Necesidades emocionales de los hombres en una relación

Los atributos de los hombres hacen que la búsqueda de una buena relación sea muy difícil, lo que les hace busca frenéticamente. Contrariamente a la opinión popular entre las mujeres, lo que los hombres quieren en una relación con atributos muy simple. Los hombres no son complejos, de hecho, son realmente simples en sus necesidades. P.D: Las necesidades emocionales básicas son emociones que todos necesitamos sentir y cubrir para desarrollarnos y estar bien. En resumen de este post quiero que te quedes con que las 8 necesidades emocionales básicas son las mismas para todos independientemente del país que seas, tu cultura o tu estilo de vida. Que quieren los hombres en una relación. A diferencia de las mujeres que a menudo expresan sus necesidades en las relaciones, los hombres son reacios a hablar de sus emociones. Si este problema no se aborda adecuadamente por la otra parte, puede dar lugar a nuevas lagunas de comunicación y de los principales problemas de relación. Para que una relación de pareja funcione de la mejor manera, hay algunas necesidades emocionales básicas que se deben cumplir, la mayoría de las parejas desea tener una relación saludable y duradera, donde reine la felicidad, el amor, el respeto y la paz, pero casi nadie presta atención a esos pequeños detalles, por eso en este artículo vamos a describir 5 necesidades básicas de una ... La necesidad de amor es real en todas las personas, no es un fenómeno solo de la niñez. No, esta necesidad continua en la edad adulta y en el matrimonio. Así es, de fabricación ya venimos equipados con una serie de necesidades emocionales. La buena noticia es que cuando nos casamos Dios nos regala a un compañero/a para satisfacerlas. A veces los hombres pueden ser muy tercos y no hay manera en este mundo de hacerles cambiar de opinión o de convencerlos de que algo han hecho mal. Sí, también las mujeres tenemos nuestras cosas, pero ahora quiero hablar de los errores que todos los hombres cometen en una relación y nunca se atreven a aceptar. Tomen nota. Los hombres con frecuencia se muestran renuentes a hablar de sus necesidades sentimentales, especialmente de sus relaciones. Ya sea que culpemos al condicionamiento social o la inhabilidad para comunicar eso que necesitan, ellos (que de por sí tienden a ser menos comunicativos), son propensos a callar el sufrimiento cuando sus requerimientos emocionales no son identificadas por sus parejas. Los hombres en una relación a menudo pueden ser reacios a discutir sus necesidades, y a muchos les resulta difícil comunicar cómo se sienten con su pareja. Esto puede llevarlos a sufrir silenciosamente debido a que no se satisfacen sus necesidades emocionales. Si bien las necesidades de un hombre son altamente individuales, existen algunas pautas generales para saber qué necesita un hombre en una relación. Las necesidades de los hombres en las relaciones. Las necesidades de los hombres en las relaciones con las mujeres difieren según el estado de la relación.

Hola, me gustaría compartir esta pequeña reflexión que he tenido con ustedes, ojala les parezca interesante, este es mi primer post, por lo que si hay algo fuera de lugar en el posteo por favor díganmelo, tengan un buen dia :D

2020.06.11 17:48 Rivacheg2 Hola, me gustaría compartir esta pequeña reflexión que he tenido con ustedes, ojala les parezca interesante, este es mi primer post, por lo que si hay algo fuera de lugar en el posteo por favor díganmelo, tengan un buen dia :D

La problemática del amor romántico
Definición de amor romántico:
El amor romántico es el sentimiento expresivo y generalmente placentero de una atracción emocional hacia otra persona. Este sentimiento está asociado con, pero no requiere, atracción sexual. Históricamente, el término "romance" se origina en el ideal medieval de la caballería como se establece en su literatura de romance caballeresco.
El concepto de amor surge a partir del siglo XVIII, de una forma revolucionaria que irá encaminado sobre todo a romper con los cánones anteriores sobre el amor uniendo pasión y deseo sexual, convirtiendo a los propios sujetos como dueños de sus emociones.
En el contexto de las relaciones amorosas románticas, el romance generalmente implica una expresión del fuerte amor romántico de uno, o los profundos y fuertes deseos emocionales de conectarse con otra persona íntima o románticamente.
Teniendo en cuenta esto; ¿Cómo afecta la idea del amor romántico en la forma en que nos relacionamos?, ¿Por qué existe esta idea del amor romántico?, ¿De donde proviene la idea del amor romántico? Son parte de las preguntas que se intentaran responder en esta tesis.
