, siempre, tu no los verás, no porque sean invisibles, ellos... simplemente saben que los ignoraras, porque al final, tu no quieres verlos, ¿cierto?. No, no quieres, no te gustaría.
Ahora estás en tu PC leyendo esto, mentras el está detras tuyo, observandote, cuidando su fuente de alimento, con sus ojos rojos... valla odiosos que son. Ja! pero allí están, si, cuando tu no te das cuenta, cada vez que vas a dormir y miras hacia el techo de tu habitación, no dejes de mirar hacia allí, quizá está al lado tuyo. O cuando duermes, ¿a que no te imaginas? te ve de frente, de hecho, eso le gusta. Cuando estás en la ducha y el jabón entra escurridizamente a tus ojos, está al frente tuyo. Que tal cuando entras a una habitación oscura, tus ojos aún no pueden ver nada, el está frente tuyo, pero tu no quieres que sea así, el lo sabe, así que no importa. A el no le gusta que sepas que existe ¿sabes?. Quizá tu crees que no le conoces, pero si que sabes quien fué, tu claramente te acuerdas de eso cuando vivía.
pulseras
8.Suicide Mouse
Bien, escuche que existe una caricatura que no fue distribuida nunca, ni siquiera para los fans mas apasionados de Mickey Mouse. De acuerdo a la mayoría de las fuentes, esta caricatura no tiene nada de especial. Simplemente es un loop continuo de Mickey, caminando a través de 6 edificios, por unos 2 o 3 minutos antes de obscurecerse y terminar con la animación (mas o menos como en los Picapiedra). A diferencia de las musiquitas alegres de siempre, la canción de esta caricatura, no era una canción para nada. Simplemente era como si golpearan el piano por minuto y medio antes de que se convirtiera en ruido blanco, nieve, por el resto del film. Y este, no era el alegre y viejo Mickey que amamos tampoco, Mickey no estaba bailando, ni siquiera sonriendo. Simplemente caminando, como si tú o yo estuviéramos caminando, con una expresión facial, muy… normal. Pero por alguna razón, su cara estaba girada hacia la izquierda, como teniendo una mirada sombría.
Hasta hace uno o, dos años todos creían que después de que se obscurecía la escena, terminaba la caricatura. Pero cuando Leonard Maltin la estaba revisando, para ponerla como un bonus en el DVD, Leonard decidió que esto era simplemente basura, como para ponerla en el DVD. Sin embargo, quería tener una copia digital por el simple hecho de ser una obra de Walt. Cuando digitalizo la caricatura en su computadora, se dio cuenta de algo; La caricatura duraba de hecho, 9 minutos y 4 segundos. Esto es lo que me dijo mi fuente (El es un asistente personal del mismísimo Sr. Martin).
Después de desvanecerse en negro, se queda así hasta el minuto seis. Despues, regresa a Mickey caminando. El sonido era diferente esta vez. Era como un murmullo. No era una lengua, sino mas bien como un grito gutural. Mientras el ruido se hace mas indistinguible y fuerte en el siguiente minuto, la imagen se empieza a descomponer. La banqueta empieza a ir en direcciones que parecen imposibles basándonos en el caminado de Mickey. La sombría cara del ratón, lentamente se convierte en una sombría sonrisa. En el minuto siete, los murmullos se convierten en un gritos escalofriantes (de esos que te duelen solo al escucharlos), y la imagen se pone mas obscura. Con colores que no eran posibles en esa época. La cara de Mickey, entonces, comenzaba a derrumbarse. Sus ojos rodaban hacia el fondo de su barbilla, como dos canicas, y su extraña sonrisa apuntaba hacia arriba, al lado izquierdo de su cara. Los edificios se convertían en escombros flotando en el aire, y la acera seguía en direcciones imposibles, navegando en direcciones extrañas.
El Sr. Martin quedo perturbado con esto, y dejo la habitación, enviando a un empleado para que terminara de ver el video y tomara notas de todo lo que pasaba , hasta el último segundo, y para que después, guardara el disco de la caricatura en la caja fuerte.
Resulta que al final del video, después de un grito gutural, el filme termina de manera abrupta con la cara de Mickey en los créditos, con lo que sonaba como una caja musical rota tocando en el fondo. Esto pasa por mas o menos, unos 30 segundos, y sea lo que sea que pase en ese tiempo, nadie ha podido darme ni un poco de información.
Un guardia de seguridad que trabajaba conmigo, me dijo que él estaba haciendo sus rondines esa noche fuera de la habitación. Me dijo que vio al empleado salió temblando del cuarto diciendo “El sufrimiento real no se ha conocido” siete veces antes de que le quitara el arma del guardia, y cometiera suicido.
Lo único que le pude sacar a Leonard Martin fue una frase de los últimos cuadros, una frase en Ruso que decía “Las vistas del infierno trae a su audiencia de regreso”.
lamida
  1. Suicide girl
Dale una mirada a la imagen ,recientemente descubrí esta imagen y su historia en una publicación coreana. La historia es esta, en Japón poco antes de que una adolescente cometiera suicido, dibujo esta imagen, la escaneo y la publico en línea. En Corea esta historia se desato y se esparció como un incendio.
Hay muchos mensajes recorriendo undefined en foros coreanos que dicen que el espectador se ve inmerso en los ojos azules de la chica, dicen que se puede detectar una pista de odio y tristeza dentro de sus ojos. Tal vez la chica murió con mucha tristeza y enojo que su espíritu embrujo la imagen, o tal vez la imagen provoca tristeza, similar a la canción "Gloomy Sunday" (canción escrita por el pianista y compositor autodidacta húngaro Rezső Seress en 1933 que según la leyenda urbana provoco un gran número de suicidios).
El elemento raro es este, dicen que es difícil para una persona mantener fija la mirada en los ojos de la chica por más de 5 minutos, hay reportes que algunas personas han tomado sus propias vidas después de hacer esto. La gente dice que la pintura cambia, conforme la ves parece como que una sonrisa burlona aparece en los labios de la chica o que un anillo oscuro crece alrededor de la chica o de sus ojos.
Algo es seguro, la imagen ha despertado uno curiosidad en mi que debo de saber, siento una presencia cuando miro la imagen, si es malvada o no, no puedo juzgarlo. Me gustaría saber que es lo que la comunidad global en línea siente y tal vez incluso algunos expertos en arte pudiesen responder por qué los ojos de está imagen pueden atraer al espectador tan profundamente.
angel guardian
  1. Bli*ndmaiden.com
Tal vez se trate solo de eso, de una nueva Leyenda Urbana, pero de no ser así, nos encontrariamos ante un suceso escalofriantemente desconcertante que nos llevaría, una vez más, a la terrible conclusión de que no existen límites ni fronteras para el horror. Un horror que se adapta camaleónicamente a los tiempos y se vale de todos sus eventos para manifestarse ante nosotros.
Son muchos los que cuentan haber entrado en una página web llamada www.bli*ndmaiden.com (blind maiden significa doncella ciega). Normalmente,si pretendes acceder a ella, por más que lo intentes, tu explorador no te lo permitirá y aparecera otras cosas ya que para hacerlo deberás cumplir tres condiciones.
Encontrarte completamente solo,hacerlo exactamente en la medianoche de un dia sin luna y tener apagadas todas las luces de la casa. Entonces,solo entonces se te permitirá el acceso.
Una vez dentro, enseguida tras un impactante viaje por las imágenes que ofrece, sin necesidad de que nadie te explique nada, comprenderás, como dice el slogan de presentación de la página, que estarás ante 'una experiencia real de horror absoluto'. Tendrás que emplear tus cincos sentidos y poner especial cuidado en no clickear, ni por error, el botón de 'Aceptar' en participar activamente en la experiencia. Si asi lo hicieses seria tu fin y quedarias transformado en una imagen más del amplio archivo de incautos que, antes que tu, osaron, tal vez incrédulos, tal vez curiosos, a probar esta experiencia.
Pero ¿que es lo que se supone que ocurre una vez que haces clic sobre aquel botón? Para tu sorpresa y horror observarás en tu monitor como una siniestra silueta se pasea... por tu propia casa!!! Querrás despertar de lo que desearás que sea una pesadilla cuando veas como ese espectro se acerca y entra en la misma habitación en la que te encuentras... te verás en tu monitor a ti mismo,de espaldas... entonces sentirás su presencia detrás de ti... te girarás no pudiéndolo soportar más y... lo último que verás, antes de morir, será el rostro de la doncella ciega que, despiadadamente te arrancará los ojos...
Como he dicho al principio, a mi, no me consta que sea verdad, y sinceramente, no pienso comprobarlo... si, lo reconozco, me da mucho miedo... pero yo les paso el reto a ustedes. ¿Te atreves a comprobarlo? ¿Se trata de una Leyenda Urbana, un montaje? ,o una terrible realidad...
suicide mouse
  1. El suicidio de calamardo
no, no debía pasar de nuevo, no después de aquello de la otra vez... No se como voy a aguantar esto, es mas fuerte que yo, aun así les contare y luego... no se, tal vez necesite ayuda psiquiátrica y psicológica...
Tardamos en recuperarnos aquellos que vimos el episodio del Suicidio de Calamardo, soñaba todas las noches con aquellos niños, siendo descuartizados y desmembrados... Lo cierto es que luego esas imagenes se borraron de mi mente, y tenia el recuerdo de aquel episodio como una pesadilla lejana...
Hace un par de días estábamos con algunos internos esperando la llegada de un episodio para corregir el sonido y esas cosas, eramos casi todos los que estuvimos aquella vez, presenciando aquel terrible episodio. Excepto por uno o dos, que renunciaron y jamas supimos de ellos otra vez...
El episodio llego y leí el titulo, se llamaba "Krusty party", lo que no note pero notaria después es que esa etiqueta estaba superpuesta sobre otra...
Prepare los equipos y coloque el Cd, y cuando estábamos todos alrededor de la pantalla puse Play, empezó la presentación común de todos los episodios, y todo parecía normal, hasta que llego a la parte en la que el pirata del cuadro se rie al final, lo que paso es que el pirata no se rió, sino que dijo: "No hay cosa pero que el dolor", en una voz irreconocible. Nos sorprendimos mucho, e incluso uno lanzo un grito, sin embargo decidimos seguir viendo el video, el episodio se llamaba "Suicide squidward, Part 2.".
El capitulo empezaba con una vista a Bob Esponja durmiendo, se lo veía mal dibujado y la animación se cortaba un poco, el sonido de los clásicos ronquidos fue sustituido por ronquidos reales. Estuvo la cámara mostrando por un minuto a bob esponja dormido cuando se vio un destello blanco, como si faltara un fotograma, no quería hacerlo, pero volvi atras y vi el fotograma. Era un niño, estaba atado a una silla y tenia un collar que hacia que su cabeza se pegara a la silla. Uno de los internos me dijo que sacara ya ese vídeo, sin embargo yo seguí reproduciendolo. De repente hubo un estallido, el ruido de un escopetazo, proveniente de la casa de calamardo, esto despierta a bob y se corta la animación... Se reanuda cuando bob esta saliendo de su casa, totalmente mal dibujada, una animacion muy pobre y sin sonido alguno, la animacion se corta y aparece un video. El niño atado a la silla esta llorando, y de la nada sale un hombre con un taladro, el hombre es irreconocible, su cara esta totalmente desfigurada. Toma a una niña de detras de la cámara y la golpea furiosamente con el taladro, luego lo enciende y le perfora la cabeza. Uno de los internos se desmayo, otro vomitaba sobre el tablero, los demás, incluyéndome, estábamos mudos. Se corto el vídeo con una toma del niño atado gritando, y volvió a donde estaba bob esponja yendo hacia la casa de patricio, se corta de nuevo y se muestran imágenes al azar de imágenes de personas descuartizadas, fotos del holocausto demasiado gores para pasarlas en las revistas y atrocidades varias. Vuelve a la animación y se ve a bob esponja tocando la roca de Patricio, la golpea y sale patricio, todo esto hecho con una animación pobrisima y una calidad de sonido muy mala, a patricio se lo nota muy triste y al ver a Bob dice: "Lo ha hecho, ¿verdad?". La voz que tiene es terriblemente perturbadora, es imposible saber si provino de un hombre o una mujer. Bob le responde "Creo que si, pero bueno, a todos le llega, a nosotros también". Con una voz parecida a la de patricio. Se vuelve a cortar la animación y se ve al niño atado gritando a todo pulmón, y al hombre desfigurado acercándole el taladro a la cara y alejandoselo, una y otra vez... Vuelve al animación y ahora se ve a Bob y a Patricio en la casa de calamardo, que es muy realista y se puede ver en las paredes cuadros de niños llorando. Llegan al cuarto de Calamardo y se ve las paredes llenas de sangre, y el cuerpo de calamardo en el suelo, la cámara lo enfoca y se cambia por el cuerpo de una mujer muerta, como si hubiesen superpuesto una foto en ese momento. Se corta la animación y ahora se ve al hombre desfigurado atravesándole la pierna al niño con el taladro, este esta desmayado, pero de repente se despierta y comienza a gritar. Vuelve la animacion y se ve a Bob tomando la escopeta de calamardo y apuntandole a patricio, se escucha una voz en off diciendo "Hazlo", Bob dispara y se ve la cabeza de Patricio volando por la habitación. Luego se corta la animacion y se ve al niño muerto, y al hombre atravesandole la cabeza con el taladro, el hombre mira a la camara, le dirige una sonrisa con lo poco que le queda de boca y rompe la camara. La ultima escena consiste en Bob sentado a la orilla de la ventana, llorando, de repente una mano lo empuja y cae hacia el suelo, cuando enfocan a Bob, esta sonriendo, en medio de un charco de su propia sangre. Tengo noticias de que uno de mis compañeros se suicido y dos están internados, le mostramos la cinta a la policía y dijeron que buscarían al hombre de la cinta, yo por mi parte, espero que inyectándome esta sustancia se me olviden todos esos recuerdos
el suicidio de calamardo
  1. El episodio perdido de Los Rugrats
Recuerda Rugrats la serie animada de bebes en Nickelodeon? Lo que probablemente no saben es que el creador de la serie, Gabor Csupo, originalmente tenia prevista una versión nocturna de Rugrats llamado "Rugrascals", que se pasaria en la noche, con un humor más adulto.
Debido a que todos los canales principales pensaron que esta versión para adultos era demasiado inquietante, se negó el permiso para emitir la serie, y como resultado, nadie realmente ha oído hablar de tal versión de la serie. Sin embargo, una estación en Wellington Nueva Zelanda por error coloco el VHS con el episodio de la versión para adultos en la mañana, pensando que era un episodio de Rugrats regular. El episodio que fue visto se llamaba "La mama de Carlitos". La introducción era normal, pero al final cuando Tommy dispara la leche en la pantalla, el efecto de sonido es mucho más fuerte, y la leche, simplemente se queda ahí durante unos 10 segundos, entonces el nombre del episodio aparece. El episodio parece normal, con los niños jugando en el parque infantil. Todos ellos están hablando de sus madres, cuando Carlitos tiene una visión.
Estaba Carlitos en el hospital de pie junto a su madre en la cama, que estaba muriendo de una enfermedad desconocida. Ella estaba cantando "Tú eres mi sol, mi única luz del sol" a Carlitos en voz muy débil, como si estuviera a punto de morir, pero cuando cantaba la segunda estrofa de la canción empezó a la inversa. Una foto de Carlitos apareció delante de un metraje de acción en vivo de un sapo que se diseca, se dice que representa la muerte por los fans. Carlitos se da vuelta y grita, y cuando mira a su madre, su rostro tiene una boca semidespegada, como si fuera una herida, un desgarramiento y esta dice "No te preocupes Carlitos, es el momento para mí de seguir adelante" con una voz de hombre muy perturbadora. Una ráfaga al azar de clips de acción se muestra, dicen que todos estos clips representan la muerte, en uno de ellos hay una vaca caminando en una caja con la palabra "matadero" groseramente dibujada en la cara, y material de archivo real de un hombre que sufre el SIDA siendo asesinado. Usted puede escuchar a Carlitos gritando todo el tiempo. Una foto de la mamá de Carlitos aparece de nuevo, esta vez con un pico de pollo pegado en la cara, diciendo: "¿No te acuerdas cuando empezó todo?" El episodio luego empieza a pasar escenas de acción de las mamografías y el parto. Cerca después de 1 minuto de estas mamografías, se oye mamá Carlitos decir "¿Quieres tu patito de la suerte Carlitos?" un feto muerto aparece. En este momento, se ve Carlitos salir de la visión, y tiene una convulsión. Tommy, Phil y Lil están llorando, y un medico de ambulancia lo tranquiliza, diciendo "Carlitos? Carlitos? puedes oírme?" con voz severa. Finalmente después de toser con sangre y vómitos, Carlitos vuelve a la normalidad. Entonces la camara enfoca como desde los ojos de Carlitos y vemos a Tommy, Phil, Lil y el medico de ambulancias con picos de pollo de en sus rostros, demasiado realistas, como fotografias. Se corta la escena y aparece Una foto de un niño que se parece a Carlitos gritando, al niño le faltan los brazos y las piernas, y parecen recién arrancadas.
Después de esto, los créditos ordinarios , seguido de 15 minutos de estática porque la estación no tenía nada más para pasar. Sorprendentemente, aunque el episodio fue visto por muchos niños, sólo un adulto que estaba viendo ha hablado de él hasta ahora. Ese mismo año, las tazas de suicidios infantiles subieron hasta las nubes en Nueva Zelanda.
top 10 creepypastas
  1. Lamida
Esto paso en una pequeña ciudad de Francia, salio en casi todos los periódicos locales. Una niña de 9 años, hija única, de padres de gran influencia, tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.
Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro ya acostumbrado a dormir con la niña, se ponia debajo de la cama.
Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) lo hizo y entonces se tranquilizó y durmió descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía N0 SÓLO LOS PERROS LAMEN. Entonces dió un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.
Se dice que cuando los padres volvieron estaba totalmente trastornada y solo decia "¿quién me lamió?". Aun se busca al autor de tal aberración.
  1. El mensaje...
No taches este texto como algo escrito por algun lunatico. Esta historia tiene sentido, solo dejame continuar...
Debes haberlo hecho, todos nos preguntamos si viajar en el tiempo es posible, verdad? Dejame decirte algo... lo es. De hecho, yo soy del futuro. Se que seguramente no me creas, pero, en serio, soy del futuro. Es una cosa realmente buena: puedes ver el pasado, ver como se desarrollan los eventos... y cosas asi. Sabemos mucho mas de lo que imaginariamos.
Mirar detrás de toda esta diversion te hará ver que existe un aspecto mucho mas serio. No se nos permite viajar a nuestro mismo tiempo de vida, y NUNCA deberemos contactar con nuestros "yo" del pasado. Permiteme decir que justo ahora estoy rompiendo esa regla. Si, chico, estas hablando contigo mismo. Tu mismo del futuro. Sere ejecutado por esto, pero sabes que? Lo acepto. Hablando contigo te estoy salvando de algo que es mucho peor que la propia muerte. No puedo decirte directamente que debes hacer, pues los filtros lo pillarian. Esto es lo mas cerca que puedo llegar, creeme. Sin embargo, puedo mandarte un pequeño mensaje:
Detras de todo esto hay algo mas simple y a la vez complicado , deberias leer la primera palabra de cada parrafo, ahora
  1. Pulseras En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer.
Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto.
Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador.
El Doctor dijo: “ Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?”
La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “Una banda como esta?”
muchas gracias por leer
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2019.01.30 18:23 HDLH Noticias

Les dejo un texto de un grupo de chicas las cuales recopilaron testimonios de intento de secuestro en el METRO de la CDMX
SECUESTRO DE MUJERES EN EL SISTEMA DE TRANSPORTE COLECTIVO METRO (CDMX).
Nota: Estos testimonios sólo corresponden a los intentos de secuestro en la CDMX dentro o cerca de instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Las estaciones con más casos en este año son Martín Carrera, Barranca del muerto, Mixcoac, San Antonio, Indios Verdes, Coyoacán y Ermita.
_____ ESTE AÑO _____
METRO UNIVERSIDAD: Parada del pumabús hacia el Estadio universitario ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca y comienza a jalarla hacia un automóvil utilizando frases como “sé que estás enojada, ahorita lo arreglamos” -La joven forcejea, se acerca una mujer y luego más gente, la joven puede huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
METRO COPILCO / EUGENIA: Dentro del metro hasta las calles cercanas de Metro Eugenia ATACANTES: -2 hombres *Por lo menos una persona dentro de cada auto HECHOS: -La joven se da cuenta de que un par de hombres llevan días siguiéndola desde el metro hasta destino -Un día saliendo de un lugar cerca de metro Eugenia, dos camionetas le cierran el paso y los 2 hombres que la seguían intentan subirla a uno de los autos -Una mujer y un policía enfrentan a los atacantes y la joven logra huir AUTOMÓVILES: Camioneta negra y camioneta blanca
METRO COYOACÁN: Caminando sobre Avenida Coyoacán y calle Martín Mendalde ATACANTES: -Hombre 1: cabello negro, tez morena, 1.70 m, con sudadera -Hombre 2: alto, fuerte, con sudadera y encapuchado *2 hombres dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre 1 la persigue -El hombre 2 le cierra el paso e intenta meterla a la camioneta -Forcejean y se acerca un guardia de seguridad -Uno de los hombres dice “somos novios”, “le dan estos ataques”, “la voy a llevar a la casa” -Se acerca otro guardia de seguridad, los atacantes huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca tipo van, sin placas
METRO COYOACÁN: Fuera del metro 22:30 h ATACANTES: Hombre 1: aproximadamente 40 años *2 hombres dentro de un auto HECHOS: -La mujer y el hombre forcejean en lo que parece un intento de asalto -Un testigo se acerca -El hombre la intenta jalar y utiliza frases como “está haciendo un berrinche” y “ya vámonos”
DESDE METRO COYOACÁN HASTA METRO CANAL DEL NORTE: Dentro del vagón 8:40 h ATACANTES: Hombre 1: moreno, obeso, 1.60m, playera negra, jeans de mezclilla azules HECHOS: -El hombre sujeta a una joven de 16 a 17 años por detrás, ésta se ve muy asustada -Una mujer se percata de la situación y defiende a la joven haciendo ver que eran familiares -El hombre las persigue por las instalaciones hasta que más testigos intervienen -Se acercan dos guardias de seguridad y el atacante huye hacia el coche AUTOMÓVIL: Sin datos
METRO GUERRERO / BUENAVISTA: Transborde de Guerrero a Buenavista 20:30 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, vestido de camuflaje HECHOS: -El hombre sigue a la joven durante todo el transborde, luego se acerca a ella para preguntarle la hora, ella le contesta y se aleja hacia el interior del vagón, el hombre también entra -La joven camina más rápido, el hombre la sigue hasta Fórum Buenavista y logra perderlo entre la multitud del suburbano
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, mercado en la base de las combis 17:00 h ATACANTES: -Hombre 1: moreno, bien vestido, alto -Hombre 2: joven, playera negra y gorra azul HECHOS: -El primer hombre jala a la joven de la mochila, posteriormente la abraza y le baja la cabeza para que no pueda ver; ella le ofrece su celular y él lo rechaza -Se acerca el segundo hombre y le pone una navaja en el costado, ambos la dirigen hacia el metrobús -Un hombre se da cuenta de la situación, se acerca y aleja a la joven de sus agresores
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, base de mexibús 18:40 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, cara redonda, bigote, ropa de trabajo en construcción -Hombre 2: tez morena, ojos pequeños, gorra HECHOS: -Un testigo se percata de que los hombres están vigilando a una mujer, se hacen señas y comienzan a seguirla -El testigo se adelanta hacia la chica, la toma le brazo y la aleja para explicarle la situación
METRO TACUBAYA: Afuera, en la plaza del paradero de los camiones del Olivar y Santa Lucía ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca a pedir una dirección y de forma insistente le pide a la víctima que lo acompañe -Una señora se da cuenta y se acerca, el hombre se aleja -La víctima se aleja y cerca del Oxxo un carro blanco se frena, de éste desciende el mismo hombre y intenta subirla diciendo “es mi novia, está alterada porque no ha tomado sus medicamentos” -Otras personas se percatan de lo que sucede y jalan a la víctima AUTOMÓVIL: Auto color blanco
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro ATACANTES: -Hombre 1: Alto, moreno, chino y gordo HECHOS: - El hombre la toma del brazo, la jala y la golpea - Mientras el atacante parece esperar algo en la avenida, la mujer logra zafarse y correr - La víctima fue testigo de cómo otro hombre se llevaba a una joven, sin lograr ver el desenlace
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro 6:00 h ATACANTES: -Hombre 1: Entre 25 y 26 años, ya lo había visto en esa zona -Hombre 2 HECHOS: -La abordaron en la fila de la taquilla, ella camina hacia los vagones exclusivos -Los hombres la siguen en el vagón de atrás hasta la estación en donde bajó y posteriormente en el transborde -El hombre 1 la toma del brazo diciendo “tranquilízate, hablamos en la casa” -Algunas personas se acercan a preguntarle a la mujer si todo estaba bien y ella logra huir
METRO MARTÍN CARRERA: Desde el metro hasta fuera de las instalaciones ATACANTES: -Hombre 1: HECHOS: -El hombre sigue a la joven desde el vagón, se acerca cada vez más hasta que la alcanza en un semáforo, ahí la jala hacia un auto -La joven logra gritar, unas personas de un puesto cercano se acercan y el hombre huye
METRO AQUILES SERDÁN: Dentro del metro, andén dirección El Rosario ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -Un hombre la amaga por detrás, le tapa la boca y la amenaza -Comienza a jalarla intentando sacarla de las instalaciones y la besa para que parezca que tienen una relación de pareja -La joven logra zafarse y el hombre huye en sentido contrario
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, frente al Autozone de Mixcoac 6:30 h ATACANTES: Hombre 1 *Un hombre dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre intenta subirla a la camioneta jalándole la mochila -Con el auto en movimiento, ella forcejea y logra zafarse, cayendo al pavimento -Los hombres huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca antigua
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, cerca de la oficina para la educación de adultos mayores 8:15 h ATACANTES: -Grupo de hombres *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -La mujer va caminando hacia el metro, y se percata de que un grupo de hombres afuera de un automóvil con las puertas abiertas se comunican con señas -Los hombres corren hacia ella, pero logra huir AUTOMÓVIL: Jetta blanco
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro, sobre prolongación San Antonio VÍCTIMA: -Mujer de aproximadamente 25 años, tez blanca y cabello rizado ATACANTES: -Hombre 1: camisa desabotonada, dentro del automóvil *Por lo menos otro hombre y un perro grande dentro del auto HECHOS: -Una persona fue testigo de cómo subieron a la mujer a un automóvil estacionado sobre la avenida -La mujer pidió ayuda y el hombre respondía “ya, amor, no pasa nada” -El testigo intentó acercarse al auto y el perro le ladró agresivamente, posteriormente se fueron en dirección al Sur AUTOMÓVIL: Aveo color negro
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre 1: moreno, con gorra -Hombre 2: conduciendo el automóvil -Hombre 3: HECHOS: -Los 2 hombres comienzan a gritarle desde el auto como si la conocieran y ella los ignora -De un puesto de la esquina sale otro hombre que la toma de la muñeca, ella le da un golpe en la cara y sale corriendo AUTOMÓVIL: Color gris
METRO CHABACANO: Transborde dentro del metro ATACANTES: -Un grupo de 6 hombres y una mujer HECHOS: -Los atacantes comienzan a rodear a la mujer acercándose en parejas -Ella empuja a los dos que están frente a ella -Aunque intentan jalarla y en el forcejeo rompen su bolso, la mujer logra ponerse a salvo en un vagón
METRO SAN LÁZARO: Afuera del metro 11:00 h ATACANTES: -Hombre 1: pelo corto, negro y ondulado, moreno y con un lunar en la nariz -Mujer 1: pelo corto, delgada, piel morena clara, vestimenta masculina *Había por lo menos otras dos personas HECHOS: -La mujer fue drogada con algún tipo de fármaco que la dejó inconsciente, posteriormente fue golpeada y abusada sexualmente
METRO MOCTEZUMA: Dentro del vagón, dirección Pantitlán ATACANTES: -Hombre 1: anciano -Mujer 1: grande, con niños -Mujer 2: grande HECHOS: -El anciano se sube al vagón repartiendo volantes y le entrega uno a la joven y a otra mujer; al momento de regresarlo, la joven comienza a sentirse muy mareada, con pesadez y frío -Una mujer cercana le recomienda que se baje y como esto le causa desconfianza, le pide a su novio que la espere en el andén -Al caminar con su novio, se percatan de que la mujer que le dijo que se bajara los va siguiendo, y que otra mujer los observa desde lejos -Posteriormente, un médico le dice a la joven que fue drogada mediante el folleto *La joven pudo ver como otra mujer que recibió el volante fue tomada del brazo y llevada por un hombre, sin saber qué pasó después
METRO BOULEVARD PUERTO AÉREO: Dentro del metro, en el andén ATACANTES: -Hombre de entre 20 y 25 años HECHOS: -El atacante se le acercó, la amenazó con un cuchillo y le dijo que iría con él y se subiría a una camioneta blanca -Una mujer se da cuenta y comienza a gritar “fuego” para llamar la atención -Un policía se acerca y el hombre huye AUTOMÓVIL: *Se menciona una camioneta blanca
METRO SANTA MARTHA: Fuera del metro, sobre Avenida Zaragoza ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.60m, moreno, delgado, cabello casquete corto -Hombre 2: 26 años, 1.65m, delgado, cabello largo -Hombre 3: 50 años, moreno, delgado, cabello corto *Por lo menos otro hombre dentro del automóvil HECHOS: -Una persona que conducía sobre la avenida vio como los tres hombres intentaban subir a una mujer a un coche -Un camión le cierra el paso al auto, la mujer aprovecha para zafarse y correr AUTOMÓVIL: Compacto y rojo
METRO ATLALILCO: Fuera del metro ATACANTES: -Hombre 1 *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba fuera del metro cuando un hombre la toma de la muñeca y la amenaza, jalándola hacia un automóvil -Ella forcejea y dos personas que se dan cuenta de la situación, se acercan AUTOMÓVIL: Aveo sin placas
METRO UAM IZTAPALAPA: Fuera del metro, del lado de Soriana ATACANTES: -Hombre 1: joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba sobre la acera cuando el hombre se le acerca, le habla y comienza a seguirla -Ella acelera el paso y el hombre se sube a un automóvil AUTOMÓVIL: Tsuru color blanco, placas que inician en A-27
METRO IMPULSORA: Saliendo de uno de los puentes que conectan al metro 15:30 h ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -El hombre la tomó del brazo y la llevó hacia las escaleras de salida diciendo cosas como “no hagas berrinche, vámonos” y “es mi novia que hace un drama” -Un vendedor ambulante se percató de la situación y llamó a unos policías, el hombre huyó
METRO TEZONCO: Afuera del metro sobre Avenida del Árbol 17:00 h ATACANTES: -5 hombres dentro del automóvil blanco -2 hombres dentro del automóvil blanco HECHOS: -Dos mujeres que caminaban al salir del metro son abordadas por un hombre joven que les ofrece un plan telefónico -Una de las mujeres se da cuenta que los tripulantes de un auto blanco le hacen señas a los de un automóvil gris -Los tripulantes del auto blanco se disponen a bajar, pero se dan cuenta de que las mujeres se alejan y desisten -Las mujeres se ocultan y observan cómo los autos y sus tripulantes se quedan ahí por más tiempo, también observan que están armados AUTOMÓVIL: Un auto color blanco y otro color gris
_____ MÁS CASOS CON MENOS INFORMACIÓN _____
METRO ERMITA: Dentro del metro HECHOS: Te siguen desde adentro hasta que sales e intentan meterte a un automóvil AUTOMÓVIL: Color blanco
METRO NATIVITAS: Afuera del metro, frente al Oxxo 19:00 h HECHOS: Dos hombres intentaron subir a una joven a un auto, un testigo la apoyó y huyeron AUTOMÓVIL: No hay datos
METROS LÍNEA DORADA: Periférico Oriente, Calle 11, Lomas Estrella, San Andrés Tomatlán, Tlaltenco: Fuera del metro HECHOS: Te siguen y amenazan fuera del metro para que subas a un automóvil AUTOMÓVILES: -Color blanco -Color dorado -Color negro
METRO SAN PEDRO DE LOS PINOS: Fuera del metro HECHOS: Se ha visto un auto estacionado fuera del metro con las puertas abiertas AUTOMÓVIL: Jetta blanco, sin placas y con vidrios polarizados
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro 8:00 h HECHOS: Dos hombres siguieron a una mujer, la jalaron, pero ella logró correr y subirse a un camión. Esto pasó dos días seguidos a la misma hora.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel 20:00 h HECHOS: Cuatro personas (hombres y mujeres) rodearon a una mujer para “leerle la mano”, como ella los ignoró, comenzaron a hablarle de manera agresiva como si la conocieran, la mujer se resguardó en una tienda. Al salir vio que esas personas estaban junto con otras en un automóvil estacionado frente a la plaza.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel ATACANTES: -Hombre 1: 1.78m, tez blanca y ojos claros HECHOS: -El hombre aborda con insistencia a una joven y su acompañante, diciendo que la conoce y que tiene una cita con él -La joven y su acompañante se alejan pero se percatan de que siguen siendo vigilados
METRO INSURGENTES SUR: Fuera del metro 14:00 h ATACANTE: Hombre 1: 1.75m *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: Un hombre amenazó e intentó forzar a dos mujeres para que entraran a un auto, hasta que un hombre se acercó y los atacantes huyeron en la camioneta AUTOMÓVIL: Camioneta negra recién pintada
_______ AÑO PASADO _______
*METRO TAXQUEÑA: Transbordo a tren ligero hasta estación Registro Federal 8:40 am HECHOS: -Un hombre la toma del brazo y comienza a actuar como si fuera una discusión de pareja durante 5 estaciones del tren ligero -Como la mujer llama la atención de la gente, el hombre dice que “está en tratamiento psiquiátrico y tiene ataques” -Una mujer se da cuenta y lo aleja de ella
*METRO CONSTITUCIÓN DE 1917: Afuera del metro, sobre Ermita Iztapalapa 20:15 h ATACANTE: -Hombre 1: aproximadamente 25 años, 1.75m, tez morena, bien vestido *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -Una camioneta se acerca hacia ella -Un hombre la jala del brazo hacia la camioneta, fingiendo una pelea de novios -Cuando un policía se acerca a pedirles que se calmen, ella aprovecha para huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
*METRO SAN JUAN DE LETRÁN: Afuera del metro, hacia la Plaza de la tecnología ATACANTES: -Hombre 1: joven -Hombre 2: joven HECHOS: -Un hombre la toma del brazo diciendo “ven, Fer, vamos por las cosas que quedamos” y ella lo golpea -Se acerca un segundo hombre y le dice “ya vámonos, vieja loca” -Ella dice que no los conoce y pide ayuda a un hombre que va pasando, éste los enfrenta
*METRO GUERRERO: Transbordo a Línea B ATACANTES: -Hombre 1: maduro, tez morena -Hombre 2: bien vestido, joven HECHOS: -El hombre maduro le pide ayuda a la mujer dentro del metro, luego se acerca el hombre joven e intentan que salga del las instalaciones con ellos -La mujer se asusta y una señora se acerca a auxiliarla y a pedir ayuda, los hombres huyen
*METRO GARIBALDI / UAM IZTAPALAPA: Desde el andén de metro Garibaldi hasta el camión que tomó fuera de UAM Iztapalapa ATACANTES: -Hombre 1: 1.70m, robusto, tez blanca, sudadera blanca y gorra HECHOS: -El hombre que la sigue desde el metro se sube por la puerta de atrás al mismo camión que la joven -El atacante se queda en la puerta obstruyendo el paso y comienza a hablar por teléfono, haciendo referencias sobre la joven y dando a entender que un auto los sigue para llevársela -Cerca de dónde la víctima tenía que descender, ésta le escribió a su madre para que la estuviera esperando -El hombre la tomó de la cintura para que se bajara con él, ella se defendió, se alejó y cuando iba a llamar a emergencias, el hombre se bajó del camión
*METRO MERCED: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre : alto y delgado -Mujer HECHOS: -El hombre la toma de la cintura afuera del metro, la joven logra zafarse y entra al metro con dirección al poniente -En Salto del Agua, una mujer se le acerca, la toma del brazo y le dice que no haga nada -Se acerca el mismo hombre de antes y ambos intentan sacarla de las instalaciones, pero la mujer forcejea y logra perderse entre la gente
*METRO LA RAZA: Un hombre la abordó en La Raza y la siguió hasta la calle de Donceles ATACANTES: -Hombre atractivo HECHOS: -El hombre la amaga y le dice “no hagas nada pendejo” -Ella llama la atención de unos granaderos, se zafa y el tipo huye
*METRO BALDERAS/ 20 NOVIEMBRE: Dentro del vagón, desde Balderas hasta 20 de Noviembre 10:30 h ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.68m, robusto, tez morena clara, nariz redonda, labios largos y delgados, poco pelo -Hombre 2: 25 años, 1.75m, delgado, tez clara, cabello rizado, ojos grandes, nariz aguileña, cara afilada, boca ancha -Hombre 3: 40 años, 1.80m, fuerte y robusto, tez morena, cabello ondulado con gel, ojos pequeños, nariz aguileña, labios grandes HECHOS: -Los hombres siguen a la joven desde Balderas, en Zapata uno de ellos se acerca a pedirle sus datos y se sube al vagón detrás de ella, con dos sujetos más acompañándolo -La joven se baja en 20 de Noviembre y se percata de que los sujetos la siguen, así que pide apoyo de las personas en el andén, quienes la acompañan con los policías de la estación -La joven y los policías salen a esperar la llegada de una patrulla y observan que los atacantes están afuera de la estación esperándola, al ver a los policías, los atacantes huyen
*METRO XOLA: Fuera del metro, caminando hacia el metrobús Xola ATACANTES: -Hombre 1: conductor -Hombre 2: copiloto HECHOS: -La mujer se da cuenta de que un hombre en un auto comienza a seguirla -Posteriormente el hombre y su copiloto se bajan del automóvil y comienzan a perseguirla y a ordenarle que se suba con ellos
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2018.12.29 20:08 None73 Whisky Fases 1 y 2