El amor romántico no es una forma sana de relacionarse
Históricamente la conceptualización proviene del romanticismo, el periodo inmediatamente posterior a la Revolución Francesa, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Los románticos aceptaron uno de los principios de la revolución democrática, la idea de que uno tiene derecho a elegir tanto la propia profesión como a la propia pareja”
Existe la creencia de que el amor romántico y pasional debe conducir a la unión estable. mito sexista de la fidelidad y de la exclusividad con diferentes juicios para hombres y mujeres, impuesto desde la heteronormatividad y el machismo, que se basa en ideas como;
Mito de la media naranja, o creencia de que elegimos a la pareja que de algún modo tenemos predestinada y que, en el fondo, es la única elección posible. Surge en la Grecia Clásica con el relato de Aristófanes sobre las almas gemelas y se va intensificando con los atributos del amor cortés y el romanticismo.
Mito de la complementariedad, íntimamente relacionado con el anterior y entendido como la necesidad del amor de pareja para sentirse completo/a en la vida.
Creencia de que sólo hay un “amor verdadero” en la vida; es decir, creer que sólo se quiere de verdad una vez y, si se deja pasar nunca más se volverá a encontrar.
Exclusividad, el amor tan solo se puede sentir por una persona al mismo tiempo.
Matrimonio o convivencia, el amor conduce al matrimonio y es la base de éste.
Omnipotencia, “el amor lo puede todo, si hay verdadero amor, los obstáculos no deben influir sobre la pareja.”
Mito de la perdurabilidad, pasión eterna o equivalencia que defiende que el amor romántico y pasional de los primeros meses de una relación puede y debe perdurar tras años de convivencia; y el sentimiento de amor y el enamoramiento pasional son equivalentes.
Libre albedrío, Los sentimientos del amor son libres y no están influenciados por valores sociales, biológicos o culturales ajenos a nuestra voluntad.
Equivalencia de amor enamoramiento, si desaparece la pasión, es que se ha acabado el amor.
Emparejamiento, la pareja es natural y universal en todas las épocas y culturas.
Celos, es el indicador del amor verdadero.
Falacia del cambio por amor, es decir, creer que las personas cambian por amor a partir de la premisa errónea de que el amor lo puede todo. Esta creencia errónea puede llevar a aceptar y tolerar comportamientos de la pareja claramente ofensivos desde el convencimiento de que los cambiará porque te ama.
Mito de la compatibilidad del amor y el maltrato: considerar que amar es compatible con dañar o agredir.
Creencia de que si se ama debe renunciarse a la intimidad, no pueden existir secretos y la pareja debe saber todo sobre la otra parte.
Analizando las premisas anteriores desde la piscología se puede notar que todas estas ideas provienen desde el miedo y el control, existe un vínculo entre los miedos y la necesidad de control en el ser humano; a mayor necesidad de control, mayor nivel de ansiedad y temor. En nuestra sociedad se ha llegado a interiorizar la obligación de alcanzar todo aquello que nos propongamos, y en dicho camino no nos podemos permitir fracasar o fallar, siendo esta una de las determinaciones ocultas dentro de estas estas suposiciones, así también se ve proyectado en nuestras relaciones cuando nos creemos dueños de la pareja y ponemos el vínculo bajo estándares culturales para determinar si es una relación "satisfactoria”.
Este “amor” nos convierte también en seres dependientes y egoístas, porque utilizamos estrategias para conseguir lo que anhelamos, porque nos enseñan que hay que dar para recibir, y porque esperamos que el otro abandone el mundo del mismo modo que nosotrxs lo hacemos. Si alguien no nos ama como amamos nosotrxs, este “amor” nos hace victimistas y chantajistas “yo que lo doy todo por ti”.
Por eso este “amor” no es amor. Es dependencia, es necesidad, es miedo a la soledad, es masoquismo, es una utopía colectiva, pero no es amor. Amamos patriarcalmente; el romanticismo patriarcal es un mecanismo cultural para perpetuar el patriarcado, mucho más potente que las leyes, la desigualdad anida en nuestros corazones. Amamos desde el concepto de propiedad privada y desde la base de la desigualdad entre hombres y mujeres. Nuestra cultura idealiza el amor femenino como un amor incondicional, abnegado, entregado, sometido y subyugado. A las mujeres se les enseña a esperar y a amar a un hombre con la misma devoción que se ama a Dios o se espera a Jesucristo.
Efectos socioculturales
El amor no sólo constituye un dispositivo de control social, sino que también posee una dimensión económica de gran envergadura cuyo correlato es el auge de las industrias nupciales: inmobiliarias, agencias de viajes, agencias de contactos, Iglesia católica, hoteles, salones de boda, bufetes de abogados para tratar acuerdos pre y post matrimoniales, gabinetes de psicólogos y en los que se trata ‘el mal de amores’, etc. El amor es, así, un mecanismo que encauza el estilo de vida consumista imperante en nuestras sociedades actuales.
Además, la desigualdad estructural que existe entre mujeres y hombres también se perpetúa a través de la cultura y la economía;
“Si gozásemos de los mismos recursos económicos y pudiésemos criar a nuestros bebés en comunidad, compartiendo recursos, no tendríamos relaciones basadas en la necesidad; creo que nos amaríamos con mucha más libertad, sin intereses económicos de por medio. Y disminuiría drásticamente el número de adolescentes pobres que creen que embarazándose van a asegurarse el amor del macho, o al menos una pensión alimenticia durante veinte años de su vida.
A los hombres también los enseñan a amar desde la desigualdad. Lo primero que aprenden es que cuando una mujer se casa contigo es “tu mujer”, algo parecido a “mi marido” pero peor. Los varones tienen dos opciones: o se dejan querer desde arriba (machos alfa), o se arrodillan ante la amada en señal de rendición (calzonazos). Los hombres parecen mantenerse tranquilos mientras son amados, ya que la tradición les enseña que ellos no deben darle demasiada importancia al amor en sus vidas, ni dejar que las mujeres le invadan todos los espacios, ni expresar en público sus afectos.”
“El romanticismo es el mecanismo cultural más potente para perpetuar el patriarcado, y señala que la lucha contra la violencia machista debe incluir la consolidación de otros modelos de relaciones.” -Coral Herrera Gómez.
Conclusiones
Es difícil identificar y analizar algo sumamente normalizado y idealizado como el amor romántico, tan arraigado a nuestra cultura que pasa desapercibido, sin embargo las apreciaciones que se pueden dar a través de este análisis son extremadamente valiosas para deconstruir nuestra forma de relacionarnos, entenderla y cambiarla, personalmente las experiencias de control y miedo a pesar de ser las más dolorosas, son también las más enriquecedoras para crecer como personas, el control genera una sensación de seguridad, que se vincula a un estado psicológico de confort. Sin embargo, vivir en la zona de confort te lleva cada vez más a la necesidad de controlar más aspectos de tu vida, para mantener dicho nivel de comodidad y, por ende, verse involucrado en una espiral infinito de preocupaciones y ansiedades que requieren ser controladas.
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2020.05.20 08:04 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

La persona de Jesucristo posibilita un ejemplo y modelo de vida para sus seguidores, especialmente en la práctica como Discípulos, debido a la combinación de la enseñanza con el ejercicio de sus hechos o vivencias.
1) El conocimiento e inteligencia esencial de la persona.
Las relaciones humanas como disciplina además de estudiar las actitudes, actividades e interrelaciones resultantes del trato entre personas, estudian el comportamiento y conducta, tanto del individuo como de la colectividad de los diversos grupos sociales. Entre sus elementos y valores están, la cortesía, equidad, humildad, integridad, lealtad, respeto y solidaridad. Esto es equivalente a los principios, valores y virtudes propuestos por Dios en su palabra, transmitidos y vividos por Jesucristo con el ejemplo de vida. Este conocimiento e inteligencia es esencial para la relación y convivio de las personas en armonía y comunión personal y social. Por ejemplo, la honradez es un principio de vida o una regla de la vida, porque el ser humano requiere limitaciones y regulaciones para una mejor convivencia. Las normas como reglas establecidas por los humanos, son definidas por una legislación acorde a la zona geográfica mundial y según sus costumbres y cultura. Además influenciadas por las corrientes de pensamiento conservadores o liberales. Algunas normas o reglas son de acatamiento obligatorio cultural, étnico, legal o social. La presunción de la norma es la de establecer en buen orden, pero este hacer normal, implica el riesgo de normalizar acciones o actos contrarios a la voluntad de Dios.
El control de las acciones de nuestro pensamiento está en función de conocernos a nosotros mismos: “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos á Jehová” (Lamentaciones 3.40 – RVR1909). Escudriñar nuestro camino, es averiguar y examinar con cuidado y detenimiento nuestros pasos en el caminar de la vida: “Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios. Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos” (Salmos 119.59 al 60 – RVR1909). Las decisiones del presente influyen en las consecuencias del futuro: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu opinión: Teme á Jehová, y apártate del mal” (Proverbios 3.5 al 7 – RVR1909). Las decisiones determinan la acción y reacción de nuestra vida: “Encomienda a Jehová tu camino, Y espera en él; y él hará. Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día. Calla á Jehová, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo” (Salmos 37.5 al 8 – RVR1909).