Hola, estas son las dos primeras partes de una historia que estoy escribiendo. Espero que las disfruten y siéntanse libres de criticar, aspiro a convertirme en escritor profesional.
Whisky Fase 1 Conoce al nuevo jefe
Elementalista observó el callejón. Estaba vacío. Presionó el botón del dispositivo. Al instante se abrió un portal circular, de bordes azul eléctrico, al otro lado del cual se veía una torre oscura en una isla bajo un cielo rojo. Lo atravesó.
Se hallaba en una superficie blanca sobre una substancia púrpura. No había barandillas. Una ruta llevaba hacia la torre y otra hacia un embarcadero en el que estaba atracado una especie de pez gigante. Tomó la ruta de la torre. Caminó con cuidado pero seguridad por el centro del camino. En el cielo volaban unas luces azules, las había tomado por estrellas pero se movían. Al fijarse mejor vió que eran calaveras ardientes. Continuó avanzando.
Elementalista llevaba una gabardina rojo oscuro sobre un chaleco negro de kevlar, unos pantalones azul oscuro y botas negras a juego. También llevaba unos guantes de cuero negros. Un yelmo verde oliva cubría su rostro. Era un yelmo con dos franjas para los ojos y unos agujeros para respirar. Se acercó para presentarse.
Al pie de la torre lo esperaban unas puertas de esmeralda. Se abrieron a su llegada. En el interior había un gran vestíbulo, con bancos en los laterales para sentarse, las paredes parecían estar decoradas con relieves pero no era capaz de distinguir formas concretas. Al fondo había una escalinata que ascendía hasta unas puertas de madera oscura y luego se dividía para ascender en espirales por las paredes de la torre. Había dos personas más. Una llevaba un traje de pez azul claro lleno de aletas verdes con un yelmo de pez que le cubría el rostro a juego. Los dientes eran una especie de máscara respiratoria. La otra llevaba una máscara de carnaval rosa, una sudadera con capucha de orejas puntiagudas amarilla,un macuto verde lima, unos guantes azules, unos pantalones vaqueros y unas deportivas.
-Hola, soy el Elementalista, encantado de conoceros.- dijo ofreciéndoles la mano.
-Un placer, yo soy Sprite y este es Piscis.-respondió la chica de la capucha amarilla, una chica que vista de cerca era bajita, casi como una niña pero tenía voz adulta. Piscis le estrechó la mano, un guante azul verdoso con garras, con cuidado de no hacerle daño.
-¿El pez gigante de ahí fuera es tuyo?- preguntó Elementalista.
-Sí, se llama Iris, es mi nave alienígena.
-Es genial, estábamos hablando de ella- dijo Sprite.
-¿De qué es capaz?- preguntó Elementalista.
-Bueno, puede volar y desplazarse bajo el agua, tiene una especie de cañones de energía muy poderosos, puede volverse invisible y puede crear tecnología alienígena como el traje que llevo.- respondió Piscis.
A Elementalista le parecía un simple traje de hombre pez como los de las películas pero no habría sido educado mencionarlo.
-¡Y puede viajar entre dimensiones!- dijo Sprite con alegría.
-¿Cómo?- respondío un sorprendido Elementalista.
-Aparentemente sí puede, es algo que hizo para acceder a este lugar, no sabía que podía hacerlo.- respondió Piscis.
En ese momento se abrieron las puertas de madera oscura. Una persona enfundada en una armadura siniestra, con una corona de pinchos y guanteletes acabados en garras, al igual que sus botas, apareció en el descanso.
-Mi nombre es Mongul, Conjuro os recibirá ahora.- dijo con voz profunda.
Piscis y Sprite se levantaron a la vez, Elementalista se encaró hacia las puertas y echó a andar. Subió las escaleras con paso seguro con los otros dos a la zaga.
Pasadas las puertas había un estudio iluminado por un candelabro de colores danzantes. En las paredes había estantes llenos de libros y artefactos. Al fondo delante de un mural con demonios que parecía moverse, habia un escritorio. En ese escritorio estaba sentado un hombre con túnica púrpura, una mascara azul con la boca rodeada por gruesas líneas verdes y unos ojos grandes también pintados en verde. Llevaba unos guantes rojo oscuro. Era Conjuro.
-Por favor, sentaos- les ofreció haciendo un gesto hacia las tres sillas que había en frente del escritorio. Elementalista se sentó en la de la derecha vista desde el escritorio, Sprite en la del medio y Piscis en la de la izquierda.
-Me gustaría empezar por unas breves presentaciones, vuestros nombres y capacidades, para empezar.- dijo Conjuro. Se miraron entre sí. Elementalista decidió ir el primero.
-Mi nombre es Elementalista, tengo la capacidad de controlar cinco elementos. Tierra, aire, agua, fuego y rayo.-A continuación le siguió Sprite.
-Umm... Mi nombre es Sprite, puedo volverme intangible, invisible y volar.- dijo con cierto temblor en la voz.
-Eeh... Mi nombre es Piscis y controlo la nave alienígena de ahí fuera además de la tecnología que fabrica.- dijo de forma apurada.
-Excelente, supongo que todos sabéis quien soy.-Los tres asintieron.-El motivo por el que os he reunido es que estoy formando un equipo, el Whisky, para realizar operaciones por mi. Sabed que existen otros equipos con funciones similares. Se os informará de su existencia según sea necesario. El pago será un lingote de oro al mes, más extras. Vuestro primer encargo será una pequeña prueba.-Puso un libro sobre la mesa.-En este grimorio encontraréis información sobre cinco artículos que quiero que adquiráis en la dimensión paralela de Lestria. Las coordenadas ya han sido transmitidas a la nave de Piscis. Buena suerte.
Los tres asintieron y se levantaron, Elementalista le ofreció la mano a Conjuro. Se la estrechó. Los otros dos le imitaron. También cogió el libro. Después murmuraron unas despedidas y salieron de la habitación. Conjuro asintió con la cabeza a las despedidas pero permaneció sentado con las manos entrelazadas.
Se detuvieron al llegar a la nave. Piscis se adelantó y la "boca" del pez se abrió. Saltaron al interior por encima de los afilados dientes. Tras pasar por una pequeña oquedad al fondo de la boca, bloqueada por una membrana permeable de algún tipo de sustancia mucosa, se hallaron en una estancia cavernosa. En el techo se hallaban unas vértebras blancas de las que surgían unas costillas que llegaban hasta el suelo y eran parte de este. La carne era rosa blanquecina con venas verdes y azules recorriéndola.
Piscis se colocó en el centro de la cueva y extendió los brazos. -Bienvenidos a la fantástica Iris.- dijo entusiasmado.- Esta es la "zona de carga" y arriba está la cabina de pilotaje. En la parte de atrás hay otro acceso, si necesitás algo, tocad una pared y decid que queréis.- con eso dicho, asintió y se puso a subir hacia la cabina de pilotaje por un lateral, hundiendo manos y pies en la carne de la nave. Elementalista y Sprite se quedaron en silencio, se miraron y se encogieron de hombros. Cada uno escogió un hueco entre las costillas y se sentaron en el suelo. Para su sorpresa del suelo crecieron unos soportes que actuaban de sillas, además de una especie de cinturones de seguridad. Con un suspiro y un gemido la nave arrancó. Se elevó dando suaves vueltas en el aire. Cuando alcanzó una altura óptima viajó a otra dimensión con apenas un jadeo de esfuerzo.
Whisky Fase 2 Otro Mundo
Tras un momento en el que saborearon música, escucharon colores y vieron conceptos se encontraron en la dimensión de Lestria.
Sobrevolaban vastos verdes prados, moteados con frondosos bosques y seccionados por sinuosos ríos, algunos de los cuales se elevaban en el aire, fruto de la magia que impregnaba este mundo, en los que se refractaban arcoiris.
La voz de Piscis sonó desde los huesos de Iris. -La nave necesita alimentarse, así que voy a pescar un poco, no os asustéis por el proceso de digestión.
Al cabo de unos momentos la oquedad membranosa que cubría la entrada de la boca dejó entrar una gran cantidad de agua con peces. El agua salpicó el calzado de Elementalista y Sprite, pero fue rápidamente absorbida. Quedaron los peces que saltaban mientras se asfixiaban. Bajó los peces se formaron hendiduras que se llenaron de un hediondo líquido amarillo verdoso en el cual empezaron a derretirse. Una capa de piel blanquecina se formó sobre las hendiduras y poco a poco fue recuperando nivel y color con el resto de la nave.
Cuando determinó que era seguro, Elementalista sacó el grimorio con las localizaciones y descripciones de los artefactos. El primero era... El athame de Ezra, una daga de 15cm de hoja ondulante, con serpientes que hacían de guardamanos sobre un mango de cuero negro y el pomo estaba cubierto de espinas de erizo envenenadas. Un poderoso artefacto mágico del que se decía que tenía grandes capacidades, cómo controlar la salud de aquellos cuya sangre tocase el filo, emitir llamas cegadoras o invocar demonios al sacrificar serpientes.
Ubicado en las Montañas Negras, en una aldea secreta poblada sólo por mujeres, oculta en un bosque de coníferas, castaños, robles y manzanos. El grimorio mencionaba que era una aldea de brujas y que quién se adentrase en aquellos bosques debía ser cauto, pues durante generaciones las brujas habían tejido conjuros defensivos que hacían perderse hasta al más hábil de los cazadores durante días hasta que morían de hambre.
Tomaron rumbo hacia dichas montañas. Elementalista mostró el grimorio y las ilustraciones a sus compañeros para que pudieran reconocerla en cuanto viesen la daga.
El viaje fue gratamente breve y sin incidentes... Hasta que se acercaron a unas montañas negras. Elementalista y Sprite podían ver lo que ocurría en el exterior gracias a unas "transparencias" que la nave había creado, por las que se veía el exterior.
Al sobrevolar las montañas, bandadas de pájaros, en su mayoría cuervos, alzaron el vuelo y empezaron a seguir en círculos a la nave. No tardaron mucho en empezar a atacarla, al principio con picotazos o arañazos ocasionales pero pronto una auténtica marabunta aérea se cernía desde todas direcciones intentando destrozar la superficie escamada de la nave. Iris, sin embargo no estaba indefensa y liberaba descarga tras descarga eléctrica chamuscando centenares de pájaros que eran rápidamente reemplazados por más y más aves. Elementalista decidió ayudar, poniendo una mano en uno de los costados de la nave y tranfiriéndole energía eléctrica. Esto permitió que la nave pudiese liberar descargas mayores y exterminar así a todos los pájaros.
Con el cielo despejado, los sentidos de la nave percibieron una concentración inusual de calor en un valle entre varias montañas, sin embargo la lucha la había dejado exhausta y necesitaba tiempo para recargarse. Aterrizaron en la falda de una montaña, y mientras Piscis iba a recopilar pájaros muertos con una mochila especial a la espalda, Elementalista y Sprite buscarían la aldea y la daga.
Piscis no tardó en encontrar el lugar dónde la mayoría de los pájaros habían caído fulminados, por desgracia, no era el primero en llegar. Una manada de criaturas deformes se le había adelantando, estaban comiéndose a los pájaros y jugando con sus entrañas. Había por lo menos una docena de las misteriosas bestias. Todas ellas eran distintas unas de otras, a algunas les crecerían los brazos desde la espalda, otros tendrían una pierna articulada hacia adelante y hacia atrás, casi todos tenían garras o portaban armas primitivas fabricadas con palos, piedras y cordel. Uno que tenía cuernos de cabra y un hocico de perro, con un ojo de águila y otro de sapo levantó la cabeza y vió a Piscis. En una mano empuñaba un garrote de madera con clavos, lo apretó al ver a la nueva presa y emitió un sonido de alerta.
-Agggejaaagg.- siseó por una garganta demasiado estrecha, con la suficiente fuerza para avisar a los demás.
Piscis apenas tuvo tiempo para reaccionar, desenvainando una hoja curvada retráctil con motivos piscícolas, con un movimiento la desenvaino hasta sus plenos 30 cm. En la otra mano un artefacto con forma de tortuga que proyectaba un escudo de fuerza. Así equipado, Piscis estaba listo.
El primero, el de los cuernos que había dado la alarma, se abalanzó sobre Piscis oscilando salvajemente el garrote. Fue más la armadura de pez que llevaba que el propio movimiento de Piscis lo que reaccionó a tiempo para bloquear el golpe y dar un poderoso corte vertical que seccionafía en dos a la criatura. Piscis recordaría más tarde pensar que había sido la armadura la que se había movido para salvarle la vida, más que su propia iniciativa. La siguente criatura se estrelló contra el aún levantado escudo y Piscis la apuñaló sin piedad. Dos más lo habían flanqueado y se lanzaron uno a sus piernas, otro a su torso, y un quinto a su espalda. Pudo seccionar el pescuezo de el que se arrojara a su pecho, causando que surgiera un chorro de sangre negra, le dió una patada al de las piernas y trató de sacarse de encima al de la espalda. Entonces la mochila se abrió enormemente y se comió al de la espalda. Piscis apuñaló al de las piernas.
Los demás se habían quedado sorprendidos al ver a la mochila comerse a uno de ellos. Piscis se puso en guardia nuevamente y los monstruos echaron a correr desgarbadamente.
Se oyó varias veces un sonido entre un zumbido y un silbido, hubo varios resplandores dorados y las figuras que huían se desplomaron una a una. Un dron plateado con forma elíptica salió de entre los árboles, se quedó observando a Piscis y después se alejó volando por el cielo.
Piscis no supo que pensar del encuentro, así que se puso a recoger cadáveres y a meterlos en la mochila. Cuando la llenaba la cerraba a cal y canto y apretaba un botón. La mochila se desinflaba y repite el proceso.
Elementalista y Sprite llevaban un rato avanzando por el bosque, Elementalista centrado en seguir la tenue fuente de calor y Sprite intentando hacer el menor ruido posible. Ambos frustrados, uno por la cambiante dirección de dicha fuente de calor y la otra por el constante crujir de hojas y ramas que juraría no estaban ahí cuando miraba dónde poner el pie. Por no mencionar que todos los árboles parecían repetirse. Tanto así que Sprite los empezó a marcar con un cuchillo de mano, pronto comprobando que, en efecto, se repetían.
-Elementalista, estamos yendo en círculos.
-Eso me sospechaba, estas deben ser las defensas de las que hablaba el grimorio.
Elementalista sacó el grimorio y revisó la parte de la defensa de los bosques embrujados. Las brujas usaban saquitos semienterrados entre las raíces de los árboles para realizar sus hechizos desorientadores, esto parecía escrito a mano, quizá del puño y letra del propio Conjuro, Elementalista no estaba seguro. Pero al menos era una pista.
-Sprite, por favor, busca pequeños saquitos semienterrados a los pies de los árboles. Es dónde el grimorio dice que las brujas ocultan sus conjuros.
-Ok, si tú lo dices...- respondió Sprite en tono desganado.
-¿Algún problema?- preguntó un sorprendido Elementalista.
-Sólo que pareces haberte elegido líder sin tener en cuenta lo que pensemos los demás. Te aferras a ese grimorio, apenas lo sueltas y tenemos que hacer lo que tú digas por que sí. No es justo.- dijo dando una patada en el suelo.
Elementalista luchó contra el deseo de poner los ojos en blanco, giró el grimorio para que pudiera verlo bien y se lo ofreció. Reluctante, Sprite lo cogió entre sus manos para, acto seguido, ponerse a leer mientras lanzaba miradas desconfiadas hacia Elementalista.
-Aquí pone que la búsqueda de los sacos mágicos se complicará por conjuros de disensión y desidia... Oh- comprendió Sprite.
-Nada muy potente, pero lo suficiente para que nunca los encuentres.
Los dos se quedaron callados, Sprite guardó el grimorio en su macuto verde lima y de común acuerdo se pusieron a examinar los pies de los árboles.
Resollando, sacudiendo la cabeza, apretando los dientes y siseando para no empezar una trifulca por sentimientos que sabían que no eran suyos se aplicaron a la tarea. El primer saquito les costó, pues la vista de ambos lo pasaba por alto, pero en cuanto reconocieron con no poco esfuerzo su existencia y Elementalista lo redujo a cenizas, un tenue alivio ensalzó sus agitadas almas.
El siguiente y el siguiente fueron cada vez más evidentes. Para Elementalista cada vez era más sencillo percibir una fuente de calor en el bosque. Fueron avanzando entre distintos árboles, un aroma a carne y pescado insinuándose en sus fosas nasales. Cruzaron los últimos árboles esperando encontrarse una aldea o pueblecito... Y Piscis estaba allí, al lado de una achatada Iris, con una pequeña barbacoa montada.
-Hola ¿Que tal? ¿Os apetece picar algo?- los saludó.

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2018.12.18 20:49 None73 Mi primer post y el principio de una historia

Hola, este es como el título indica mi primer post en reddit, y me gustaría publicar el primer capítulo de una historia que estoy escribiendo. Por favor, critiquen y opinen a discrección.
Whisky Fase 1 Conoce al nuevo jefe
Elementalista observó el callejón. Estaba vacío. Presionó el botón del dispositivo. Al instante se abrió un portal circular, de bordes azul eléctrico, al otro lado del cual se veía una torre oscura en una isla bajo un cielo rojo. Lo atravesó.
Se hallaba en una superficie blanca sobre una substancia púrpura. No había barandillas. Una ruta llevaba hacia la torre y otra hacia un embarcadero en el que estaba atracado una especie de pez gigante. Tomó la ruta de la torre. Caminó con cuidado pero seguridad por el centro del camino. En el cielo volaban unas luces azules, las había tomado por estrellas pero se movían. Al fijarse mejor vió que eran calaveras ardientes. Continuó avanzando.
Elementalista llevaba una gabardina rojo oscuro sobre un chaleco negro de kevlar, unos pantalones azul oscuro y botas negras a juego. También llevaba unos guantes de cuero negros. Un yelmo verde oliva cubría su rostro. Era un yelmo con dos franjas para los ojos y unos agujeros para respirar. Se acercó para presentarse.
Al pie de la torre lo esperaban unas puertas de esmeralda. Se abrieron a su llegada. En el interior había un gran vestíbulo, con bancos en los laterales para sentarse, las paredes parecían estar decoradas con relieves pero no era capaz de distinguir formas concretas. Al fondo había una escalinata que ascendía hasta unas puertas de madera oscura y luego se dividía para ascender en espirales por las paredes de la torre. Había dos personas más. Una llevaba un traje de pez azul claro lleno de aletas verdes con un yelmo de pez que le cubría el rostro a juego. Los dientes eran una especie de máscara respiratoria. La otra llevaba una máscara de carnaval rosa, una sudadera con capucha de orejas puntiagudas amarilla,un macuto verde lima, unos guantes azules, unos pantalones vaqueros y unas deportivas.
-Hola, soy el Elementalista, encantado de conoceros.- dijo ofreciéndoles la mano.
-Un placer, yo soy Sprite y este es Piscis.-respondió la chica de la capucha amarilla, una chica que vista de cerca era bajita, casi como una niña pero tenía voz adulta. Piscis le estrechó la mano, un guante azul verdoso con garras, con cuidado de no hacerle daño.
-¿El pez gigante de ahí fuera es tuyo?- preguntó Elementalista.
-Sí, se llama Iris, es mi nave alienígena.
-Es genial, estábamos hablando de ella- dijo Sprite.
-¿De qué es capaz?- preguntó Elementalista.
-Bueno, puede volar y desplazarse bajo el agua, tiene una especie de cañones de energía muy poderosos, puede volverse invisible y puede crear tecnología alienígena como el traje que llevo.- respondió Piscis.
A Elementalista le parecía un simple traje de hombre pez como los de las películas pero no habría sido educado mencionarlo.
-¡Y puede viajar entre dimensiones!- dijo Sprite con alegría.
-¿Cómo?- respondío un sorprendido Elementalista.
-Aparentemente sí puede, es algo que hizo para acceder a este lugar, no sabía que podía hacerlo.- respondió Piscis.
En ese momento se abrieron las puertas de madera oscura. Una persona enfundada en una armadura siniestra, con una corona de pinchos y guanteletes acabados en garras, al igual que sus botas, apareció en el descanso.
-Mi nombre es Mongul, Conjuro os recibirá ahora.- dijo con voz profunda.
Piscis y Sprite se levantaron a la vez, Elementalista se encaró hacia las puertas y echó a andar. Subió las escaleras con paso seguro con los otros dos a la zaga.
Pasadas las puertas había un estudio iluminado por un candelabro de colores danzantes. En las paredes había estantes llenos de libros y artefactos. Al fondo delante de un mural con demonios que parecía moverse, habia un escritorio. En ese escritorio estaba sentado un hombre con túnica púrpura, una mascara azul con la boca rodeada por gruesas líneas verdes y unos ojos grandes también pintados en verde. Llevaba unos guantes rojo oscuro. Era Conjuro.
-Por favor, sentaos- les ofreció haciendo un gesto hacia las tres sillas que había en frente del escritorio. Elementalista se sentó en la de la derecha vista desde el escritorio, Sprite en la del medio y Piscis en la de la izquierda.
-Me gustaría empezar por unas breves presentaciones, vuestros nombres y capacidades, para empezar.- dijo Conjuro. Se miraron entre sí. Elementalista decidió ir el primero.
-Mi nombre es Elementalista, tengo la capacidad de controlar cinco elementos. Tierra, aire, agua, fuego y rayo.-A continuación le siguió Sprite.
-Umm... Mi nombre es Sprite, puedo volverme intangible, invisible y volar.- dijo con cierto temblor en la voz.
-Eeh... Mi nombre es Piscis y controlo la nave alienígena de ahí fuera además de la tecnología que fabrica.- dijo de forma apurada.
-Excelente, supongo que todos sabéis quien soy.-Los tres asintieron.-El motivo por el que os he reunido es que estoy formando un equipo, el Whisky, para realizar operaciones por mi. Sabed que existen otros equipos con funciones similares. Se os informará de su existencia según sea necesario. El pago será un lingote de oro al mes, más extras. Vuestro primer encargo será una pequeña prueba.-Puso un libro sobre la mesa.-En este grimorio encontraréis información sobre cinco artículos que quiero que adquiráis en la dimensión paralela de Lestria. Las coordenadas ya han sido transmitidas a la nave de Piscis. Buena suerte.
Los tres asintieron y se levantaron, Elementalista le ofreció la mano a Conjuro. Se la estrechó. Los otros dos le imitaron. También cogió el libro. Después murmuraron unas despedidas y salieron de la habitación. Conjuro asintió con la cabeza a las despedidas pero permaneció sentado con las manos entrelazadas.
Se detuvieron al llegar a la nave. Piscis se adelantó y la "boca" del pez se abrió. Saltaron al interior por encima de los afilados dientes. Tras pasar por una pequeña oquedad al fondo de la boca, bloqueada por una membrana permeable de algún tipo de sustancia mucosa, se hallaron en una estancia cavernosa. En el techo se hallaban unas vértebras blancas de las que surgían unas costillas que llegaban hasta el suelo y eran parte de este. La carne era rosa blanquecina con venas verdes y azules recorriéndola.
Piscis se colocó en el centro de la cueva y extendió los brazos. -Bienvenidos a la fantástica Iris.- dijo entusiasmado.- Esta es la "zona de carga" y arriba está la cabina de pilotaje. En la parte de atrás hay otro acceso, si necesitás algo, tocad una pared y decid que queréis.- con eso dicho, asintió y se puso a subir hacia la cabina de pilotaje por un lateral, hundiendo manos y pies en la carne de la nave. Elementalista y Sprite se quedaron en silencio, se miraron y se encogieron de hombros. Cada uno escogió un hueco entre las costillas y se sentaron en el suelo. Para su sorpresa del suelo crecieron unos soportes que actuaban de sillas, además de una especie de cinturones de seguridad. Con un suspiro y un gemido la nave arrancó. Se elevó dando suaves vueltas en el aire. Cuando alcanzó una altura óptima viajó a otra dimensión con apenas un jadeo de esfuerzo.
Edit: añadidas unas modificaciones sugeridas por u/fernandomlicon con las que estuve de acuerdo así como otros ajustes menores.
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2018.08.23 20:16 master_x_2k Zumbido V

Zumbido V

“Es muy peligroso quedarse aquí”, dijo Brian.
“¿Qué?” Lisa y yo le preguntamos, casi al mismo tiempo.
“Tienen demasiados pesos pesados ​​y no tienen absolutamente ninguna razón para contenerse más. Después de la cuestión de ABB y el problema con Perra el día de hoy, con la cantidad de personas con poder que tienen a su disposición, probablemente puedan descubrir nuestra ubicación general y ponerse a la ofensiva. No podemos permitirnos estar todavía aquí si deciden tratar de desarraigarnos o si ponen en asedio a los Muelles.”
“Entonces, ¿qué? ¿Corremos?” Preguntó Alec.
“Retirada táctica. Solo para estar seguros”, dijo Brian, su voz firme, “En caso de que el Imperio Ochenta y Ocho decida organizarse y venir a buscarnos en multitud.”
Hablé, “Incluso si no nos culpan por este correo electrónico que los está exponiendo, en lo que respecta a la identidad secreta, apuesto a que habrá más que unos pocos que solo quieran herir a alguien y descargar su ira... y nosotros acabamos de meternos en una pelea con su gente. Nos convierte en un blanco fácil. Estoy de acuerdo Brian. Creo que deberíamos ocultarnos, al menos por ahora.”
“De acuerdo”, dijo Lisa, “No estoy segura de estar de acuerdo, pero no veo ningún daño en ello. ¿Creen que pueden convencer a Rachel?”
“Ya lo hice”, dijo Brian, “Más o menos. Está empacando en su refugio para perros personal, y estará lista para partir en cuanto llegue el transporte. Lisa, primero, quiero que hables por teléfono con Coil. Obtén ese transporte, te enviaré un texto con instrucciones para llegar al lugar, y haz que Coil haga una declaración, haz que le deje absolutamente claro al Imperio Ochenta y Ocho que es responsable de este correo electrónico.”
“No creo que él esté dispuesto, en lo que respecta a ‘confesar.’”
“Dile que no voy a firmar ningún acuerdo con él si no puede hacerse cargo de esto y sacarnos el blanco de la espalda, cuando no fuimos informados y no acordamos tomar este tipo de acción.”
Lisa frunció el ceño, “Está bien.”
“Si es tan listo como pretende ser, encontrará algún ángulo para hacerlo funcionar.”
“Bien. Lo intentaré. ¿Qué más?”
“Toma a Alec y encuentra un lugar donde quedarte con Rachel y los perros. Creo que Perra tiene más de un refugio como el que vi hoy. Si ninguno de esos lugares funciona, pídele a Coil un lugar.”
Lisa asintió, “Está bien. ¿Qué vas hacer tú?”
“Taylor y yo nos quedaremos en mi apartamento. Está apartado del camino, y mientras no salgamos de traje, no deberíamos meternos en problemas.”
¿Me quedaría en su departamento? Podía recordar la tensión de la última vez que estuve allí a solas con él, cuán consciente había sido de su presencia. La idea de ir allí para pasar la noche me obligó a centrarme con mucho cuidado en mantener mi expresión impasible y mis manos inquietas. Me alegré por la distracción de la respuesta de Alec.
“¿Qué mierda?” Alec habló, “¿Nos estás diciendo que salgamos de aquí, que permanezcamos en un lugar cualquiera con un grupo de perros callejeros, mientras tú vas a casa y te relajas?”
“No me rompas las bolas en este momento, Alec,” Brian señaló con el dedo a Alec, “Como miembro de nuestro grupo, acordaste responder a tu puto teléfono cuando suena. No estoy mucho más contento con Lisa, por no tener un teléfono listo, pero tú eres con el que estoy realmente enojado ahora mismo. Por lo que escuché, si las cosas hubieran ido un poco diferentes, una o ambas de tus compañeras de equipo podrían estar muertas. Porque ustedes no pudieron respaldarlas cuando Taylor lo solicitó.”
Alec entrecerró los ojos, pero no respondió.
La voz de Brian era baja, su tono controlado. “Estoy tan enojado que deberías contar como algo bueno que no te estás quedando en mi casa y teniendo que aguantarme. Es por eso que no vienes conmigo. También necesito a alguien con la cabeza bien puesta con tu y Rachel, y eso significa que Lisa va con ustedes. Dejaría a Taylor en su lugar, pero preferiría dispersar el poder de fuego entre nuestros dos equipos.”
“Lo que sea”, Alec volvió a mirar el televisor. “Olvida que mencioné algo.”
Antes de que Brian pudiera abordar nuevamente el caso de Alec, intervine para preguntar: “¿No deberíamos todos quedarnos juntos?”
“No”, Lisa me respondió, “Brian tiene la idea correcta. Juntos, como un grupo de cinco, podríamos llamar la atención de cualquiera que esté atento a nuestro equipo. Especialmente si hay perros alrededor. Tener dos equipos significa que podemos montar un rescate o proporcionar una distracción si un grupo está en una mala situación.”
“Mantengan sus teléfonos encendidos y respóndanlos si alguien llama. Nos turnamos para chequearnos entre nosotros, cada media hora, usando las mismas contraseñas que antes”, instruyó Brian.
“Entendido”, respondió Lisa.
“Si realmente no pueden encontrar un lugar para quedarse, y los perros están guardados de manera segura en algún lugar, pueden quedarse en mi casa. Sin embargo, dormirán en el sofá y el suelo.”
Lisa asintió.
“Oye”, dije, vacilante, “¿puedo tomarme cinco minutos para tomar una ducha y cambiarme mientras ustedes averiguan el resto de los detalles?”
Brian puso cara de dolor, pero asintió con la cabeza, “Ve.”
Agradecida, corrí al baño, pasé por mi habitación para tomar mi traje, un conjunto nuevo y mi toalla.
La ducha estaba siendo menos cooperativa de lo habitual, y no tuve tiempo de esperar a que decidiera darme agua tibia, así que salté y aguanté el agua helada el tiempo suficiente para enjuagarme, fregar las áreas prioritarias y mojarme el pelo.
Cerré la ducha, me estrujé el agua con el dedo índice y el pulgar, salí de la ducha para secarme con una toalla y pasé un cepillo por mi cabello.
Cuando estaba lo suficientemente seca, me puse un par de pantalones cortos elásticos y luego comencé a ponerme el traje. Dado que era una sola pieza, salvo la máscara, el cinturón y los paneles de armadura, no podía usarla debajo de la ropa sin tener que usar guantes y mangas largas. Ese tipo de ropa no era una opción ya que el clima era cálido.
Una de las opciones que si tenía, lo que había estado pensando después de tener mis bichos arrastrándose sobre mí para mantener mi identidad oculta, era ponérmelo por la mitad. Cuando estaba puesta la mitad inferior del traje, doblé la parte superior alrededor de la cintura, atando los brazos a mi alrededor, como un cinturón. Me puse los vaqueros y un top de tirantes de finos negro y rojo que dejaba algo de mi vientre expuesto. Para terminar, até una sudadera alrededor de mi cintura, colocándola sobre donde había atado la mitad superior de mi traje.
Me revisé en el espejo. El material era bastante delgado y se estiraba, por lo que no me hizo parecer más voluminosa. Tendría que ver lo cómodas que eran las suelas que había incorporado en la parte del pie del traje dentro de los zapatos, pero eso era algo que podía ajustar. Tener la parte principal del cuerpo detrás de mi espalda significaba que podía esconder la parte más voluminosa debajo de la sudadera. Siempre y cuando no desatara la sudadera donde cualquiera pudiera ver, funcionaba perfecto.
Salí apresuradamente del baño, agarré suficientes camisetas, ropa interior y calcetines para durar unos días. Los enrollé para hacerlos compactos, y los escondí en mi mochila alrededor de la armadura para mi disfraz, mis armas, el resto de mis cosas del compartimiento utilitario, dos libros y seiscientos dólares en efectivo. Me colgué la bolsa sobre un hombro. Pesado, pero manejable.
Salí de mi habitación para reunirme con Brian, atándome el cabello húmedo en una cola de caballo suelta con un elástico mientras caminaba. Me detuve por solo un segundo para extender una pierna, un dedo del pie hacia abajo para tocar el suelo, para que una colección de escarabajos, cucarachas y arañas puedan arrastrarse por mi pierna. Se instalaron entre mi traje y mi ropa.
Podía lidiar con bichos sobre mí, siempre y cuando no estén directamente sobre mi piel.
“¿Listo?”, Le pregunté a Brian.
El asintió. Se había quitado la chaqueta de cuero y la tenía en una bolsa de gimnasio con su casco. Llevaba la camiseta sin mangas de un hombre, de color beige, dejando expuestos sus brazos y hombros. Su piel brillaba con las gotas más diminutas de sudor, por llevar una chaqueta en el clima cálido.
Aparté mis ojos antes de que mi mirada pudiera llamar la atención. Le dije a Lisa, “los veremos más tarde.”
“Diviértete”, sonrió.
Brian me guio hacia afuera, y de nuevo, me detuve en el umbral de la puerta para recoger más bichos debajo de mi ropa y en mi bolso, mientras aún podía ser discreta al respecto. No era mucho, pero era algo.
Parecía estar sumido en sus pensamientos, y había una buena razón para eso, así que no lo molesté cuando caminábamos hacia la parada del autobús.
“¿Estoy siendo paranoico?”, Me preguntó cuando llegamos.
“No soy la persona para preguntar. En lo que a mí respecta, cuando hablas de capas, no puedes tomar demasiadas precauciones. Especialmente con un grupo tan influyente como el Imperio Ochenta y Ocho.”
“Voy a reformular la pregunta, entonces. ¿Crees que los demás pensarán que estoy siendo paranoico?”
“¿Honestamente? Probablemente.”
“Maldición.”
Nuestra conversación se estancó cuando más personas se unieron a nosotros en la parada del autobús.
“Me acabo de dar cuenta”, dijo Brian, “ni siquiera te pregunté si querías quedarte en casa.”
Lo miré. No estaba segura de cómo responder sin transmitir todos mis sentimientos sobre el tema. Mantenlo simple. “Quiero. Está totalmente bien.”
“Después de que me presentaron por primera vez a los otros, lo hice mucho. Los chicos se quejaron por esto, y mi hermana también lo mencionó. Tomo el control, tomo decisiones.”
“Realmente, está bien. Tiene sentido, dada...” Hice una pausa, manteniendo en mente a los civiles que estaban al alcance del oído. “...la situación, y me gusta tu apartamento, así que no me importa quedarme allí.”
“¿Sí?”
“Seguro. Demonios, haría que decoraras mi departamento cuando tenga mi propio hogar.”
Él se rió, “Haré eso por ti si me haces ese atuendo del que hablamos antes.”
El traje. Casi lo había olvidado.
“Gracias por recordarme eso. De alguna manera se me escapó la mente.”
“¿Teniéndolo en cuenta?”
“Sí. Tal vez. Es un gran trabajo, pero creo que ahora tengo más tiempo libre, y, sí. Eso es prácticamente todo. Tal vez podría hacerlo, seguro.” Obviamente, no podía ni mencionaría el hecho de que mi decisión de aliarme con los Undersiders de verdad era un factor.
“¿Sí? Estaría en deuda.”
“Nos da algo de qué hablar mientras me quedo, también.”
“No creo que tengamos problemas de conversación”, me sonrió. Esa sonrisa juvenil que había notado en el primer día. Si fuera sincera, incluso diría que estaba ligado con su voz a lo que más me gustó de él, estéticamente. Tal vez era injusto pensarlo, pero generalmente veía a la gran mayoría de los adolescentes como personas torpes que combinaban los rasgos de un niño y un adulto de la forma más desafortunada posible. Brian era todo lo contrario, y era su voz y su sonrisa lo que realmente le dio el efecto.
Noté que mis oídos se calentaban en la señal clásica de que estaba por ruborizarme y desvié la mirada, distrayéndome con una investigación exhaustiva de una bolsa de papel marrón al lado de la carretera. Si seguía con esa línea particular de pensamiento sobre las mejores cualidades de Brian, estaba segura de que terminaría diciendo o haciendo algo para avergonzarme.
El autobús llegó y nos subimos. Le mostré la identificación de mi escuela, mientras que Brian pagó con boletos. Encontré un asiento vacío, y Brian se paró a mi lado, sosteniendo el poste. Estaba lo suficientemente cerca de mí que su pierna presionó contra mi brazo. Aunque podría haber movido mi brazo, lo dejé donde estaba.
No era el tipo de chica que atraería a Brian. Lo sabía. Podría conformarme solo con su presencia y amistad. Podría disfrutarlo si hubiera contacto corporal casual entre nosotros, incluso si fuera un poco pervertido.
Nuestra breve conversación me permitió relajarme y comenzar a disfrutar de la posibilidad de una tarde en la compañía de Brian, pero lo que vi a continuación fue un cubo de agua fría en la cara.
El autobús se detuvo para recoger pasajeros, y Sophia Hess estaba entre ellos. Su top de polo sin mangas era largo, se extendía hasta la cintura y se aferraba a un cuerpo esbelto con curvas y un torso que nunca tendría. La falda de tenis que llevaba apenas era lo suficientemente larga como para ser decente. Más de un par de ojos se volvieron hacia ella cuando subió al autobús, Brian estaba entre ellos.
Ella era ajena a la atención y a mi existencia, preocupada por una conversación telefónica. Parecía molesta, aburrida y distraída, ya que la persona del otro lado hablaba la mayor parte del tiempo. Probablemente un padre.
El autobús continuó en su ruta, más personas ingresaron y la gente cerca del frente se movió más atrás. La miré, esperando el momento en que ella me viera y me mirase a los ojos. No estaba segura de lo que ella haría, o lo que yo haría, pero ese momento ocupó cada pizca de mi enfoque.
Ella era la mejor amiga de Emma. La persona que me metió en el casillero, el día en que obtuve mis poderes. En innumerables ocasiones, ella me había empujado y me había hecho tropezar, a menudo varias veces al día. Ella me había derribado por las escaleras, cuando estaba cerca de la base, incluso hizo que otros hicieran cosas similares. Dado que ella había sido suspendida después de nuestra última reunión, de alguna manera no pensé que se iría sin confrontación si me veía.
Mi pierna rebotó sin descanso. Sin pensarlo, me preparé para saltar de mi asiento, para defenderme, salir del camino o responder a lo que sucediera. Mis pensamientos se centraron en posibles cosas que ella podría hacer, cosas que podría decir o hacer en respuesta.
Sophia guardó el teléfono y miró por la ventana por un momento. Cuando vio todo lo que había que ver del punto de transición entre los muelles y el centro de la ciudad, echó un vistazo al interior del autobús. Sus ojos se detuvieron en los anuncios que corrían a lo largo de la parte superior del autobús, luego se posaron en Brian.
La mirada de evaluación que ella le dio fue inconfundible. Se demoró lo suficiente para que, probablemente, le hubiera resultado incómodo si se hubiera dado cuenta.
O tal vez no. Tal vez le hubiera gustado la atención de una chica que se veía como ella.
Bleh.
Ella todavía no me había visto. Pude ver por qué – estaba sentada, y ella y Brian estaban de pie, y había otros entre nosotros, ocultándonos su línea de visión.
Me sobresalté cuando algo se movió a mi izquierda. Era solo la persona sentada a mi lado parándose para bajar en la siguiente parada, pero me hizo consciente de lo tensa que estaba. Alcé la mano y toqué el codo de Brian. Cuando miró hacia abajo, me moví hacia el asiento vacío y señalé el lugar desocupado.
Él sonrió y se sentó a mi lado.
Mi pulso latía con fuerza en mi garganta, y no podía decirle por qué, aquí no. Esperé e intenté organizar mis pensamientos, mientras la gente del frente del autobús se movía hacia atrás. Me tomó un poco de esfuerzo, pero evité mirar a Sophia.
Levanté la mano y le puse una mano en el hombro, la usé para levantarme lo suficiente como para murmurar en su oído: “¿Me harías un gran favor? Lo explicaré después.”
“Por supuesto”, su voz era apenas audible por el ruido del autobús. Giró la cabeza lo suficiente como para mirarme a los ojos, y mi corazón dio un vuelco.
“Solo sígueme el juego.” Puse dos dedos en un lado de su barbilla, girando su cabeza, y me levanté de mi asiento lo suficiente como para tocar mis labios con los suyos.
Esperaba electricidad, fuegos artificiales, todo lo uno escucha. Pensé que los latidos de mi corazón podrían acelerarse, o que mis pensamientos podrían disolverse en ese desorden caótico que había experimentado algunas veces en el pase reciente.
Lo que no esperaba era la calma. La tensión se derritió de mí, y todas las preocupaciones, ansiedades y pensamientos contradictorios se desvanecieron en el fondo. Fue como la sensación de paz que recibí al despertar en el departamento, multiplicado por diez. En lo único que pensaba era en el contacto, lo agradable que era, la sensación de sus labios en los míos.
Rompí el beso y lo miré a los ojos mientras me acomodaba en mi asiento. Incluso antes de que abriera la boca para decir algo, sacudí mi cabeza lo más disimuladamente posible. Él cerró su boca.
Cuando aparté la mirada, sentí su brazo asentarse alrededor de mis hombros.
Miré y no vi a Sophia en la parte delantera del autobús. Cuando revisé sobre mi hombro, la encontré cerca de la parte posterior. Ella estaba mirándome fijo.
Imaginé que no era tan diferente de esa sensación primordial de satisfacción que Perra había sentido cuando me había lanzado los perros encima. Excepto donde Perra lo había refregado en mi cara con una sonrisa petulante, yo no cambié mi expresión de la sonrisa ligera que ya estaba en mi cara. Le di a Sophia un momento de contacto visual y nada más, antes de volverme a mirar al frente del autobús una vez más. Ella no valía la pena, no merecía la pena estropear esto.
Evité mirar hacia atrás para ver qué estaba haciendo o comprobar si todavía estaba allí. Cuando Brian me preguntó si me importaba hacer una parada para ir de compras antes de ir a su departamento, asentí.
Había seguido el consejo de Lisa, tratando de improvisar, ser más impulsiva. También había hecho lo que Perra había sugerido. Le había dicho a Brian que estaba interesada, más o menos. No en la medida en que ella había sugerido, pero era algo. Definitivamente algo.
Excepto que solo había forzado las cosas con Brian, y ahora no solo tenía que explicarlo, sino que tenía que lidiar con una noche de incomodidad en su compañía, además de la amenaza de violencia del Imperio Ochenta y Ocho.
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2018.07.24 04:47 UchihaSkywalker Sasuke Shinten. Capítulo I

Sasuke Shinten. Capítulo I
Nuevamente, todos los créditos de la traducción del Japonés al Inglés a Organic Dinosaur. Este es el capítulo I de la novela (PARTES 1-5). El prólogo está en otros post dividido en dos partes.
Traducción original del japones al inglés para: https://twitter.com/OrganicDinosaur
Link del capítulo en inglés: https://www.reddit.com/Naruto/comments/911cnq/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/Naruto/comments/91oxq4/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/comments/93meo3
https://www.reddit.com/comments/9ajf6b
https://www.reddit.com/comments/9coikb