Dios establece a su Hijo Jesucristo como referente para comparar nuestro caminar: “Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados” (2 Corintios 13.5 – RVR1909). El ejemplo y modelo de vida se fundamenta en las enseñanzas y mensaje de Jesucristo. El ser humano es un ser integral, el resultado de su formación de carácter y personalidad, está en función de su dependencia de tomar en cuenta a Jesucristo para sus decisiones. Jesús dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” (Juan 8.32 – RVR1909). Jesucristo mismo es la verdad establecida por Dios Padre, para que el ser humano tenga un camino a seguir, siga su discipulado y sus pasos, a manera de un Prototipo, en el sentido de ejemplo y modelo más perfecto. Practicar las obras de Jesucristo hace libre a la persona, se adquiere la moderación y orientación para la forma de comportarse o conducirse en la vida hacia lo que es cierto, o sea, en dirección de encontrar o hallar con seguridad la verdad de Jesucristo. Esto se manifiesta mediante el control o moderación de la dureza o flexibilidad del temperamento: “El que tarde se aira, es grande de entendimiento: Mas el corto de espíritu engrandece el desatino” (Proverbios 14.29 – RVR1909). En relación con la intención de la persona, así es su atino o desatino en dar en el punto de descubrir a Jesucristo como el conocimiento proveniente de Dios: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11.29 – RVR1909).
Se dice acerca de la empatía como la capacidad de comprender y entender las emociones y sentimientos de los demás, mediante un proceso de identificación con cada persona. Así es la comunión y relación con Jesucristo, en este caso viene a ser un tipo de empatía espiritual, cuando al caminar se hace con las sandalias de Jesucristo, con la misma percepción y visión del Maestro por Excelencia. Ser y tener la libertad cognoscitiva de Jesucristo consiste en ser libre de la práctica del pecado, libre del desenfreno en el comportamiento y la conducta. Es la libertad de la verdadera justicia y rectitud mostrada por Jesucristo en la vida cotidiana. Jesús dijo: “Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más” (Juan 8.10 al 11 – RVR1909). Antes de Jesucristo éramos pecadores, después de Jesucristo el pecado jamás prevalecerá: “Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios” (1 Pedro 4.1 al 2 – RVR1909).
Jesucristo vence el pecado como ser humano para establecer un legado y precedente, de manera que también el ser humano, a pesar de su humanidad puede empoderarse del Espíritu Santo contra el pecado: “Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Salmos 143.10 – RVR1909). Las concupiscencias del ser humano, se fomenta con los apetitos y deseos desordenados de placeres deshonestos y terrenales, para satisfacer los caprichos, gustos, ostentaciones, preferencias, seducciones y tentaciones, sublevados socialmente contra la voluntad de Dios: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada” (1 Corintios 6.12 – RVR1909). Ante Dios hay inconveniencia en condiciones y prácticas aceptadas como lícitas socialmente: “Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica” (1 Corintios 10.23 – RVR1909). Aquí es donde la conveniencia para edificación requiere de carácter y personalidad para resistir el mal y hacer el bien, el ser de forma integral necesita principios y valores enfocados en Jesucristo, que sean envolventes y vinculantes en sus propias actitudes, ánimo, características, cualidades, emociones, habilidades, hábitos, intenciones, motivaciones, opiniones, sentimientos, servicio y voluntad. Esto define e identifica a un genuino y verdadero discípulo, predispuesto para una excelente reacción de comportamiento y conducta, según el ejemplo y modelo de vida de Jesucristo: “Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12.2 – RVR1909).
Entre los principios y valores está la resiliencia considerada como la capacidad de resistir y superar la adversidad, además de la adaptación a las circunstancias difíciles. También la convivencia social con inteligencia, o sea, una vida inteligente, en el sentido integral de las capacidades y comportamientos actitudinales, emocionales y sociales, tanto colectivamente como individual. A manera de una inteligencia individual en función de la inteligencia colectiva. La Biblia dice: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad” (1 Corintios 13.13 – RVR1909). Jesucristo representa la energía pura del amor y caridad: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13.35 – RVR1909). Este amor es un ingrediente incluido en los principios y valores como el amor de Dios, caridad, compasión, comprensión, consagración, consideración, cooperación, cortesía, empatía, equidad, esperanza, fe, humildad, integridad, justicia, lealtad, mansedumbre, misericordia, paciencia, paz, respeto, santidad y solidaridad. Mediante Jesucristo se logra una verdadera libertad de conocimiento, entendimiento e inteligencia: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre” (Gálatas 5.1 – RVR1909). Este yugo de esclavitud o servidumbre representa la ignorancia e imposibilidad de reconocer el desconocimiento, especialmente de los principios y valores representados en Jesucristo. Este tipo de prisión se refiere a la ceguera espiritual: “Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15.14 – RVR1909).