Novela Sasuke: Prólogo (Parte 1)Prólogo (Parte 2) → Capítulo I

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CAPÍTULO I
PARTE 1 (pág 38-48)
-¡¡KONOHAMARUSENSEIIIIIIII!! ¡¡¡Mejórate pronto 'ttebasaaaa!!
Boruto abre enérgicamente la puerta de la habitación del hospital. Su voz alegre y vigorosa se puede escuchar en todo el hospital. Por supuesto, Boruto irrumpe en la puerta primero. Él tiene buenas intenciones, pero se ha quedado completamente con las manos vacías. Sarada entra a continuación:
- ¡Boruto! ¡Estás siendo ruidoso y molesto! ¡Como esta es una habitación de hospital, debes estar tranquilo!
Ella está sosteniendo un ramo de sakura en su pecho. ¡Por último Mitsuki entra tranquilamente a la habitación.
Solo ha pasado un día desde que Konohamaru fue hospitalizado, pero ya se ha aburrido de él. Está feliz de ver a sus amados estudiantes, y la alegría de su visita se extiende inadvertidamente a través de su rostro. Él comienza a preguntarles sobre su misión. Intenta hablar con ellos de una manera compuesta como su shishou, para preservar su dignidad. Boruto responde que no había uno. Así que es por eso que decidieron hacer fila desde temprano por la mañana.
-Qué quieres decir con 'Hacer fila’? ¿Para qué?
-¡Para esto!
Mitsuki está sosteniendo una bolsa de papel en sus manos de donde saca un paquete cuadrado. El nombre de la tienda está escrito en el papel de regalo. Es algo de una confitería japonesa que ha sido muy popular últimamente. Es famoso por hacer estas exclusivas fresas daifuku. ¡Solo hacen 400 de ellos por día! El rumor es que si no te metes en línea incluso antes de que abra la tienda, no podrás comprar ninguno.
Sarada confirma deliciosamente que todos se pusieron en línea temprano para estos daifuku de fresa. Mientras ella habla, coloca las ramas de sakura en un jarrón de flores. Boruto toma la caja de Mitsuki. ¡Parece que no puede esperar más! Él arranca el papel de envolver y abre la tapa. Los daifuku de fresa están envueltos en papel japonés y cuidadosamente alineados en filas.
Konohamaru concluye que podrían haberse metido en la fila por sí mismos. Aunque su corazón está animado por su intención, parece un poco decepcionado.
Mitsuki quiere preparar un poco de té y le pregunta dónde puede obtener un suministro de agua caliente. Konohamaru interviene y dice que quiere hacerlo. Con la ayuda de Mitsuki, Konohamaru saca las muletas de su cama. Como ha estado postrado en cama, se ha sentido un poco inquieto y deprimido. No ha podido hacer mucho, entonces sale entusiasmado de la habitación.
Mientras tanto, Boruto toma algunas sillas que están cerca de la habitación del hospital y las organiza en círculo. Todos se sientan. Sarada está sorprendida y preocupada de que haya ninjas que puedan herir y hospitalizar gravemente a alguien como Konohamaru-sensei. Mitsuki asiente con total acuerdo con ella. Pero al menos ninguno de los otros pasajeros resultó herido, por lo que deberían estar contentos por eso.
Sarada enciende la TV. El intervalo de transmisión se está emitiendo actualmente un programa de noticias. Es solo un poco antes del mediodía. Hay una joven rubia en la pantalla; están apuntando el micrófono hacia ella, parece ser una especie de entrevista.
-¿Quién es ella?
Sarada inclina la cabeza hacia un lado.
-Ese es Himeno Lilly. Sarada, ¿tú no sabes nada de ella?
Dice Boruto con los ojos muy abiertos.
-Bueno, eso es porque no veo mucha televisión. Entonces, ¿quién es esa niña? ¿Una estrella de televisión?
-Ella es una idol. Ella es popular hoy en día, por lo que aparece en la televisión bastante, ya sabes.
Mientras Boruto conversa, toma tranquilamente el daifuku de fresa. Comienza a abrir el papel de envolver y Sarada y Mitsuki lo siguen, extendiendo sus manos para obtener uno. Sarada arranca el papel de envolver, y luego mira distraídamente la pantalla del televisor.
Lilly todavía está en la pantalla. Tiene unos bellos rasgos faciales, está usando un mini vestido con volantes y cintas cosidas en él y también un par de botas blancas, tiene el pelo rubio largo hasta los hombros que está diseñado en ondas sueltas. Su edad parece ser a mediados de la adolescencia, pero manera de hablar y su comportamiento parece ser inocente, como si fuera una niña más joven.
-Ella es una ídolo, eh .... No estoy nada interesada, pero en cuanto a esta chica ... ¿Me pregunto qué tipo de canciones canta?
Mientras pensaba las cosas distraídamente, Sarada comió un bocado del daifuku de fresa. Ella inmediatamente saltó como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
- ¿¡Qué es esto!? ¡¡Es delicioso!!
-Tienes razón.
Mitsuki estaba de acuerdo con Sarada.
-Mmm! Es delicioso, pero me gusta la dulce sopa de frijoles rojos con mochi que mi madre me prepara aún más, ya sabes.
Incluso mientras decía algo tan imprudente, Boruto ya estaba extendiendo su mano para tomar su segundo daifuku de fresa.
-Wow, Este daifuku es tan ... increíblemente ... increíblemente ... increíble
Era tan delicioso que no tenía palabras para su vocabulario. Sarada estaba completamente envuelta en felicidad mientras masticaba y terminaba de comer la primera.
Piensan en esperar hasta que Konohamaru-sensei regrese antes de tener una segunda, pero esa reconsideración duró solo dos segundos. Entonces, cada uno de ellos, alegremente, busca otro. La música comienza a transmitirse desde el televisor. Parece que Lilly anunció su última canción.
La pantalla muestra el título de la canción: "Machuumaro Heart" [1], y Sarada comienza a sentir un leve dolor de cabeza. Luces de colores brillan sobre Lilly ... Ella se mueve de su cintura y gira alrededor.
-¡¡Qué diablos es esto!!
Los gritos de Sarada también resuenan en todo el ala del hospital. Boruto responde con fastidio:
-Sarada, estás siendo molesta’ttebasa. Esta es una habitación de hospital, ¿no deberías estar en silencio?
Nota:
[1] OD dice que ese título de la canción fue lo mejor que lo pudo traducir, en Japones era algo así: まちゅまろハート
PARTE 2
Sarada le pregunta a Boruto si al menos entiende algo de las letras en las canciones de Lilly. Ella sigue cantando cosas como "infierno y angeles" y "Pegajosos, malvaviscos pegajosos". Él tampoco sabe el significado detrás de esto, ¿verdad? Boruto responde que a él no le importan particularmente las letras de las canciones.
Toma otro bocado del daifuku de fresa y llena boca con él. Parece que ha mantenido su apetito incluso después de escuchar la canción. A Sarada tampoco parece importarle demasiado la letra, pero de alguna manera, no puede evitar sentirse perturbada por estas letras enigmáticas. Sarada, en tono de reproche, echa otro vistazo al televisor. La vista de la cámara muestra a Lilly cantando un segmento que dice "Machuumaro mofumofu mofufufufu" [2]. La idol continúa cantando con entusiasmo su canción.
Sarada, no pudiendo soportar escuchar más, cierra el puño y da un golple al contro remoto, apagando el televisor. Mitsuki luego comienza a tararear para sí mismo: "Mofumofu mofufufufu". Los chicos no parecen entender el tema en absoluto. Pero, de todos modos, todavía hay más daifuku de fresa, y son bastante deliciosos. Siguen comiéndoselos mientras conversan ociosamente.
Konohamaru luego regresa con muletas en un brazo y con una bandeja hábilmente equilibrada en el otro. Se ríe un poco y nota que parecían haber comido ya. Él pasa el té a cada uno de ellos. Boruto comienza a preguntarle a Konohamaru sobre el incidente mientras toma su té. ¿Quienes fueron las personas que atacaron a la raisha? ¿Cuál fue el sentido de las explosiones? ¿Y con qué tantos perpetradores? Konohamaru dice que aún no tienen información sobre por qué. Esos tipos vestidos de púrpura no dejaron muchas pistas atrás. Pero parece que tienen un número excesivo de agujeros en sus oídos.
-¿Agujeros? Quieres decir agujeros de pearcings, ¿verdad?
Mitsuki dudosamente preguntó de nuevo.
-Sí. Los cadáveres fueron sometidos a una autopsia por el equipo de tratamiento médico. Dijeron que todos, desde los lóbulos de sus orejas hasta el cartílago, parecían haber tenido unos cinco agujeros perforados abiertos
-¿No es eso un signo para denotar la unidad de su grupo? Similar a nuestro hitai-ate ...
Konohamaru dice que no puede estar seguro de eso. Pero por sus impresiones al luchar contra ellos, fueron que su fuerza de batalla no parece ser una amenaza... Además del líder, parecen ser de nivel Chuunin. Pero seguían siendo problemáticos a su manera. Sarada concluye correctamente que el punto era que los enemigos estaban completamente dispuestos a arriesgar sus vidas. Konohamaru asiente sombríamente con la cabeza en acuerdo. Si los enemigos fueran arrestados, podrían extraer información de ellos. Sin embargo, los enemigos eligieron morir en su lugar. Entonces, es algo increíblemente difícil de hacer si tu objetivo es capturarlos vivos. Es aún más difícil hacer eso, en lugar de simplemente matarlos.
A Boruto le preocupa la explosión destructiva de la raisha: ¿estaban tratando especialmente de usar bombas o ninjutsu? Bueno, si su objetivo era apuntar indiscriminadamente contra los aldeanos podrían tener contramedidas también. Eso potencialmente causaría mucho daño. Podrían estar apuntando a una zona o estación civil atestada. Podrían haber causado la explosión destructiva a plena luz del día. Pero por ahora, Konohamaru no conoce la situación actual con mucho detalle. Los cuatro se quedan callados en el hospital después de enterarse.
-De todos modos, ¿no deberíamos comer un poco de daifuku de fresa?"
-Konomahu habló brillantemente para sacudirse la atmósfera sombría.
Levantó la tapa de la caja de daifuku de fresa, pero su contenido estaba completamente vacío.
- ¿¡Eh!?
Sorprendido, Konohamaru miró el contenido de la caja repetidamente por cuatro veces. No importaba cuántas veces mirara, no había nada dentro.
-S-ustedes ... ¿Qué pasó con el daifuku de fresa?
Mientras su agitación se extendía en su voz, miró hacia las tres personas.
-Solo comí dos.
Mitsuki afirmó esto sin un momento de retraso.
-Yo solo comí tres.
-Solo comí cuatro de ellos’dattebasa
-Ahora todo ha sido explicado, ¿verdad? ¡Porque solo había nueve'kore!
Konohamaru estaba furioso, mirándolos con dagas en los ojos. Sarada trató de calmarlo mientras decía "Está bien, está bien ..." Se sentía culpable, pero en realidad eran tan sabrosas que no se arrepiente.
-Bueno, porque podemos ir y comprarlos de nuevo
-No... Si tienes ese tipo de tiempo libre, úsalo para entrenar ...
Aunque lo dijo con firmeza, los hombros de Konohamaru estaban completamente caídos. Con una sonrisa amarga, Mitsuki intentó mediar cambiando el tema de la conversación.
-Sensei, ¿qué tan pronto será dado de alta?
Konohamaru inadvertidamente y con tristeza, echa un vistazo al yeso que protege su tobillo derecho. Él dice que la lesión en sí misma no es para nada mala. Sin embargo, la bomba parecía haber causado una leve parálisis, parece como si hubiera acutado un veneno contra él. Hasta que terminen de contrarrestar eso, se requiere hospitalización. Tomará aproximadamente tres semanas. Sarada le pregunta en un tono preocupado:
- ¿Tres semanas?
Boruto pregunta qué pasará con la misión de su equipo. Konohamaru mira hacia la puerta con una sonrisa. Él les dice que habrá un sustituto que se responsabilizará de ellos mientras tanto. Mitsuki parece un poco curioso.
-Un sustituto, ¿eh?
No te preocupes Esta persona es excepcionalmente fuerte. Bueno, eso es decirlo de una manera humilde, supongo. Es tremendamente fuerte.
- ¿Hablas en serio? ¡Eso es exactamente lo que quería!
Boruto agarra sus dos manos fuertemente por la emoción. Sarada, molesta por la forma tan pomposa en que Konohamaru está actuando, pregunta:
-Entonces, ¿quién es esta persona? ¿Quién dijiste que es el sustituto?
-Soy yo.
Se escuchó el tono bajo de una voz genial. Solo al escuchar ese tono de voz, los tres instantáneamente adivinaron quién era esa persona. Volvieron la cabeza hacia la entrada. Sasuke estaba parado allí con su rostro habitual e inexpresivo.
- ¡No es cierto! [3]
- ¿¡Papá será nuestro sensei!?
Sarada reaccionó con mucha alegría. Ella se sorprendió mucho, pero luego recuperó la compostura. Ella continuó después de aclarar su garganta, tosiendo:
- Entonces papá será nuestro sensei.
Ella se corrigió a sí misma, hablando con una postura serena.
-Ah. Eso es porque me quedaré en la aldea por un tiempo.
- ¿¡En serio!? ¡Bien!
Con una rebosante sonrisa, Boruto levantó los brazos sobre su cabeza. Sus ojos se iluminaron y estaban brillando. No pudo contener su completa felicidad y una sonrisa estalló en su rostro. Justo al lado de él, Mitsuki también tenía una sonrisa en su rostro por estar lleno de emoción.
Notas:
[2] OD no da traducción de esto, si recuerdan, es algo que no supo bien qué era.
[3] Para los que no sepan, la expresión “No way!” es como de sorpesa. Es como cuando uno dice “No mmes!” o “No inventes” algo así jajajaja.
PARTE 3 (pags 49-58)
-¡Sasuke-occhan nos va a enseñar ninjutsu!
Boruto no puede contener su emoción. El lugar de entrenamiento designado se encuentra en un bosque que se extiende fuera de la aldea. Su forma de andar cambia inconscientemente a una alegre y radiante, mientras avanza hacia el punto de encuentro. El objetivo de Boruto es convertirse en un ninja como Sasuke que apoyará al Hokage. Y para Boruto, Sasuke es la encarnación de su sueño en sí mismo.
Boruto no puede evitar estar de muy buen humor debido a esta oportunidad. Ya había entrenado con Sasuke: aunque fue un corto período de tiempo, había aprendido muchas cosas. Pudo comenzar a reflexionar sobre su relación con su padre y ese tiempo que pasó entrenando con Sasuke fue como un tesoro para Boruto. Desde ese momento, ha asumido muchas más misiones y ha madurado, así que esta vez, ¡definitivamente demostrará sus poderes a Sasuke-occhan! Está ansioso y lleno de entusiasmo por su primer día de entrenamiento.
-Entonces, ¿un kunai puede emitir este tipo de poder?
-Por supuesto que papá es increíble ... Shannaro
Boruto, Mitsuki y Sarada se murmuran el uno al otro. En la superficie del acantilado alejado, ven humo saliendo de él. En un solo ataque, ¿¡un kunai puede hacer eso!? Cómo es eso posible…
Por supuesto, Sasuke no arrojó el kunai de una manera ordinaria. Había enganchado el kunai con la punta de su dedo y amoldado chakra en él. En un instante, pareció que se había emitido electricidad. No entendieron el mecanismo muy bien, pero en el siguiente momento, el kunai salió volando con una fuerza violenta. Finalmente, la superficie del acantilado distante fue destruida.
Sasuke permaneció tranquilo y sereno, y bajó su brazo. Luego se da vuelta para enfrentar a los tres. Él dice que probablemente todavía es demasiado pronto para que lo hagan.
-Eh, ¿por qué molestarse en mostrarnos?
Los tres están de acuerdo en una protesta silenciosa. Sasuke toma una bolsa de cuero de forma despreocupada y saca dos dados pequeños. Extiende su mano al resto de ellos.
-Este es el primer reto. Con ninjutsu, deben hacer que los ojos de estos dados muestren números idénticos. Sin embargo, no pueden tocar los dados con las manos.
Los tres intercambian miradas, pensando que necesitarán algún tipo de milagro para hacerlo*.*
- ¿Sin tocarlos?
Sasuke les dice que tienen permitido probar el método que quieran. Sasuke arroja los dados al aire uno tras otro. Saca un shuriken del bolsillo de su pecho y lo arroja ágilmente. El shuriken gira en el aire. Cuando los dos dados caen, el shuriken los roza en ángulo de a uno a la vez. Los dados volteados caen sobre un arbusto y el shuriken se curva como un boomerang en su mano.
Los tres van y se ponen en cuclillas y confirman que los dos dados muestran el número seis. Con los ojos muy abiertos Boruto murmura que es una hazaña increíble. Mitsuki también examina de cerca los dados. Sarada los mira a los dos, dándoles una mirada de orgullo. Boruto, aún entendiendo cómo lo hizo, piensa que Sasuke-occhan es increíble. Y así, el Equipo 7 se embarca en un entrenamiento simple: que coincida con los lados de los dados. Los colocan sobre troncos de árboles y piedras.
-Para empezar, cada uno debe considerar su propio fuerte y cuál sería el mejor para manipular los dados pequeños.
-Yo usaré shurikens, por supuesto.
Sarada ha decidido y primero intenta tirar los dados en el tocón. Ella lanza un shuriken ligero. La presión del viento por sí sola agita los dados un poco, pero no lo suficiente como para derribarlos o girarlos. Su objetivo es voltear los dados, así que lo intenta otra vez, apuntando más cerca. Y entonces el shuriken golpea los dados, rompiéndolos.
Sarada se percata de que los dados están hechos de cubos de azúcar y almíbar, por lo que son extremadamente ligeros. Tendrán que manipularlos con cuidado y no ser demasiado fuerte o demasiado suave para que los lados coincidan correctamente. Una ligera o suave brisa debería moverlos.
Mitsuki elige usar fuuton y genera una brisa. Parece estar funcionando bien, pero ha lanzado números diferentes y luego los ha volado.
- ¡Mi fuerte es el Rasengan’dattebasa!
Boruto comienza tratando de hacer un pequeño Rasengan en la palma de su mano. En un abrir y cerrar de ojos, la presión del viento comienza a soplar sobre los dados. Los cubitos de azúcar no se desmoronan ni salen volando. Con ese grado de poder, puede manipular ambos dados al mismo tiempo y lanzarlos sin golpearlos directamente, así que puede intentar hacer coincidir las caras de los dados durante un período de tiempo más largo sin romperlos. Parecía relativamente simple, pero requería un control de chakra fino y delicado. Él tampoco tiene éxito.
- ¡Ahh, los rompí de nuevo!
- ¡Maldición, lo tengo que conseguir’dattebasa!
Los tres están gritando mientras intentan poner tanto esfuerzo en su entrenamiento. Sasuke está de pie en un lugar más alejado, vigilándolos atentamente.
[4] Entonces a Sasuke le vino a la mente algo: sus recuerdos de cuando él todavía era un genin. Bajo la guía de Kakashi, él se la había pasado entrenando todo el tiempo de cada día con Naruto y Sakura.
El tiempo que pasó junto al Equipo 7 fue bastante corto y la razón por la que tenía para convertirse en un shinobi era diferente a la de los demás. A pesar de ese corto período de tiempo, esos recuerdos todavía estaban grabados profundamente dentro de Sasuke. No era propio de él reflexionar sobre su pasado con nostalgia como esa; Sasuke sonrió irónicamente cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Al mismo tiempo, se dió cuenta de que la sociedad había cambiado junto con la era en que vivía. La era en la que la demanda normal era solamente ser un shinobi fuerte había terminado. Había llegado el fin de aquellos tiempos turbulentos, donde mucha sangre fue derramada en vano durante muchas batallas.
Algunas cosas fueron necesarias para preservar la paz. El mundo ya no se basaba en la fuerza militar, sino en un equilibrio de naciones extranjeras con sociedades estables. Lo que era necesario en la era actual no era solo la fuerza típica, sino más bien, eran necesarios shinobis que pudieran sobrellevar y adaptarse rápidamente al entorno y a todas las situaciones que los rodeaban.
Gracias al trabajo de Naruto, Konoha había cambiado. La era de conflictos había terminado y el comercio exterior estaba floreciendo. Parecía que cada país compartía sus avances y desarrollos. El País del Fuego se había modernizado notablemente y las vidas de los aldeanos no estaban en peligro; No han tenido nada por qué preocuparse en su vida cotidiana. Konoha fue glorificada en paz. Los aldeanos habían olvidado como era estar en una era de guerra.
Por el bien de la paz de la aldea, hubo un solo hombre que cargó en sus manos el peso de tener que lidiar con su propia familia. Cosas como esas habían sido olvidadas a través del tiempo, sin embargo, Sasuke llegó a pensar que eso estaba bien. Él recordaba a su hermano mayor y eso era suficiente.
Aquellos que nacieron en la era moderna y en la nueva generación no tenían necesidad de pasar por tal tristeza. Además, cuando miraba a Sarada, Mitsuki y a Boruto, sentía que podía entender los sentimientos de su hermano mayor, que se había sacrificado por el bien del pueblo.
Estaba mirando la perspectiva de los niños de la nueva generación mientras usaban las enseñanzas de Konoha para madurar. Estas eran cosas que su hermano mayor había querido proteger. Cada vez que sentía que esos sentimientos eran heredados por la aldea, Sasuke sentía que toda presión se liberaba de su corazón. Parecía que no haber hecho más que largas batallas no había sido en vano. Entrenamiento. El resultado de eso sería por proteger a la aldea y al país. Tal vez eso es lo más importante que había por hacer. [5]
Boruto saca a Sasuke de su ensimismamiento para pedirle que le enseñe el truco para dominar el desafío. Sasuke mira en dirección de la voz de Boruto. Él ve esos familiares ojos azules, mirándolo con admiración, sin ningún cuidado o preocupación en absoluto. Sasuke le pregunta a Boruto qué sucede. Boruto dice que probaron Rasengan, shuriken y varias otras formas, pero nada parece funcionar correctamente. Boruto le pide a Sasuke que les enseñe cómo lo hizo con el shuriken de antes.
Sasuke saca un shuriken para mostrarle, pero de repente no tiene palabras. Mientras inhala, parece que no puede describir la sensación, al menos no conscientemente. Parece difícil para Sasuke tratar de expresárselo a Boruto. Él responde torpemente, diciendo:
-Sostenlo así y lánzalo.
- ¡No entiendo eso'ttebasa!
Boruto patea con frustración. Mitsuki comienza a hacer preguntas más tangibles: ¿Cómo ajusta Sasuke el chakra? ¿Por el chasquido de la muñeca? ¿O con la yema del dedo? Sasuke mira la palma de su mano y piensa por un momento. El truco fue probablemente algo así, pero le es difícil expresarlo con palabras, él sólo lo sabe. ¿Cómo podría explicar cómo ajustarlo? Los tres esperan atentamente su respuesta.
-Establece tu objetivo y tíralo… así.
Incluso si Sasuke lo dice de esa manera, no puede comunicarlo correctamente en absoluto. Los tres juntos suspiran cuando escuchan su consejo. Sasuke hace una sonrisa irónica ante su situación.
-No me parece adecuado como sensei.
Como líder y maestro del equipo 7, Kakashi era bastante hábil con las palabras. Él era diferente a Sasuke, que generalmente se las arreglaba bien sin tener que decir mucho al respecto, pero Kakashi siempre tenía las palabras adecuadas sin no importar de qué se tratara. Era fácil de entender cuando se comunicaba con quien él entrenaba.
“Si me comparo con Kakashi, siento como si todavía tuviera un largo camino por recorrer cuando se trata de ser un shishou”. Sasuke se ridiculizó a sí mismo con sus pensamientos más íntimos.
*Notas:
[4] Aquí comienza una traducción completa y literal de la novela.
[5] Aquí termina la traducción literal de esa parte de la novela.

PARTE 4 (págs. 59-65)
A pesar de entrenar hasta la puesta del sol, Boruto fue incapaz de acomodar la cara de los dados. Aunque había logrado vencer a un formidable enemigo, Momoshiki, con su Rasengan, se sintió humillado por algo como esto: ser incapaz de hacer rodar los terrones de azúcar a su gusto. Incluso desde que regresó a casa, su mente solo pensaba en el entrenamiento de los cubos de azúcar.
Mientras se metía en la bañera, recordó el entrenamiento matinal, e intentó usar ambas manos. Gotas de agua cayeron, la superficie del agua se rompió con la palma de sus manos. Incluso con tan pequeñas gotas de agua, al colisionar con la superficie producirían una onda. Entonces, para no destruir los terrones de azúcar, no podía golpearlos con chakra. ¿Era eso imposible?
-¡No puedo ser tan débil mentalmente 'ttebasa!
Boruto negó con la cabeza; Se regañaba a sí mismo por desanimarse.
-Esta no será una situación en la que siga fallando. Eso es porque ¡soy la alumno de Sasuke-occhan!
Al recuperar el control de sus pensamientos, tendió ambas manos mojadas frente a sus ojos.
-Entonces para evitar destruir los terrones de azúcar, tengo que ser cuidadoso.
Trató de hacen un entrenamiento en su mente, pero impensadamente, amasó su chakra. La superficie del agua en la bañera comenzó a dar vueltas y vueltas en un remolino.
- ¿Boruto? No está bien amasar chakra en un lugar como este. El baño terminará completamente destruido.
Su madre, Hinata, asomó la cabeza para advertirle. Como Hinata era usuaria de Byakugan, pudo ver el flujo de chakra.
- ¡Por favor, no echéis un vistazo a la bañera ttebasa! ¡Mamá, por favor deja de usar el Byakugan en la casa también!
- Hehe. Fue porque noté la presencia de chakra. No fue intencionalmente, ¿está bien?
Una vez terminado su baño, vio que Himawari estaba viendo un programa musical por televisón. Quien cantaba y bailaba era Himeno Lilly. Estaba disfrutando de las coloridas luces.
Comiendo malvaviscos ♪ Tan pegajoso, pegajoso ♪
Los ojos de Himawari estaban completamente atentos a la TV. Junto[YJ1] a la voz de Lilly, tarareaba la melodía para sí misma.
- Himawari, ¿te gusta Himeno Lilly?
A la pregunta de Boruto, Himawari respondió gustosa:
- ¡Sí! Porque Lilly-chan es linda, y es buena cantando y bailando.
¿Es eso así?
Boruto volvió su mirada a la pantalla del televisor. Ahora había un primer plano de la cara de Lilly. Lo que le impactó no fue si ella era linda o no, pero él pensó que ella tenía un bonito color de ojos. Tenía unos ojos morados que eran brillantes y claros: se parecían por completo al color en el borde de un arco iris.
Ir, Ir, Ir, al Infierno y ángeles ♪
Ir, ir, ir a la luna violeta ♪
Fue entonces cuando estuvo de acuerdo con lo que Sarada había dicho al respecto de las canciones de Himeno Lilly: Las letras de sus canciones eran bastante extrañas.
Continuaron entrenando con los dados también al día siguiente.
- ¡Argh!
Sarada grita amargamente debido a su frustración y su grito resuena en todo el bosque. Los shuriken están pegados en el tocón al lado de los dados, cuyas caras muestran un tres y un cuatro.
Ella le dice a Boruto que lo hará bien pronto, pero él responde que él tomará el liderazgo. Él ve que Sarada parece abatida por su progreso y trata de actuar como un sabelotodo. Boruto lo intenta, pero de inmediato grita de forma desanimada. Los golpeó con fuerza con el flujo de aire de su chakra y ha dividido sus dados por la mitad. Mitsuki responde un poco, diciendo con una sonrisa que el que está más cerca de completar el desafío es él y usa el fuuton. Sasuke llama a los tres, que todavía están haciendo prueba y error repetidamente.
- Agregaré algo al menú en el entrenamiento de hoy
- Ehh. ¿Cómo?
- El arma de Lorentz [6]
Los tres se preguntan a qué se refiere. Inclinan sus cabezas y dan un vistazo detrás de Sasuke. Pueden ver el daño que se hizo en el acantilado que golpeó ayer con su kunai. Un lado parece haber sido destruido, debido a la avalancha que él había causado.
- Esta técnica empleará Raiton
Los tres asienten. Sasuke saca un kunai. Es el mismo que usó ayer: un kunai con un color ligeramente rojizo.
- Oye papá, ¿por qué ese kunai es un poco rojo?
- Es un kunai de cobre, conduce bien la electricidad
Sasuke se preparó para usar el kunai.
- Cuando los ataques emplean Raiton normal, causa daño al golpear al enemigo con un fuerte voltaje. Por ejemplo, Boruto, tu Shiden es así. Pero en la técnica que estoy a punto de mostrarles, el principio es diferente. Cuando una corriente eléctrica fuerte fluye, el kunai se disparará utilizando el campo magnético que se ha producido a su alrededor. Recientemente, el Equipo Científico de Arma Ninja descubrió este principio; provisionalmente lo han llamado Inducción Electromagnética.
Al escuchar a Sasuke nombrar al Equipo Científico de Armamento Ninja, Boruto giró descaradamente su rostro.
Sosteniendo el kunai, Sasuke se volvió hacia la superficie de una roca distante. Sin otra opción que depender de su único brazo, extendió su brazo con el kunai colgando del dedo medio de su palma abierta.
- Párate frente al objetivo y dispara en paralelo con las dos cargas eléctricas.
En la palma de Sasuke había dos líneas de cargas eléctricas, que emitían un sonido particular. Al emitir una corriente eléctrica, la técnica usaba Raiton como base.
- Y luego, para atravesar el espacio entre las dos corrientes eléctricas, arroja el kunai de cobre a través de ellas.
Sasuke arrojó ligeramente el kunai emitiendo un sonido. Luego, en el momento en que los lados izquierdo y derecho del kunai tocaban las dos corrientes eléctricas alineadas de forma paralela...
¡BOOM!
El kunai había acelerado con una fuerza tremenda: los árboles en el bosque habían sido cortados y la superficie de la roca estaba completamente destruida.
La aceleración incluso superó la velocidad del sonido. Ese poder estaba en una liga completamente diferente, lo había lanzado solamente con su mano desnuda. El Hokage, ¿podría lanzar un kunai que exceda esta velocidad? [7]
Los tres se quedaron boquiabiertos cuando Sasuke se giró.
- Para empezar, este ataque tiene su base en Raiton: utiliza un método donde lo dividirás en dos cuando intentes emitirlo. Se puede usar las manos derecha e izquierda para liberar cada una de las corrientes eléctricas.
Solo Sarada y Mitsuki responden enfáticamente con un "¡Sí!". Boruto, sin embargo, parece deprimido. Echa un vistazo a las nubes de polvo que se han formado en la superficie de la roca. Sasuke nota la actitud que ha tomado Boruto. Luego saca tres kunai de cobre del bolsillo de su pecho.
- Debido a que es fácil que el kunai de cobre se oxide, deben pulirse regularmente con vinagre. Su poder se degradará si se oxida. [8]
Mitsuki cree que es bastante interesante. Él dice que a un kunai normal hecho de hierro, hay que calentarlo con llama para evitar que se oxide: tendrá una capa con una película de óxido negro alrededor. Un kunai hecho de cobre es lo contrario, ya que tienes que pulirlo con vinagre para evitar la oxidación.
Sasuke se impresiona con el conocimiento de Mitsuki. Él dice que Konohamaru-sensei le enseñó esto. Sarada dice que ella también lo sabía. Boruto no se une a la conversación, se encuentra aburrido y se dedica a observar a las aves volar.
- ¿Qué pasa, Boruto?
Sasuke le pregunta a Boruto, quien está tratando de no recibir el kunai.
- Nada. Estaré allá por un poco más de tiempo practicando con los dados’ttebasa.
Boruto lo dijo de una manera algo distante, mientras se apresuraba a regresar al bosque.
**NOTAS:
[6] Bueno, primero les diré lo que dice OD sobre esto.
“A partir de ahora, me referiré a él como la 'Pistola de Lorentz', porque el kanji es absurdamente largo de escribir si se lee normalmente o si lo guardo como un nombre de jutsu. Significa literalmente 'Lanzamiento de Inducción Electromagnética', que es igualmente molesto escribir... jaja ~ También para los amantes de la física, pueden refrescarse en este tema, [La Fuerza de Lorentz].”
Después de esta florida anotación por parte de OD, les pondré la mía. Jajajajajajajaja la quiero mucho. Bueno, en inglés OD lo tradujo como “Lorentz Gun”, yo adapté pistola a “arma”, pero si creen que debo dejar pistola, háganmelo saber. Ahora, respecto al fundamento científico aquí les va: la inducción electromagnética ha sido estudiada por físicos como Faraday y Lenz; Lorentz fue un físico que postuló la ley de Lorentz. Lo que han leído en este capítulo, implica estas leyes, la inducción electromagnética estudiada por Faraday y la tercera ley de Newton.
El conductor es el cobre, chicos.
[7] Boom Sonico: Lean sobre él, Esto es muy interesante.
[8] El cobre es un metal que tiene una excelente conductividad. Al contacto con el oxígeno, los metales reaccionan formando óxidos. ¿Por qué mencionan al vinagre? Bueno, el vinagre es ácido acético. Los ácidos tienen la capacidad de romper los enlaces formados, disolviendo el óxido en él.

PARTE 5 (págs. 66-71)
Antes de darse cuenta, el cielo se había teñido de rojo. Sin embargo, Boruto todavía no podía igualar las caras de los dados ni una sola vez.
-¡La próxima vez, me aseguraré de que sea un éxito ‘ttebasa!
Boruto intenta disparar con ambas manos extendidas, sosteniendo los dados. Él moldea un poco de chakra. Ambos dados caen unas cuantas veces juntos, y luego se detienen. ¡Ambos tienen las tres caras hacia arriba!
-¡Lo hice!
Pero justo cuando Boruto iba a empezar a celebrar, los dados de repente giran una vez más. Lee uno.
Boruto grita de frustración, y se tira al suelo con ambas piernas estiradas frente a él. Se derrumba, sintiéndose decepcionado de sí mismo. Está muy molesto consigo mismo.
-Argh… ¡maldición!
En ese preciso momento, Mitsuki y Sarada probablemente todavía estaban practicando esa habilidad con el raiton. El electromagnético, como sea que se llame. Boruto se levanta energéticamente y agarra los dados. Los arroja con una mezcla de irritación y contundencia.
-Perdiste la paciencia, ¿eh?
Desde lo alto, oye una voz. Sorprendido, Boruto mira hacia arriba. ¡Es el mismo Sasuke!
Boruto intenta parecer duro con su tono de voz, pero luego, de repente, mira hacia otro lado. Boruto vislumbra el vasto cielo de la tarde sobre él y ve a un cuervo volando, como si estuviera planeando. Sasuke se sienta en un tocón de árbol y en lugar de mirar a Boruto, se queda observando fijamente al cielo.
-Boruto, ¿odias la ciencia?"
-¿Qué te hace pensar que…?
-Por una que otra razón.
El cielo se ha teñido completamente de naranja, como si se estuviera en llamas. Hay una brisa fresca que sopla que hace sentir un poco de frío. Aun así, es una tarde tranquila. La hierba se sacude con el viento. Sus sombras ondean ligeramente.
-Bueno, no es como odio en particular, pero ...
Boruto da la impresión de sentirse un poco culpable, aun así, poco a poco comienza a hablar.
-¿Cómo debo decirlo? Cosas como el óxido negro de larga duración, o cosas como el arma de Lorentz ... Se trata de la confianza en la ciencia. No parece ser una cuestión Ninja en absoluto. Lo que quiero decir, es que es un poco lamentable ".
-Así que así es como te sientes.
-Sí, quiero decir... por supuesto... no me gusta la ciencia 'ttebasa
Es por eso por lo que Boruto se mostró bastante desalentado cuando vio a Sasuke usar una técnica que tenía principios científicos como base.
La luz del atardecer se asoma a través de las nubes y envuelve sus sombras. Una suave brisa pasa mientras las nubes continúan flotando lentamente. Sasuke continúa hablando mientras observa cómo algunas aves regresan a su nido.
-Si entiendes la ciencia, serás aún más efectivo y capaz de usar ninjutsu. La ciencia y el ninjutsu no son contrarios entre sí: crecen y se derivan de las mismas cosas.
-Lo sé 'ttebasa.
Boruto baja la mirada hacie el suelo y frunce el ceño. Algunos pensamientos pasan por su mente, amargos recuerdos de los exámenes de Chuunin, cuando usó en secreto las herramientas científicas prohibidas para los ninjas. Por supuesto, su padre lo descubrió y fue descalificado como castigo. Pero además de esas razones, su corazón y su mente la rechaza por completo. Solo al escuchar acerca de la ciencia, esos recuerdos se refrescan en su mente.
-Boruto, eres un excelente ninja.
Sasuke dice suavemente.
-Has sido bendecido con una excelente educación; Además, tienes suficiente talento y fuerza de voluntad para vivir de la misma manera. Si el ninja que murió protegiendo la aldea te viera, creo que infaliblemente estaría orgullosos de ti.
-Ese no es el punto, ¿sabes?
Boruto, más alterado y miserable, replica a Sasuke:
-Nací en una era que ha estado completa y convenientemente llena de ciencia, así que no me subestimes. ¡Las próximas generaciones de ninjas también lo serán!, ¿Sabes?
-Eso no es lo que quise decir.
Dijo Sasuke con dureza.
-Paz y avances, estas son dos cosas con las que los shinobi que nacieron atrapados en tiempos turbulentos solo podían soñar. Durante mucho tiempo se las arreglaron diligente hasta que terminaron agotados.
Sasuke saca un kunai de su bolsillo del pecho. Es un kunai que ha sido protegido con óxido, tiene un color negro intenso que refleja la luz.
-Al recubrir el kunai con óxido, se le protege de la corrosión. Lancé un kunai desde el centro de dos corrientes eléctricas y un poder especial hizo que los kunai se aceleraran. Para adquirir ese conocimiento en sí, muchos de nuestros antecesores han observado varias cosas y las han analizado repetidamente. Y así, en cuanto a las herramientas científicas de ninja, así es como se acumula el conocimiento. Por supuesto, no fue apropiado utilizarlo para los exámenes de Chuunin, pero si lo usas inteligentemente en un combate real, probablemente se convertirá en un arma importante. No es un poder ordinario, sino uno que puede usarse para proteger a la aldea.
Las nubes siguieron su curso, y Sasuke y Boruto fueron envueltos por el atardecer una vez más. Boruto se quedó mirando fijamente el perfil de Sasuke. Por lo general, el cabello y la pupila de Sasuke eran de color negro, pero ahora, bajo el sol del atardecer, estaban teñidos de un color naranja.
-Gracias a las manos de muchas personas a través de mucho tiempo, hemos podido acumular una colección de conocimientos. En primera fila para esto, Boruto, está tu generación.
De repente, Sasuke miró en dirección de Boruto. Sus ojos se encontraron brevemente y Boruto rápidamente aparta sus ojos. Al ver su reacción, Sasuke suaviza su expresión facial.
-Ya que odias la ciencia, probablemente te cansaste de mi historia.
-Tengo que admitir, Sasuke-Occhan, que estoy sorprendido. ¡Hablas tan bien!
-No tan bien como lo hace tu padre.
Boruto lanzó una mirada a la parte superior de los arbustos, donde había tirado los dados hace un tiempo. Debido a que los cubos de azúcar se habían roto, ya había una fila de hormigas a su alrededor.
Quería estar a la altura de las expectativas de Sasuke. Ese sentimiento era dolorosamente fuerte. Esa fue la razón por la que estaba tan irritado consigo mismo: por no querer acostumbrarse a que le gustara la ciencia, sin importar qué.
-El sol se pondrá pronto. Volvamos al pueblo.
Sasuke se levantó y comenzó a caminar hacia el acantilado donde practicaban Sarada y Mitsuki. Boruto caminó silenciosamente detrás de él. El cielo ya había empezado a oscurecerse.