Las relaciones humanas están afectadas por los conflictos humanos, su conexión o interrelación de correspondencia está alterada por las relaciones adictivas, agresivas, dependientes, desconfiadas, despreciativas, frustradas, inseguras, irritables, mezquinas, nocivas, prepotentes y tóxicas. Desde el principio Caín mata a su hermano Abel. La siguiente respuesta de Caín, refleja su actitud, carácter y personalidad: “Y Jehová dijo á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano?” (Génesis 4.9 – RVR1909). ¿Por qué mata Caín a su hermano Abel? La Biblia dice: “Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros. No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1 Juan 3.11 al 12 – RVR1909). ¿Cuáles son las obras de Jesucristo que el ser humano requiere? La Biblia dice: “Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojó, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdónandoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo” (Efesios 4.29 al 32 – RVR1909).
Dios se desagrada de la personalidad de Caín: “Mas no miró propicio á Caín y á la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo á Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado?…, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató” (Génesis 4.5 al 7 – RVR1909). Así es la vida, cuando se viaja en un automóvil, el conductor tiene el compromiso práctico y responsable de conducir a la defensiva. Esto significa la imperante necesidad de prevenir accidentes, cuando se conduce con la prioridad de una buena actitud, calma y cortesía, para estar alertas y atentos, observar y prever las acciones y movimientos de los demás conductores. En la vida es indispensable para una mejor convivencia, los principios, valores y virtudes, especialmente por causa de las normas en la regulación del comportamiento y la conducta del ser humano. Vivir a la defensiva, es vivir con autoconocimiento y atemperación, en lo que llaman las habilidades blandas. El conocimiento de sí mismo para superación, es alcanzar la conciencia de sus propios impulsos, con la consecuencia de mejorar su actuación y facilitar el llevarse bien con los demás. Esto implica la capacidad de suavizar las emociones y sentimientos para ser mejor persona, la aptitud de acomodar, adaptar, ajustar y arreglar las destrezas y habilidades propias, en función de una adecuada relación interpersonal o social, hasta lograr la excelencia en la convivencia con el prójimo y trascender a la espiritualidad de Jesucristo.
En relación con lo que llaman habilidades blandas, la expresión, palabra o término “blandas”, hace alusión a ser apacible o dócil, de carácter agradable, amable, dulce, suave y tranquilo. En cierta ocasión Esteban, el diácono, evangelista y primer mártir, menciona lo siguiente: “Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros” (Hechos 7.51 – RVR1909). La Biblia hace referencia a dureza en relación con la cerviz y el corazón. El profeta Ezequiel explica lo siguiente: “Y díjome: Hijo del hombre, yo te envío á los hijos de Israel, á gentes rebeldes que se rebelaron contra mí: ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo pues te envío á hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová. Acaso ellos escuchen; y si no escucharen, (porque son una rebelde familia,) siempre conocerán que hubo profeta entre ellos” (Ezequiel 2.3 al 5 – RVR1909). Las habilidades blandas son las aptitudes y capacidades dispuestas para la humildad y mansedumbre según la propuesta de Jesucristo: “… aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…” (Mateo 11.29 – RVR1909). Esto posibilita ciertas características y cualidades en los rasgos del carácter y la personalidad, a la vez la factibilidad de la adquisición de principios, valores y virtudes esenciales promovidos por Jesucristo, según su ejemplo y modelo de vida cotidiana. Finalmente mediante la experiencia y práctica constante, se demuestra las habilidades blandas a través del comportamiento, la conducta, la relación y trato hacia los demás.
La capacidad de saber escuchar con la debida atención para obedecer, es semejante a la comparación de bajar y doblar la cerviz o nuca (parte dorsal del cuello). La dureza de cerviz está más asociada a la altivez, engreimiento, prepotencia, soberbia y vanidad. También la dureza de corazón tiene cierta relación con la inflexibilidad del temperamento, la duda e indecisión al obedecer a Dios Padre, tal es el caso de cierto rey: “Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en altivez, fué depuesto del trono de su reino, y traspasaron de él la gloria” (Daniel 5.20 – RVR1909). La definición acerca de competencias o habilidades blandas o suaves, es de un tiempo más reciente, pero lo que se trata de explicar con esta definición ha existido desde que existe el ser humano. Igualmente en la actualidad se le denomina como inteligencia emocional e inteligencia social, cierto comportamiento y conducta que siempre ha existido. Desde el relato de Adán y Eva se ha manifestado la importancia del compromiso y responsabilidad de nuestros actos, las causas y su efecto, las consecuencias de nuestras acciones y las reacciones. La palabra de Dios ha enseñado y promovido los principios, valores y virtudes para una convivencia entre seres humanos. Este aprendizaje es útil en el centro de formación educativa, desde el punto de vista comunitario, en la organización laboral, núcleo familiar y demás entornos o factores externos de cada persona en el diario vivir. Desde la niñez es necesario este tipo de instrucción, para cuando se llegue a la juventud o adultez no se aparte de estos principios y valores: “Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Proverbios 22.6 – RVR1909).