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2018.07.12 07:22 master_x_2k Interludio VI

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Interludio VI

La mandíbula de Paige le dolía. Ser amordazada como un animal hacia eso.
Las otras ataduras no eran tan molestas, pero eso era solo en un sentido relativo. Sus manos fueron enterradas en un par de cubos de metal reforzado, cada uno lleno con esa maldita espuma de color amarillo pastel. Los cubos estaban unidos detrás de su espalda, con enlaces de cadena cómicamente sobredimensionados. Hubiera sido intolerablemente pesado si no fuera por el gancho en el respaldo de su silla, en el que podía colgar la cadena.
Tiras de metal se habían ajustado justo debajo de sus axilas, cerca de la parte inferior de las costillas, la parte superior de los brazos y la cintura, con dos bandas más alrededor de cada uno de sus tobillos. Las cadenas parecían conectar todo, evitando que moviera los brazos o las piernas más de unos pocos centímetros en cualquier dirección antes de sentir la frustrante resistencia y el tintineo de las cadenas. El collar de metal pesado alrededor de su cuello, lo suficientemente grueso que podría haber sido un neumático para un vehículo pequeño, parpadeaba con una luz verde con la suficiente infrecuencia que olvidaba anticiparlo. Ella se distraía y molestaba por su aparición en su visión periférica cada vez que brillaba.
La ironía era que un par de esposas habrían bastado. No tenía fuerza mejorada, ni trucos para deslizarse fuera de sus restricciones, y no estaba dispuesta a correr de todos modos. Si algo de eso era una posibilidad real, no le habrían permitido entrar en la sala del tribunal. La fiscalía había argumentado que podría haber aumentado su fuerza, que podía ser un riesgo de huida, y su abogado no había hecho un trabajo lo suficientemente bueno para argumentar en contra, así que las restricciones habían continuado. Lo que significaba que estaba atada como Hannibal Lecter, como si ya fuera culpable. Incapaz de usar sus manos, su cabello, el vibrante y sorprendente amarillo de un limón, se había deslizado de donde estaba metido detrás de sus orejas y ahora había hebras colgando frente a su cara. Sabía que solo la hacía parecer más desquiciada, más peligrosa, pero no había nada que pudiera hacer al respecto.
Si hubiera podido, habría tenido un comentario o dos para hacer al respecto, o al menos podría haber pedido al abogado que le arreglara el pelo. Hubiera discutido con el hombre que había sido contratado como su defensa, en lugar de esperar horas o días para responder a cada uno de sus correos electrónicos. Ella habría exigido que se cumplieran sus derechos básicos.
Pero ella no pudo decir nada. Una máscara de cuero reforzada con las mismas tiras de metal que estaban en su cuerpo y una rejilla estilo jaula de pequeñas barras de metal estaba atada a la parte inferior de su cara. El interior de la máscara era lo peor, porque el mecanismo se extendía dentro de su boca, un entramado de alambres manteniendo su boca fija en una posición ligeramente abierta, su lengua presionada con fuerza contra el piso de su boca. El barbárico aparejo dejaba a su mandíbula, su lengua y los músculos de su cuello irradiando tensión y dolor.
“Silencio. Todos de pie, por favor. Esta corte está ahora en sesión, presidiendo el honorable Peter Regan.”
Era tan difícil moverse con las restricciones. Su abogado agarró la cadena que corría entre su axila y su brazo, para ayudarla a ponerse de pie, pero ella tropezó de todos modos, chocó contra la mesa. No había forma de ser elegante cuando usabas restricciones que pesaban la mitad que tú.
“Señoras y señores del jurado, ¿han llegado a un veredicto?”
“Lo hicimos, su señoría.”
Paige vio como el empleado le entregaba el sobre al juez.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de intento de asesinato, ¿cómo la encuentran?”
“No culpable, su señoría.”
Paige se relajó un poco con alivio.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de asalto agravado con habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Paige negó con la cabeza lo mejor que pudo. ¡No! ¡Esto no era justo!
Ella casi se perdió la siguiente línea. “... agresión sexual con una habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Asalto sexual. Las palabras le helaron la sangre. No fue así.
“¿Es este su veredicto?”
“Sí, su señoría.”
“Paige Mcabee, por favor dirija su atención hacia mí”, dijo el juez.
Ella lo hizo, con los ojos muy abiertos, con la boca abierta.
“Determinar la sentencia para este caso no es fácil. Como su abogado sin duda le ha informado, usted cae bajo el alcance del ATCP, la norma de las tres condenas.[1] A la edad de veintitrés años, no has sido declarada culpable de ningún delito anterior.
“Según los testigos escuchados en este tribunal, primero demostró sus habilidades a principios de 2009. Usted fue explicita en no querer ser miembro del Protectorado, pero también expresó su desinterés por una vida delictiva. Este estado, en el que un individuo no se identifica como héroe o villano, es lo que el ERP clasifica como un ‘renegado’.”
“Nos interesa promover la existencia de renegados, ya que la proporción de parahumanos en nuestra sociedad aumenta lentamente. Muchos renegados no causan enfrentamientos, ni buscan intervenir en ellos. En cambio, la mayoría de estos individuos vuelven sus habilidades al uso práctico. Esto significa menos conflicto, y esto sirve al mejoramiento de la sociedad. Estos sentimientos reflejan los que usted expresó a su familia y amigos, como escuchamos en este tribunal en las últimas semanas.”
“Esos hechos están a tu favor. Lamentablemente, el resto de los hechos no lo están. Entienda, señorita Mcabee, que nuestra nación usa el encarcelamiento por varias razones. Nuestro objetivo es eliminar a las personas peligrosas de la población y lo hacemos de manera punitiva, tanto por justicia contra los transgresores como para desalentar a otros delincuentes.”
“Cada uno de estos se aplica en su caso. No es solo la naturaleza atroz del crimen lo que debe considerarse con la sentencia, sino el hecho de que se realizó con un poder. Las leyes son aún nuevas frente a la criminalidad parahumana. Tomamos conciencia de nuevos poderes semanalmente, la mayoría de los cuales, si no todos, merecen atención cuidadosa e individual con respecto a la ley. En muchos de estos casos, hay poco o ningún precedente al que recurrir. Como tal, los tribunales se ven obligados a adaptarse continuamente, a ser proactivos e inventivos frente a las nuevas circunstancias que introducen las habilidades parahumanas.”
“Es con todo esto en mente que considero su sentencia. Debo proteger al público, no solo de ti, sino de otros parahumanos que podrían considerar hacer lo que tú hiciste. Colocarte en detención estándar resulta problemático y exorbitantemente costoso. Sería inhumano y dañino para su cuerpo mantenerla bajo restricción mientras dure su encarcelamiento. Deben organizarse instalaciones especiales, personal y contramedidas para mantenerla aislado de otros reclusos. Usted plantea un riesgo de fuga significativo. Finalmente, la posibilidad de que usted reingrese a la sociedad, por escape o libertad bajo palabra, es particularmente preocupante, dada la posibilidad de una ofensa repetida.”
“Es con esto en mente que he decidido que hay motivos suficientes para condenarla fuera del alcance del ATCP. Culpable de dos cargos, la acusada, Paige Mcabee, es sentenciada a encarcelamiento indefinido dentro del Centro de Contención Parahumana Baumann.”
La Pajarera.
El ruido en la sala del tribunal era ensordecedor. Un rugido de vítores y abucheos, movimiento, gente de pie, periodistas presionando para ser los primeros en salir. Solo que Paige parecía estar quieta. Fría, congelada en horror absoluto.
Si hubiera podido, ese podría haber sido el momento en que perdía el control. Ella habría gritado su inocencia, le habría dado un ataque, incluso habría dado algunos golpes. ¿Qué tenía ella que perder? Esa sentencia era poco mejor que una ejecución. Algunos dirían que era peor. No habría escapatoria, ni apelaciones, ni libertad condicional. Pasaría el resto de su vida en compañía de monstruos. Con algunas de las personas que estaban encerradas allí, la descripción de ‘monstruo’ era demasiado literal.
Pero ella no pudo. Ella estaba atada y amordazada. Dos hombres que eran más grandes y más fuertes que ella pusieron sus brazos debajo de sus axilas, prácticamente cargándola fuera de la sala del tribunal. Una tercera persona en uniforme, una mujer corpulenta, caminó rápidamente junto a ellos, preparando una jeringa. El pánico se apoderó de ella, y como ella no tenía forma de expresarlo, de hacer algo al respecto, la histeria solo se agravó, lo que hizo que se sintiera más presa del pánico. Sus pensamientos se disolvieron en una neblina caótica.
Incluso antes de que la jeringa de tranquilizantes fuera hundida en su cuello, Paige Mcabee se desmayó.

Paige se despertó y disfrutó de cinco segundos de paz antes de recordar todo lo que había pasado. La realidad la golpeó como un chorro de agua fría en la cara, algo literalmente. Abrió los ojos, pero los encontró secos, el mundo demasiado brillante para enfocarse. El resto de ella estaba húmedo, mojado. Gotas de agua corrían por su rostro.
Trató de moverse, y no pudo. Era como si algo pesado hubiera sido amontonado encima de ella. La parálisis la aterrorizó. Paige nunca había soportado ser incapaz de moverse. Cuando se fue a acampar cuando era niña, había preferido dejar su saco de dormir abierto y tener frío en vez de estar confinada dentro de él.
Era esa espuma, se dio cuenta. Las restricciones no fueron suficientes, le rociaron con esa cosa para asegurarse de que todo debajo de sus hombros estaba cubierto. Cedía un poco para permitirle exhalar, incluso podía mover los brazos y las piernas un poco, inclinarse en cualquier dirección. Sin embargo, cuanto más empujaba, más resistencia había. En el momento en que ella detuvo sus esfuerzos, todo volvió a la misma posición con el tirón elástico de la espuma. Sintió náuseas en el estómago, el latido de su corazón se aceleró. Su respiración se incrementó, pero la máscara hizo que incluso su respiración se sintiera confinada. El agua hacía que su máscara se humedeciera, por lo que se pegaba a su boca y nariz. Había ranuras para su nariz y boca, pero era muy poco. No podía tomar una respiración profunda sin llevar agua a la boca, y con la lengua presionada contra su mandíbula, no podía tragar fácilmente.
La habitación se tambaleó, y tuvo que detenerse antes de perder el desayuno. Si vomitaba con la máscara ella podría ahogarse. Débilmente se dio cuenta de dónde estaba. Un vehículo. Un camión. Había pasado por un bache.
Sabía a dónde estaba llevándola. Pero si no podía liberarse, iba a perder la cabeza antes de llegar allí.
“El pajarito está despierto”, una chica habló, con un toque de acento nasal de Boston.
“Mmm.” Un hombre gruñó.
Paige sabía que la referencia a un ‘pájaro’ se debía a las plumas sueltas que sobresalían de su cuero cabelludo. Sus poderes habían venido con algunos cambios cosméticos extremadamente menores, convirtiendo su cabello en el amarillo brillante de un plátano o un pato bebé. Afectó todo el pelo de su cuerpo, incluso las pestañas, las cejas y los finos vellos de los brazos. Las plumas habían comenzado a crecer un año atrás, exactamente el mismo tono que su cabello, solo un puñado a la vez. Al principio, alarmada y avergonzada, ella las había cortado. Una vez que se dio cuenta de que no estaban ocurriendo más cambios, se relajó y las dejó crecer, incluso las exhibió.
Paige dirigió su atención a las dos personas en el vehículo con ella, contenta por la distracción a su creciente pánico. Tuvo que obligar a sus ojos a permanecer abiertos, por dolorosa que era la luz, esperando a que sus ojos se enfocaran. Sentada en el banco a su lado había una chica de su edad. La chica tenía un aspecto asiático en sus rasgos. Sus ojos, sin embargo, eran de un azul muy pálido, traicionando un poco de herencia occidental. La chica llevaba el mismo overol naranja que Paige, y cada parte de ella, excepto los hombros y la cabeza, estaba cubierta por la espuma blanca amarillenta. Su cabello lacio y negro estaba pegado al cuero cabelludo por la humedad.
El hombre se sentaba en el otro banco. Había más espuma alrededor de él que alrededor de Paige y la otra chica juntas. Para colmo, una jaula de barras de metal rodeaba la espuma, reforzando el aparejo. El hombre también era asiático, no menos de dos metros de altura. Los tatuajes se deslizaban por los lados de su cuello y detrás de sus orejas, en medio de su húmedo cabello negro; Llamas rojas y verdes, y la cabeza de lo que podría haber sido un lagarto o un dragón, dibujado en un estilo oriental. Tenía el ceño fruncido, los ojos ocultos en las sombras, ajeno al chorro interminable de roció que los aspersores en el techo del camión estaban generando.
“Oye, pajarito”, dijo la chica sentada frente a Paige. Ella estaba mirando a Paige como si esos ojos fríos pudieran mirar a través de ella. “Esto es lo que vamos a hacer. Te inclinas hacia la derecha lo más fuerte que puedes, luego te empujas hacia la izquierda en mi señal. Pero sigues mirando hacia la puerta de atrás, ¿de acuerdo?”
Paige miró a su derecha. La puerta trasera del camión parecía una puerta de bóveda. Ella rápidamente miró a la chica asiática. ¿Realmente quería darle la espalda a esta persona?
La chica pareció notar la vacilación de Paige. Ella bajó la voz hasta un siseo que hizo que la piel de Paige se estremeciera. “Hazlo. A menos que realmente quieras arriesgarte ante la posibilidad de que pueda encontrarte en la prisión, si no haces lo que te digo.”
Los ojos de Paige se ensancharon. Este era el tipo de persona con la que la iban a encerrar. Ella sacudió su cabeza.
“Bien, pequeño pajarito. Ahora inclínate hacia tu derecha, mira hacia la puerta.”
Paige lo hizo, forzando su cuerpo para moverse tan cerca de la puerta como pudo.
“¡Y de vuelta!”
Ella se movió hacia el otro lado, con los ojos todavía en la puerta. Algo pesado crujió contra la parte posterior de su cabeza. Trató de alejarse, sentarse derecha de nuevo, pero fue detenida cuando la máscara se enganchó en algo.
Cuando sintió un aliento caliente en la parte posterior de su cuello, supo lo que había enganchado. La otra chica se había agarrado a la correa de la máscara con los dientes. Hubo un tirón, luego la chica perdió el agarre, y las dos fueron empujadas hacia atrás a sus posiciones individuales por la gomosa espuma.
“Mierda”, gruñó la chica, “Otra vez.”
Tomó dos intentos más. En el primero, la correa se liberó de la hebilla. En el segundo, la chica agarró la máscara y tiró. Paige giró su cabeza en dirección a la chica para que la jaula parecida a un chupete en el interior de su boca pudiera liberarse.
Zarcillos de baba se extendieron desde su boca mientras estiraba su mandíbula y su lengua, tratando de tragar apropiadamente. Ella dejó escapar un pequeño gemido cuando la sensación regresó a las partes de su rostro que se habían vuelto entumecidas.
“Dos pweguntash,” balbuceó la chica asiática, sus dientes aun agarrando el cuero de la máscara entre ellos, “¿Túh pohwed?”
Paige tuvo que estirar su mandíbula y su boca un segundo antes de poder hablar, “¿Mi poder? Yo canto. Realmente bien.”
La chica asiática frunció el ceño, “¿Gé mash?”
“Yo... hago que la gente se sienta bien. Cuando toma impulso, puedo afectarlos, alterar sus emociones, hacerlos susceptibles a seguir instrucciones.”
La chica asintió con la cabeza, “¿Eh collah?”
Paige bajó la mirada hacia el collar de metal pesado alrededor de su cuello, “Está preparado para inyectar tranquilizantes en mi cuello si canto o alzo la voz.”
“Okah”, balbuceó la chica, "Toma lah mahcaga.”
“¿Por qué?”
“¡Tomagah!”
Paige asintió. Se apartaron la una de la otra, luego se balancearon, la chica le pasó la máscara. Ella la apretó entre sus dientes, sintiendo su mandíbula dolorida.
“Suelta eso y te invierto la piel”, dijo la chica, “Lung. Oye, ¿Lung? Despierta.”
El hombre sentado frente a ellas levantó un poco la cabeza y abrió los ojos. Tal vez. Paige no podía verlo.
“Sé que es difícil con las cosas que te inyectaron, pero necesito tu poder. Pajarito, inclínate hacia adelante, muéstrale la máscara.”
Paige hizo todo lo posible para empujarse hacia adelante contra la espuma que estaba en capas contra su pecho y su estómago, agarrando la correa en sus dientes, la máscara colgando debajo de su barbilla.
“Necesito que calientes el metal, Lung”, dijo la chica. “Jodidamente caliente.”
Lung negó con la cabeza. Cuando habló, no había acento de Boston en su voz. El acento que estaba allí hacia cortas sus palabras, claramente no era la voz de un hablante nativo de inglés. “El agua. Está demasiado mojado, demasiado frío. Y no puedo verlo bien. Mis ojos no han sanado por completo, y es difícil ver a través de este rocío. No me molestes con esto.”
“Inténtalo , miserable hijo de puta. Fracaso de líder. Es lo mínimo que puedes hacer, después de que una niña te pateo el culo, dos veces.”
“Basta, Bakuda.” Gruñó. Él golpeó su cabeza contra el metal de la pared del camión detrás de él, como para acentuar su declaración.
“¿Qué? No pude escuchar eso”, la chica, Bakuda, sonrió con una pizca de manía en su expresión, “¡Tu voz es demasiado aguda para mi rango de audición! ¡Patético... mestizo... eunuco!”
“¡Basta!” Rugió, golpeando de nuevo su cabeza contra la pared del camión. “¡Te mataré, Bakuda, por estos insultos! Te arrancaré el brazo de tu zócalo y lo meteré-”
“¡¿Enojado?!” lo interrumpió, prácticamente chillando, “¡Bien! ¡Úsalo! Calienta el puto metal. ¡La tira de metal alrededor de los bordes!”
Todavía jadeando por el esfuerzo de gritar, Lung dirigió su atención a la máscara. Paige hizo una mueca ante la explosión de calor en su cara, comenzó a alejarse, pero se detuvo cuando Bakuda habló.
“¡Concéntralo!” Gritó Bakuda, “¡Céntrate en los bordes!”
La radiación de calor cesó, pero Paige se dio cuenta de un olor fuerte y ahumado.
“¡Más caliente! ¡Tan caliente como puedas!”
El olor era demasiado fuerte, demasiado acre. Paige tosió un par de veces, con fuerza, pero no perdió el agarre de la máscara.
“¡Ahora, pajarito! ¡La misma maniobra que antes, pero no la sueltes!”
Paige asintió. Ella se inclinó, luego giró en dirección a Bakuda. Lo que siguió la sorprendió más que cuando Bakuda había mordido la correa de la máscara.
La chica asiática comenzó a atacar salvajemente el metal candente con sus dientes, cavando en él incluso cuando tenían que alejarse. Más suave con el calor, la fina tira de metal se liberó de la máscara misma. El metal que corría a lo largo de la correa cortó el labio de Paige cuando salió. Ella casi-casi-dejó caer la máscara, pero logró chasquear los dientes para atrapar la hebilla en los dientes antes de que pudiera caer al suelo.
Cuando la tira se soltó, Bakuda se echó hacia atrás y sacudió la cabeza a un lado, con fuerza, empalándose en el hombro con un extremo. Ella gritó, y la sangre salió de una de las quemaduras en su boca.
Paige miró a Lung. El hombre enorme no hizo nada, permaneciendo en silencio. Solo miró desapasionadamente cómo el pecho de Bakuda se agitaba con el esfuerzo y el dolor, con la cabeza colgando.
“¿Qué diablos estás haciendo?” Respiró Paige.
"Sin manos, tengo que buscarle la vuelta”, Bakuda jadeó, “De nuevo. Antes de que mi cuerpo se dé cuenta de lo mal que lo estoy lastimando.”
Paige asintió. Ella no estaba dispuesta a discutir con el supervillano que amenazaba con darle vuelta la piel.
Los siguientes intentos no fueron más bonitos ni más fáciles. La segunda tira larga de metal fue liberada y Bakuda también la empaló en su hombro. Las rejillas de metal de las partes exteriores e interiores de la máscara estaban próximas a ser liberadas. A Paige solo le quedaba la parte de cuero de la máscara, las correas y la cubierta que le cubría la boca y la nariz. Al ver a Bakuda equilibrar con cuidado las rejillas de metal en su hombro libre, contra la espuma pegajosa para que no se resbalen, Paige hizo lo mismo con el cuero de la máscara.
“¿Qué hiciste para ser enviada aquí?” Preguntó Paige.
“Lo último que escuché, antes de que perdiéramos el poder en nuestro vecindario, era que el recuento de cadáveres era casi de cincuenta.”
“¿Mataste a cincuenta personas?”
Bakuda sonrió, y no era bonita, con sus labios tan devastados como estaban. “Lastime más, también. Y hubo quienes sufrieron daños cerebrales, uno o dos pudieron haberse vuelto locos homicidas, y sé que un montón fueron congelados en el tiempo por cien años más o menos... se vuelve borroso. El momento cumbre fue la bomba.”
“¿Bomba?” Preguntó Paige, sus ojos se abrieron de par en par.
“Bomba. Dijeron que era tan poderosa como una bomba atómica. Idiotas. Ni siquiera entendían la tecnología detrás de ella. Incultos. Claro, era más o menos igual de poderosa, pero ese ni siquiera era el daño real. Lo más increíble hubiera sido la onda electromagnética que generaba. Borraría cada disco duro, freiría cada placa de circuito para cada pieza de maquinaria en una quinta parte de América. ¿Los efectos de eso? Hubiera sido peor que cualquier bomba atómica.”
Incapaz de siquiera pensar en eso, Paige miró a Lung. “¿Y él?”
“¿Lung? Él es quien me dijo que lo hiciera. El hombre a cargo, es él.”
La cabeza de Lung se movió fraccionalmente, pero con las sombras bajo su frente, Paige no podía decir si él estaba mirando.
“¿Tú?” Bakuda le preguntó a Paige. “¿Qué hiciste para ser enviada aquí?”
“Le dije a mi ex que se fuera a la mierda.”[2]
Hubo una pausa, luego Bakuda comenzó a cacarear. “¿Qué?”
“Es complicado”, Paige miró hacia otro lado y hacia abajo.
“Tienes que explicar, pajarito.”
“Me llamo Paige. Mi nombre artístico era Canary.”
“Ooooh”, habló Bakuda, todavía cacareando un poco mientras agarraba una de las tiras de metal que le atravesaba el hombro y la liberaba. Sosteniéndola entre sus dientes, ella dijo, “Esho no esh bueno. ¿Llamahte Canary en prishion?” [3]
“No tenía la intención de ir a prisión.”
“¿Quiéh la tiede?”
“Quiero decir, ni siquiera soy un supervillano. Mi poder, me hace una cantante fantástica. Ganaba mucho dinero haciéndolo, se hablaba de ofertas discográficas, nos movíamos a escenarios más grandes y mis shows seguían agotando entradas... todo era perfecto.”
Bakuda dejó que la tira bajará de sus dientes hasta que colgaba, luego la maniobró con cuidado hasta que se aferró al extremo izquierdo de la misma. Se inclinó hacia atrás, con la cabeza mirando hacia el techo, mientras deslizaba la otra tira de metal, la que estaba empalada en su hombro, dentro de su boca, así que estaba sosteniendo un extremo de cada tira en su boca. Haciendo una pausa, ella preguntó: “¿Qué pasho?”
Paige negó con la cabeza. Era el testimonio que ella nunca había podido decir en voz alta, en su juicio. “Acababa de terminar mi espectáculo más grande hasta ahora. Dos horas en el escenario, un gran éxito, a la multitud le encantó todo. Hice el cierra y fui al backstage para descansar, tomar un trago y encontré a mi ex. Me dijo que, como él fue quien me empujó a salir al escenario en primer lugar, merecía crédito. Quería la mitad del dinero.” Ella se rió un poco, “Ridículo. Como si sé supusiera que fuera a ignorar el hecho de que me engañó y me dijo que nunca lo lograría de verdad cuando se fue.”
Bakuda asintió. Se apartó de las tiras, donde había logrado atarlas con la apariencia de un nudo. Usó sus dientes para doblar las tiras ahora unidas en forma de L. Con el extremo que no estaba empalado en su hombro ahora en una posición frente a ella, cerró la boca sobre él.
“Nosotros discutimos. Luego le dije que se fuera a la mierda. Se fue, y no lo pensé ni un segundo... hasta que la policía apareció en mi puerta.”
Bakuda apartó su boca del final de la tira. Ella lo había doblado en forma de 'v' suelta. Ella frunció el ceño y luego miró a Paige, “¿Y?”
"Y lo había hecho. S- Supongo que todavía estaba energizada con mi actuación, y los efectos de mi poder todavía estaban potenciando mi voz, o él estaba en la audiencia y se vio muy afectado. Entonces, cuando le dije que se fuera a la mierda, él, um, lo hizo. O lo intentó, y cuando descubrió que no era físicamente posible, se lastimó hasta que...” Paige cerró los ojos por un momento. “Um. No entraré en los detalles.”
“Mmmm, leh pasha por idiota. Oo 'oo” Bakuda alzó las cejas, todavía trabajando la tira de metal dentro de su boca. Se apartó, verificó que el extremo estaba en forma de ‘o’, y luego se agarró las tiras con los dientes para sacarse la cosa de su hombro con un gruñido. Puso el extremo que acababa de retocar contra el banco y deslizó su boca a lo largo del metal, para poder agarrarla del otro lado.
Tomándola con los dientes, volvió su atención a la pared del camión entre ella y Paige. Había cerraduras colocadas a intervalos regulares contra la pared, destinadas a asegurar la cadena de esposas estándar en su lugar, para aquellos que no se rocían con espuma. Ella comenzó a pasar la correa de metal a través del lazo de la cerradura. Las gotas de sudor se mezclaron con el agua que corría por su rostro mientras trabajaba.
El nudo que une las dos correas se atascó en el agujero. Bakuda empujó un poco más fuerte, y lo colocó firmemente en su lugar. La curva en L del metal colocó el asa cerrada de metal en forma de ‘o’ cerca del hombro de Paige.
“¿Alguna posibilidad de que Oni aparezca?” Preguntó Bakuda a Lung.
“Me sorprendería”, retumbó su respuesta.
Ella agarró una de las rejillas de metal en su boca y comenzó a trabajar con sus dientes. Era una sola pieza delgada de metal, doblada y tejida como una malla de eslabones, aunque con una malla más apretada. Ahora que las tiras de metal ya no lo sujetaban con seguridad, Bakuda podía comenzar a desenrollarlo y enderezarlo.
Cuando estuvo casi completamente desenrollado, ella ajustó su mordida y apretó la segunda masa de alambre, la que había estado en la boca de Paige, en sus mandíbulas, amontonándola en un desastre cilíndrico de unos cuatro centímetros de largo y una pulgada de ancho. Todavía mordiéndola, giró su cabeza para que el cable de un metro y medio de longitud apuntara a Lung, a menos de un metro de su rostro. Todavía con la boca alrededor de la maraña de alambre, murmuró: “Necesito punta caliente.”
Lung gruñó, pero hizo lo que le pedía. Cuando la punta estuvo al rojo vivo, Bakuda ajustó rápidamente su agarre, soltando y mordiendo otra vez hasta que la punta estuvo cerca de su boca. Con los labios hacia atrás, ella lo mordió.
“¿Cómo puedes hacer eso?” Paige preguntó: “¿No duele?”
“Ovioh ge duere, eshtupidah”, gruñó Bakuda. Se apartó, lo colocó de manera que el mango quedara contra el banco, con la longitud del alambre pegado a su hombro, y examinó su obra. “Pero el esmalte de los dientes es más duro de lo que piensas.” Escupió una gota de sangre en el piso del camión, luego mordió dos veces más, haciendo una pausa entre las mordidas para girar la longitud del metal con sus dientes, labios y lengua.
Cuando extendió la longitud del cable en dirección a Paige, deslizándolo a través del extremo en forma de ‘o’ de la banda de metal, Paige se dio cuenta de lo que Bakuda había pasado tanto tiempo armando. Ni siquiera necesitó que se le pidiera que se inclinara contra las correas de espuma y levantara el cuello hacia un lado, para poner su collar al alcance del extra largo destornillador improvisado. La tira de metal con el lazo en el extremo servía para sostener la parte más cercana a Paige, por lo que Bakuda podía dirigirla más fácilmente.
No fue un trabajo rápido. Bakuda tuvo que usar los dientes, la mandíbula y un giro de su cabeza para girar el destornillador, y era una tarea ardua recuperarlo si perdía el control sobre él. Diez largos minutos de silencio y gruñidos solo fueron interrumpidos por el sonido de dos tornillos cayendo al banco de metal, antes de que Bakuda se detuviera a descansar y aliviar su mandíbula.
“No podrás hacerla nada a mi collar sin activarlo”, dijo Paige.
“Perra tonta”, murmuró Bakuda, sacando su labio inferior y mirando hacia abajo como si pudiera investigar el grado de daño en sus propios labios. “Soy una experta en bombas. Entiendo detonadores y catalizadores en el mismo nivel fundamental que entiendes caminar y respirar. Puedo visualizar cosas mecánicas de una manera que no podrías con cinco títulos universitarios y cien años. Insúltame así de nuevo y estás muerta.”
Como empujada a probarse a sí misma, agarró el destornillador con los dientes otra vez y se puso a trabajar de nuevo. Arrancó un panel y se reanudó el desenroscado, más profundo en el collar.
Paige dudó en volver a hablar, sabiendo lo fácil que era provocar a la chica, pero el silencio era aplastante. “Supongo que tenemos suerte de que sea un viaje largo, desde Boston a Columbia Británica.”
“Estuviste dormida un tiempo,” Bakuda se apartó del destornillador, hablando en voz baja, como para sí misma. “No tenemos tanto como piensas.”
Paige sintió que algo se liberaba del pesado collar que llevaba al cuello, vio que Bakuda inclinaba el destornillador hacia arriba y deslizaba un tubo de vidrio con algo brillante dentro de la barra de metal. Luego de unos minutos, otra pieza de maquinaria se unió al tubo de vidrio, como si fuera un pincho de alta tecnología.
“Trágico”, habló Bakuda, en su próximo descanso. “Este es un trabajo hermoso. No el ensamblado, eso es una mierda. Es obvio que el Artesano que diseñó esto tenía la intención de que fuera armado por tarados. No tendría tornillos y esas mierdas de lo contrario. Pero la forma en que está diseñado, la forma en que todo encaja... hace que una científica se sienta orgullosa. Odio despedazarlo.”
Paige asintió. Ella no sabía lo suficiente sobre ese tipo de cosas para arriesgarse a comentar. Por aterradora como era esta situación, por curiosa que fuera, sentía el efecto persistente del tranquilizante en su sistema, un aburrimiento abrumador.
Ella cerró los ojos.
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.07.02 17:37 Wawix [RANT] Metrovías nos mantuvo de rehén por más de media hora a mí y a otros +500 pasajeros de la Línea C.

Paso a relatar lo que me pasó a la vuelta del laburo el Viernes y por qué no me tomo un subte más en la reputa vida:
Arranco de la ofi, compro un agua en el Kiosco y voy al subte (Línea C, como todos los días) para llegar rápido a casa. Llego a la estación San Martín y veo mucha gente esperando en el andén, por lo que dejo pasar una formación para subirme a una que vaya un poco más vacía. Llega el otro coche en horario, subo tranca, pasamos Lavalle, llegamos a Diag. Norte y el subte se llena hasta la re poronga, por suerte voy sentado así que no me preocupo mucho pero casi que se me cae la gente encima de tanto bardo que había. Pensé: "Bueh, como siempre, en un rato llego a Consti y listo", pero no.
Pasando Av. de Mayo, llegando a Moreno, la formación se detiene en el túnel en medio de la nada. Con un subte repleto de gente, poco aire ya que no hay ventilacion para la cantidad de gente que se maneja en el subte C y calor, esperamos a que resuma el servicio... 5 mínutos... 10 mínutos... 15 mínutos, nada. Pasan más de 20 mínutos y los pasajeros del vagón se impacientaban (yo iba bien al fondo, lejos de la cabecera) y empezaron la protesta a golpear el vagón con un cantico "ABRI LAS PUERTAS LA PUTA QUE TE PARIOOOO, ABRI LAS PUERTAS LA PUTA QUE TE PARIOOOOO". Cuando al fín, luego de media hora de tenernos captivos bajo tierra empezaron la evacuación por el vagón cabecera que daba al andén de Moreno... casi como si estuviera planeado. Evacuamos todos y cuando salíamos del andén había una manada de gente que no nos dejaban salir de la estación, un par de tipos se cagaron a piñas y abrieron paso (el horno no estaba para bollos, si la gente está evacuando de una situación de mierda, CORRETE DEL PASO), aproveché el bardo, empujé a unos giles y salí afuera, justo cuando subía bajaban bomberos y policía porque había mucha gente descompuesta y desorientada. Afuera había agrupaciones de izquierda y demás pelotudeo sindical y muchos negros lurkeando aprovechándose de la gente desorientada. Me fuí caminando para constitución (Para esto ya eran como las 19:30), y cuando llegué a los 15 o 20 mínutos el servicio ya funcionaba sin problemas... parece joda.
Hermano, terribles hijos de puta. En la media hora que estuvimos clavados abajo no se nos informó del estado de la situación, ni un por qué estábamos clavados en la nada ni algunas palabras para tranquilizar las aguas (aunque si revisan el twitter, #LineaC dió el servicio interrumpido tipo 19:10, motivo: ???). Una chica gritaba que la dejaran salir, una nena se puso a llorar, mucho bardo y puteadas para todos lados en general, a medida que iba pasando por los vagones mientras evacuaba ví como 3 personas desmayadas y personas puteándose con el personal de Metrovías a full... yo partícularmente la pasé como el reverendo ojete porque tengo claustrofobia, así que me morfé copado ataque de ansiedad gracias al encierro por la cantidad de gente que pude pilotear porque una chica se me copó a charlar para no maquinar tanto y me dio un caramelo para que no me baje la presión, entre eso y la botellita de agua mantuve la compostura.
Raro como estas cosas pasan siempre los Viernes a la vuelta en hora pico, eh?
En fín, mis agradecimientos:
A los hijos de mil puta de Metrovías, Metrodelegados, AGTSyP, a todos los pelotudos que los bancan y piensan que son unas pobres víctimas cuando nos usan para hacer política. Ojalá le den la concesión del subte a gente con huevos para hacer las cosas bien.
Al incompetente Gobierno de la Ciudad por permitir que los empleados del subte tomen de rehén a la gente para fomentar el descontento, hacer movidas con intereses políticos y no hacer nada al respecto.
Y finalmente, y sin tono irónico, a la chica que evitó que se me saliera la cadena ahí abajo y al flaco con el que fuí pateando de vuelta a Constitución que también me ayudo a hacer de descarga a tierra, porque salí totalmente shockeado de ahí abajo.
Mientras estas forradas siguen pasando sin represalia alguna, vamos a seguir en la mierda, país inviable y la reconcha de su madre.
/rant
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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2018.06.22 00:49 master_x_2k Interludio V