La temática del trabajo en equipo fue demostrada por Jesucristo al establecer un grupo de discipulado, durante tres años y seis meses imparte su enseñanza y mensaje como Maestro y Mentor al grupo. Luego una vez capacitados los envía en grupos de dos discípulos, con la misión de llevar las buenas nuevas de salvación, la evangelización y predicación de los valores del reino de Dios. Obsérvese en el siguiente pasaje, que algunos de sus discípulos son iletrados en términos académicos, pero se reconoce el aprendizaje del conocimiento transmitido por Jesucristo: “Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4.13 – RVR1909). Los discípulos tienen la motivación suficiente para desempeñar su misión, además del amor y don de servicio, la capacidad de enfrentar la adversidad y de mantener su enfoque en lo importante que es Cristo. Las habilidades de idoneidad, con buena aptitud, disposición y suficiencia, en la Biblia son llamadas muchas veces como dones o talentos, por ejemplo el siguiente pasaje: “De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Romanos 12.6 al 8 – RVR1909).
Jesucristo es la autoridad determinada por Dios Padre para transmitir formalmente y oficialmente el conocimiento celestial. Esta transmisión de conocimiento es una comunicación entre el Padre y el ser humano mediante Jesucristo: “Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14.6 – RVR1909). El conocimiento celestial implica la inteligencia de la acción efectiva de comprender y entender cómo administrar y ejercer el conocimiento esencial de la vida de forma práctica. Lo emotivo es la sensibilidad a las emociones, lo sensual se refiere a las sensaciones de los sentidos, tanto lo emotivo como lo sensual y todo lo relacionado con las emociones y sentimientos requiere de la inteligencia, para reconocimiento de sí mismo y comprensión de las emociones y sentimientos de los demás. La Biblia dice: “… Amarás á tu prójimo como á ti mismo...” (Marcos 12.31 – RVR1909). A nivel de actitud, emoción y sentimiento, se requiere comprender y entender al prójimo como se comprende y entiende la persona así mismo. La inteligencia consiste en la facultad y virtud de entender y comprender su propio ánimo e intención, la introspección (relacionado con nuestro modo de pensar y sentir), para la determinación de la voluntad hacia un determinado fin, con la cautela al actuar y hablar en su interacción respetuosa con otras personas. Ayudado tanto por las habilidades y hábitos del propio carácter y personalidad. En otras palabras, la inteligencia es el manejo de la información contenida en el conocimiento, es la aplicación o ejecución del aprovechamiento y utilidad de este tipo de conocimiento, en la convivencia cotidiana con los demás.
La desventaja del ser humano estriba en el punto de vista ciego, que es la privación de ciertas percepciones actitudinales, donde la persona es inconsciente de su comportamiento o conducta, pero las demás personas a su alrededor observan y perciben dicha situación: “¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!” (Isaías 5.20 al 21 – RVR1909). Algunos factores perjudiciales en el punto de vista ciego, están la apatía, conformismo, despreocupación, ignorancia, indecisión, indiferencia y negligencia. Se requiere un análisis detenido y minucioso, conocimiento de la realidad personal, meditación y razonamiento, para lograr un equilibrio en lo emocional, espiritual, físico, intelectual y social. La Biblia dice: “… Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares…” (Génesis 19.17 – RVR1909). Este escape por la vida se posibilita con las autonomías de la persona, mediante Jesucristo en la relación íntima y personal con Dios: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí” (Juan 6.45 – RVR1909). Las autonomías de la persona son las siguientes:
_ Autoconcepto.
_ Autoconciencia.
_ Autoconfianza.
_ Autoconocimiento.
_ Autocontrol.
_ Autocrítica.
_ Autoestima.
_ Autoevaluación.
_ Automotivación.
_ Autopercepción.
_ Autorrealización.
_ Autorreflexión.
_ Autorregulación.
_ Autorrenovación.
_ Autosuperación.
_ Autotrascendencia.
Esta autonomía de escapar por la propia vida, sin mirar atrás y sin detenerse, es necesaria para conocerse a sí mismo, realizar un análisis de sí, evaluar sus propias aptitudes y conocimientos, valorarse con el aprecio y consideración que se tiene de sí mismo, examinarse a uno mismo, diagnosticar y evaluar para mejorar, impulsarse y motivarse para una realización a plenitud en todos las expectativas, objetivos, metas, planes y proyectos. Además de meditar y reflexionar acerca de sí mismo, en relación con los puntos débiles y fuertes, para superación consciente, según el razonamiento de las opciones y oportunidades. El adquirir la capacidad de control y dominio sobre uno mismo, del cumplimiento de la misión y visión personal frente al entorno de la realidad. Acerca de esta autonomía personal, la Biblia dice lo siguiente: “De manera que, cada uno de nosotros dará á Dios razón de sí” (Romanos 14.12 – RVR1909). Cada persona tiene que asumir su propio compromiso y responsabilidad, nadie rendirá cuentas por uno ante Dios Padre y el Señor Jesucristo. Por esta razón, cada quien tiene que preocuparse por su propia vida, perseverar hasta el fin, persistir con constancia en mejorar como persona para ser del agrado de Dios.
Ninguno podrá alegar desconocimiento: “… aun sin hacerlo á sabiendas, es culpable, y llevará su pecado” (Levíticos 5.17 – RVR1909). Tampoco ninguno tiene potestad de culpar a otro por sus propios actos: “… cada uno morirá por su pecado” (Deuteronomio 24.16 – RVR1909). Cada quien será responsable de sus acciones: “Si fueres sabio, para ti lo serás: Mas si fueres escarnecedor, pagarás tú solo” (Proverbios 9.12 – RVR1909). Nuestras conversaciones, opiniones y palabras se tomarán en cuenta ante Dios: “Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12.36 al 37 – RVR1909). Esto es común en nuestro tiempo, cuando en las redes sociales se desenfrena la crítica destructiva y voraz, se vuelve una anarquía o desorden incontrolado de las emociones y sentimientos, tanto en lo verbal como en lo visual: “Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5.28 – RVR1909). Esto aplica tanto en hombres como en mujeres, cuando se presentan fotos o imágenes con desnudez insinuante y provocativa, dañina, impropia e inconveniente, con gestos de exhibicionismo de contenido erótico y sexual.
Estos casos mencionados en el párrafo anterior, conforme a la teoría de la actitud, cuando el ser humano presenta una predisposición de reacción, ya sea negativa o positiva, ante determinadas situaciones de su entorno, según el resultado del comportamiento y conducta, se presentan las actitudes definidas de acuerdo con las consecuencias de sus acciones. Por esta razón las actitudes podrían ser agresivas, asertivas, denigrantes, desacertadas, ofensivas, entre otros. En el caso denigrante es cuando se desacredita con insultos y juzgamiento despectivo. Continuando con la teoría, hay un problema de comunicación con varios de los factores mentales, donde se imposibilita la aceptación o entendimiento claro del mensaje, por causa de los complejos, orgullo, miedos, preconceptos, prejuicios, prepotencia, soberbia, temores, timidez, entre otros. Es necesario apropiar los principios y valores como personales, sin embargo, el fundamento de tener los valores primero que los sentimientos, a tal grado de menospreciar las emociones y sentimientos como sin importancia ni valor, está en contra del equilibro integral propio de la composición del ser humano. Equilibrar las características y cualidades proactivas y reactivas, es congruente e integral al ser, en relación con las actitudes, deseos, emociones, habilidades, hábitos, intereses, pensamientos, sentimientos y voluntades. Sumado al resultado del comportamiento y la conducta.
El equilibrio consiste en que tanto nuestra área corporal de influencia proactiva, en la anticipación a los acontecimientos, junto con nuestra área reactiva, de reacción estimulada por lo emocional o sentimental, sean dirigidas hacia el control de Jesucristo y mediante su guía se nos posibilite tomar las mejores decisiones, con las previsiones del caso para prevenir consecuencias presentes y futuras. Esto se logra plenamente si somos verdaderos discípulos de Jesucristo, con su ayuda podemos adquirir el carácter y personalidad de los discípulos, así equilibrar los impulsos con los principios, valores y virtudes transmitidos por Jesucristo. De manera que se tiene la comunicación e información suficiente para deliberar y razonar previamente, antes de actuar o tomar decisiones precipitadas e impulsivas. En este caso como se dice, los principios fluyen de adentro hacia afuera, con una interdependencia recíproca con otras personas para evitar agredir u ofender a otros. Jesucristo enseña: “Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias” (Mateo 15.18 al 19 – RVR1909). En este sentido los Salmos indican lo siguiente: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salud;” (Salmos 51.10 al 12 – RVR1909).