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Interludio V

"¿Esto es lo que querías?", El adolescente con barba en su mentón y la capucha arriba, le entregó la bolsa de papel.
Manos anchas con las uñas arruinadas y podridas de color marrón recorrieron el contenido. “Lo es. Aquí.” La voz era ligeramente acentuada, las palabras y los sonidos eran muy cuidadosos, como si no se sintiera cómodo con el inglés.
El joven extendió la mano y sus ojos se agrandaron cuando un manojo de billetes se presionó en sus manos.
“Esto es... más de lo que pensé que sería.”
“¿Te estás quejando?”
El joven negó con la cabeza.
Gregor el Caracol se metió las manos en los bolsillos, como para esconder las uñas y los bultos que le salpicaban el dorso de las manos como costras. Cada uno de las protuberancias duras, que podrían haber sido conchas o escamas, ninguna más grande que un dólar de plata, tenía una prominente forma de espiral. Por mucho que pudiera meterse las manos en los bolsillos, no podía ocultar su rostro. No tenía cabello en la cabeza, ni siquiera cejas o pestañas, y las protuberancias duras le cubrían la cara como un caso terminal de acné. Lo más extraño y desconcertante de todo era el hecho de que su piel pálida era lo suficientemente translúcida como para poder ver las sombras de su esqueleto, sus dientes y la lengua en su boca.
“Como puedes ver”, dijo Gregor, sin ninguna afectación, “sería difícil para mí entrar a una tienda y hacer simples compras. No me gusta depender de mis amigos para esto. Me hace sentir en deuda con ellos, y eso no es bueno para las amistades. Si estás interesado en repetir este tipo de transacción, estando de guardia para hacer diligencias por mí durante un tiempo, podría arreglarse.”
“¿En serio?” El chico se frotó la barbilla, “¿Por cuánto tiempo?”
“Hasta que llamé y no puedas o no quieras hacer mi mandado. Si esto sucediera más de una vez, o si la razón no fuera buena, encontraría a otra persona, como lo hice con la última persona.”
“¿No lo lastimaste ni nada?”
“No. No lo hice. Decidió que prefería pasar la noche con su novia. No lo he llamado nuevamente.”
“¿Esto no será nada ilegal?”
“No. Sin drogas, sin prostitutas, sin armas.”
“Entonces me llamas, salgo corriendo y te consigo alimentos, o ropa, o comida para llevar, o champú, o lo que sea, y me pagas tres-”
“Eso es cuatro. Y no tengo pelo, así que no necesitarías preocuparte por el champú.”
“Claro. Lo siento. Entonces, ¿cuatrocientos dólares cada vez? ¿Cuál es el truco?”
“Sin trucos. Tengo dinero, me gusta que las cosas sean convenientes. Solo una pequeña posibilidad de problemas. Mi primer asistente, ella renunció porque estaba preocupada de que mis enemigos la usen para llegar a mí. No negaré que esto es posible.”
“¿Tienes enemigos?”
“Sí. Pero todavía no ha habido un caso en que alguno de mis asistentes tuvo problemas con ellos.”
“¿Alguno de ellos se metió en problemas?”
“El último asistente, el chico con la novia. Pensó que podría conseguir más dinero, porque podría ir a la policía y contarles lo que sabía de mí. Tuvo la suerte de intentar esto cuando estaba de buen humor. Yo lo disuadí. Trabajó para mí durante dos meses después de eso sin ninguna queja. No fuimos amistosos, fue puro negocio. Recomendaría, amablemente, que no intentes lo mismo.”
“Oye. Vive y deja vivir, ¿verdad?”
“Ese es un buen dicho.”
“Bueno. Quiero ir a la universidad este otoño, y esto suena muchísimo mejor que trabajar por el salario mínimo de durante cincuenta horas a la semana. Aquí, mi número de teléfono celular”, él entregó su teléfono.
Gregor el Caracol se tomó un segundo para poner el número en su propio teléfono. “Lo tengo. Llamaré.”
Fueron cada uno por su camino.
Gregor caminó por las calles laterales del centro de Brockton Bay con la capucha de su sudadera proyectando su rostro en la sombra. Cualquiera que se cruzara en su camino y mirara debajo de su capucha se apresuró a mirar hacia otro lado. Avergonzado, asustado. Aquellos que lo vieron desde lejos lo consideraban también como monstruoso, pero de una manera diferente. Para ellos, él era simplemente uno de los obesos mórbidos. Un hombre en de entre veinte largos o pocos treinta, casi tres veces el peso que debería tener para su altura de metro setenta y ocho. Su peso, lo sabía, era una de las cosas raras en este mundo moderno que alguien podría usar para burlarse de él abiertamente.
Le había llevado años llegar a aceptar esto. El ser uno de los monstruos.
Cuando llegó a su destino, el palpitante latido de la música llegó a sus oídos. El club estaba a dos cuadras de Lord Street, y había una línea que se extendía por el costado del edificio. Letras amarillas que brillaban intensamente en una letra casi intencionalmente simple deletreaban 'Palanquin'.
Se saltó la línea y se dirigió directamente hacia la puerta de entrada. Un fornido portero hispano con una barba que trazaba los bordes de su mandíbula desabrochó la cerca de la cadena para dejarlo pasar.
“¿Qué demonios?”, Se quejó una de las chicas que estaba al frente de la fila. “Estuvimos esperando cuarenta y cinco minutos, ¿Y dejaste entrar a ese gordo de mierda?”
“Fuera de la fila”, dijo el portero, su voz aburrida.
“¿Qué carajo? ¿Por qué?”
“Acabas de insultar al hermano del dueño, idiota”, le dijo el portero, “Fuera de la fila. Tú y tus amigos están vetados.”
Gregor sonrió y negó con la cabeza. La línea que el portero había usado era basura, por supuesto, él no era el hermano del propietario. Pero fue agradable ver a uno de los imbéciles recibiendo lo que merecían.
Había trabajado como gorila para clubes que buscaban a alguien más exótico y llamativo, cuando se estaba poniendo de pie por primera vez, por lo que sabía que la línea que veías por la puerta rara vez indicaba cuántas personas había en el interior. Un club vacío podría tener una fila de personas esperando para entrar, para dar la imagen correcta. A pesar de que era martes por la noche, Palanquin no tenía necesidad de tales engaños. Estaba lleno de gente. Gregor navegó con cuidado entre la multitud de bailarines y personas que sostenían tragos, hasta que llegó a una escalera custodiada por un portero. Al igual que con la puerta de entrada, su entrada a la escalera era automática, incuestionable.
El balcón del piso de arriba no estaba lleno de gente, y los que estaban presentes, una docena más o menos, estaban casi deshuesados ​​en su letargo. Sobre todo chicas, yacían boca abajo en los sofás y en las cabinas de todo el balcón que daba a la pista de baile. Solo tres personas estaban más o menos alerta cuando Gregor se acercó.
“¡Gregor, mi muchacho!” Newter sonrió de oreja a oreja. Gregor captó el más breve destello de disgusto en la cara de una de las chicas que estaban sentadas con Newter, mientras lo miraba. Ella era una rubia con lápiz labial azul y reflejos rosados ​​en su cabello. Si Gregor hubiera estado trabajando como portero, habría revisado su identificación, la habría comprobado dos veces, y aunque pareciera real, la habría echado de todas maneras por ser demasiado joven. Ella no podría haber tenido más de dieciséis años.
Aún así, eso era más o menos la edad de Newter, y no podía culpar al chico por estar interesado en alguien de su edad.
La otra chica, de cabello oscuro, tenía un aspecto europeo en sus facciones. Ella no mostró tal disgusto. Cuando ella le sonrió, no había señales de que la expresión fuera forzada. Eso fue raro e interesante.
“Traje tu cena”, dijo Gregor.
“¡Buen hombre! ¡Trae una silla!”
“Los otros también querrán su comida.”
“Levanta una silla, vamos. Aquí tengo dos chicas deslumbrantes, y no me creen cuando les estoy hablando de algunos de los trabajos más geniales que hemos realizado. Necesito respaldo aquí, hermano.”
“Yo no creo que sea una buena idea hablar de estas cosas”, dijo Gregor. Él permaneció de pie.Newter tomó la bolsa y agarró un sándwich de adentro. “Todo bien. Faultline se unió a la conversación hace un rato, por lo que obviamente no le parece un problema. No van a hablar, ¿verdad, Laura? ¿Mary?”
Cada chica negó con la cabeza cuando Newter les preguntó por su nombre. Eso le permitió a Gregor etiquetar a la chica de cabello oscuro como Laura y la chica con el lápiz labial azul como Mary.
“Si Faultline dijo que estaba bien”, dijo Gregor. Cogió la bolsa de Newter y encontró su propio sándwich. “Laura y Mary, lo siento, los otros sándwiches que tengo aquí están reservados. Podría ofrecerles algo del mío, si quisieran.”
“Está bien, no tengo hambre”, respondió Laura, “Me gusta tu acento. ¿Es noruego?”
Gregor terminó su primer bocado, tragó saliva y negó con la cabeza, “No estoy seguro. Pero he hablado con un experto y él dice que el otro idioma que hablo es islandés.”
“¿No lo sabes?”
“No”, respondió Gregor.
Su respuesta brusca solo detuvo la conversación por un momento antes de que Newter lo pusiera en marcha de nuevo, “De acuerdo, hermano, diles a estas chicas contra quién nos enfrentamos el mes pasado.”
“¿El trabajo de la caja de juguetes?”, Preguntó Gregor, “¿con el mercado negro de Artesanos? No habia nadie-”
“El otro. El trabajo en Filadelfia.”
“Ah. Chevalier y Myrddin.”
Newter juntó sus manos, meciéndose en su asiento, “¡Te lo dije!”
“Y los vencieron”, dijo la chica de cabello oscuro, incrédula.
“¡No perdimos!” Gritó Newter.
“Estuvo muy cerca”, Gregor agregó sus propios dos centavos. “Chevalier es el líder del Protectorado en Filadelfia. Myrddin lidera el Protectorado de Chicago. Estas son personas que el mundo entero reconoce. Obtuvieron puestos protegiendo ciudades grandes en Estados Unidos porque son fuertes, porque son inteligentes y talentosos. Cumplimos el trabajo, como siempre hacemos, y nos marchamos.”
Newter se echó a reír, “Paguen.”
Ni Laura ni Mary parecían molestas cuando metieron la mano en el bolsillo y el bolso, respectivamente, y sacaron algunos billetes.
“¿Cuál fue la apuesta?” Preguntó Gregor.
“Les dije que no tenían que pagar si mentía.”
“¿Y si no estuvieras mintiendo? ¿Pagan más?”
“Ninguna penalización. Obtuve compañía y conversación por un tiempo”, sonrió Newter. Extendió la mano hacia la parte posterior de la cabina, agarró una bolsa que estaba allí y sacó un par de cucharas de plástico y una botella de agua. Con un gotero de agua que sacó de su bolsillo, extrajo agua de la botella y colocó unas gotas en cada cuchara. El último paso fue sumergir la punta de la lengua en cada gota de agua.
“Lámanlo”, les dijo a las chicas.
“¿Eso es todo?”, Le preguntó Laura.
“Es suficiente. Más, y es posible que vuelen por un tiempo inconvenientemente largo. Eso justo allí”, señaló Newter a la cuchara con la punta de la cola, “Es un poco menos de una hora de viaje psicodélico. Sin resaca, sin efectos secundarios, no es adictivo, y no se puede sufrir una sobredosis. Créeme, he intentado hacer que alguien tenga una sobredosis antes, en una situación de combate, y no pude lograrlo.”
Mary fue la primera en tomar la cuchara y meterla en su boca. Momentos después, sus ojos se abrieron de par en par y ella cayó inerte sobre el respaldo de la cabina.
“Oye”, dijo Laura, volviéndose hacia Gregor. Metió la mano en el bolsillo, encontró un recibo y un bolígrafo, y garabateó en la parte posterior en blanco del papel. Ella se lo entregó. “Mi número. Si quieres hablar, o, ya sabes, algo más.”
Ella le guiñó un ojo y luego se metió la cuchara en la boca.
Gregor parpadeó en una leve confusión mientras su cabeza cayó hacia atrás.
“Parece que has causado una buena impresión, Gregster”, se rió entre dientes.
“Tal vez”, dijo Gregor. Puso la mitad de su sándwich que quedaba en la bolsa de papel, luego hizo una bola con la envoltura. Después de un momento de vacilación, arrugó el recibo con el número de Laura en la bola. Lo lanzó a un cubo de basura a medio camino a través de la habitación.
“¡Oye! ¿Qué diablos?”
“No creo que yo le gustara porque soy yo”, dijo Gregor, “creo que le gustaba porque soy un monstruo."
“Creo que te estás saboteando, hombre. Esta buena. Mírala.”
Gregor lo hizo. Ella era atractiva. Él suspiró.
“Newter, ¿sabes lo que es un devoto?”
Newter negó con la cabeza.
“Es un término del argot para alguien que se siente atraído por personas con discapacidades debido a la discapacidad. Creo que se trata de poder, atracción por alguien porque de alguna manera son débiles. Creo que es probable que esta Laura me considere débil por la forma en que me veo, la forma en que puedo tener problemas día a día, y esto es atractivo para ella de una manera similar a la que un lisiado o un ciego seria para un devoto. Esto no me atrae.”
“De ninguna manera. Tal vez le gustes por la persona que está debajo.”
“No me vio lo suficiente como para saber quién podría ser esa persona”, respondió Gregor.
“Creo que te estás menospreciando. Yo aprovecharía esa oportunidad.”
“Eres una persona más fuerte que yo de muchas maneras, Newter. Debería llevarle la cena a los demás”, Gregor se dio vuelta para irse.
“Oye, haz una señal a Pierce para que envíe a otra chica o dos, ¿quieres?”
Gregor hizo lo que le pidió, llamando la atención del portero al pie de las escaleras. El portero, a su vez, llamó la atención de un grupo de chicas en la pista de baile.
Mientras las chicas se abrían paso, Gregor se volvió hacia Newter, “¿Estás feliz?”
“Oh hombre. No vas a entrar en una fase filosófica de nuevo, ¿verdad?”
“Te ahorraré eso. ¿Lo estás?”
“Tipo. Mírame. Tengo dinero para gastar, tengo a las chicas más calientes de la ciudad pidiendo probarme. ¡Literalmente queriendo probarme! ¿Qué piensas?”
“¿Estás feliz, entonces?”
“La época de mi vida, hermano.” Newter abrió sus brazos para saludar a un trío de chicas cuando llegaron a la cima de las escaleras.
“Me alegra.” Gregor se giró y entró al pasillo en la parte posterior del balcón. Cuando la puerta se cerró tras él, el sonido de la música detrás de él se atenuó.
Su siguiente parada fue la primera puerta a su izquierda. Él golpeó.
“Adelante.”
La habitación tenía una cama a cada lado, en las esquinas opuestas. Un lado de la habitación estaba atestado de carteles, fotos, una estantería repleta de libros, una computadora Apple con dos estantes para CD que se alzaban sobre ella y dos sistemas de altavoces. La música de los altavoces de la computadora apenas logró ahogar la música del club de abajo. La chica que estaba recostada en la cama tenía una densa capa de pecas en la cara y las manos, y cabello castaño rizado. Las revistas estaban amontonadas a su alrededor en la cama, amenazando con derrumbarse al menor movimiento.
El otro lado de la habitación era espartano. Nada adornaba las paredes, no había libros, ni computadora o parafernalia de computadora. Había una cama, una mesita de noche y una cómoda. El único toque de personalidad era una colorida colcha y una funda de almohada. Gregor sabía que había sido un regalo de Faultline. La propietaria no habría salido a buscarla ella misma. La residente de ese lado de la habitación estaba sentada en la esquina, mirando a la pared. Ella era rubia, el tipo de cabello rubio platinado que raramente duraba pasando la pubertad. Su suéter púrpura era un poco demasiado grande para ella, cayendo sobre sus manos, y sus jeans claros estaban claramente destinados a ser más cómodos que a la moda.
“Traje tu cena, Emily.”
“Gracias”, le respondió la chica pecosa. Cogió el sándwich que le lanzó y comenzó a pelar el paquete.
“¿Está bien?”, Le preguntó, haciendo un gesto a la chica de la esquina.
“No es uno de sus mejores días.”
El asintió.
“Elle”, habló, suavemente, “¿Puedo acercarme?”
Habían aprendido por las malas, que cuanto más distante estaba la niña, más fuerte era su poder. Esto la hacía particularmente peligrosa cuando estaba tan perdida que no podía reconocerlo. Una cruel ironía, observó Gregor, que prácticamente no tenía ningún poder cuando era más ella misma. Era un problema al que esperaban encontrar una respuesta, algún día.
La chica en la esquina se volvió para mirarlo a los ojos. Lo tomó por consentimiento, se le acercó y le puso un sándwich en las manos.
“Come”, la instruyó.
Ella lo hizo, casi mecánica en sus movimientos.
Después de que Faultline lo enlistó a él y a Newter, un trabajo los había llevado a un asilo de alta seguridad. Habían estado allí para interrogar a alguien sobre los Dragonslayers, un grupo de villanos que utilizaba tecnología de Artesano robada del Artesano más poderoso y de mayor perfil del mundo para el hurto y el trabajo mercenario. Su invasión del asilo no había ido tan bien como podría haberlo hecho, y había llevado a un cierre de alta tecnología de la instalación. No solo extendió su misión por varias horas, sino que también generó problemas con uno de los residentes, una parahumana que aparentemente tenía que ser movida regularmente, para que su influencia sobre su entorno no se extendiera más allá de los límites de su celda, convirtiéndola en una un problema serio para el personal, otros residentes y espectadores involuntarios.
Al final, después de tratar con el escuadrón enviado del Protectorado de Boston y obtener la información que necesitaban sobre los Dragonslayers, habían reclutado a la chica.
Miró y esperó lo suficiente para asegurarse de que estaba en camino de terminar su sándwich, luego se dio vuelta para irse. Emily le dio un pequeño saludo con la mano en señal de despedida, y él asintió una vez en reconocimiento.
Su última parada fue la oficina al final del pasillo del segundo piso. Miró por la ventana, luego se dejó entrar tan silenciosamente como pudo.
Faultline, propietaria de Palanquin y varias otras empresas de cobertura en Brockton Bay, estaba sentada en un gran escritorio de roble. Frente a ella, en medio de los libros de contabilidad, cuadernos y libros de texto de la universidad, había algo similar a un xilófono, una serie de varillas alineadas una al lado de la otra, atadas firmemente a una tabla.
Faultline estaba en su ropa profesional; una camisa de vestir blanca con las mangas arremangadas y pantalones negros metidos en brillantes botas de montar negras con dedos de acero. Su ondulado cabello negro estaba recogido en una cola de caballo. No llevaba máscara: los empleados de Palanquin que se aventuraban tan lejos como esta oficina estaban demasiado bien pagados para traicionarla. Sus rasgos eran tal vez demasiado agudos como para llamarlos convencionalmente atractivos, pero Gregor sabía que ella era ciertamente más atractiva que Newter o él mismo.
Mientras Gregor observaba, ella cerró los ojos, luego deslizó su mano por los extremos superiores de las varillas. La energía roja y azul crepitaba, y piezas de madera, metal, piedra y plástico en forma de moneda caían al escritorio. Otras varillas, varias de las cuales eran de madera verde, quedaron intactas.
“Carajo”, murmuró. Barrió los trozos de varios materiales en forma de moneda en un cubo de basura que estaba al lado de su escritorio. Echando un vistazo hacia donde estaba Gregor justo al lado de la puerta, levantó una ceja.
“No deseaba interrumpirte.”
“No te preocupes por eso. Tal vez distraerme ayudará.”
“Si estás segura.” Se acercó al escritorio, dejando la bolsa de papel sobre ella, “Eran las siete en punto, nadie había comido todavía. Nos conseguí unos sandwiches.”
“Gracias. ¿Cómo está Elle?”
“Spitfire dijo que estaba teniendo un mal día, pero que ha comido ahora. Quizás mañana será mejor.”
Faultline suspiró, “Esperemos. Es muy fácil volverse unido a esa chica, ¿sabe a qué me refiero?”
“Sí.”
“¡Carajo!”, Maldijo, mientras pasaba la mano por las varillas y, una vez más, la madera verde se negaba a cortarse.
“¿Qué estás haciendo?”
“Hemos hablado sobre el efecto Manton.”
“La regla que impide que algunos poderes afecten a los seres vivos. Has estado tratando de eliminar esas restricciones de ti misma.”
“Sin suerte. Es cuestión de tiempo antes de que tengamos un trabajo, las cosas se pongan feas, y sea demasiado débil, debido a esta limitación arbitraria.”
“Me resulta difícil creer que cualquiera que haya derrumbado un edificio sobre alguien pueda llamarse a sí mismo débil.”
“Eso fue más suerte que cualquier otra cosa", suspiró, mientras ajustaba las posiciones de las varillas.
“Si tú lo dices.”
“No es que no haya precedente para esto. Sabemos a ciencia cierta que algunas capas que alguna vez fueron retenidas por el efecto Manton han descubierto una forma de evitarlo o superarlo. Narwhal es el caso más obvio.”
“Sí.”
“Hay una rama teórica que dice que el efecto Manton es un bloqueo psicológico. Que, debido a nuestra empatía por los seres vivos, detenemos nuestros poderes en un nivel instintivo. O, tal vez, nos retenemos contra otros seres vivos porque hay una limitación impuesta inconscientemente que nos impide herirnos con nuestros propios poderes, y es demasiado general, abarcando a otros seres vivos en lugar de solo a nosotros mismos.”
“Ya veo.”
“Así que estoy tratando de engañar a mi cerebro. Con esta configuración, paso de material inorgánico a material orgánico muerto a tejidos vivos. Madera verde, en este caso. O lo mezclo para que vaya de uno a otro sin ningún patrón. Si puedo engañar a mi cerebro para que cometa un error, anticipando el material equivocado, tal vez pueda atravesar ese bloqueo mental. Hacerlo una vez, y sería más fácil para futuros intentos. Esa es la teoría, de todos modos.”
Ella lo intentó de nuevo. “¡Mierda!”
“No parece estar funcionando.”
“No me digas. Hazme un favor. Reorganiza estos. No me dejes verlos.”
Se acercó al escritorio, desató las varillas, las barajó y luego las ató en su lugar mientras ella estaba sentada allí con los ojos cerrados.
“Adelante”, le dijo.
Lo intentó de nuevo, con los ojos cerrados. Cuando ella los abrió, ella maldijo varias veces seguidas.
Gregor dio un paso alrededor del escritorio, la agarró por el cuello con su mano izquierda, y la sacó de la silla. La empujó al suelo y se subió encima de ella para que él estuviera a montando sobre ella, sus rodillas presionando sus brazos hacia abajo. Su agarre se apretó incrementalmente.
Los ojos de Faultline se agrandaron y su rostro comenzó a cambiar de color mientras luchaba. Le puso las rodillas en la espalda, pero uno podría haber tenido más éxito golpeando un lecho de agua. El efecto fue el mismo. Debajo de su piel, que era más dura de lo que uno podría imaginar, su esqueleto, músculos y órganos flotaban en un mar de fluidos viscosos. Su esqueleto, había aprendido, era más parecido al de un tiburón que un humano. Era un cartílago flexible que se doblaba donde el hueso se rompería y cicatrizaba más rápido que el hueso. Había sido atropellado por un automóvil y se puso de pie poco después. Sus patadas no tendrían mucho efecto.
“Lo siento”, le dijo.
Su lucha gradualmente se debilito. Tardó un tiempo antes de que empezara a flaquear.
Esperó un segundo más, luego la soltó. Ella comenzó a toser mientras vertía aire en sus pulmones.
Esperó pacientemente a que se recuperara. Cuando ella parecía tener más o menos el control de su propia respiración, habló: “Hace meses, estábamos hablando sobre este tema, el efecto Manton. Tu mencionaste cómo podría ser posible que alguien como nosotros tenga un segundo evento detonante. Un cambio radical o mejora en sus poderes como resultado de un momento de vida o muerte. Tal podría explicar cómo romper la regla de Manton.”
Ella asintió, tosiendo de nuevo.
“No habría funcionado si te hubiera advertido de antemano. Lo siento.”
Ella negó con la cabeza, tosió una vez, y luego le respondió con voz ronca: “No funcionó de todos modos.”
“Lo siento.”
“¿Y si hubiera funcionado, gran lunático? ¿Qué esperabas que te hiciera? ¿Corta tu mano? ¿Matarte?”
“Pensé que tal vez mi mano o mi brazo, en el peor caso. No creo que me mates, incluso en un momento como ese. Has hecho mucho por mí. Incluso si resultara imposible volver a conectarlo, no diría que es una mano muy atractiva”, examinó la mano que acababa de utilizar para estrangular a Faultline, “Perderla, por algo en lo que has estado trabajando durante mucho tiempo no es algo lamentable.”
“Idiota”, se puso de pie, tosiendo de nuevo, “¿Cómo diablos se supone que me vaya a enojar contigo cuando dices algo así?”
Él permaneció en silencio.
“Bueno, o eso no va a funcionar, o necesito algo que me acerque aún más a la muerte... en cuyo caso lo estoy tachando de la lista de todos modos.” Ella movió su silla y se sentó en su escritorio, empujando el aparato con las barras en la basura. “Me gusta estar viva demasiado para bailar en ese filo de la navaja.”
“Sí”, su voz era tranquila.
“Gracias, por cierto, por intentar eso”, le dijo, mientras vaciaba la bolsa de un sándwich y medio. Le devolvió el medio sándwich de Gregor a la bolsa y dejó la suya a un lado, sin abrir. “Creo que fuera fácil.”
Él sacudió la cabeza.
“Así que, estoy devolviendo el favor, entonces. Siéntate.”
Él acercó una silla y se sentó al otro lado del escritorio.
“Hace un año, accediste a darme una parte de tus ganancias en nuestro pequeño grupo, si las usaba para responder algunas preguntas que teníamos.”
“Recuerdo.”
“Hablaré con los demás sobre esto, pronto, pero ya que tú fuiste el que más pagó, pensé que era correcto que primero lo compartiera contigo.” Abrió un cajón y sacó un archivo. Ella lo empujó sobre el escritorio. “Esto es lo que he encontrado, hasta ahora.”
Él abrió el archivo. La primera página era una imagen, de alta resolución, de una 'u' estilizada, o una 'c' girada noventa grados en el sentido contrario a las agujas del reloj. Tocó su brazo, donde un tatuaje idéntico a la imagen lo marcaba.
“Sea quien sea”, explicó Faultline, “Ya sea una o varias personas, es muy, muy bueno para cubrir sus huellas.”
Pasó las páginas. El siguiente conjunto de páginas eran imágenes, informes de la escena del crimen, archivos oficiales y artículos de noticias sobre varios parahumanos, cada conjunto de páginas relacionadas con uno específico. El primero era un hombre monstruo con un caparazón parecido al de un escarabajo cubriendo su cuerpo. Gregor mismo era el segundo.
“Tú y Newter, como ya sabes, no están solos. De manera constante, los parahumanos han aparecido en toda América del Norte. Amnesia retrógrada, todos marcado por el mismo tatuaje que se encuentra en varias partes de su cuerpo. Cada uno fue abandonado en un lugar apartado en un área urbana. Callejones, zanjas, tejados, debajo de puentes.”
“Sí”. Gregor pasó más páginas. Cada conjunto de páginas tenía más personas como él.
“Aquí está la cosa, sin embargo. Al principio, la mayoría eran extraños en apariencia. Hasta cuatro de cada cinco parahumanos monstruosos, si puedes disculpar el término, siguen el patrón, y ese número podría aumentar si tuviera la oportunidad de examinar o conseguir una entrevista decente con los demás. El tatuaje, la amnesia, sus primeros recuerdos es despertar en algún lugar de una ciudad extraña.”
“¿Al principio, dijiste?”, Preguntó Gregor, “¿Esto cambió?”
“Pasa a la pestaña roja.”
Encontró la pestaña roja que sobresalía y se volvió hacia esa página. Una imagen de alta calidad de una atractiva chica pelirroja.
“Ella apareció en Las Vegas. Todo el negocio de los casinos ha mordido el polvo, casi, desde que los parahumanos que pueden jugar con las probabilidades o hacer trampa comenzaron a aparecer. Pero aún hay juegos clandestinos. Ella participó en algunos, y le pusieron una recompensa a su cabeza en cuestión de días. Se está llamando a sí misma Shamrock, y yo apostaría buen dinero en el hecho de que tiene poderes que le permiten manipular probabilidades.”
“Ya veo. ¿Por qué estamos hablando de ella?”
“Siguiente página.”
Pasó la página. “Ah”
Era una imagen granulada de una cámara de vigilancia. Shamrock estaba en medio de cambiarse de ropa en lo que parecía un estacionamiento subterráneo, y, aunque parcialmente oscurecido por la correa de su sostén, el tatuaje era visible en su omoplato. Una 'u' estilizada.”
“Esa es la pieza del rompecabezas número uno. Dadas las fechas, y eres libre de mirarlas en tu propio tiempo, pasando por los primeros avistamientos, las personas que aparecen con estos tatuajes son cada vez menos monstruosas con cada año que pasa. No siempre, pero es una tendencia. Entonces, boom, encontramos a Shamrock. No hay características extrañas de que hablar.”
Dio vuelta unas páginas.
“Pieza número dos. Me temo que es uno de esos casos en que las cosas se han cubierto demasiado bien para que podamos verificarlas, pero te diré lo que escuché. Tallahassee, Florida, hace solo tres meses, circuló un rumor sobre alguien que se hacía llamar Dealer.”
“¿Qué estaba traficando?”
“Poderes.”
“Poderes”, se hizo eco de Gregor.
“Pagale una cantidad en el vecindario de treinta y cinco mil dólares, el vendedor te da algo para beber, y te unes a las filas de los héroes y villanos en la comunidad de capas. Poderes en una botella.”
“Ya veo. ¿Cómo se relaciona esto?”
“Porque una persona que afirma ser cliente hizo una publicación en un blog sobre su transacción. Está cerca del final de ese archivo. En su publicación, describió que Dealer tenía un maletín de metal lleno de frascos. Grabado en el interior de la tapa...”
“El mismo símbolo que el tatuaje”, adivinó Gregor.
Faultline asintió, “Y eso es lo que sabemos.”
“Ya veo. ¿Podemos rastrear a este individuo con el blog?”
“Él está muerto. Asesinado por dos capas sin nombre menos de un día después de que hizo la publicación.”
“Ah.”
“Lo que creo es que alguien ha descubierto cómo las personas obtienen poderes, y han hecho un negocio de ello. Pero los primeros intentos no fueron tan bien. Podría ser que, si la química es mala, las personas que beben esas cosas se vuelven como tú, como Newter, como Sybill y Scarab.”
“Entonces esta persona o personas. Crees que están experimentando. Han estado perfeccionando su trabajo y los cambios físicos se han reducido.”
“Y este Dealer era su vendedor, o más probablemente, alguien que se robó parte de su trabajo e intentó sacar provecho de él. Las personas con las que hizo negocios no se hicieron los tatuajes.”
La silla de Gregor gimió dolorosamente mientras se inclinaba hacia atrás.
“¿Qué sigue?”
“Nadie ha visto u oído hablar de este Dealer desde que el blogger fue asesinado. El Dealer está muerto o está manteniendo un bajo perfil. Entonces seguimos nuestra otra pista. Tengo investigadores privados buscando a Shamrock. Estoy pensando en concluir nuestro contrato con Coil aquí, entonces, si tenemos la suerte de que nuestros detectives la encuentren antes que los cazarrecompensas, le hacemos una visita. O puede decirnos algo, o podemos ofrecerle un puesto en el equipo.”
“O ambos”, dijo.
“En un mundo ideal”, Faultline sonrió.

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2018.06.22 00:41 master_x_2k Colmena VII

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Colmena VII

“Lung está allí”, me hice eco, tanto como para dejarle saber a Sundancer y Labyrinth como para ayudarme a procesar la idea.
“Está con Kaiser. No puedo llegar a ellos. Kaiser bloqueó la puerta con cuchillos gigantes.”
“¡Ignora a Lung!”, Recalqué. Si Kaiser quería ir solo, podía lidiar con las consecuencias. “¡Las prioridades son Newter y Oni Lee! ¿Puedes subir a rescatar a Newter?”
“No puedo montar a Brutus allí, tendría que desmontar.”
“¡Entonces sácalo afuera! ¡Vigila tu espalda!”
Colgué, metí el teléfono en el compartimiento detrás de mi espalda y saqué mi bastón y cuchillo.
“¿Qué estás haciendo?”, Preguntó Sundancer.
“Oni Lee es un maldito sicario, un asesino. No puedo dejar a Perra sola.”
No esperé ni un segundo. Corrí hacia el almacén, sacando más bichos de los alrededores para ayudar a respaldarme.
Perra, todavía montando a Brutus, salió corriendo por la puerta de la bahía de carga, Judas solo un paso atrás. Se patinaron hasta quedar frente al edificio. A través del agujero que la explosión había hecho en la pared, vi a Angelica subir las escaleras.
Cuando Angelica llegó a lo alto de las escaleras, Judas se lanzó por las ventanas en el extremo opuesto del pasillo del segundo piso, atrapando a Oni Lee entre ellos.
A Oni Lee apenas pareció importarle. Podía verlo en su mono negro con cinturones y bandoleras de cuchillos, su máscara con el rostro demoníaco y una sonrisa lasciva, con colmillos, de oreja a oreja. Echó un vistazo a un perro, luego al otro, luego miró por la ventana.
Sabía que su poder era un híbrido entre duplicarse y teletransportarse. Podía teletransportarse, pero cuando lo hacía, dejaba un cuerpo detrás que podía actuar autónomamente durante unos segundos. Entonces cuando lo vi mirar por la ventana, seguí su línea de visión, y vi que él ya había aparecido justo detrás de Perra, medio agachado en la espalda de Brutus, con una mano en un gancho de hueso para ayudarlo a mantener el equilibrio. Hubo un destello de acero en su otra mano cuando alcanzó la garganta de ella con una cuchilla.
“¡Perra!” Grité. No importaba. Al mismo tiempo que abrí la boca, un punto rojo y una neblina roja aparecieron en la parte posterior de su cabeza. Una fracción de segundo más tarde, otro punto y un chorro de rojo aparecieron en su espalda, cerca de donde estaba su corazón. Cayó sobre el hombro de Perra, sin fuerzas, luego se desplomó en el suelo.
Un segundo después, explotó en una nube opaca de ceniza blanca, de tres metros de ancho.
Miré por encima de mi hombro y vi las siluetas oscuras de los hombres de Coil tumbados en el borde del tejado. Uno tenía un par de binoculares, el otro estaba montado detrás de un rifle largo con una mira prominente. Un equipo de francotiradores.
Alguien más estaría muerto, pero el hecho de que el cuerpo se hubiera convertido en polvo significaba que era solo un clon, un resto que quedaba atrás después de que Oni Lee se hubiera teletransportado. Probablemente no se quedaba en un lugar por más de un segundo. Mi suposición era que él aparecía, buscando de inmediato un nuevo objetivo o punto de ventaja, luego haciendo una salida rápida, dejando al clon para hacer la acción.
Llegué a Perra y lancé una mirada nerviosa por encima de mi hombro a Oni Lee. “¿Estás bien?”
“Sentí el puto acero en mi garganta”, se frotó la garganta como si estuviera comprobando que estaba bien. “¿A dónde se fue?”
Vi a Oni Lee por solo una fracción de segundo, mientras caía del techo del almacén, antes de que explotara en otra nube de polvo blanco. Otro punto para el equipo de francotiradores. ¿Por qué había estado allí arriba? ¿Quién o qué había estado tratando de ver?
“Los francotiradores”, respiré, dando vueltas.
Donde había estado el equipo de francotiradores, ahora había cuatro figuras. Vi el rifle caer desde el borde del techo mientras los dos soldados luchaban con un par de Oni Lees. Luego, puff, los clones habían desaparecido, y había suficiente polvo blanco alrededor de ellos que no volverían a echarle un vistazo, incluso si no hubieran perdido el rifle.
Pero, ¿a dónde se había ido desde allí? Miré a mi alrededor, sintiendo que comenzaba a entrar el pánico.
Brutus emitió un rugido en algún lugar entre un aullido y un gruñido, que tampoco era reconocible. Se agitó como un caballo en pánico, y vi a Oni Lee caer de un lado de su cabeza, aterrizar en cuclillas, y arremeter contra mí, con un cuchillo en cada mano.
Golpeé sus manos con mi bastón, lanzando un cuchillo volando por el aire y rompiendo su paso. No importaba. Menos de un segundo después, él era polvo. Él se teletransportó.
Manos me agarraron por detrás, en una tosca retención de nelson, apartando mis brazos del camino mientras otro Oni Lee se materializaba en el polvo frente a mí, listo para sacar provecho de mi incapacidad para defenderme.
Sabiendo que no iba a soltarme, levanté ambas piernas en una patada en el estómago de Oni Lee. Se conectaron y él se dobló.
Brutus se lanzó hacia adelante, mordiéndole antes de que pudiera recuperarse. Tanto el Oni Lee que nos sostenía a mí como el que estaba en las mandíbulas de Brutus se convirtieron en cenizas de carbono, aumentando el volumen de la opaca y arenosa nube blanca que nos rodeaba. Cuando Perra logró controlar a Brutus, vi su cara. Uno de sus ojos estaba en ruinas, y volúmenes de sangre y otros líquidos fluían de él.
“A la mierda”, gruñí, sacando los bichos de mi traje y recuperando los que tenía en el edificio. Los extendí, buscándolo, esperando algún tipo de advertencia previa.
Apenas el pensamiento cruzó por mi mente, la silueta de una figura apareció a seis metros a mi derecha. Él giró su brazo en mi dirección, y no tuve tiempo de hacer mucho más que girar en su dirección antes de que algo chocara con mi cabeza. Tropecé y caí de espaldas.
En el instante en que me derrumbé, tuve la presencia de mente para esconder mi barbilla contra mi pecho para no aumentar mi conmoción cerebral. La armadura que cubría mis hombros tuvo lo peor del impacto.
Mientras yacía allí, tratando de analizar lo que acababa de pasar, me di cuenta de que un pequeño cuchillo estaba incrustado en la sección acorazada de mi máscara, rompiendo la lente. ¿Un cuchillo arrojadizo? Lo solté y me puse en pie. Tenía suficientes bichos a mi alrededor ahora que podía estar segura de que no nos estaba atacando. Eso hacía pensar en dónde estaba.
“Perra, ¿estás bien?”, Le pregunté.
“¡El hijo de puta me apuñaló en el brazo!”
Si esa es la peor lesión con la que salimos hoy, podemos considerarnos afortunados. Salí de la nube que nos rodeaba, esperando tener una mejor idea del campo de batalla.
Salí justo a tiempo para ver a Oni Lee tacleando a uno de los francotiradores de Coil fuera del borde del techo. Oni Lee desapareció en una nube de blanco antes de tocar el suelo. Estaba bastante segura de que el francotirador no.
Sundancer estaba acurrucada, Labyrinth sosteniéndola por los hombros.
Esto no estaba yendo bien.
Oni Lee apareció a diez metros de mí, de pie justo a mi izquierda y detrás de mí. Mis bichos me dieron una idea de su posición antes que nada, y me tiré a un lado. Pensé que tal vez vi la forma de uno de sus cuchillos arrojadizos pasar por el aire donde había estado parada, pero no estaba viendo muy bien con una lente rota en mi máscara.
A mi orden, los bichos que me habían alertado sobre su posición se reunieron sobre él y comenzaron a morder y picar.
Entonces noté algo raro. Más bichos aparecieron en medio de la nube, cerca de Sundancer y Labyrinth. Sentí que los bichos originales perecer mientras explotaban en ceniza.
Él los estaba llevando con él. No creo que él pueda evitarlo.
Podía rastrear sus movimientos.
“¡Perra! ¡Aquí!” Grité.
Se lanzó de la nube, todavía a horcajadas sobre Brutus, deteniéndose para evitar pisotearme.
“Puedo ver dónde se está teletransportando”, le dije, “Trae a Judas y Angelica.”
Ella silbó, largo y penetrante. Como en respuesta, Oni Lee apareció a solo unos metros de distancia.
“¡Detrás de ti!” Señalé.
Brutus giró bruscamente, chasqueando y gruñendo, y Oni Lee tuvo que retroceder para evitar quedar atrapada en las fauces del mutante. Él desapareció solo un segundo después.
“Pon un perro cerca de esas chicas”, señalé a Sundancer y Labyrinth, “Deberíamos reunirnos lo antes posible.”
Ella asintió, silbó y señaló. Tan pronto como Judas y Angelica llegaron a nuestros lados, Judas se dirigió a su próximo destino. Perra me ofreció una mano.
Lo tomé con gratitud, dejándola ayudarme a subir a la espalda de Brutus.
Cuando nos acercamos a Sundancer y Labyrinth, las aceras a cada lado de nosotros dejaron de existir, dejando solo un pozo sin fondo donde habían estado.
“¿Qué mierda?”, Murmuré.
Luego los edificios comenzaron a elevarse en altura, algunos se inclinaban sobre la calle y se unían a los demás en grotescos arcos y puentes. La mampostería se extendía y se extendía por los callejones, cerrándolos.
Luego, las ventanas comenzaron a encogerse y deformarse, dejando solo superficies planas de ladrillo, hormigón y estuco para las caras del edificio. Bajo nuestros pies, el camino comenzó a cambiar de color, con algunos parches cada vez más pálido, y otros se oscurecieron. Se agudizaron en la definición, ya que se establecieron en un blanco de alabastro y negro azabache. ¿Un tablero de ajedrez?
Brutus tuvo que saltar del camino cuando uno de los cuadrados del tablero de ajedrez se elevó repentinamente a una altura de tres metros. Como en respuesta, otros cuadrados comenzaron a subir y bajar, cada uno a alturas variables, casi aleatorias.
Casi me desmontaron cuando apareció otro cuadrado desde una pared y se deslizó fuera del costado del edificio en un pilar horizontal de diez metros de largo.
Llegamos a un refugio seguro, una extensión de terreno no afectado, de diez metros de ancho, con dos figuras en el centro. Sundancer y... Labyrinth.
“¿Eres tú?”, Le pregunté a Labyrinth, asombrada, mientras bajaba de Brutus.
Ella no respondió. En cambio, ella extendió la mano y tocó el lado de mi barbilla.
Las imágenes de arcos, pilares y los patrones del tablero de ajedrez cayeron como un castillo de naipes.
“Alucinaciones”, hablé, mientras Labyrinth hacía un gesto hacia la cabeza de Perra. Ella me miró y negó con la cabeza lentamente.
“¿No son alucinaciones?”, Pregunté.
Ella no respondió.
“No se puedes explicar porque no puedes hablar o no hablas”, me di cuenta, expresando mis pensamientos en voz alta.
Oni Lee apareció a unos metros de distancia. Giré y apunté, “¡Ahí!”
Estaba tropezando, moviéndose para evitar algo que no estaba allí. Todavía estaba allí, tratando de mantener el equilibrio, mientras sentía que aparecían más bichos en otro punto del lado opuesto a nosotras. Solo él apareció a cinco metros en el aire, cayó y aterrizó en una posición incómoda, quedando en el suelo.
“¡Perra!” Señalé.
Ella silbó y señaló para enviar a Angelica. La respuesta de Oni Lee fue lenta, como si él no pudiera siquiera verla acercarse, al principio. Sentí que aparecieron más bichos en existencia un segundo antes de que ella pusiera sus mandíbulas sobre él.
“¡Ahí!”
Perra envió a Judas después. La reacción de Oni Lee fue aún más lenta, pero tuvo tiempo de arrojarse sobre su espalda, arrojando dos cuchillos arrojadizos en la cara y el hombro de Judas antes de desaparecer.
“¡Por allí!” Señalé mientras reaparecía.
Perra ni siquiera tuvo tiempo de dar una orden antes de que se escuchara un sonido como el de un corcho de champán. Oni Lee gritó cuando una de sus espinillas explotó en un chorro de sangre.
Lo sentí reaparecer en otra parte, desplomándose al suelo, mientras que su predecesor soportó que se le disparara en la rótula en su pierna buena.
Seguí el sonido de una cámara siendo recargada para detectar al francotirador de Coil. Estaba tendido de lado al pie del edificio, con un brazo extendido para sostener su rifle. Su pierna derecha estaba doblada en el sentido inverso.
Había sido derribado de un edificio de tres pisos, tenía una pierna rota como mínimo, ¿y todavía había logrado recuperar, cargar y disparar su rifle?
Si él estaba dispuesto a ser tan profesional, sin duda yo podía servir de observador para él.
“¡Ahí!” Señalé en dirección a Oni Lee. En el almacén de nuevo.
Hubo dos sonidos más apagados, y pude ver a Oni Lee girar en una especie de pirueta cuando un disparo lo impactó, antes de colapsar en la azotea.
Él explotó en una nube de ceniza una vez más. Excepto que no lo había sentido aparecer en ningún lado.
“Se ha ido”, le dije, “fuera de mi alcance.”
Sundancer me miró, una mano enguantada sobre su hombro. “Bien”, logró responder.“¿Estás bien?”
“Me ensartó el hombro. Necesitaré puntos, pero no es la peor lesión que he tenido.”
“Bueno. Eh, hombre, soldado de Coil,” hablé, tratando de organizar mis pensamientos y prioridades con la adrenalina que me inundaba, “¿Vas a estar bien?”
“Sí”, dijo con voz áspera, y luego tosió.
Tendría que llevarlo a su palabra.
“Labyrinth, vigílalo. Asegúrate de que siga respirando y de que su amigo sepa dónde está”, le dije, “Sundancer, Perra, tenemos que ir a ayudar a Newter.”

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2018.06.22 00:30 master_x_2k Colmena V

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Colmena V

El tiempo era corto, así que Tattletale estaba en mi habitación del apartamento mientras yo me cambiaba.
“La idea que Coil propuso fue mezclar y unir a los miembros de los grupos, para que nadie pueda intentar nada sin que sus compañeros sean rehenes de los otros grupos.”
“Entendido”, respondí. Me detuve revisando los artículos del compartimento utilitario. Tattletale se acercó y arrebató el teléfono celular. “¿Oye?”
“Un segundo. Estoy programando la alarma en tu teléfono. Cuando se active, dentro de una hora, llamas a Grue. Luego, una hora más tarde, si estamos fuera tanto tiempo. Todos nos comunicaremos entre nosotros cada quince minutos más o menos. Si alguien no contesta, supón que está en problemas.”
“Está bien”, estuve de acuerdo.
“Si no puedes contestar el teléfono por la razón que sea, asegúrate de devolver la llamada en cuanto tengas la oportunidad. Déjanos saber que estás bien.”
“Lo tengo.” Levanté la porción de tela de mi armadura hasta mi cintura, luego comencé a deslizar los brazos por las mangas. La parte de tela era ajustada a la forma, y en general, ponérsela era como ponerse un par de pantaletas de cuerpo entero. No es propensa a rasgarse, por supuesto, pero al igual que las pantimedias, siempre tardaba más de lo que esperaba.
“Usaremos un sistema de contraseñas cada vez que nos comuniquemos, en caso de que te tomen como rehenes y te obliguen a responder una llamada. Tiene dos partes. La primera parte es simple, le das a la otra persona la primera letra de uno de nuestros nombres, la otra persona responde con la última. Si termina siendo una noche más larga, pasa a otras personas que conocemos.”
“Entonces, ¿si yo dijera L?”
“A. ¿Cómo responderías a B?”
“N.”
“Exactamente. La segunda parte está basada en color. Cuando respondas a una llamada, nombra un objeto que sea de un color determinado. Piensa en semáforos. Verde para adelante, todo está
bien. Amarillo para advertencia, si no está segura de las cosas. Rojo para detenerse, necesitas ayuda. Te permite mantenernos informados sin que se enteren las capas que están contigo.”
“Bueno.”
“Voy con el grupo que tiene a Faultline, Trickster y el cambiaformas de los Viajeros. Apuesto a que habrá algunos del Imperio Ochenta y Ocho y algunos de los soldados de Coil también.”
“¿Cambiaformas?”
“Ese gorila con cuatro brazos, de la otra noche. Solo que aún no sé exactamente qué es ella, pero ella no es exactamente un cambiaformas. Espero tener una mejor idea de sus habilidades pasando algún tiempo a su alrededor. Lo mismo para Trickster. Regent viene con nosotros, así que estamos contribuyendo con un poco de potencia de fuego. Mas o menos.”
“¿Tú y Faultline no tienen problemas la una con la otra?”
Lisa sonrió, “Sí. Va a ser divertido, presionar sus botones, sabiendo que no puede tocarme.”
Hice una mueca. “Sólo sé cuidadosa. ¿Qué está haciendo Grue?”
“Otro grupo. Con todo, nos coordinaremos para atacar tres ubicaciones simultáneamente con tres equipos diferentes, una fuerza abrumadora. Golpea fuerte, golpea rápido, sal de allí. Si no estás haciendo una gran mella, no te preocupes. A menos que algo salga terriblemente mal, repetiremos este proceso algunas veces más en los próximos días.”
Hubo un golpe en la puerta. Brian llamó desde el otro lado, “¿Casi lista?”
Me subí la cremallera de la parte de atrás de mi disfraz, me até la armadura y abrí la puerta con la máscara en una mano, “Lista.”
Brian, como yo, estaba con traje, pero no tenía mascara. “¿Estás segura de que estás preparada para esto? ¿Estás recuperada del golpe que recibiste en la cabeza?”
“No”, admití, “No del todo. Pero estoy enojada, y creo que estaré menos bien a la larga si no salgo y libero tensiones de alguna forma.”
Hizo una pausa, como si estuviera pensando cosas, “Está bien. ¿Vas a estar bien lidiando con Perra por tu cuenta?”
Fruncí el ceño, “Me las arreglaré de alguna manera.”
“No le muestres ninguna debilidad, o ella no te dejara tranquila.”
“Eso pensé", acepté. Mientras nos dirigíamos hacia las escaleras, pensé que tal vez Perra y yo estábamos más en la misma página hoy. Estaba enojada con la vida en general, sintiéndome un poco descolocada de una manera que no era el cien por ciento por la conmoción cerebral.
Me puse la máscara cuando salimos. Había una camioneta genérica aparcada delante de la puerta, bloqueando la línea de visión del resto de la calle. Perra y Regent ya estaban dentro, esperando.
“Hola torpe”, me saludó Regent. Estaba de traje, típico excepto por la camisa que llevaba puesta; otras noches había sido blanca, pero hoy era de un gris oscuro. Sin embargo, seguía siendo el mismo estilo de vestimenta renacentista ligeramente elaborado y vistoso.
“Puedes llamarme Skitter. No me molestará.”
“Por supuesto”, respondió. Había una nota de humor en su voz, que interpreté era que se estaba divirtiendo a mi costa. Resolví ignorarlo.
Perra solo me miró enojada. Fue tan intenso que tuve que mirar hacia otro lado. Adiós a estar en la misma página.
El interior de la camioneta tenía bancos a cada lado. Como estábamos apurados, solo tuve un segundo para decidir si quería sentarme al lado de Regent y enfrentar a Perra durante todo el viaje o dejarme caer junto a ella y los perros. Opté por lo primero, con la esperanza de que no lograría hacer o decir nada que nos llevara a un mal comienzo de la tarde.
Tattletale estaba sentada en el asiento del pasajero, con Grue conduciendo. Cuando la camioneta se detuvo en el camino, ella nos devolvió el llamado, “Oye, Perra, Skitter. Primero las dejaremos a ustedes, pero van a tener que caminar hasta el lugar de reunión. Es posible que tengan poco tiempo, así que caminen rápido. ¿Cool?”
Perra se encogió de hombros, “Funciona.”
“No tengo quejas”, agregué mis propios dos centavos. Pude ver dónde sería ventajoso - Perra tendría tiempo de hacer que sus perros se endurecieran, y yo podría reunir algunos bichos. Además, nos daba algo que hacer - si teníamos que quedarnos sin hacer nada durante unos minutos, estaba bastante segura de que solo aumentaría las posibilidades de que Perra encontrara una razón para pelear conmigo o con uno de los otros villanos.
Recordando mis bichos, tardé unos segundos en extender mis poderes hacia afuera y comenzar a reunirlos. Me sorprendió lo lejos que se extendía mi alcance. Por lo general, medía las cosas en las cuadras de la ciudad, nunca he sido buena midiendo la distancia, y yo diría que mi rango generalmente se ubica alrededor de dos cuadras. Hoy estaba llegando por poco a las tres y media.
“¿Hey Tattletale?” Pregunté.
“¿Qué?”
“Dos preguntas.”
“Adelante.”
“¿En qué dirección general es el lugar donde nos dejaran? Necesito saber a dónde enviar los bichos.”
“Noroeste.”
Eché un vistazo por los vidrios polarizados de la furgoneta para juzgar hacia dónde nos dirigíamos, y luego comencé a dar órdenes a los bichos que caían dentro de mi alcance.
“Segunda pregunta. Um. Mi poder es un poco más fuerte hoy. No estoy segura sobre la técnica, pero me extiendo mucho más. ¿Alguna idea de por qué?”
“No puedo decir. Perdón, normalmente podría tratar de resolverlo, pero me estoy enfocando en otras cosas ahora mismo. Si crees que es realmente crucial...”
“No”, la detuve, “No es así. Te molestaré más tarde, cuando tu atención no esté dispersa.”62
“¿Juego de palabras intencional?” Reflexionó Regent.
“¿Qué?”
“Supongo que no. No importa”, se rió un poco.
Perra estaba usando su poder en sus perros. Fue realmente mi primera oportunidad de verlo suceder desde el principio. Era como ver una salchicha dividir su envoltura, solo que la envoltura era de piel y pelaje. Donde aparecieron las divisiones, no solo se derramaba músculo, sino también las espinas y las crestas de los huesos. Parte del músculo expuesto se encogió en crecimientos escamosos. Sin embargo, seguían creciendo hasta el punto en que la parte trasera de la camioneta se sentía atestada. ¿De dónde venía esa masa? ¿Era sacada de la nada, o estaba atrayendo algún tipo de energía y convirtiéndola en materia?
Para el caso, si mi cerebro era una especie de torre de radio, enviando una señal a cada bicho para saber su ubicación de forma casi constante y enviándoles instrucciones para que anulen sus propios cerebros... ¿de dónde venía la energía para mantener eso?
Era un poco desconcertante pensarlo.
Cuando Grue detuvo la camioneta para dejarnos salir, me di cuenta de por qué estábamos caminando. Nuestra parada fue un puente con estaciones de autobuses a ambos lados. El problema era que parecía que el ABB había decidido cortar esta ruta – el puente había quedado reducido a escombros. Grandes señales de desvío naranja y negro con luces parpadeantes bloqueaban la entrada al puente destrozado, y medidas similares se habían utilizado para acordonar las pilas de escombros de abajo.
Tattletale se asomó por la ventana abierta y señaló, “¿Ves esa torre, allí? ¿Parece un faro? Es una antigua tienda de turismo que cerró hace una década. Es donde los Comerciantes – Skidmark y su equipo de traficantes – se reunían, antes de que el ABB se expandiera y los obligara a irse. Se supone que debes encontrar a los demás allí.”
Miré y vi el edificio al que estaba apuntando. No se parecía mucho a un faro, pero lo que sea. “Entendido.”
“Ve”, dijo Brian, “buena suerte.”
Perra silbó para sus perros, y nos dirigimos hacia las escaleras. Tendríamos que caminar hasta la esquina, cruzando la calle y retroceder para llegar a donde necesitábamos estar.
[62] Skitter dice “bug you later”, bug puede ser molestar o bicho. Ni idea de como traducirlo.
Fue raro, abriéndonos paso a través de los escombros del puente destruido para cruzar la calle. Usualmente no cruzabas el camino así, y las calles estaban desiertas aquí. Sin embargo, a los perros pareció gustarles la experiencia. Vi la cola de Judas meneando mientras saltaba de un camino a otro.
Abrí la puerta con cristales rotos que conducían a la otra escalera, dejando pasar a Perra y a los perros. Cuando pasó junto a mí, Perra murmuró: “Estás enojada.”
“Sí”, admití, “un montón de cosas esta tarde. No fue como yo quería. Pendejos.”
“Debería golpearlos. Enséñales a no joder contigo.”
“Lo hice”, le contesté, “tire a una de ellas de culo anoche. Parte de la razón por la que las cosas no fueron tan bien hoy.”
“Mmm. Historia de mi vida.”
Subimos las escaleras y nos dirigimos al faro. Mis bichos comenzaron a acumularse. Nuestro desvío había dado tiempo a los bichos voladores para alcanzarme. Avispas, polillas, moscas domésticas, jejenes, algunas abejas y unas pocas cucarachas.
Aprendí mi lección en nuestra última salida. No iba a ir sin estar preparada y armada. Cuando llegaron, traje a los bichos cerca. Escogiendo lo mejor de ellos, los dirigí debajo de mi armadura, en el espacio hueco debajo de mis hombreras, debajo de mi cinturón, mis codos y muñequeras, en mi pelo y el panel cóncavo de la armadura que cubría mi espina dorsal. Estaban allí si los necesitaba. Dudaba que alguien se diera cuenta a menos que los dejara.
“¿Cómo sabías que estaba enojada?”", Le pregunté.
“No sé. Se veía de esa manera.”
“Sí, pero no puedes ver mi cara.”
“La forma en que estás parada, supongo. ¿Vas a molestarme con esto?”
“No. Lo siento,” respondí.
Decidí guardar silencio durante el resto de nuestro viaje al 'faro'. Curiosamente, ella casi pareció relajarse cuando se mantuvo el silencio. Su rostro perdió esa expresión ligeramente enojada y se acercó para rascar a Brutus a un lado del cuello en lo que parecía un gesto muy normal y casual, para alguien a quien yo veía como cualquier cosa menos. O al menos, hubiera sido normal y casual si los perros no tuvieran el tamaño de ponis pequeños.
Llegamos al faro, y efectivamente, había un grupo de villanos esperando.
Kaiser estaba primero y más importante entre ellos. Iba vestido de pies a cabeza con una elaborada armadura ornamentada con una corona de hojas, pero la configuración, noté con interés, era totalmente diferente a la de hace dos días. Fenja y Menja estaban de pie a cada lado de él.
Solo uno de los Viajeros acompañaba a nuestro grupo: la chica con el diseño del sol en su traje, soles rojos sobre una armadura negra ajustada. Justo detrás de ella había dos miembros de la
Cuadrilla de Faultline. Newter estaba colgando de la pared con las yemas de los dedos de las manos y los pies, y Labyrinth estaba apoyada contra la misma pared, justo debajo de él, con los brazos cruzados. Newter vestía vaqueros andrajosos y se había teñido el pelo de azul cobalto, y resaltando lo naranja de la piel. Tenía una venda de tela, como lo verías usar un kickboxer, envuelto en sus manos y pies.
Completando nuestro grupo había dos hombres en la armadura kevlar, con pasamontañas, visores y rifles de asalto modificados. Cada uno de los hombres tenía una segunda arma colgada de la espalda; pensé que uno era otro rifle, pero no tenía una buena vista del otro. Podría suponer que era un lanza granadas. Los hombres de Coil, probablemente.
Fenja o Menja -no estaba segura de cuál de las dos- se inclinó y le susurró al oído a Kaiser.
“Llegaron con menos de un minuto de sobra, Undersiders”, ronroneó. “Relojes listo, todos.”
Me detuve, no había traído uno. Entonces recordé el teléfono celular. Lo saqué del compartimiento, el grupo de bichos que tenía allí se movió automáticamente fuera del camino de mis manos. En todo caso, hicieron que fuera más fácil saber a dónde deben llegar mis dedos para agarrarlo.
“Establezcan el tiempo en cuatro-cuarenta en tres, dos, uno... establecer. El ataque está programado para comenzar en cinco minutos. Utilizaremos el tiempo para llegar, ubicarnos y decidir nuestro método de ataque.”
Nadie discutió.
“Muévanse”, nos dirigió.
Perra volvió su atención hacia Brutus, quien emitió un gruñido mientras se hinchaba de repente. Las fracturas aparecieron en su piel cuando creció como un metro más alto hasta sus hombros, y las espinas de hueso estallaron desde su exterior. Se estiró, luego se sacudió abruptamente, rociándonos a todos con los sangrientos restos de su repentino crecimiento. Hubo reacciones de alarma y gritos de sorpresa de todos los presentes, con la excepción de mí, Perra y Labyrinth. Kaiser, sorprendentemente, estaba entre ellos, retrocediendo varios pasos antes de darse cuenta de que Brutus no estaba atacando.
Hubo un poco de arrogancia en su postura cuando Perra caminó los dos pasos hacia donde estaba Brutus, agarró una espina de hueso y se tiró sobre su espalda.
Fue intencional, tal vez un poco inmaduro, pero ella hizo retroceder a Kaiser. Bajándolo así un poco, tan pronto después de haber asumido el control de este equipo improvisado, probablemente fue más una afirmación de lo que cualquier persona presente podría haber logrado con palabras.
Como para aclarar el punto, le dio a Brutus una leve patada en las costillas, lo que lo impulsó a caminar en la dirección que le había indicado Kaiser. Judas, Angelica y yo estábamos justo detrás de ella. No me volví para ver cuánto tiempo les tomó a los otros para recuperarse y seguir.

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2018.06.16 00:44 master_x_2k Colmena III

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Colmena III

Hubo un largo chirrido de retroalimentación, seguido del sonido apenas audible de un hombre aclarándose la garganta.
“Atención compradores. Tenga en cuenta que las tiendas cerrarán a las cinco y media esta tarde, en cooperación con el toque de queda de toda la ciudad. Asegúrese de cooperar con las autoridades en las entradas y salidas del centro comercial Weymouth y regrese a sus hogares antes de las seis en punto. Gracias.”
La multitud de personas que habían detenido en la conversación y paseo para escuchar el anuncio comenzó a moverse y hablar nuevamente, como si alguien hubiera detenido un video y hubiera presionado el botón Reproducir para que las cosas comenzaran una vez más.
Miré a mi papá, “¿Deberíamos irnos? ¿Ganarle al tráfico de último minuto?”
“Por supuesto. Si no hay nada más que necesites.”
Regresaría a la escuela mañana, y mi padre tal vez había sentido lo estresada que estaba, porque se ofreció a llevarme de compras. Se sintió un poco redundante después de haber estado con Lisa y los chicos hace una semana, pero me dio la oportunidad de recoger algunos elementos esenciales y pasar un momento de calidad con mi padre.
En las bolsas que sostenía mi padre, tenía una mochila nueva, algunos cuadernos, bolígrafos, media docena de libros y un par de zapatillas nuevas. El tipo de cosas que no habría comprado con Lisa, porque eran tan aburridas, como los cuadernos, o porque eran el tipo de cosas que siempre me tomaba una eternidad en decidirme, como los libros y los zapatos.
En general, el viaje al centro comercial fue un gesto agradable, y de alguna manera significó más para mí que Lisa cubriéndome con ropa de unos cientos de dólares. Tal vez porque era algo para .
Nos dirigimos a la salida, y tuve que contener un gruñido. Aún faltaban más de media hora para que se cerraran las puertas, pero a la salida había un tumulto de cuerpos. Tal vez la mitad estaba tratando de irse, pero la otra mitad estaba boquiabierta.
Tanto dentro como fuera de las puertas de vidrio de la entrada del centro comercial, había soldados. Sus pistolas estaban enfundadas, pero parecían bastante intimidantes de todos modos. En medio de los soldados había dos capas; Battery y Shadow Stalker. Sabía que los miembros del Protectorado, los Custodios y varios voluntarios estaban estacionados en lugares donde había grupos de personas, especialmente en áreas dentro y alrededor del territorio de ABB. Los Custodios, supuse, eran demasiado jóvenes para manejar un solo lugar por sí solos, que era probablemente la razón por la cual Shadow Stalker estaba en un rol de 'compañera' aquí.
Había tenido mucho tiempo para ver las noticias ya que estaba en reposo en cama. Bakuda estaba haciendo honor a lo que ella había estado diciendo sobre maximizar el miedo y el pánico combinando la imprevisibilidad con la certeza sombría. Todos los días, hubo informes de que entre una y cinco bombas explotaban, y aunque cada una de ellas probablemente era una ventaja para el ABB de alguna manera, no había forma de saber qué golpearía a continuación o por qué. Un artículo en línea había conjeturado que a medida que la presencia militar y de superhéroes obligaba a el ABB contra una esquina, los ataques solo aumentarían. Las escuelas, los centros comerciales y los edificios de oficinas eran objetivos potenciales. Justificación suficiente para una presencia armada aquí en el centro comercial.
Lo bueno fue que el centro comercial había organizado grandes ventas en prácticamente todas las tiendas para mantener el negocio en marcha. Quizás no sea la cosa más brillante o más lógica, pero demasiadas empresas y empleados vivían con lo que ganaban día a día por aquí.
Entrar había sido como pasar por la seguridad del aeropuerto, nuestras bolsas fueron revisadas y mostramos una identificación. Nada muy malo. Había sido solo Manpower de New Wave parado cuando llegamos, y no había mucha gente. Esto era algo más, dos heroínas atractivas y peligrosas, ambas con cierta controversia a su alrededor. Por mucho que pudiera entender por qué los héroes estaban aquí, podría decir que estaban reduciendo la velocidad de las cosas, ya que los curiosos se interponían en el camino de las personas que realmente se estaban yendo. La mitad de la presencia militar que estaba dentro del centro comercial estaba ocupada trabajando para mantener a la multitud alejada de las puertas y de los dos héroes e intentando organizar a la gente en líneas.
El progreso a través de la línea fue lento, pero lo admito, fue interesante poder ver a Shadow Stalker y Battery haciendo su trabajo desde una perspectiva segura.
Battery era un miembro del Protectorado. Cuando comencé en la secundaria, ella había sido la líder de los Custodios por un breve tiempo, y pronto se había graduado al Protectorado. Podía suponer que ella tenía veintidós o más ahora, si alteraron la fecha de graduación o algo así para que sea más difícil adivinar la edad real de la heroína. Su poder se cargaba mientras se mantenía quieta y concentrada, con cada segundo que pasaba cargando otorgándole unos pocos segundos de velocidad enormemente mejorada, algo de fuerza extra y algunos poderes electromagnéticos. Su traje era blanco y gris oscuro, con líneas azul cobalto que lo trazaban como se puede ver en una placa de circuito. Las preguntas sobre si su compañero de equipo Assault era su novio o su hermano se habían topado con respuestas evasivas, lo que llevó a que una pequeña fracción de los fanáticos de superhéroes locales a suponer que él era ambos. Cada vez que ella hacía algo en público, podías confiar en que los tableros de mensajes en línea explotarían con especulaciones y teorías.
Ese drama al estilo de la telenovela / paparazzi nunca me llamó la atención. Ignorando la vaga posibilidad de que tal vez hubiera algo de verdad en lo que decían, pensaba que ella era la clase de héroe que podía admirar. Era agradable, trabajaba duro, y en esas situaciones inevitables en las que se encontraba en la televisión con un imbécil tratando de molestarla, manejaba las cosas bastante bien.
Battery se inclinó para poner su mano sobre la oreja de Shadow Stalker y susurrarle algo. Shadow Stalker asintió y luego se volvió para atravesar la puerta de cristal y decir algo a los soldados apostados afuera. Literalmente atravesó de la puerta. Mientras lo hacía, se puso un poco humeante, como si estuviera hecha de arena y no de algo sólido. No me pareció constructivo. En sus zapatos, creo que me habría comportado como de costumbre, sin darles más razones para mirar. Habría usado una puerta normalmente.
Tal vez era parcial. Sentí que no me gustaba o la odiaba por principio, ya que ella era la autoproclamada némesis de Grue. Lisa y Alec explicaron que Shadow Stalker era un vigilante[1] que accedió a unirse a los Custodios en lugar de ir a la cárcel, después de ir demasiado lejos en la búsqueda de la justicia. Se suponía que debía estar usando armas no letales, pero no lo hacia.
Las capas siempre parecían mucho más grande e impresionante en las noticias. Una vez que mirabas más allá de la capucha y capa de camuflaje urbano gris oscuro, y el metal pintado de negro de su máscara, Shadow Stalker seguía siendo una adolescente. Solo aproximadamente tan alta como yo. Battery era solo cinco centímetros más alta que Shadow Stalker o yo, lo que significaba que aún era más baja que la mayoría de los hombres de la multitud. Ahora que había estado involucrada en cosas de capa, sentía que podía mirar más allá del disfraz de una manera que la mayoría no veía. Se veían normales, más o menos.
“Alan”, mi padre habló, “Ha pasado mucho tiempo.”
Me volví para mirar. Debería haberme sorprendida, o conmocionada, pero cuando me di cuenta de con quién nos habíamos topado, me sentí demasiado desganada.
“Es bueno verte, Danny. He querido entrar en contacto.”
“No es un problema, no es un problema”, mi padre se rió fácilmente. Estrechó la mano del hombre de mejillas rojas y pelirrojo. Alan Barnes. “En estos días, podemos considerar algo bueno el estar ocupados. ¿Tu hija está aquí?”
Alan miró a su alrededor, “Tenía sed, así que estoy manteniendo nuestro lugar en la fila mientras ella... ah, aquí está.”
Emma se unió a nosotros, una Sprite dietética en una mano. Ella pareció momentáneamente sorprendida al verme. Luego sonrió, “Hola Taylor.”
No respondí. Hubo unos momentos de silencio incómodo.
“Tenemos que volver a contactarnos, Danny”, el papá de Emma sonrió, “Tal vez podrías venir para una barbacoa alguna vez. Cuando esté un poco más cálido, el clima será perfecto para ello.”
“Me gustaría eso”, estuvo de acuerdo mi papá.
“¿Cómo está el trabajo?”
“Mejor y peor. Hay trabajo para los trabajadores portuarios, con tareas de limpieza y reconstrucción, así que está bien.”
“¿Y tus proyectos? ¿El ferry?”
“Me he resignado a esperar unos meses más antes de volver a hacer ruido. Las elecciones municipales son este próximo verano, y habrá elecciones para el consejo de la ciudad este otoño. Espero ver algunas caras nuevas, personas que no descarten algunos esfuerzos de reactivación como opciones.”
“Te deseo suerte, entonces. Sabes que mi empresa está allí si nos necesitas.”
“Lo aprecio.”
Emma desvió su atención de mirar distraídamente a las heroínas y al ejército trabajando a la conversación de nuestros padres. Mi papá la vio mirando hacia él y decidió incluirla en la conversación.
“Así que. ¿Emma todavía está modelando?”
“¡Así es!” Alan sonrió orgulloso, “Y lo está haciendo bastante bien, pero esa no es la razón por la que estamos aquí hoy. Solo estuvimos aquí por las ofertas”, Alan se rió un poco, “Mi hija no me permitió relajarme en cuanto oyó hablar de eso.”
“Ah. Nosotros también. De compras, quiero decir. Taylor fue atrapada al borde de una de las explosiones, cerca de cuando comenzó todo este espectáculo”, respondió mi padre, “Ha estado en casa por una semana recuperándose. Pensé que iríamos de compras antes de que ella volviera a estar al corriente de las cosas.”
“¿No hay nada serio en cuanto a lesiones? Espero”, Preguntó Alan.
“Estoy en una sola pieza”, le respondí, sin quitar los ojos de Emma.
“Eso es bueno. Dios mío, eres la tercera persona que conozco que ha sido afectada por esta anarquía. Uno de mis socios está recuperándose de la cirugía. Una explosión cristalizó su brazo, lo convirtió en vidrio. Terrible.” Alan le dijo a mi padre: “¿Cuándo termina esto?”
Mientras nuestros papás hablaban, Emma y yo nos mirábamos la una a la otras.
Entonces Emma sonrió. Era una mirada que había visto tantas veces en los últimos años.Era la sonrisa que me había recibido cuando volví a la escuela desde el hospital, en enero, esa mirada que me hizo saber que no había terminado. La misma expresión que tenía cuando me estaba mirando, cubierta de jugo y cola en el cubículo del baño de la escuela. La que ella tenía usando cuando salí de las duchas para encontrar mi ropa metida en los inodoros, tanto mi ropa de gimnasia como las normales.
La misma sonrisa que había tenido antes de que ella me recordara cómo mi madre había muerto, frente a todos.
El sonido del impacto fue como un chorro de agua en mi cara. Sentí una punzada de dolor por la hendidura que uno de los perros de Perra había hecho en mi brazo, cuando la conocí. Aún seguía dolorida.
Emma se cayó, chocando con su padre, quien dejó caer las bolsas que sostenía. Hubo suspiros de la multitud que nos rodeaba.
“¡Taylor!” Mi padre gritó, horrorizado.
Mi mano estaba ardiendo. Extendida frente a mí, como si fuera a estrechar la mano de alguien. Me llevó unos segundos conectar los puntos. ¿La había golpeado?
Emma me miró, con los ojos muy abiertos, la boca abierta, una mano al lado de su rostro. Estaba tan sorprendida de lo que había hecho como ella. No es que me sintiera mal. Una gran parte de mí quería reírse en su cara. ¿No estabas esperando eso? ¿Calculaste mal cómo reaccionaría?
Las manos me tomaron con un agarre de hierro y me hicieron girar. Shadow Stalker. Ella se interpuso entre Emma y yo. Ojos marrones oscuros me fulminaron con la mirada desde detrás de su máscara.
“¡¿Por qué fue eso?!” Alan protestó, “¡Emma ni siquiera dijo nada!”
“Lo siento mucho”, mi padre se apresuró a explicarle a la superheroína y al padre de Emma: “Todavía se está recuperando de una conmoción cerebral, ha afectado su estado de ánimo. No esperaba nada tan extremo.”
Shadow Stalker lo regañó, “Este no es el momento ni el lugar para las discusiones. Si tu hija está así de... mal, esa es tu responsabilidad.”
Me dio ganas de reír. Parte de eso era estar eufórica por hacer algo para vengarme de Emma. La otra parte era que todo este escenario era tan ridículamente al revés. Shadow Stalker no era realmente nada especial. Ella era solo una adolescente, dando disciplinando a mi padre, un adulto. La multitud que estaba observando estaba viendo a Emma como la víctima, a mí como el malo. Pero si te removieras el traje, si todos supieran la historia real, todo esto se juzgaría de manera diferente. Emma sería la mala persona, y mi padre no sería tan conciliador con esta chica que lo regañaba.
Tuve la presencia de la mente para no reírme en voz alta. Tal vez fue la adrenalina, el alivio que fluyó de lo que acababa de hacer. Tal vez fue la conmoción cerebral, de nuevo, pero encontré la convicción de hacer otra cosa.
Señalé a Emma, ​​volví a mi padre, “¿Quieres saber por qué la golpeé?”
Shadow Stalker puso una mano en un lado de mi cara, me obligó a mirarla, impidiéndome hablar en el proceso. “No. Estoy deteniendo esto aquí mismo. Sin argumentos, sin excusas sobre por qué acabas de agredir a alguien. Estamos separando esto ahora. Date vuelta.”
“¿Qué?” Me reí a medias, incrédulo, “¿Por qué?”
“Taylor”, dijo mi padre, pareciendo agotado, “Haz lo que ella dice.”
Realmente no importaba, porque ella me obligó a darme la vuelta de todos modos, torciendo mi brazo hasta que lo hice, luego tirando de mis brazos detrás de mi espalda.
“Por favor, señorita”, dijo mi papá, “Esto no es necesario.”
Shadow Stalker ató mis muñecas con lo que supuse que era una muñequera de plástico. Demasiado apretado. Luego se volvió hacia mi padre y su voz se calló. “Mira a esta multitud. Estas personas. Están asustados. ¿Un lugar como este, con este pánico, temor y preocupación tan reprimidos, esta gente tan cerca? No me importa si tu hija es una idiota o simplemente está enferma. Ella ha demostrado ser volátil en una situación que es un barril de pólvora. Es peligroso y estúpido tenerla aquí. Puede cortarle las esposas plasticas cuando este lejos de alguien a quien pudiera lastimar.”
“No soy peligrosa”, protesté.
“No me parecío así a mí.” Shadow Stalker negó con la cabeza y me dio un empujón hacia la salida, “vete a casa y sé agradecida de que tu papá no tenga que pagar fianza para que duermas en tu propia habitación esta noche.”
Mi padre sostenía sus bolsas con una mano para que él pudiera ayudar a guiarme hacia la puerta. Miró por encima del hombro a Alan, “Lo siento mucho. Es la conmoción cerebral.”
Alan asintió, compasivo. Sus rubicundas mejillas estaban rojas por la atención que nuestra escena había dibujado, “Lo sé. Está bien. Solo... tal vez debería quedarse en casa por un poco más de tiempo.”
Mi padre asintió, avergonzado. Me sentí mal por eso. Me sentí peor al ser llevada como un criminal, mientras que Shadow Stalker le tendió una mano a Emma para ayudarla a levantarse. Emma estaba radiante, sonriendo con una de las sonrisas más amplias que le había visto dar, a pesar de la marca roja en un lado de su rostro. Sonriendo tanto por cómo resultaron las cosas, imaginé, como por tener la oportunidad de hablar con la superheroína preocupada.
Nos dirigimos al auto, lejos de la multitud, los soldados y Emma. Me quedé de pie junto a la puerta abierta del acompañante durante dos minutos antes de que mi padre recogiera un cortaúñas para cortar las esposas plásticas.
“No estoy enojado”, me dijo, en voz baja, después de que nos hubiésemos acomodado, mientras encendía el automóvil y nos sacaba del estacionamiento.
“Bueno.”
“Es perfectamente comprensible. Estas emocionalmente sensible, después de ser golpeada por la explosión, y ella te recuerda lo que está sucediendo en la escuela.”
“Más de lo que sabes”, murmuré.
“¿Hm?”
Me miré las manos, me froté las muñecas donde la cinta de plástico las había cortado.
Si no se lo decía ahora, no creo que lo haga nunca.
“Es ella. Emma.”
“¿Oh? ¿Qué?” Él sonaba confundido.
No tenía la fuerza para aclarar las cosas. Solo le dejé pensarlo.
Después de una larga pausa, él solo dijo: “Oh.”
“Desde el principio. Ella y sus amigos”, agregué innecesariamente.
Las lágrimas brotaron, inesperadas. Ni siquiera me había dado cuenta de que tenía ganas de llorar. Levanté mis gafas para frotarlas, pero salieron más.
“Estúpida lesión en la cabeza”, murmuré, “cambios de humor estúpidos. Se supone que debo estar mejor ahora.”
Mi papá negó con la cabeza, “Taylor, pequeña, no creo que sea la única razón.”
Él se detuvo.
“¿Qué estás haciendo?” Pregunté, limpiándome ineficazmente la mejilla, “Tenemos que llegar a casa antes del toque de queda.”
Se desabrochó el cinturón de seguridad y me abrazó, mi rostro contra su hombro. Mi aliento se detuvo con un sollozo.
“Está bien”, me aseguró.
“Pero-”
“Tenemos tiempo. Tómate el tiempo que necesites.”
[1] El termino vigilante se refiere a los héroes que actúan fuera de la ley, o al menos mas fuera de la ley que lo que se acepta en el mundo. Osea que lastima de más, mutila o hasta mata.

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2018.06.16 00:40 master_x_2k Colmena I

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Colmena I

El lugar era olvidable. Un lugar de mal muerte en una larga calle de negocios de mala. Todo estaba deteriorado. Era difícil de adivinar si las tiendas y restaurantes con las que uno se cruzaría estaban abiertos o no.
El pub tenía un cartel que decía 'Somer's Rock'. Había barras de hierro en las ventanas y las cortinas estaban cerradas, pero hubiera sido más inusual si ese no fuera el caso. Era ese tipo de área. La pintura del exterior se estaba pelando, y el óxido de los barrotes había sangrado sobre la pintura gris blanquecina debajo de las ventanas.
Cuando entramos, quedó claro que Somer's Rock era un libro que debería ser juzgado por su portada. Era oscuro, lúgubre y deprimente. El suelo de madera estaba manchado del mismo gris oscuro que el mostrador de la barra, las cortinas y los manteles eran de color verde oscuro, y el único color o brillo real, por así decirlo, era la luz amarilla emitida por las antiguas bombillas quemadas.
Había tres personas en Somer's Rock cuando llegamos. Una de ellas era una chica de unos veintitrés años con aspecto huraño, cabello castaño y un uniforme de mesera ligeramente arrugado, que nos miró cuando entramos, pero no hizo ningún intento por darnos la bienvenida. Había dos gemelos idénticos detrás de la barra en el rincón más alejado, probablemente sus hermanos mayores, que se ocupaban de lavar los vasos y nos ignoraban intencionalmente. Uno de ellos vestía una camisa de vestir y un delantal, parecía el barman, mientras que el otro tenía una camiseta negra debajo de una camisa hawaiana. Además del contraste en la moda, eran idénticos en altura, corte de pelo, rasgos y expresión.
Habían reunido un grupo de mesas con sillas dispuestas a su alrededor, pero pasamos junto a ellas hasta un cubículo en la esquina. Tattletale, Perra, Grue, Regent y yo nos acomodamos en los desgastados bancos acolchados. En realidad, los estaba llamando así en mi cabeza, porque no eran Lisa, Brian, Rachel y Alec. Todos estábamos de traje.
Cuando nos acomodamos, la chica con la expresión arisca se acercó a nosotros, dejó su bloc de notas sobre la mesa y me miró, la mirada en sus ojos casi desafiante. Ella no dijo una palabra.
“¿Coca-Cola?”, Me aventuré, sintiéndome incómoda bajo la mirada.
“No, Skitter”, Tattletale me dio un codazo, “Ella es sorda. Si quieres algo, escríbelo en el bloc.”
Para demostrarlo, extendió la mano sobre la mesa, tomó el bloc y escribió ‘té, negro’. Seguí su ejemplo y anoté mi orden, luego pasé la nota sobre la mesa a los chicos y a Perra. La chica me dio una mirada fea mientras se alejaba con nuestras órdenes.
Había pasado una semana desde el incidente con Bakuda. Lisa y Brian se habían detenido varias veces mientras yo pasaba mis días en la cama, dándome actualizaciones sobre la situación a medida que se desarrollaba. En un momento dado, incluso trajeron a Alec y Perra, y me sentí muy aliviada de que mi padre no hubiera estado en casa en ese momento. Alec y Perrano eran los amables invitados que Lisa y Brian eran, y yo sospechaba que su presencia y personalidades habrían planteado más preguntas con mi padre de las que habrían respondido.
Al parecer, alguien en el CGP había llamado a mi yo de traje 'Skitter'. Lung había oído algo al respecto, y ahora se había extendido por la ciudad después de su escape, lo que implicaba que probablemente me estaba buscando. Como un artículo de periódico planteó nuestra posible participación en los bombardeos que tuvieron lugar, como adversarios de Bakuda, mi nuevo nombre había aparecido una vez más, por lo que parecía que se estaba volviendo permanente. No me gustaba, pero no amaba ninguno de los nombres que se me ocurrían, así que podía soportarlo.
Parecía que habíamos llegado unos minutos antes, porque el resto de los invitados llegaron en cuestión de segundos el uno del otro, mientras la camarera nos trajo nuestras bebidas.
Kaiser entró por la puerta con una chica en cada brazo, rubias con medidas como modelos de Playboy. Kaiser llevaba una armadura de la cabeza a los pies, elaboradamente trabajada y coronada con una corona de cuchillas. El líder de Imperio Ochenta y Ocho. Las gemelas usaban los nombres de Fenja y Menja[1], y estaban vestidas con una armadura al estilo valkiria con innumerables alas de acero, junto con yelmos de cara cerrada. Tenía que admitir que a Kaiser le gustaban sus pesos pesados. Estas dos podían crecer hasta tener tres pisos de altura, y eran cien veces más resistentes cuando lo hacían.
Purity entró unos pocos pasos detrás de él con varios otros siguiéndola. Estaba vestida con un traje blanco sin marcas ni símbolos, pero la tela brillaba suavemente. Su pelo blanco y sus ojos brillaban también, pero era más como si estuvieran hechos de magnesio caliente que cualquier otra cosa. No podía mirar en su dirección sin tener manchas en mis ojos, y mi máscara tenía lentes tintados diseñados para reducir el brillo.
Las personas que habían venido con Purity eran otros miembros de Imperio Ochenta y Ocho. Krieg, Night, Fog y Hookwolf.[2] Era interesante de ver, porque hasta donde yo sabía, aunque cada uno de ellos había sido miembro de Imperio Ochenta y Ocho en algún momento, Purity había echo su propio camino, mientras que Night y Fog se habían separado para formar su propio duo en Boston no mucho después. Todos reunidos, aparentemente.
Ni siquiera era el equipo completo de Kaiser. Aparte de la rara excepción como Lung reclutando a Bakuda cuando estaba en Cornell, parecía que la mayoría de los grupos reclutaban nuevos miembros desde dentro de su propia ciudad. Kaiser era diferente. Era uno de los villanos estadounidenses más conocidos con una agenda de supremacía blanca, y las personas que compartían sus ideales o bien eran reclutados de otros estados o acudían a él. La mayoría no se quedó con él demasiado tiempo, por la razón que sea, pero aún así lo convirtió en el residente de Brockton Bay con el más músculo parahumano a su entera disposición.
Kaiser se sentó en un extremo de la mesa en el centro de la sala, su gente encontró asientos y sillas en las mesas detrás de él. Sin embargo, Purity no se relajó ni pidió bebidas. Se sentó en una silla unos metros detrás de Kaiser, se cruzó de brazos y cruzó un tobillo sobre el otro, sentándose para ver el proceso. A partir de mi investigación en línea y de buscar artículos de periódicos antiguos, sabía que Purity podía crear luz y cargarla con energía cinética. Ella era como una linterna humana, si la luz de la linterna pudiera atravesar las paredes de ladrillo y destrozar los autobuses de la ciudad a la mitad. En cuanto a potencia de fuego bruta, estaba cerca de la parte superior de la lista, una torre de artillería voladora.
Coil[3] entró después del Imperio Ochenta y Ocho, más llamativo porque estaba solo. Sin respaldo, sin mostrar fuerza. Era más alto que Grue, pero estaba delgado hasta el punto de ser esquelético. Su traje ceñido lo cubría de la cabeza a los pies, carecía incluso de agujeros para los ojos y aberturas para la nariz y la boca, y la forma en que se adhirió a su piel te permitia ver sus costillas y articulaciones individuales. El traje era negro, y el único diseño era una serpiente blanca, con su cabeza comenzando en la frente de Coil, la cola extendiéndose por la parte posterior de su cabeza, dando vueltas y vueltas por todo su cuerpo antes de finalmente terminar en uno de sus tobillos. Se sentó al final de la mesa frente a Kaiser.
“¿Qué puedes decirme sobre él?”, Le susurré a Tattletale.
“¿Coil? No puedo decir cuales serán sus poderes, pero él es uno de los jugadores más poderosos de la ciudad. Se considera un maestro de ajedrez. Ya sabes, como un maestro estratega, táctico. Controla más de la mitad del centro de la ciudad con escuadrones de personal de primera clase con equipo de última tecnología. Ex militares de todo el mundo. Si siquiera tiene poderes, es el único en su organización que los tiene.”
Asenti. Casi lo contrario de Kaiser en ese departamento. Pude haber preguntado más, pero otros entraban a la habitación.
Faultline. La conocí de mi investigación. Tenía veintitantos años y su pelo negro y liso estaba recogido en una coleta larga y erizada. Su disfraz era extraño, se aproximaba a algo así como una mezcla de antidisturbios, un uniforme de artes marciales y un vestido. Cuatro personas entraron a la habitación con ella, y los dos tipos del grupo fueron instantáneamente las personas más raras de la sala. Los conocía por su nombre también. Newter no llevaba puesta una camisa, zapatos o guantes, lo que hacía que fuera más evidente que su piel era de color naranja neón de pies a cabeza. Tenía ojos azul claro, cabello rojo oscuro que parecía mojado y una cola prensil de metro y medio de largo. Gregor el Caracol tenía obesidad mórbida, estatura promedio, sin pelo en todo el cuerpo. Su piel era de un blanco lechoso y ligeramente translúcida, por lo que podía ver sombras debajo de ella donde estaban sus órganos. Al igual que alguien más podría tener acné malo, tenía trozos de concha o escamas que le costraban la piel. Parecían casi percebes, pero tenían forma de espiral.
No hubieras pensado que eran cercanos por su lenguaje corporal, el silencio y la gran diferencia en apariencia, pero ambos tenían tatuajes a juego. El de Newter estaba justo encima de su corazón, mientras que el de Gregor estaba en su brazo. Parecía el símbolo griego 'Omega', pero al revés. Tal vez una 'u' estilizada.
Las otras dos chicas en el grupo de Faultline eran muy normales en contraste; Labyrinth vestía una túnica verde oscura y una máscara con líneas por todas partes. Spitfire vestía un traje rojo y negro con una máscara de gas.
Me sorprendió cuando Faultline caminó deliberadamente por nuestra mesa camino a su asiento, tomando el camino más largo. Cuando pasó junto a nosotros, nos miró a Tattletale y a mí, y nos miró con desprecio un poco antes de tomar la silla a la derecha de Kaiser.
“Voy a ir antes de que se lleven todos los asientos, ¿está bien?” Grue habló, y el resto de nosotros asintió. Grue se sentó entre Faultline y Coil.
“¿Qué fue eso con Faultline y tú?”, Murmuré a Tattletale, “¿Historia?”
“Nada importante”, respondió ella.
Regent se inclinó hacia adelante. “Ella y Tattletale han estado peleándose un poco. Faultline subió la apuesta cuando nos sacó a Spitfire cuando estábamos en el medio de intentar reclutarla. No puedo decir por qué a Faultline no le gusta Tattle, pero sé que Tattletale odia cuando las personas actúan como si fueran más inteligentes que ella, y Faultline es más inteligente que ella. Ay. Carajo, eso dolió.”
Tattletale lo había pateado debajo de la mesa.
“Son mercenarios, ¿verdad?”, Le pregunté.
Tattletale asintió, “La Cuadrilla de Faultline hace todo menos asesinato. Puedes decir que su personalidad apesta, puedes decir que sus poderes apestan, pero admito que es muy buena para encontrar fortalezas ocultas en las personas que trabajan para ella. ¿Ves esos dos tipos? Cuando se trata de poderes, fueron poco privilegiados. Se convirtieron en monstruos que no podían vivir en la sociedad normal, terminaron sin hogar o viviendo en las alcantarillas. Hay una historia detrás de ello, pero se convirtieron en un equipo, ella los hizo efectivos, y hasta ahora solo han echado a perder uno o dos trabajos.”
“Entendido”, dije, “Impresionante.”
“Sin embargo, ten en cuenta que no hemos echado a perder ninguno. Llevamos un 100%.”
“Han hecho algo así como tres veces más trabajos que nosotros”, señaló Regent.
“Pero no hemos fallado en ningún trabajo, es lo importante”, enfatizó Tattletale.
Llegó otro grupo, y era como si vieras una ola de disgusto en las caras de la habitación. Había visto referencias en la web y artículos de noticias sobre estos tipos, pero no eran del tipo de los que tomas fotos. Skidmark, Moist, Squealer.[4] Dos hombres y una chica, todos demostrando que las capas no eran necesariamente atractivas, exitosas o inmunes a las influencias del abuso de sustancias. Adictos serios y traficantes que pasaron a tener superpoderes.
Skidmark llevaba una máscara que cubría la mitad superior de su rostro. La mitad inferior era de piel oscura, con los labios y los dientes muy agrietados que se parecían más a los pistachos que a cualquier otra cosa. Se acercó a la mesa y tomó una silla. Antes de que pudiera moverla, sin embargo, Kaiser pateó la silla fuera de su alcance, haciéndola caer de costado, deslizándose por el suelo.
“¿Qué mierda?” Gruñó Skidmark.
“Puedes sentarte en un cubículo”, dijo Kaiser. A pesar de que su voz era completamente tranquila, como si estuviera hablando con un extraño sobre el clima, se sintió amenazante.
“Esto es porque soy negro, ¿verdad? De eso se trata, ¿verdad?”
Aún en calma, Kaiser respondió: “Puedes sentarte en un cubículo porque tú y tu equipo son perdedores patéticos y trastornados a los que no vale la pena hablar. ¿Las personas en esta mesa? No me gustan, pero los escucharé. Ese no es el caso contigo.”
“Andate a la mierda. ¿Qué hay con este tipo?” Skidmark señaló a Grue, “Ni siquiera sé su nombre, y él está sentado.”
Faultline le respondió: “Su equipo atracó al Banco Central de Brockton Bay hace una semana. Han enfrentado a Lung varias veces en el pasado y todavía están aquí, lo cual es mejor que la mayoría. Ni siquiera contando los eventos de hace una semana, él sabe sobre el ABB y puede compartir esa información con el resto de nosotros.” Ella le dio a Grue una mirada que dejaba en claro que no tenía otra opción si quería sentarse en la mesa. Él agachó la cabeza con la menor señal de asentimiento en respuesta. Discutimos las cosas de antemano y acordamos qué detalles compartiríamos.
“¿Qué has hecho que valga un asiento en esta mesa?”, Le preguntó a Skidmark.
“Tenemos territorio-“
“No tienes nada”, respondió Grue, alzando la voz y con sus poderes distorsionados. “Son cobardes que toman las áreas que a nadie más le importan, fabrican drogas y se las venden a los niños.”
“Vendemos a todos, no solo-”
“Encuentra un cubículo”, la voz que gruñía de Grue lo interrumpió. Skidmark lo miró y luego miró a los demás sentados alrededor de la mesa. Todos quietos, cada conjunto de ojos que podía ver detrás de las máscaras lo estaba mirando fijamente.
“Putos. Todos ustedes, les arde el culo roto”,[5] gruñó Skidmark, caminando hacia la cabina donde ya estaban sentados sus compañeros de equipo.
La mesera recogió la silla caída y la devolvió a su posición en la mesa, sin mirar a nadie a los ojos mientras se acercaba a la mesa donde estaba sentada la gente de Kaiser, dejaba su libreta y esperaba a que todos escribieran sus órdenes. Me di cuenta por qué el pub tenía una camarera sorda.
“Tomaré una silla, creo”, alguien habló desde la puerta. La mayoría de las cabezas se volvieron para ver a una figura masculina vestida de negro con una máscara roja y sombrero de copa. Me dio una especie de vibra Baron Samedi.[6] Sus compañeros de equipo lo siguieron a la habitación, todos con trajes a juego de rojo y negro, que diferían solo en el diseño. Una chica con un motivo solar, un hombre con armadura voluminosa y una máscara cuadrada, y una criatura tan grande que tenía que arrastrarse sobre sus manos y rodillas para atravesar la puerta. Era difícil de describir, se aproximaba a algo así como un gorila sin pelo de cuatro brazos, con un chaleco, máscara y polainas en el estilo rojo y negro que llevaba su equipo, garras de seis pulgadas que se volcaban en cada uno de los dedos de las manos y los pies.
“Los viajeros, ¿no?” Coil habló, su voz suave, “No son locales.”
“Podrías llamarnos nómades. Lo que estaba sucediendo aquí era demasiado interesante como para dejarlo pasar, así que decidí detenernos para una visita.” El tipo con sombrero de copa realizó la primera reverencia realmente formal que había visto en mi vida. “Me hago llamar Trickster.”[7]
“¿Conoces las reglas aquí?” Grue le preguntó a Trickster.
“Hemos estado en lugares similares. Puedo adivinar. Sin peleas, sin poderes, sin tratar de provocar a otros para que causen problemas, o todos los demás en la sala dejan de lado todas sus diferencias para derribarte.”
“Suficientemente cerca. Es importante tener un terreno neutral para reunirse, tener una discusión civilizada.”
“No voy a discutir eso. Por favor, continúa como si yo no estuviera aquí.”
Cuando Trickster se sentó en una silla y apoyó los pies en la mesa, nadie se quejó, aunque parecía que Skidmark quería matar a alguien. El resto de los Viajeros se instaló en un stand no lejos de nosotros. El gorila estaba sentado en el suelo y todavía era lo suficientemente grande como para estar a la altura de sus compañeros de equipo.
Coil bajó la cabeza asintiendo con la cabeza y agitó los dedos. Cuando habló, su voz era suave, “Esos deberían ser todos. Parece que Lung no vendrá, aunque dudo que ninguno de nosotros se sorprenda, dado el tema de la discusión de esta noche.”
“El ABB”, respondió Kaiser.
“Treinta y cinco personas confirmadas muertas y más de un centenar hospitalizado en la última semana. Presencia armada en las calles. Continuos intercambios de disparos entre miembros de ABB y las fuerzas combinadas de la policía y el ejército. Han atacado nuestros negocios y han bombardeado lugares donde creen que podríamos operar. Se han apoderado de nuestros territorios, y no hay indicios de que pretendan detenerse en el corto plazo”, aclaró Coil la situación para todos los presentes.
Es un inconveniente”, dijo Kaiser.
“Están siendo imprudentes”, dijo Faultline. Ella lo hizo sonar como si eso fuera un crimen a la par con gatitos asesinos.
Coil asintió, “Lo cuál es la verdadera preocupación. El ABB no puede sostener esto. Algo cederá, se autodestruirán tarde o temprano, y es probable que dejen de ser un problema. Si las cosas hubieran sido diferentes, podríamos ver esto como algo bueno. Nuestro problema es que las acciones del ABB llaman la atención sobre nuestra bella ciudad. Seguridad nacional y las fuerzas militares están estableciendo una presencia temporal para ayudar a mantener el orden. Los héroes están acudiendo en masa a la ciudad para apoyar al Protectorado a recuperar el control de la situación. Está dificultando los negocios.”
“Bakuda está en el centro de esto”, Grue se unió al diálogo, “Lung puede ser el líder, pero todo depende de la chica. Ella ‘reclutaba’ orquestando allanamientos en las casas de las personas mientras dormían, sometiéndolos e implantándoles bombas en la cabeza. Luego usó esas bombas para obligar a sus víctimas a secuestrar más. No menos de trescientos en total ahora. Todos y cada uno de sus soldados saben que si no obedecen, Bakuda puede detonar las bombas. Todos ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas, porque las alternativas son la muerte segura o ver a sus seres queridos morir por su fracaso. Derribarla es nuestro objetivo final, pero ella arregló sus bombas para que se disparen cuando se detiene su corazón, por lo que es un poco más complicado que un simple asesinato.”
Extendió la mano hacia la oscuridad que envolvía su pecho y retiró un paquete. “Grabó en video la emboscada que hizo contra mi grupo hace una semana y la dejó atrás cuando corrió. He hecho copias. Tal vez lo encuentren útil para entenderla mejor.”
Grue entregó un CD a todos en la mesa.
Esta fue nuestra demostración de fortaleza. El video mostraba todo, desde el punto en que Bakuda había licuado a Park Jihoo hasta la segunda bomba que había detonado entre sus filas. Cuando la segunda bomba se disparó en medio del grupo de Bakuda, la cámara se detuvo brevemente, grabó el sonido de las armas y todo se oscureció por el poder de Grue, pero no nos mostró corriendo. No reveló nuestras debilidades, la suerte que habíamos tenido al escapar, o lo malas que realmente habían sido nuestras circunstancias. Dejó que todos supieran contra qué nos habíamos enfrentado, les hizo saber que salimos bien y que habíamos podido asistir a esta reunión. Eso haría tanto por nuestra reputación como cualquier otra cosa.
No estaba 100% recuperada de mi conmoción cerebral, y Alec se quejaba de pinchazos en el brazo todavía, pero Brian había enfatizado lo importante que era que asistiéramos, dar la ilusión de que nuestro equipo estaba intacto. Al ver a los otros grupos con sus sutiles exhibiciones, supe que tenía razón.
“Así que,” Coil dejó que las palabras quedaran suspendidas en el aire mientras él hacía crujir cada uno de los nudillos en su mano derecha individualmente, “¿Estamos de acuerdo? No se puede permitir que el ABB continúe operando.”
Hubo asentimientos y murmullos de acuerdo alrededor de la mesa, algunos de los varios villanos se reunieron alrededor de la habitación.
“Entonces sugiero que establezcamos una tregua. No solo todos aquí, sino también entre nosotros y la ley. Me pondría en contacto con las autoridades y les haría saber que hasta que se aclare este asunto, nuestros grupos restringirán nuestra actividad ilegal a solo lo que es absolutamente esencial para nuestro negocio, y haremos cumplir lo mismo para aquellos que hacen negocios en nuestros territorios. Eso permitiría a las fuerzas policiales y militares concentrarse por completo en el ABB. No habría violencia, luchas internas entre nuestros grupos, apropiaciones de territorio, robos o insultos. Nos unimos a los que podemos tolerar para garantizar la victoria e ignoramos a aquellos con quienes no podemos cooperar.”
“Solo voy a decir que mi grupo no se involucrará directamente en esto sin una razón”, dijo Faultline, “No iremos en contra del ABB a menos que se interpongan en mi camino o alguien pague mis tarifas. Es la única política viable cuando eres una capa de alquiler. Y para que quede claro, si el ABB paga, mi equipo estará al otro lado de las cosas.”
“Desafortunado, pero tú y yo podemos hablar después de que termine esta reunión. Prefiero mantener las cosas simples” dijo Coil, “¿Estás de acuerdo con los otros términos?”
“¿Mantenerse por lo bajo, sin armar un escándalo con otros grupos? Eso es status quo con mi grupo de todos modos.”
“Bueno. ¿Kaiser?”
“Creo que eso es aceptable”, estuvo de acuerdo Kaiser.
“Estaba hablando con mi grupo sobre hacer algo no muy diferente de lo que Coil acaba de proponer”, Grue dijo: “Sí, estamos bien con eso.”
“Claro”, dijo Trickster, “No es un problema. Cuenten con nosotros.”
Se estrecharon manos alrededor de la mesa.
“Divertido”, murmuró Tattletale.
Me alejé de la escena para mirarla, “¿Qué?”
“Aparte de Grue y tal vez Faultline, todo el mundo ya está tramando cómo pueden usar esta situación para su beneficio, o joder a los demás.”
Regresé a la escena, los villanos sentados alrededor de la mesa. Me di cuenta de cuánto potencial destructivo se había acumulado en la sala.
Esto podría ponerse complicado.
[1] Fenja y Menja (la “j” se pronuncial como una “i”) eran gigantes de la Cancion de Grotti, un mito nordico, que daban servicio a un rey que desperdiciaba sus dones y por ello calló del poder.
[2] Krieg: lit. batalla en aleman. Nigh y Fog: Noche y Niebla. Hookwolf viene del wolfsangel o gancho de lobo, un símbolo alemán a veces asociado con los nazis.La imagen del lobo también hace alusión a Fenris, el lobo gigante de la mitología nordica.
[3] Coil: lit. espiral o resorte
[4] Skidmark: las manchas que uno hace en los calzones. Moist: lit. húmedo. Squealer: lit. Chilladora
[5] Lo crean o no esto es una traducción bastante literal de lo que dice.
[6] Una figura del vudú que se ve como un hombre negro con pintura de calavera en la cara, traje y sombrero de gala.
[7] El pícaro divino, embaucador o trickster es una figura presente en diversas mitologías el mas conocido trickster hoy es el dios nordico Loki. El termino se usa de forma genérica para la gente que hace tretas.

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2018.06.12 20:23 master_x_2k Caparazón X

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Caparazón X

Llegué a la conclusión gradual de que podía abrir los ojos, como si fuera algo que había olvidado cómo hacer. Lo intenté y lamenté mi decisión al instante. Uno de mis ojos no veía nada, incluso cuando estaba abierto, y el otro estaba fuera de foco, con imágenes que no tenían sentido incluso cuando podía percibir algo. Mientras cerraba los ojos con fuerza, incluso el brillo rosado de la luz que pasaba a través de mis párpados era como fuegos artificiales explotando en mis retinas.
Cuando intenté reconstruir lo que acababa de suceder, mis pensamientos se movieron como melaza.
“Si ustedes pequeñas mierdas tuvieran una neurona, sabrían que me sacarme la delantera, aunque sea solo por un momento, es algo de lo que deberían estar jodidamente aterrorizados”, siseó una voz. Me llevó unos segundos ubicar la voz, mucho más de lo que debería. Bakuda.
Estaba empezando a doler. Como cortes de papel, pero aumentados hasta doscientas veces el tamaño, y cada uno de esos cortes de papel era uno de mis músculos. Mi piel estaba cubierta con ardores que gradualmente se sentían cada vez más como una quemadura. Mis articulaciones palpitaban como si cada una de las articulaciones hubiera sido arrancada de su órbita individual y la gente golpeara los extremos aún vivos de ellas contra el pavimento en un ritmo sombrío.
Abrí mi ojo bueno nuevamente e intenté enfocarme sin éxito. Tres cintas carmesíes... no. Estaba viendo triple. Una cinta carmesí se extendía a lo largo del costado de mi máscara, cayendo desde el borde donde la máscara cubría mi nariz, cayendo en línea recta para tocar el suelo. Donde hizo contacto con el pavimento, había un charco que crecía constantemente. Me di cuenta de que estaba sangrando. Mucho.
“Dejándome tendida allí con un lanzagranadas en mi mano y municiones en toda la puta calle fue pedirlo a gritos. Mierda, solo abrazándose y sintiéndose aliviados, ¿como si realmente me hubieran vencido? Estaban rogando que les disparara.”
No iba a irme así. No sin una pelea. Apenas podía moverme, y mucho menos tomar medidas. Mi deseo de hacer algo era casi más insoportable que el dolor que palpitaba y vibraba en todo mi cuerpo. ¿Qué puedo hacer? Mi mente no estaba trabajando tan agonizantemente lenta como lo había estado un momento antes, pero mis pensamientos todavía estaban empantanados y divididos. Cosas que debería haber sabido sin pensar eran vagas, inciertas, inconexas. Demasiados pensamientos quedaban huérfanos, desconectados de todo lo demás. Hubiera golpeado algo en mi frustración si hubiera podido moverme sin que todo doliera. Me conformé con apretar los puños.
Escuela. ¿Problemas en la escuela? ¿Yo? ¿El trío? No. ¿Por qué estaba pensando en la escuela? ¿En qué había estado pensando antes de frustrarme? Queriendo pelear de alguna manera. Bakuda, escuela, luchando. Casi gimió de frustración cuando intenté conectar las ideas individuales, y simplemente no pude completar el pensamiento. Solo terminé jadeando, haciendo una mueca por el dolor que me causaba.
“¿Oh? La pequeña niña ineficaz con el disfraz de bicho está despierta,” la voz zumbante de Bakuda anunció en el aire de la noche.
Grue dijo algo, a poca distancia, no pude entenderlo.
Bakuda respondió con un ausente, “Shush, no te preocupes. Me encargaré de ti en un momento.”
Escuché algo y vi un par de botas rosadas aparecer frente a mi cara, la imagen nadando y derivando perezosamente.
“¿Mal día?” Ella se inclinó sobre mí, “Bien. Verás, uno de mis nuevos secuaces es parte del personal de la Sede del Protectorado. Un guardia donde Lung está encarcelado, ¿entiendes? No estaba en condiciones de liberarlo, pero ella obtuvo la historia completa de él. Sé que eres el pequeño monstruo que hizo que fuera enviado allí. Así que obtienes un tratamiento especial esta noche. Tienes que ver lo que les hago a tus amigos. Comenzaré con el chico de negro, y luego me dirigiré a tus amigos inconscientes de allí. Los pegué solo para estar a salvo. Una vez que tus amigos estén muertos, te entregaré a Oni Lee. Él fue un muy buen muchacho en lo que respecta al cambio de régimen, y me ha estado molestando para darle algo con lo que jugar. ¿Qué dices a eso?”
Solo estaba escuchando a medias. Como un mantra, estaba recitando mentalmente lo mismo, una y otra vez. Bakuda, escuela, contraataca.
“Bakuda, escuela”, murmuré. Escuchar lo aguda y fina que sonaba mi propia voz, era más aterrador que cualquier otra cosa que me hubiera llamado la atención en los últimos minutos.
“¿Qué? ¿La chica bicho quiere decir algo?” Se inclinó y agarró la armadura que colgaba sobre mi pecho. Con un movimiento brusco, ella me arrastró a una posición medio sentada. Ser tironeada de esa manera era una tortura, pero el dolor me ayudó a agudizar mis pensamientos a un módico de claridad.
“Escuela. Bakuda falló”, le respondí, mi voz solo ligeramente más fuerte de lo que había sido en mi último intento. Las lentes rojo oscuro de sus gafas me taladraron mientras componía mis pensamientos para volver a hablar, tratando de sonar más coherente. “¿Crees que eres tan inteligente fallando así? ¿Qué fue? ¿Segundo lugar? ¿Ni siquiera en segundo lugar?” Logré algo parecido a una sonrisa.
Ella me soltó y se alejó como si yo estuviera en llamas. Cuando mi cabeza golpeó el pavimento, casi me desmayé. Tuve que luchar para no hacerlo. Abraza el dolor. Te mantiene despierta.
A poca distancia de mí, la voz de Grue hizo eco. Solo pude distinguir las primeras palabras. “Ella es” o “Helados”. Él rió. Me asustó saber que no podía entenderlo, que no podía entender por qué no podía entenderlo. No estaba escuchando tan bien como debería, lo sabía. Pero eso no era todo. ¿Qué más?
La distorsión. La explosión o las explosiones habían dañado mi audición, tal vez, y no podía distinguir sus palabras con el efecto que su poder tenía en su voz. Solo descifrarlo, saber que podía resolverlo, me hizo sentir cien veces mejor.
“¿Eso crees?” Siseó Bakuda a Grue. Sus palabras eran más fáciles de distinguir, ya que su máscara las estaba reconstruyendo, por lo que estaban perfectamente enunciadas y monótona, incluso si la ocultaba detrás de zumbidos y siseos.
Ella me dio una patada en la cara con una de esas botas rosadas. Tener que mover la cabeza me dolió más que el que casi me tirara los dientes. Agarró mi disfraz y me arrastró varios metros. El ser movida aumento todos los dolores a otro nivel. En una escala del uno al diez, era un sólido nueve y medio. Nada de lo que podía hacer haría que doliera más, así que encontré la fuerza y voluntad para estirarme y agarrar sus muñecas, por poco que sirviera. Ella me soltó y luego me empujó para ponerme de mi lado. El movimiento me hizo querer vomitar.
El ver que Grue me ayudó a centrarme, luché contra las náuseas y respiré despacio por el dolor. Él estaba atado en una posición medio sentado contra un depósito con lo que parecían largos listones de oro. ¿Dónde estaba Tattletale?
“Veamos cuán listos son ustedes dos después de que le dé al alto, oscuro y misterioso su premio”, amenazó Bakuda, “Veamos... esto. Aquí hay una verdadera joya. Dos veintisiete. Ahora siéntate quieto. Si incluso piensas en usar tu poder, lo meteré por la garganta de la mocosa bicho, y lo activaré. No es como si estuvieras en posición de impedirme hacer el trabajo, incluso si estuviera sorda y ciega.”
Ella se quitó sus guantes rosas y los arrojó a un lado. Luego retiró de su manga algo que parecían unas largas y angostas tijeras. Excepto que eran planas, no afiladas. Casi como pinzas. Hicieron clic mientras los cerraba en la punta de lo que parecía una píldora de metal de una pulgada de largo.
“No hay necesidad de cirugía, ya que esto no va a ser a largo plazo. Lo que voy a hacer es deslizar esto por tu nariz y dentro de tu cavidad nasal.” Extendió la mano hacia la oscuridad que se filtraba alrededor de él y buscó a tientas su rostro. “Solo necesito quitarte la máscara... el casco... Eso.”
Era difícil de saber si Grue tenía la máscara puesta. Su cabeza era solo una mancha borrosa de forma humana.
Ella alcanzó dentro de la capa de oscuridad con una mano y empujó la cápsula en el centro de todo con la otra. “Y va para adentro... lentamente, no quiero activarla prematuramente, y los efectos solo serán realmente buenos si está profundo. Verás, mi dos veintisiete fue un feliz accidente. Había tomado lecturas de los poderes de la pequeña Vista, pensé que tal vez podría hacer una granada de distorsión espacial. Puramente por accidente, descifré el efecto Manton. O al menos, lo que sea que haya hecho cuando monté la granada, pasó por alto el efecto Manton. ¿Ustedes idiotas saben lo que es eso?”
Se detuvo y crujió los nudillos, dejando la herramienta en forma de tijera pegada a la cara de Grue. “Es esa pequeña regla que evita que un pyrokinetico[1] hierva tu sangre, el límite que evita que la mayoría de los poderes afecten el cuerpo de las personas. O, según la teoría que apoyes, es la regla que dice que tu poder funciona solo en las cosas orgánicas, vivas, o que funciona en todo lo demás.”
“Así que piénsalo. Un efecto de distorsión espacial que solo funciona en el material vivo. Lo activo, y toda la materia viva a un metro de distancia de la cápsula es reformada, deformada, encogida, hinchada, estirada, doblada. En realidad, no te mata. Esa es la segunda cosa más increíble al respecto, además del bypass de Manton. Todo todavía se conecta a todo lo demás. Totalmente no letal, pero te hará desear estar muerto cada segundo del resto de tu miserable puta existencia.”
No te quedes ahí mirando, pensé. ¡Haz algo!
“Solo click, whoosh, eres lo suficientemente feo como para avergonzar al hombre elefante. Terminas con una cabeza cuatro veces mayor que el tamaño normal, protuberancias como tumores en todas partes, cada característica y forma incorrecta, tamaño incorrecto. También cambia la forma del cerebro, pero eso suele ser solo un poco de daño cerebral leve a moderado, ya que lo tengo calibrado para enfocarme en las características externas.” Ella se rió. Era ese sonido seco, repetitivo e inhumano. Cuando volvió a hablar, enunció cada palabra por separado. “Irreversible. Y. Jodidamente. Hilarante.”
Busqué mis bichos, pero no pude reunir mis pensamientos lo suficiente como para darles órdenes complejas. Simplemente los llamé a mí. Eso todavía me dejaba para ayudar a Grue.
Mi funda de utilidad. Poco a poco, tanto por mi necesidad de ser discreta como por mi incapacidad para moverme muy rápido sin un dolor increíble, moví mi mano detrás de mi espalda, recordándome a mí misma lo que había allí.
Spray de pimienta: no sirve. Le quemaría la piel, pero las gafas y la máscara mantendrían la mayor parte de su rostro a salvo. Estaba raspada y ensangrentada, así que tal vez podría rociar su cuerpo... no sería divertido con sus heridas, pero ¿nos salvaría?
Pluma y papel. Teléfono móvil. Cambio. No, no y no.
Batuta. No tenía la fuerza para moverla, ni el posición ni espacio que necesitaba para extenderlo.
Epipens. Poco uso, y no confiaba en mi fuerza o coordinación en cuanto a poder inyectarla y presionar la jeringa.
Eso era todo por el contenido de mi compartimiento utilitario. Dejé que mi mano se quedara flácida y colgaba detrás de mi espalda mientras me preparaba para moverla, y mis dedos rozaron algo.
La funda del cuchillo en la parte baja de mi espalda. Lo había atado al punto más bajo que podía estar sobre mi espalda, al mismo tiempo cubierta por mi armadura y de fácil acceso.
El cuchillo servía.
Hubo un leve clic cuando Bakuda ajustó las cosas de tijeras y las sacó de la nariz de Grue. Ya no estaban agarrando la cápsula.
“Esto debería ser un espectáculo”, se regodeó, poniéndose de pie antes de que pudiera averiguar dónde apuñalar o cortar. No quería matar, pero tenía que detenerla. Por Grue.
Mi mano todavía estaba detrás de mi espalda, agarrando el mango del cuchillo con la hoja señalando la parte inferior de mi mano. Cambié mi posición una fracción para que mi ángulo fuera mejor.
“Oye, chica d elos bichos. ¿Qué estás haciendo, allí? ¿Sacudiéndote como un pez en tierra firme? Presta atención, se verá realmente genial cuando partes de su rostro sobresalgan de esa pequeña mancha de sombras.”
Traté de formular una respuesta, una respuesta que agregaría insulto a lo que estaba a punto de hacer, pero una ola de debilidad me invadió. La oscuridad comenzó a deslizarse en los bordes de mi visión, de nuevo. Enderecé mis piernas en un intento de causarme más dolor, me obligué a estar alerta otra vez, y fallo en rechazar la oscuridad. ¿Grue estaba usando su poder? Lo miré. Nada. Solo estaba perdiendo el conocimiento.
No podía desmayarme ahora.
Anillos para los pies.
Sin una respuesta ingeniosa, sin una broma o incluso un grito de enojo, traje el cuchillo hacia abajo en la punta de su pie. Dos pensamientos me golpearon simultáneamente.
Golpeé algo duro. ¿Tenía el pie o la bota reforzados?
¿Le había siquiera dado al pie derecho? Tattletale nunca había dicho cuál tenía los anillos del pie. O si ambos lo tenian.
Mientras una ola de negrura barrió en frente de mi visión y se desvaneció con la misma rapidez, dejándome apenas consciente de sus gritos. Las náuseas volvían a brotar, y al igual que con mi conciencia que se escapaba, la necesidad de vomitar aumentaba. Iba a vomitar, pero podría ahogarme si lo hiciera con mi máscara puesta. Si terminaba en mi espalda, incluso podría sofocarme.
Grue estaba diciendo algo. No pude entender sus palabras. Sonaba urgente.
La mujer estaba gritando en mi oído. Una letanía de maldiciones, amenazas, cosas horribles que ella me iba a hacer. La inconsciencia me llamó, seductora, segura, indolora, libre de amenazas.
Si era siquiera la inconsciencia. La escalofriante idea de que podía estar muriendo se me ocurrió y me brindó el más breve momento de claridad. Me concentré en el revoltijo de imágenes distorsionadas y sonidos, donde estaba, lo que la gente decía y gritaba.
La mujer estaba rodando en el suelo junto a mí. Cuando pateó su pierna, una salpicadura de sangre estropeó la única lente de mi máscara por la que podía ver a través. ¿Cuál era el nombre de la mujer? Bakuda. La punta del cuchillo todavía estaba alojada en el pavimento donde había estado su pie. Eso fue lo duro que golpeé: pavimento, no armadura. Había mucha sangre. Suya. Un poco de su bota, rosa y carmesí. Dos dedos de los pies más pequeños con las uñas pintadas, rosa y carmesí, en medio del desorden de sangre.
Intenté y no pude liberar el cuchillo, aunque solo estaba incrustado un centímetro de profundidad en el suelo. El esfuerzo me dejó sin aliento respirando grandes bocanadas de aire. Cada aliento me hacía sentir como si hubiera inhalado alambre de púas y hierros candentes me apretaban los costados. Estaba rezando para que el impulso de vomitar desapareciera, sabiendo que no sería así.
Grue. ¿Qué estaba diciendo? Apenas podía entender a Bakuda con su enunciación robótica. Comprender a Grue era una docena de veces más difícil. Como otro idioma.
¿Dade ul cuchello? ¿Cuchillo? El cuchillo. Él lo necesitaba.
Me dejé caer sobre mi frente, con la cara hacia el suelo, para no asfixiarme. La mano que sostenía el cuchillo se mantuvo quieta, pero mi brazo se dobló en un ángulo malo, provocando una punzada de dolor. Mi muñeca y mi codo se torcieron torpemente, se tensaron para volver a una posición natural. Resistí el impulso de soltarme, mantuve agarrado el mango del cuchillo.
El suelo cedió antes que yo, y el cuchillo se liberó. Mi brazo se enderezó, extendiéndose frente a mí, con el cuchillo agarrado en mi mano enguantada negra. Levanté la vista del cuchillo para ver una imagen borrosa de Grue luchando bajo sus ataduras, lo último que vi antes de que la oscuridad y la misericordiosa falta de conciencia me reclamaran.
[1] Alguien que controla el fuego y/o genera fuego de la nada.

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2018.06.08 20:59 master_x_2k Caparazón VII

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______________________Caparazón VII______________________

Grue levantó las manos y cubrió toda el área en la oscuridad. No ayudaría mucho. Incluso si dudaban o se confundían en la oscuridad, la multitud de cuerpos eventualmente tropezaría con nosotros, y nos golpearían y reducirían bajo la fuerza de los números. La única ventaja real era que, si alguno de ellos tenía armas, probablemente no dispararían, por miedo a golpear a sus propios hombres.
Sentí manos agarrar mi cintura, y arremetí con mi bastón. Las manos me soltaron, y el bastón golpeo solo el aire. Después de un momento, sentí que las manos me agarraban de nuevo, el agarre suave. No un enemigo, Grue, me di cuenta.
“Lo siento”, murmuré. Podía oír dentro de su oscuridad, ¿no?
Me alzó en el aire e inmediatamente entendí su intención. Levante la mano y sentí ladrillos, luego encontré el metal corrugado del techo. Me levanté y me volteé para alcanzar a la siguiente persona, con una mano sujetando el borde del techo para mantenerme en su lugar.
Encontré las manos de Regent y Tattletale en la oscuridad y les ayudé a subir. Sabía que ninguno era Grue, porque eran demasiado livianos. Cinco o seis largos y tensos segundos pasaron antes de que Grue tomara mi mano y se levantara.
Bajamos por el otro lado, y Grue desvaneció la oscuridad que nos rodeaba.
Había tres pandilleros de ABB parados en un extremo del callejón en el que acabábamos de entrar, y un cuarto miembro solitario en el otro. Ambos grupos miraban hacia el lado equivocado y permanecían inmóviles, lo cual era una buena indicación de que no nos habían notado.
La gran cantidad de soldados que habíamos visto no encajaba, y dije eso, “¿Qué mierda? ¿Cuántas personas eran eso?”
Grue aparentemente estaba pensando en la misma línea. “ABB no debería tener tantos miembros.”
“Lo tienen ahora”, Tattletale miró por encima del hombro a los miembros de ABB que estaban detrás de nosotros, y luego al solitario que aún no había reaccionado a nuestro acercamiento, “¡Trampa! ¡Abajo!”
Prácticamente me empujó al suelo, luego se cubrió ella.
La solitaria figura frente a nosotros brilló, luego desapareció. En su lugar, por una fracción de segundo, había un objeto cilíndrico del tamaño de un buzón. Sabiendo en qué tipo de dispositivos se especializaba Bakuda, acerqué mis piernas a mi cuerpo, cerré los ojos y cubrí mis oídos.
La fuerza de la explosión me golpeó lo suficiente como para sentirla en mis huesos. Me levantó del suelo. Por un momento, me sentí como si estuviera flotando, llevada por un poderoso viento caliente. Primero golpeé el suelo con mis codos y rodillas, y temblaron de agonía ante el impacto.
Caos. Los cuatro o cinco depósitos de almacenamiento que habían estado más cerca del recipiente se habían reducido a trozos de ladrillo llameante, ninguno más grande que una pelota de playa. Otros depósitos cerca de esos tenían puertas, paredes y techos volados. Mas de un deposito había estado en uso porque la explosión los había vaciado de su contenido. Muebles, cajas de libros, ropa, paquetes de periódicos y cajas de papeles llenaban el callejón.
“¿Todos están bien?” Preguntó Grue, mientras se tambaleaba para ponerse de pie.
“Ay. Estoy quemada. ¡Mierda! Ella nos estaba esperando,” gruñó Tattletale. Por muy malas que fueran sus quemaduras, no eran tan severas como para ser vistas a través del humo y el polvo. “Poner trampas, tener a su gente esperando. Mierda, solo estuvimos media hora más tarde de lo planeado. ¿Cómo?”
“Tenemos que movernos”, nos instó Grue, “Esto se vuelve diez veces más difícil si nos encuentra. Tattletale, cuidado con…”
“Ya te encontré”, gritó Bakuda en lo que podría haber sido una voz de cantar, si su máscara no se filtrara a un monótono sonido siseante. Salió del humo que se elevaba desde el lugar de la explosión; su capucha estaba echada hacia atrás y su pelo negro lacio soplaba en el viento. Las lentes de sus gafas de color rojo oscuro eran casi exactamente del mismo color que el cielo sobre ella. Había cinco o seis matones a solo un paso o dos detrás de ella, un tipo de mediana edad que no parecía un miembro de la pandilla, y un chico flaco que probablemente era más joven que yo. Me alegré de ver que ninguno de ellos tenía pistolas, pero todos estaban armados con armas de algún tipo.
“No es que seas difícil de encontrar”, continuó Bakuda, extendiendo los brazos para señalar la devastación que la rodeaba. “Y si crees que esto solo se pone diez veces más duro-”
Grue la atacó, callándola, y su oscuridad se convirtió en una gran nube cuando la golpeó, envolviendo a su grupo. Aprovechamos su ceguera momentánea para escapar por el otro lado del callejón.
Estábamos a mitad de camino del callejón cuando escuché un sonido detrás de nosotros, como el sonido de un látigo. Me pareció profundamente erróneo, ya que no deberíamos haber podido escuchar nada a través de la oscuridad de Grue. De repente, fue como si estuviéramos corriendo contra un poderoso viento en contra.
Excepto que no era viento. Mientras buscaba la fuente del ruido, vi la nube de oscuridad de Grue encogiéndose. Escombros comenzaron a deslizarse hacia el epicentro de la oscuridad, y el viento - el tirón - comenzó a aumentar en intensidad.
“¡Agárrense de algo!” Gritó Grue.
Romper la postura y abalanzarse hacia un lado era como forzarme a saltar sobre un abismo de treinta metros. No sé si lo calculé mal, o si el efecto que estaba ejerciendo sobre mí aumentó en fuerza cuando salté, pero mi mano no llegó al pomo de la puerta. Le erré al que está en el depósito vecino también.
Supe en un instante que, incluso si lograba poner mi mano sobre algo, la fuerza del tirón me arrancaría de él antes de que lo agarrara bien. Tomé mi cuchillo de su funda en la parte baja de mi espalda y lo balanceé con toda la fuerza que podía usar en la siguiente puerta que vi. Se hundió en la madera, impidiéndome ser arrastrada hacia atrás, o caer hacia los lados. Sin embargo, el cuerpo de cincuenta y cinto kilos que colgaba de él era demasiado, y casi de inmediato, el cuchillo comenzó a deslizarse del agujero.
Sin embargo, me había detenido lo suficiente. A medida que la fuerza del arrastre aumento hasta el punto en que mi cuerpo estaba paralelo al suelo, esperé con el corazón en mi garganta, observando el área donde el cuchillo se encontraba con la puerta, al ver que se deslizaba milímetros por milímetro. En el momento en que se liberó de la madera, agarré el pomo de la puerta que había estado solo unos centímetros al lado de mis dedos. Mi brazo se sacudió dolorosamente, pero logré sostenerme y meter el cuchillo en el espacio entre la puerta y el marco. Incluso con dos cosas de las que sujetarse, no parecía suficiente.
De repente, el efecto se detuvo. Mi cuerpo se derrumbó en el suelo en entrada del depósito, y levanté los dedos rígidos del mango del cuchillo y la perilla. A lo largo de toda la calle, enormes nubes de polvo rodaban hacia el punto donde su dispositivo se había activado. Las partes de los depósitos que habían sido incendiados se habían apagado, pero aún ardían lo suficiente como para enviar columnas de humo oscuro al aire.
Regent había encontrado un agarre en el borde del techo de un depósito; o se había doblado antes de agarrarlo, o la fuerza del tirón había doblado el metal mientras se aferraba a él. Tattletale y Grue aparentemente habían abierto la puerta de un depósito, porque salieron de él juntos, Grue cojeaba levemente.
“¿Qué mierda fue eso?” Jadeé, “¿Un agujero negro en miniatura"?”
Tattletale se rió entre dientes, “Supongo que sí. Eso estaba ro-”
Desde el otro lado de los depósitos de almacenamiento, un bote se arqueó en el aire, chocó contra el techo de metal de una taquilla de almacenamiento y aterrizó en el medio de nuestro grupo.
Grue estaba sobre él en un abrir y cerrar de ojos, usando su pie para deslizarlo por el suelo y dentro del depósito que él y Tattletale acababan de dejar. Sin detenerse, abrió los brazos y nos condujo a todos mientras huía.
Incluso con ladrillos y concreto en el camino, la explosión nos derribó. Esa no fue la parte aterradora. Cuando la explosión inicial pasó, el resto de la explosión pareció suceder en cámara lenta. Trozos rotos de la choza de ladrillo se movieron a través del aire tan lentamente que apenas se podía decir que se estaban moviendo. Mientras miraba, pude ver que en realidad disminuían la velocidad.
Luego miré hacia adelante y vi columnas de humo en movimiento rápido y escombros que rebotaban en el suelo al doble de la velocidad normal, a solo tres metros de nosotros. Me tomó un precioso segundo para darme cuenta de por qué.
Todavía estábamos en el área de explosión.
“¡Rápido!” Grité, en el mismo momento en que Tattletale gritaba “¡Ve!”
Nos lanzamos hacia adelante, pero pude ver que las cosas continuaban acelerando justo en frente de nosotros. Lo que significaba, realmente, que estábamos disminuyendo la velocidad. Disminuyendo a una parada absoluta.
De alguna manera, no pensé que este efecto terminaría en cuestión de minutos como lo hacía el de Clockblocker.
Rompimos el perímetro del efecto con lo que parecía un cambio abrupto en la presión del aire. No tuve la oportunidad de comprobar qué tan cerca estábamos de quedar atrapados en el tiempo para siempre, porque Bakuda estaba detrás de la hilera de depósitos, lanzando otra salva: tres proyectiles que se arquearon en el aire, hilos de humo púrpura detrás de ellos.
Grue disparó ráfagas de oscuridad, probablemente con la esperanza de amortiguar los efectos, y dijo sin aliento, “¡Por encima de los depósitos!”
Regent y yo estábamos arriba de la fila de depósitos primero, de la misma manera que lo habíamos hecho cuando la multitud nos había perseguido. Una vez que Regent bajó para hacer espacio, Tattletale y yo ayudamos a Grue a subir, y bajamos por el otro lado.
Una vez más, en cada extremo del callejón, había miembros de los ABB. No se movían, lo que significaba que o no nos habían notado, o simplemente eran imágenes holográficas que ocultaban trampas. Apostaría en esto último.
“Otra vez”, jadeé, “arriba.” No podíamos arriesgarnos a otra trampa, otra explosión de bomba demasiado cerca de nosotros. Así que cruzamos el callejón de nuevo y subimos a la siguiente fila de depósitos.
Nos encontramos mirando a media docena de miembros armados de los ABB. Excepto que no eran tus típicos miembros de pandillas. Uno de ellos era un anciano chino que sostenía un rifle de caza. Había una niña que no podía tener más de doce años, sosteniendo un cuchillo, que podría haber sido su nieta. De los once o doce de ellos, solo tres tenían el aspecto de matón que realmente los identificaba como miembros de la pandilla. El resto simplemente parecía aterrorizado.
El viejo nos apuntó con su arma, vaciló.
Un matón con un tatuaje en el cuello escupió algo en un idioma oriental que no pude ubicar, y la frase terminó con un inglés muy particular, “¡Dispara!”
Estábamos en el otro lado de los casilleros antes de que pudiera decidirse. Grue creó una nube de oscuridad sobre la parte superior de los casilleros, para desalentarlos.
“¿Qué diablos?” Regent se quedó sin aliento. No habíamos dejado de correr o luchar desde que Bakuda nos había lanzado a la multitud sobre nosotros.
“Están asustados, no son leales”, habló Tattletale, no tan sin aliento como Regent, pero definitivamente sintiendo el efecto de los últimos minutos corriendo y escalando, “Ella los está forzando a servir como sus soldados. Amenazando a ellos o a sus familias, probablemente.”
“Entonces ella ha estado trabajando en eso por un tiempo”, dijo Grue.
“Desde que Lung fue arrestado”, confirmó Tattletale, “¿A dónde mierda vamos?”
“De vuelta sobre la misma pared”, decidió Grue. “Los cegaré, cruzaremos en un punto diferente en caso de que abran fuego donde nos vieron por última vez.”
Antes de que pudiéramos poner en marcha el plan, hubo otra explosión. Nos tambaleamos hacia la pared frontal de la taquilla que acabábamos de bajar, colapsándonos en un montón. Todo mi cuerpo estaba caliente, y mis oídos estaban sonando, y ni siquiera habíamos estado tan cerca.
Cuando levanté la cabeza, vi que uno de los armarios de almacenamiento frente a nosotros había sido nivelado. A través del espacio, vi a Bakuda de pie a montada sobre la parte trasera de un jeep, con una mano agarrando la jaula antivuelco que se arqueaba sobre la parte superior del vehículo. Ella estaba diciendo algo a los matones en los asientos delanteros y de pasajeros, pero no pude entender sobre el zumbido en mis oídos. Se despegaron hacia la derecha, y por solo una fracción de segundo, ella me miró.
Tomé mis bichos y los dirigí hacia ella, pero ella se movía demasiado rápido. Eso me dejó la opción de repartirlos para que se interpusieran en su camino, con la esperanza de que se los chocara, y tal vez los suficientes sobrevivirían al impacto para darme una idea de dónde estaba.
“Está dando la vuelta”, le dije, agarrando la muñeca de Tattletale, “No podemos cruzar la pared.”
“Tenemos que seguir corriendo”, jadeó Regent. Estaba teniendo problemas para escucharlo.
“No”, Grue lo detuvo, “Eso es lo que quiere. Nos está llevando a la siguiente trampa.”
“¿A dónde vamos, entonces?” Regent preguntó, impaciente, “¿Luchar contra ella de frente? ¿La atrapamos por sorpresa? Si puedo verla, puedo meterme con su puntería.”
“No. Tiene suficiente potencia de fuego para matarnos, incluso si falla,” Grue negó con la cabeza, “No tenemos muchas opciones. Si saltamos este muro de nuevo, no solo tendremos que lidiar con los matones y el viejo. Corremos al final de este callejón, estamos caminando de frente hacia una bomba. Así que tenemos que dar marcha atrás. Sin elección.”
Ojalá hubiera otra opción. Retroceder significaba volver hacia el centro de la instalación, significaba prolongar nuestro escape, y posiblemente correr de cabeza contra las tropas de ABB.
Nos dirigimos hacia la brecha que la última explosión de Bakuda había creado en los casilleros, y Grue llenó el callejón que estábamos dejando con la oscuridad, para ayudar a cubrir nuestra fuga. El pequeño camino estaba vacío, a excepción de las figuras inmóviles en cada extremo.
Cuando comenzamos a subir la siguiente hilera de depósitos, sentimos más que escuchamos una serie de explosiones desgarrar el área detrás de nosotros. Bakuda estaba bombardeando la nube de la oscuridad con una serie de explosivos. Supongo que no necesitas ver si puedes golpear tan fuerte.
Bajamos de los casilleros y nos encontramos en el mismo lugar en el que estábamos cuando escapamos de la turba. Había tres figuras inmóviles en un extremo del callejón, sin duda una bomba oculta, y la destrucción causada por las explosiones y el agujero negro en miniatura enlatado en el otro. Si escalábamos el casillero, nos arriesgábamos a tirarnos directamente a la muchedumbre de la que habíamos huido. Tendríamos el elemento de sorpresa, pero nos superarían en número, y nuestro poder de fuego era prácticamente nulo.
Por acuerdo tácito, nos dirigimos hacia el final del callejón donde se había activado la bomba holográfica, donde las columnas de polvo aún se estaban asentando.
Fuimos recibidos por el sonido de pistolas siendo martilladas.
Mi corazón se hundió. Veinte o más miembros de los ABB tenían pistolas de varios tipos apuntadas contra nosotros. De rodillas, sentados y agachados frente a los dos grupos, para que estuvieran fuera del camino de las armas y fuera de la vista, había treinta o más personas que Bakuda había "reclutado". Había un hombre de negocios y una mujer que podrían haber sido su esposa, una niña que vestía el uniforme de la escuela Immaculata, de la escuela privada cristiana en el extremo sur de la ciudad, más o menos de mi edad. Había dos hombres mayores, tres mujeres mayores con el cabello canoso, y un grupo de chicos y chicas que podrían haber sido estudiantes universitarios. La gente común.
No eran miembros de pandillas, pero podía pensar en ellos como sus soldados; Cada uno de ellos sostenía un arma de algún tipo. Había cuchillos de cocina, bates de béisbol, pipas, palas, tablas, cadenas, palancas y un tipo incluso tenía una espada que, curiosamente, no era japonesa. Había una expresión de sombría resignación en sus rostros, círculos bajo sus ojos que hablaban de agotamiento, mientras nos miraban.
Detrás de su grupo reunido, de pie sobre el jeep, con un pie apoyado sobre su mortero modificado montado en un jeep, un lanzador de granadas alterado colgando de una correa alrededor de sus hombros, estaba Bakuda. A su alrededor había cajas de granadas especializadas y proyectiles de mortero, atornilladas a la parte trasera del Jeep, parpadeando con varios LED de colores.
Ella puso sus manos en su lanzagranadas mientras inclinaba su cabeza hacia un lado. Su voz robótica crujió a través del aire quieto.
“Jaque mate.”

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2018.05.02 01:50 master_x_2k Agitación VII

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_______________Agitación VII_______________

Grue ya había salido de su vehículo y estaba a mitad de camino cuando Tattletale y yo cerramos las puertas de la furgoneta. Él estaba usando su poder en un grado bajo sobre la totalidad de su cuerpo. La oscuridad empapaba el cuero poroso de su disfraz y lo hizo parecer una sombra viviente. Brian me había mostrado cómo el visor tenía orificios en los bordes, para dirigir el efecto de su poder alrededor de los lados y la parte superior de la cabeza, para que no oscureciera la cara. No era que no pudiera ver a través de los efectos de su propio poder: podía. Él había explicado que los respiraderos estaban allí para crear un efecto en el que se podían ver destellos de una calavera pintada de negro flotando en la forma vagamente humana del negro más oscuro. Cuando tuviera el dinero para gastar, me había dicho que iba a conseguir un disfraz más completo hecho a medida para él de la misma manera, para ampliar el efecto.
“Avancemos rápido”. Su voz hizo eco, reverberó, con un vacío en el sonido, como algo extraño y lejano. Estaba usando su poder para jugar con el sonido, “Tattletale, ve a la puerta. Bicho, conmigo.”
Junto con Grue, volví a la camioneta que Lisa había estado manejando. Grue agarró la manija de la puerta corredera y la abrió, luego se apartó del camino mientras el contenido salía a borbotones.
Me reí entre dientes ante la imagen de este espeluznante supervillano siendo sorprendido con la guardia baja. Había empacado la totalidad de la camioneta, menos los asientos del conductor y del pasajero, con bichos. Cuando la puerta se abrió, se derramaron para juntarse en el pavimento mojado debajo de la puerta.
“¿Tienes suficientes?” Su voz hizo eco. Pensé que tal vez percibí un toque de humor en su tono, detrás de la influencia de su poder.
Sonreí detrás de mi máscara, “Esperemos”.
Un paseo por la mañana me había dado la oportunidad de reunir este enjambre. Fue sorprendente cuántos bichos había en la ciudad, ocultos a la vista. En cualquier punto de la ciudad, generalmente podía atraer decenas de miles de insectos de muros interiores, alcantarillas, áticos, céspedes, árboles e incluso lugares que uno pensaría que estaban demasiado limpios u ocupados como para tener algún bicho raro acechando, y podía hacerlo en cuestión de minutos.
Sin embargo, estos no fueron solo los bichos que podía obtener en cuestión de un momento. Viajar por la ciudad me había dado la oportunidad de ser exigente. Estos eran los buenos, cada uno de ellos lo suficientemente rápido como para seguirme el ritmo, o capaz de ser cargado por aquellos que podían. Sin embargo, más que eso, la mayoría de ellos eran especies resistentes como ciempiés grandes, cucarachas y escarabajos, o capaces de picar y morder, con abejas, avispas, hormigas y moscas negras. Para complementar sus números, había reunido polillas, moscas y mosquitos, que no eran los mejores insectos de ataque que había, pero que eran lo suficientemente fáciles de conseguir y que servían para distraer al enemigo o para aumentar el bulto del enjambre.
Había diez metros cúbicos dentro de la parte trasera de la furgoneta. Tattletale me lo había dicho. Cuando se empacaron lo suficientemente apretados como para que no se dañen entre sí ni se derramen más allá de la barrera y en los asientos delanteros, se sumaron a una cantidad bastante sorprendente de insectos. Los llamé para que salieran de la furgoneta y observé cómo su masa parecía expandirse a medida que se extendían.
Nos unimos a Tattletale en la puerta lateral del banco. Tenía que admitir que admiraba el gran cambio que era capaz de hacer cuando se ponía el disfraz. Más bien, debo decir, admiré el esfuerzo que ella había hecho como Lisa, que la hacía tan diferente de su personalidad como Tattletale. Su máscara era estrecha, solo le rodeaba las cuencas de los ojos, cubría sus cejas, parte de su nariz y algo de sus pómulos, pero ocultaba las pecas en el puente de su nariz y cambiaba las líneas aparentes de su rostro. Tenía el pelo suelto, húmedo por la lluvia, en contraste con cómo siempre estaba en una cola de caballo o trenzado cuando era ‘Lisa’. Su traje era ceñido, adornado con gotitas de agua, lavanda con bandas negras a través del pecho y por los lados de sus brazos, piernas y cuerpo. Una imagen de un ojo estilizado, solo visible a la luz correcta, dado que era gris oscuro sobre negro, se trabajó en el diseño del traje. Un “cinturón de herramientas” compacto se encontraba diagonalmente cruzado sobre sus caderas, luciendo una variedad de bolsillos y contenedores compactos.
Regent estaba vigilando, a unos metros de distancia. Por lo que había visto mientras nos preparábamos, ahora sabía que su disfraz era engañoso. Todavía llevaba la máscara de color blanco duro con la corona de plata, pero me había mostrado cómo el interior de la máscara tenía forma de espuma en el contorno de la cara, con solo la boca libre, para poder hablar sin ser amortiguado. En una línea similar, la camisa blanca suelta que vestía cubría un chaleco de malla que estaba moldeado a la forma de su cuerpo. Él estaba ociosamente girando un cetro en sus dedos. El cetro no era puramente temático, aparentemente el orbe coronado que en la punta tenía dos electrodos incorporados en las púas, para el taser que estaba incorporado en él. Se trataba todo sobre la distracción, engaño y de dar la impresión de vulnerabilidad.
“La salida de incendios en la parte posterior está protegida por una clave digital”, explicó Tattletale mientras se agachaba en el teclado, mirándolo fijamente, “Todos los empleados tienen el número para entrar si es necesario, pero eso rara vez sucede porque abrir la puerta dispara un montón de alarmas. Esa contraseña es fácil. Lo interesante que los empleados ni siquiera saben es que las capas y los equipos SWAT tienen un código especial que pueden poner si necesitan hacer una entrada tranquila sin alarmas. Para hacer eso, ingresas el código regular, 3-7-1, pero mantienes presionado el botón, luego presionas el signo numérico y las teclas del asterisco al mismo tiempo… Voila. Inténtalo.”
Grue tiró de la puerta. Esperamos en un silencio tenso por un momento por el rugido de la alarma, pero ninguno llegó. Tattletale nos sonrió. “¿Qué te dije?”
Grue hizo una seña y se nos unieron Regent y Perra con sus tres perros. Los animales eran del tamaño de ponies pequeños, su carne se había hinchado y expandido lo suficiente como para que su piel se hubiera partido por las costuras. El músculo y el hueso se mostraban debajo, y la disposición de dicha anatomía no era exactamente típica. El cambio fue lo suficientemente lento para que no pudieras verlo si lo estabas buscando, pero si apartabas la mirada y mirabas de nuevo un momento después, podías notar que eran más grandes, que el hueso en el hombro era más largo, que los ojos eran más hundidos, y así sucesivamente. Espigas, espuelas y un exoesqueleto de crecimientos óseos parecían llenar o cubrir espacios y crecer en lugares donde el hueso ya estaba cerca de la piel. La cola del perro más pequeño – Angelica, creo que la llamó Rachel – era dos veces más larga que lo normal y prensil, y los otros dos estaban no se quedaban atrás. Parecía que alguien había arrancado un par de espinas humanas, la carne aun colgando de ellas, y las unió una a la otra antes de pegarla a la parte trasera de los perros.
Perra, por su parte, solo llevaba una chaqueta con un collar de piel arrugada y una máscara de plástico dura y barata de un bulldog. A los perros les habían dado la parte trasera de la segunda camioneta, lo que permitía a Perra ejercer su poder sobre ellos mientras Brian conducía. Poder hacer el cambio más lentamente significaba que no se agotaría prematuramente ni a sí misma ni a los animales apresurando el trabajo al llegar.
Nos abrimos camino por los pasillos traseros de la planta baja del banco, con los perros de Perra al frente, mi enjambre yendo hacia atrás. El reloj comenzó a correr desde el momento en que estacionamos en el callejón; ese era el punto donde la gente podría haber pensado que algo estaba pasando. Ahora que estábamos dentro, sin embargo, alguien lo sabía, o lo sabría en cualquier momento.
En este mismo momento, lo más probable era que algún guardia en la sala con las cámaras de seguridad estuviera haciendo una llamada al 911 y denunciando un crimen en curso por delincuentes disfrazados. Si Tattletale estaba en lo cierto, el Protectorado estaba demasiado lejos como para llamarlo, por lo que se pondrían en contacto con los Custodios. Teníamos cinco o diez minutos antes de que se presentaran problemas.
Cada vez que pasamos por una habitación, Grue, Regent y yo lo verificamos dos veces. Los primeros estaban vacíos, pero cuando llegamos a una habitación, un perro notó algo, y Grue levantó una mano para sumergir la habitación en la oscuridad. Un segundo después, dio un paso atrás en el pasillo, retorciendo el brazo de un hombre de treinta y tantos y vestido con un traje gris a la espalda. Ni siquiera me había dado cuenta de que Grue había entrado en la habitación en primer lugar.
En la habitación contigua, Regent agarró a otro rehén. Eché un vistazo al hombre, cabello gris y grueso por el medio con una camisa de vestir rosa y sin chaqueta, mirándonos con los ojos muy abiertos. Abrió la boca, creo que su intención era pedir ayuda, pero en cambio se convirtió en toses y chisporroteos. Un segundo después, se desplomó y se derrumbó en el suelo. Trató de ponerse de pie, pero su codo se dobló y golpeó el suelo por segunda vez. Mientras continuaba luchando, Regent entró en la habitación con un aire casi perezoso, lo agarró por el cuello y lo empujó hacia el pasillo donde estábamos. Derrotado, camisa rosa no se resistió, medio caminando, medio gateando hacia adelante mientras se unía a nosotros. Se encontró con el otro empleado, pero no dijo nada.
Solo pasamos una docena de oficinas, pero se sentía como tres veces ese número. Grue estaba en el frente, echando un vistazo a cada habitación y atento a cualquier peligro, con Regent vigilando las habitaciones a nuestra derecha. Eso significaba que yo estaba prestando atención a las habitaciones de la izquierda, y también echando un ojo a nuestra retaguardia con el enjambre. Cada vez que buscaba en una oficina, comedor o sala de conferencias, recé para que estuviera vacía. No quería ser más responsable de todo esto de lo necesario.
Cuando vi que la última oficina a la izquierda estaba vacía, me sentí lo suficientemente aliviada de que casi me olvidé de mi papel en la siguiente etapa del plan.
Llegamos al lobby del banco, y los perros de Perra entraron a la habitación. Eran una pesadilla, ladraban, gruñían y se sacudían en una nube de piel y sangre mientras crecían abruptamente un pie más alto en el hombro. Tuve un vistazo de veinte o treinta civiles y otros seis o más empleados del banco antes de que se apagaran las luces. Grue usó su poder, y la habitación quedó sumida en la oscuridad, el volumen de los gritos y gemidos cayendo en un silencio total en cuestión de segundos. Nos quedamos en la entrada del vestíbulo, y solo había la nada en donde estaba el vestíbulo del banco.
“Tu movimiento, chica Bicho”, dijo Tattletale, extendiendo su mano hacia mi hombro.
Cerré mis ojos. Con un comando mental, mis insectos inundaron la habitación desde el pasillo detrás de nosotros, volando y arrastrándose por sobre, debajo y alrededor de nosotros para extenderse por la habitación. Tomé nota de cada persona en el lobby cuando mis bichos entraron en contacto con ellos y dejé varios bichos trepándose en cada individuo. Me tomé cinco segundos para comprobar que había conseguido a todos, y recordé tardíamente a los dos empleados que habíamos traído de las oficinas administrativas. Un grupo de bichos regresó de la oscuridad, rozando mi piel en su camino para hacer contacto con el par.
“Hecho”, dije.
Grue movió sus brazos hacia adelante, y la oscuridad se separó. Nos movimos a la habitación como grupo. Camisa rosa y el chico más joven se derrumbaron al suelo mientras caminábamos. Supuse que era obra de Regent. Algo de la oscuridad de Grue se aferraba a las superficies de las puertas y las ventanas, pero descontando eso la habitación estaba despejada en cuestión de segundos, iluminada solo por las luces fluorescentes. Todos a excepción de nosotros estaban tirados en el suelo, agazapados detrás de un escritorio o acurrucados en las esquinas. Dos de los perros de Perra estaban parados frente a la entrada principal, mientras que el más pequeño estaba parado cerca de la bóveda. Los tres monstruos tenían el tamaño de autos ahora.
“Quince minutos”, avisé a la habitación, mi corazón en mi garganta, “No vamos a estar aquí más tiempo que eso. Quédense quietos, quédense callados, nos iremos antes de que hayan transcurrido quince minutos. Ustedes serán libres de dar su declaración a la policía y luego continuar su día como de costumbre. Esto no es un programa de televisión, esta no es una película. Si estás pensando en ser un héroe, no lo hagas. Solo te lastimarás a ti o a alguien más.”
Levanté la mano, con los dedos extendidos, una araña familiar posada en la punta, “Si estás pensando en correr, hacer una llamada telefónica o ponerte en nuestro camino, esta es una buena razón para reconsiderar. Esta pequeña criatura y sus cien hermanas que acabo de traer a esta habitación están bajo mi total control.” Hice que la araña cayera de la yema del dedo, colgando de un hilo, a modo de demostración.
“Ella es una araña viuda negra. Una sola mordida puede matar a un humano adulto o los ponerlo en estado de coma. Si se mueven, hablan, tratan de encontrar o matar a las arañas que acabo de poner en sus cuerpos, en su ropa, en su pelo. Lo sabré en una fracción de segundo, y les diré que los muerdan muchas veces.”
Me detuve para dejar lo procesaran. Tomé un vistazo general de la habitación. Cuarenta o más personas. Vi a un hombre adulto con una lágrima rodando por su mejilla. Una adolescente con pecas y rizos marrones me miraba con odio absoluto en los ojos. En uno de los mostradores, una empleada del banco de avanzada edad estaba temblando como una hoja.
¿Tomar rehenes como así? Había sido idea mía, dios me perdone. Por horrible que fuera, había sido necesario. En el peor de los casos, algún tonto en el banco podía intentar algún truco y lograr que él o alguien más termine lastimado o muerto. No podía permitir que eso sucediera, si estaba en condiciones de evitarlo. Si eso significaba mantenerlos callados y fuera del camino, estaba dispuesta a aterrorizarlos.
Cuando vi el efecto que había tenido en esta gente, esa justificación se sintió muy débil.
Me iría al infierno por esto.

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2018.04.03 20:36 master_x_2k Interludio II

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____________________Interludio II____________________

Había muy pocas cosas, para Victoria Dallon, que fueran más geniales que volar. El campo de fuerza invisible que se extendía unos milímetros sobre su piel y su ropa simplemente lo hacía mejor. El campo evitaba que el frío la tocara, pero aún así le permitía sentir el viento en su piel y en su pelo. Los bichos no se estrellaban contra su rostro como lo hacían contra los parabrisas de los automóviles, incluso cuando estaba alcanzando ciento treinta kilómetros por hora.
Glory Girl
Al ver a su objetivo, ella frenó en seco y se lanzó hacia el suelo, ganando velocidad cuando cualquier otra persona estaría desacelerando. Golpeó el asfalto lo suficientemente fuerte como para romperlo y enviar fragmentos por los aires, tocando el suelo con una rodilla y un pie, un brazo extendido. Permaneció en esa posición de rodillas solo por un momento, dejando que sus rizos de platino y la capa que estaba colgada sobre uno de sus hombros revolotearan en la estela del aire que había arrastrado al descender. Ella encontró los ojos de su presa con una mirada de acéro.
Había practicado ese aterrizaje durante semanas para hacerlo bien.
El hombre era un veinteañero caucásico con la cabeza rapada, una camisa de vestir con las mangas arremangadas, pantalones vaqueros y botas de trabajo. Él la miró una vez y salió disparado.
Victoria sonrió mientras desaparecía por el otro extremo del callejón. Se levantó de su posición arrodillada, se sacudió el polvo y se pasó los dedos por el pelo para arreglarlo. Luego se levantó a medio metro del suelo y voló tras él facilmente a una velocidad de setenta kilómetros por hora.
No le tomó un minuto atraparlo, incluso con la ventaja que ella le había dado. Ella voló justo detrás de él, pasándolo. Un instante después, ella se detuvo completamente, frente a él. De nuevo, el viento hizo que floreciera dramáticamente al agitar su cabello, su capa y la falda de su traje.
“La mujer a la que atacaste se llama Andrea Young”, dijo.
El hombre miró por encima del hombro, como si midiera sus rutas de escape.
“Ni lo pienses, esperpento”, le dijo, “Sabes que te atraparía, y créeme, ya estoy lo suficientemente enojada sin que me hagas perder el tiempo.”
“No hice nada”, gruñó el hombre.
“¡Andrea Young!” Victoria alzó la voz. Mientras gritaba, ella ejerció su poder. El hombre se acobardó como si ella lo hubiera abofeteado. “¡Una estudiante universitaria negra fue golpeada de tal forma que necesitó atención médica! ¡Le tiraron los dientes! ¿Estás tratando de decirme que tú, skinhead con los nudillos hinchados, alguien que estaba en la multitud mirando a los paramédicos llegar con una expresión alegre, no hiciste nada?”
“No hice nada que por lo que valga la pena alterarse”, se burló. Su bravuconería fue atenuada por una segunda mirada sobre su hombro, como si le gustara mucho estar en otro lugar en ese momento.
Ella voló hacia adelante, sus puños lo agarraron por el cuello. Por solo un momento, ella pensó en golpearlo contra la pared. Hubiera sido apropiado y satisfactorio empujarlo lo suficientemente fuerte contra el ladrillo para romperlo, y luego dejarlo caer en el contenedor de basura que estaba en la base de la pared.
En cambio, se elevó un poco, deteniéndolos a ambos. Ahora estaban lo suficientemente alto sobre el suelo que él se sentiría incómodo con la altura. El contenedor de basura, en su mayoría vacío, estaba directamente debajo de él, pero ella dudaba de que estuviera prestando atención a nada más que a ella.
“Creo que es una apuesta segura decir que eres miembro del Imperio Ochenta y Ocho”, le dijo, mirándolo a los ojos con una mirada dura, “o al menos, tienes algunos amigos que sí lo son. Entonces, esto es lo que va a suceder. Vas a decirme todo lo que han hecho los Ochenta y Ocho, o voy a romper tus brazos y piernas y entonces me vas a contar todo.”
Mientras hablaba, ella aumentó su poder. Sabía que estaba funcionando cuando él comenzó a retorcerse solo para evitar su mirada.
“Chúpamela, no puedes tocarme. Hay leyes contra esa mierda”, bramó, mirando fijamente por encima de un hombro.
Ella intensifico su poder un poco más. Su cuerpo vibraba con la corriente, ondas de energía que cualquiera en su presencia experimentaría como una carga emocional de asombro y admiración. Para aquellos con una razón para tenerle miedo, sería una sensación de intimidación en bruto en su lugar.
“Última oportunidad”, le advirtió.
Desafortunadamente, el miedo afectaba a todos de manera diferente. Para este malnacido en particular, solo lo hizo ponerse firme y volverse obstinado. Podía verlo en su lenguaje corporal antes de abrir la boca: este era el tipo de hombre que reaccionaba ante cualquier cosa que lo asustaba o alteraba con un rechazo casi sin sentido a doblegarse.
“Lame mis peludas y sudorosas bolas”, gruñó, antes de puntuar con un firme, “puta.”
Ella lo tiró. Como podía hacer pesas con una mezcladora de cemento, aunque era difícil equilibrar algo tan grande y difícil de manejar, incluso un lanzamiento casual de su parte podía llegar a una buena distancia. Voló unos buenos ocho o nueve metros por el callejón antes de golpear el asfalto, y rodó por otros tres.
Estuvo totalmente inmóvil el tiempo suficiente para que Victoria comenzara a preocuparse de que de alguna manera le hubiera roto el cuello o la columna vertebral mientras rodaba. Ella se sintió aliviada cuando él gimió y comenzó a ponerse de pie.
“¿Listo para hablar?”, Le preguntó, con su voz bajando por el callejón. No avanzó desde donde flotaba en el aire, pero sí se dejó caer más cerca del suelo.
Presionando una mano contra su pierna para sostenerse mientras se enderezaba, levantó la otra mano y le levanto el dedo del medio, luego se giró y comenzó a cojear por el callejón.
¿Qué estaba pensando este imbécil? ¿Que ella simplemente lo dejaría ir? Eso, ¿Qué ella simplemente se inclinaría ante su estúpida falta de instinto de supervivencia? ¿Qué ella era incapaz de hacerle daño real? ¿Para colmo, iba a insultarla y tratar de irse caminando?
“Que te jodan a ti también”, siseó entre dientes. Luego pateó el contenedor de basura debajo de ella lo suficientemente fuerte como para enviarlo volando por el pequeño camino. Giró perezosamente por el aire mientras se arqueaba hacia la figura en retirada, la trayectoria y la rotación apenas cambiaban cuando lo aplastó contra el suelo. Se detuvo tres o cuatro metros más allá de él, los costados metálicos del contenedor chirriaron y chispearon al rozar el asfalto.
Esta vez, él no se levantó.
“Mierda”, ella maldijo, “Mierda, carajo, mierda”. Ella voló hacia él y verificó su pulso. Suspiró y luego se dirigió a la calle más cercana. Encontró la dirección de la calle, agarró su celular del cinturón y marcó.
“Hey, ¿hermanita? Sí, lo encontré. Ese es, eh, el problema. Sí. Mira, lo sien- ok, ¿podemos hablar de esto más tarde? Sí. Estoy en Spayder y Rock, hay un pequeño camino que corre detrás de los edificios. Medio en el Centro, sí. ¿Sí? Gracias.”
Victoria regresó al skinhead inconsciente, verificó su pulso y escuchó atentamente los cambios en su respiración. Le tomó cinco muy largos minutos a su llegar hermana.
¿Otra vez, Victoria?”, La voz la distrajo de su contemplación.
Panacea
“Utiliza mi nombre clave, por favor”, le dijo Victoria a la chica. Su hermana era tan diferente de ella como la noche del día. Donde Victoria era hermosa, alta, espléndida, rubia, Amy era poco llamativa y pequeña. El traje de Victoria mostraba su figura, con un vestido blanco de una pieza que llegaba a la mitad del muslo (con pantalones cortos debajo) una capa sobre el hombro, botas altas y una tiara dorada con puntas que irradiaban, vagamente reminiscente de los rayos del sol o la estatua de la libertad. El traje de Amy, por el contrario, estaba solo a una sombra de ser un burka. Amy llevaba una bata con una gran capucha y una bufanda que cubría la mitad inferior de su rostro. La túnica era de alabastro blanco y tenía una cruz roja de médico en el pecho y la espalda.
“Nuestras identidades son públicas”, replicó Amy, empujando la capucha hacia atrás y la bufanda hacia abajo para revelar el cabello marrón rizado y una cara con pecas espaciadas uniformemente a lo ancho de ella.
“Es una cosa de principios”, respondió Victoria.
“¿Quieres hablar de principios, Glory Girl?”, Preguntó Amy, en el tono más sarcástico que pudo decir: “Este es la sexta – ¡sexta! – ves que casi matas a alguien. ¡Que yo sepa!”
“Soy lo suficientemente fuerte como para levantar una camioneta sobre mi cabeza”, murmuró Victoria, “es difícil contenerse todo el tiempo.”
“Estoy segura de que Carol aceptaría eso”, dijo Amy, dejando en claro en su tono que ella no lo aceptaba, “Pero te conozco mejor que nadie. Si estás teniendo problemas para contenerte, el problema no está aquí…” le dio un golpecito a Victoria en los bíceps. “Está aquí-” le clavo el dedo a su hermana en la frente, fuerte. Victoria ni siquiera parpadeó.
“Mira, ¿puedes arreglarlo?”, Victoria suplicó.
“Estoy pensando que no debería”, dijo Amy, en voz baja.
“¿Qué?”
“Hay consecuencias, Vicky. Si te ayudo ahora, ¿qué te impedirá volver a hacerlo? Puedo llamar a los paramédicos. Conozco a algunas buenas personas del hospital. Probablemente podrían arreglarlo bien.”
“Oye, oye, oye”, dijo Victoria, “Eso no es gracioso. Él va al hospital, la gente hace preguntas “.
“Sí, estoy muy consiente de eso”, dijo Amy, su voz en voz baja.
“Esto no es, como, que me castiguen. Me llevarían al tribunal por cargos de asalto agravado y agresión. Eso no solo me jode a mí. Nos jode a nuestra familia, todos en New Wave. Todo lo que hemos luchado por construir.”
Amy frunció el ceño y miró al hombre caído.
“Sé que no estás interesada en el tema de los superhéroes, ¿pero realmente llegarías tan lejos? ¿Nos harías eso a nosotros? ¿A mí?”
Amy señaló con su dedo a su hermana, “Eso no es culpa mía. No es mi culpa que estemos en este punto. Es tuya. Estás cruzando la línea, yendo demasiado lejos. Que es exactamente lo que la gente que critica a New Wave teme. No estamos patrocinados por el gobierno. No estamos protegidos ni organizados ni regulados de la misma manera. Todos saben quiénes somos bajo nuestras máscaras. Eso significa que tenemos que ser responsables. Lo más responsable para mí, como miembro de este equipo, es dejar que los paramédicos se lo lleven, y dejar que la ley haga lo que crea conveniente.”
Victoria abruptamente puso a Amy en un abrazo. Amy se resistió por un momento, luego dejó que sus brazos colgaran a los costados.
“Esto no es solo un equipo, Ames”, le dijo Victoria, “Somos una familia. Somos tu familia.”
El hombre que estaba a solo unos metros de distancia se movió, luego gimió, largo y fuerte.
“Mi familia adoptiva”, murmuró Amy en el hombro de Victoria, “Y deja de tratar de usar tu maldito poder para hacer que me exalte con lo increíble que eres. No funciona. He estado expuesta tanto tiempo que soy inmune.”
“Duele”, gimió el hombre.
“No estoy usando mi poder, tontita”, Victoria le dijo a Amy, dejándola ir, “Estoy abrazando a mi hermana. Mi genial, amable y compasiva hermana.”
El hombre gimió, más fuerte, “No me puedo mover. Me siento frío.”
Amy frunció el ceño a Victoria, “Lo sanaré. Pero esta es la última vez “.
Victoria sonrió, “Gracias”.
Amy se inclinó sobre el hombre y le acarició la mejilla con la mano. “Se le partieron las costillas, clavícula fracturada, mandíbula rota, escápula rota, esternón fracturado, pulmón magullado, cúbito roto, radio roto…”
“Entiendo el punto”, dijo Victoria.
“¿Lo haces?”, Preguntó Amy. Luego suspiró, “Ni siquiera estaba en la mitad de la lista. Esto llevará un poco de tiempo. ¿Te sientas?”
Victoria cruzó las piernas y asumió una posición sentada, flotando medio metro sobre el suelo. Amy se arrodilló dónde estaba y apoyó la mano en la mejilla del hombre. La tensión desapareció de su cuerpo y se relajó.
“¿Cómo está la mujer? ¿Andrea? “
“Mejor que nunca, físicamente”, respondió Amy, “le crecí nuevos dientes, arreglé todo, desde los hematomas hasta los rasguños, e incluso le hice una puesta a punto de pies a cabeza. Físicamente, se sentirá en la cima del mundo, como si hubiera estado en un spa y tuviera la mejor nutricionista, mejor experta en acondicionamiento físico y el mejor médico que la cuide por un mes consecutivo “.
“Bien”, dijo Victoria.
“¿Mentalmente? ¿Emocionalmente? Depende de ella lidiar con las secuelas de una golpiza. No puedo afectar el cerebro.”
“Bueno-” Victoria comenzó a hablar.
“Sí, sí. No, no puedo. No lo haré. Es complicado y no confío en mí misma como para no arruinar algo cuando estoy manipulando la cabeza de alguien. Eso es todo.”
Victoria comenzó a decir algo, luego cerró la boca. Incluso si no estaban relacionadas por sangre, eran hermanas. Solo las hermanas podían tener este tipo de discusiones recurrentes. Habían pasado por una docena de variaciones diferentes de esta discusión antes. Por lo que ella pensaba, Amy se estaba perjudicando al no practicar el uso de sus poderes en el cerebro. Era solo cuestión de tiempo antes de que su hermana se encontrara en una situación en la que necesitaba hacer una cirugía cerebral de emergencia y se encontrara incapaz. Amy, por su parte, se negaba incluso a discutirlo.
Ella no quería plantear un tema delicado cuando Amy estaba en el proceso de hacerle un gran favor. Para cambiar el tema, Victoria preguntó: “¿Esta bien si le hago preguntas?”
“Date el gusto”, Amy suspiró.
Victoria le dio varios golpecitos en la frente al hombre para llamar su atención. Apenas podía mover la cabeza, pero sus ojos se movieron en su dirección.
“¿Listo para responder mis preguntas o mi hermana y yo nos vamos y te dejamos así?”
“Yo… te demandaré”, jadeó, luego logró un agregado, “puta”.
“Inténtalo. Me encantaría ver a skinhead con algunos huesos rotos enfrentarse a una superheroína cuya madre es una de los mejores abogados en Brockton Bay. La conoces, ¿verdad?”
“Brandish”[1], dijo.
“Ese es su nombre en traje. Normalmente ella es Carol Dallon. Te patearía el culo en la corte, créeme”, dijo Victoria. Ella lo creía. Lo que el rufián no entendía era que, incluso si perdía el caso, el circo mediático que se armaría haría más daño que cualquier otra cosa. Pero ella no necesitaba informarle de eso. Ella le preguntó: “Entonces, ¿hago que mi hermana te deje como estás, o estás dispuesto a intercambiar alguna información para evitarte meses de dolor increíble y una vida de artritis y rigidez en los huesos?”
“Y disfunción eréctil”, dijo Amy, lo suficientemente fuerte para que el rufián la escuchara, “Te fracturaste la novena vértebra. Eso va a afectar todas las funciones nerviosas en las extremidades por debajo de la cintura. Si te dejo así, los dedos de tus pies siempre se sentirán un poco entumecidos, y tendrás muchísimos problemas levantándolo, si sabes a lo que me refiero.”
Los ojos del skinhead se ensancharon una fracción, “Me estás jodiendo”.
“Tengo una licencia médica honoraria”, le dijo Amy, con expresión solemne, “No puedo joderte sobre cosas así. Juramento hipocrático.”
“¿No dice eso ‘no hacer daño’?” Preguntó el rufián. Luego gimió, largo, fuerte y con el más ligero traqueteo en su aliento, mientras ella retiraba su mano de su cuerpo.
“Esa es solo la primera parte, como la libertad de expresión y el derecho a portar armas es solo la primera parte de una constitución muy larga. No parece que él esté cooperando, Glory Girl. ¿Deberíamos irnos?”
“¡Carajo!” Gritó el hombre, luego hizo una mueca, tocando tiernamente su costado con una mano, “Te lo diré. Por favor, solo… haz lo que estabas haciendo. Tócame y haz que el dolor desaparezca, vuelve a ponerme en una pieza. ¿Me arreglarás?”
Amy lo tocó. Se relajó, y luego comenzó a hablar.
“El Imperio Ochenta y Ocho se está extendiendo en los Muelles por orden de Kaiser[2]. Lung está bajo custodia, y pase lo que pase, el ABB es más débil de lo que era. Eso significa que hay territorio en disponible, y el Imperio sin duda no está avanzando hacia el centro “.
“¿Por qué no?”, Victoria le preguntó.
“Este tipo, Coil.[3] No sé cuáles son sus poderes, pero tiene un ejército privado. Ex-militares, todos ellos. Al menos cincuenta, dijo Kaiser, y cada uno de ellos tiene equipo de primera clase. Su armadura es mejor que Kevlar. Les disparas y se vuelven a levantar en unos segundos. Al menos cuando le disparas a un cerdo, puedes estar bastante seguro de que le rompiste algunas costillas. Pero eso no es lo jodido. ¿Estos chicos? Tienen estos láseres conectados a las ametralladoras que llevan. Si no creen que las balas están alcanzando, o si están contra personas detrás de cobertura, disparan rayos láser purpura que pueden atravesar el acero. Corta a través de cualquier cubierta tras la que te esconda y quema a través de ti también “.
“Sí. Yo sé sobre él. Sus métodos se vuelven caros”, dijo Victoria,” soldados de primera línea, equipo de primera línea.”
El rufián asintió débilmente, “Pero incluso con dinero para quemar, él está peleándonos por los territorios del centro. Tira y afloja constante, ninguno de nosotros avanzando mucho. Lleva así meses. Entonces, Kaiser piensa que deberíamos tomar los Muelles ahora que los ABB están fuera de juego, ganar terreno en algún lugar más fácil. No sé más que eso, en cuanto a sus planes.”
“¿Quién más está tramando algo? ¿Faultline?”
“¿La perra con los raritos en su equipo? Ella es una mercenaria, con diferentes objetivos. Pero tal vez. Si ella quiere diversificarse, ahora sería el momento de hacerlo. Con su reputación, incluso le iría bien.”
“¿Entonces quién? Hay un vacío de poder en los muelles. Kaiser ha declarado que quiere aprovecharlo, pero estoy dispuesta a apostar que te advirtió acerca de que otros que están haciendo una jugada.”
La cabeza rapada se rió, luego hizo una mueca, “¿Eres retrasada, chica? Todos van a hacer una jugada. No son solo las principales pandillas y equipos los que están buscando una porción del pastel. Son todos. Los muelles están listos para tomarlos. La ubicación vale tanto dinero como el que conseguirías en el centro. Es el sitio al que ir si quieres comprar algo en el mercado negro. Sexo, drogas, violencia. Y los lugareños ya están acostumbrados a pagar dinero de protección. Es solo una cuestión de cambiar a quién le pagan. Los Muelles son un territorio rico, y estamos hablando del potencial de una puta guerra a gran escala por ello.”
Miró a la superheroína rubia y se rió. Sus labios se establecieron en una línea firme.
Él continuó, “¿Quieres saber mi suposición? El Imperio Ochenta y Ocho va a tomar la mayor porción de los Muelles, porque somos lo suficientemente fuertes como para hacerlo. Coil va a meter los dedos solo para fastidiarnos, los ABB va a aferrarse a algo. Pero también vas a tener un montón de pequeños tratando de tomar algo para ellos. Über y Leet, Circus, los Undersiders, Squealer, Trainwreck, Stain[4], ¿otros de los que nunca has oído hablar? Van a replantear su terreno, y una de dos cosas va a suceder. O hay guerra, en cuyo caso los civiles se lastiman y las cosas se ponen mal para ti, o hay alianzas entre los diversos equipos y villanos sueltos y la mierda empeora aún más para ti.”
Él estalló en carcajadas una vez más.
“Vamos, Panacea”[5], dijo Victoria mientras se ponía de pie, tocaba el suelo con las botas y se cepillaba la falda, “hemos tenido suficiente.”
“¿Estás segura? No he terminado todavía”, Amy le dijo.
“¿Arreglaste los moretones y los rasguños, los huesos rotos?” Todo lo que podría meterla en problemas, en otras palabras.
“Sí, pero no solucioné _todo_”, respondió Amy.
“Lo suficiente”, decidió Victoria.
“¡Oye!” Gritó el skinhead, “¡El trato era que me arreglarías si hablaba! ¿Has arreglado mi pene?” Trató de luchar para ponerse de pie, pero sus piernas se doblaron debajo de él, “¡Oye! ¡No puedo caminar! ¡Te voy a demandar! “
La expresión de Victoria cambió en un instante, y su poder se desbordo, sorprendiendo al matón. Por un instante, sus ojos eran como los de un caballo en pánico, todos blancos, rodando, desenfocados. Ella lo agarró por el cuello de la camisa, lo levantó y gruñó en su oído, su voz justo encima de un susurro, “Inténtalo. Mi hermana acaba de curarte… la mayor parte de ti, con un toque. ¿Alguna vez te preguntaste qué más podría hacer? ¿Alguna vez pensaste que tan fácil podría romperte? ¿O cambiar el color de tu piel, pedazo de mierda racista? Te diré esto, no soy ni la mitad de atemorizante que mi hermana pequeña.”
Ella lo dejó ir. Él colapsó en un montón en el suelo.
Cuando las dos hermanas se marcharon, Victoria sacó su teléfono celular de una bolsa en su cinturón con su mano libre. Dirigiéndose a Amy, ella dijo: “Gracias”.
“Ten cuidado, Victoria. No puedo traer a la gente de entre los muertos, y una vez que hayas ido tan lejos…”
“Seré buena. Seré mejor”, prometió Victoria mientras marcaba con una mano. Ella colocó el teléfono en su oreja, “¿Hola? ¿Servicios de emergencia? Solicitud de línea especial. New Wave, Glory Girl. Criminal incapacitado para que lo recojan, sin poderes. No, no hay prisa, puedo aguantar.”
Mirando sobre su hombro, Victoria notó al rufián, todavía forcejeando y medio gateando, “¿No se va a levantar?”
“Estará entumecido de la cintura hacia abajo por otras tres horas. Su brazo izquierdo también estará blando durante ese tiempo, así que no se moverá a menos que pueda arrastrarse a sí mismo con una sola extremidad. Él también tendrá los dedos del pie entumecidos durante un buen mes más o menos”, Amy sonrió.
“En realidad no.…”
“No. No se rompió nada, y no arruiné nada, más allá de un entumecimiento temporal. Pero él no sabe eso. El miedo y la duda completarán el efecto, y la sugerencia se convierte en una profecía autocumplida “.
“¡Amy!” Victoria se rió, abrazando a su hermana con un brazo, “¿No estabas diciendo que no ibas a meter con la cabeza con la gente?”
[1] Brandish: lit. Esgrimir, blandir o empuñar, normalmente referido a un arma blanca. También puede significar lucir, presumir o alardear. Asociado a cosas brillantes como el oro y las joyas.
[2] Kaiser: Termino alemán que significa ‘Emperador’. Usado muchos gobernantes de paises de habla alemana a lo largo de la historia, como los emperadores del Sacro Imperio Romano, el Imperio de Austria o el Imperio Alemán, con el que el término está más asociado en la cultura popular.
[3]Coil: Espiral, bobina. También referido a la acción de enroscarse, usado habitualmente para referirse a la forma de moverse y prepararse para atacar de las serpientes.
[4]Squealer: Gritona, chillona. Squeal normalmente es un chillido agudo, con connotaciones patéticas o humorísticas, similar al sonido que hace un cerdo u otros animales cuando se les hace daño.
Trainwreck: Literalmente, descarrilamiento. Generalmente se usa como ‘desastre’ o para referirse a una situación o persona hechos un desastre o en sus peores momentos, como un drogadicto.
Stain: Literalmente, ‘Mancha’.
[5]Panacea: Termino exactamente igual en español, dicese de una sustancia que cura cualquier enfermedad.

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