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2020.04.25 17:11 RadfemXX__ ¿Tienen los padres una oportunidad contra el lobby trans?


Parte I

Muchas personas piensan que el "transgénero" y la "mitología de la identidad de género" son adiciones progresivas al movimiento de derechos civiles LGB, esta generación intenta una rebelión de flexión de género, o simplemente, una moda pasajera. Sin embargo, hay muchos padres y madres que se organizan en contra de lo que entienden como algo mucho más siniestro, una agenda que los estados y los gobiernos llevan a las escuelas, a espaldas de [email protected] padres . Para [email protected] padres, un proponente en línea también funciona para aprovecharse de sus adolescentes, particularmente de las mujeres, la vulnerabilidad de las adolescentes en torno a la imagen corporal, exacerbada por la pubertad. Estas fuerzas culturales concertadas pueden exudar la fuerza de un culto global , haciendo que las adolescentes sean manipuladas con la promesa de una solución farmacéutica y / o quirúrgica, causando daño de por vida a cuerpos jóvenes. ¿Tienen [email protected] padres una oportunidad contra un poderoso lobby Trans que adoctrina a [email protected] niñ@s en todos los frentes de la cultura?
En 2017, en los distritos educativos de los EE. UU. (Junto con Europa , Australia , Japón , Canadá , etc.), los distritos escolares adoptaron supuestas medidas de orientación "anti-bullying" para las escuelas , para la protección de los estudiantes "transgénero" y aquellos que se adhieren a lo que constituye una nueva mitología, la "identidad de género". Aunque el anti-bullying parece una búsqueda saludable, tenemos que preguntarnos por qué se han adoptado estas pautas para niños y adolescentes que piensan que nacieron con un sexo diferente, sin sexo o que no se ajustan al rol social del sexo o estereotipos para su sexo.
El Instituto Williams, un grupo de expertos "LGBT", estimó en 2016 que solo el 0.6% de la población de los EE. UU. En los EE. UU. Se identificó como transgénero. Esto fue el doble de la estimación que hicieron en 2011. Las estimaciones actuales de adolescentes que se identifican como transgénero en los EE. UU. Estiman 150,000 o 0.7%, teniendo en cuenta que transgénero es un término general para una variedad de fetiches, trastornos del desarrollo sexual e identidades que reflejan cómo los jóvenes se sienten en relación con los estereotipos sociales de rol sexual. Actualmente hay casi 14,000 distritos escolares en los Estados Unidos. Esto significaría que hay, en promedio, entre 10 y 11 adolescentes que se identifican como transgénero en cualquier distrito escolar.
La prevalencia de obesidad para los niños en los EE. UU. En comparación es del 18,5% y afecta a unos 13,7 millones de niños y adolescentes, llegando al 20,6% de las edades de 12 a 19 años. Esto constituiría casi 1000 adolescentes por distrito escolar. La intimidación es una experiencia común para [email protected] niñ@s con sobrepeso y puede tener un impacto devastador en su bienestar emocional. La investigación sobre las graves consecuencias emocionales y sociales para [email protected] niñ@s [email protected] está bien documentada.
¿Por qué entonces las agendas de "anti-bullying" están siendo forzadas a las escuelas específicamente para niños y adultos jóvenes identificados como "transgénero" pero no para [email protected] con sobrepeso? Uno pensaría que la población afectada más grande sería atendida primero, especialmente considerando cuánto más grande es. Más importante aún, si las escuelas estuvieran realmente decididas a enseñar a los niños cuán hiriente es el acoso escolar, parece lógico abordar el acoso escolar en todas sus manifestaciones, en lugar de señalar grupos separados de niños.
Las agendas "anti-bullying" para niños que se identifican como "transgénero" han llegado a las escuelas al mismo tiempo que se han incluido en los cursos planes de estudio de salud sexual para niños recientemente desarrollados . Los nuevos planes de estudio incluyen orientación en la expresión de la sexualidad, versus educación sobre cuerpos masculinos y femeninos. La sexualidad, como se expresa, ya no es el dominio de la enseñanza de las madres y padres, o el descubrimiento de [email protected] [email protected] jóvenes una vez que pasan la pubertad, sino que se ha convertido en una agenda forzada para [email protected] jóvenes por el lobby transgénero, los gobiernos y los estados, para normalizar la sexualidad como identidad , en lugar de una parte intrínseca de una misma y expresada de muchas maneras para muchas personas diferentes.
Los planes de estudio están enseñando a la infancia que su sexo biológico fue "asignado" al nacer, en lugar de ser observado. Estos programas escolares han sido apoyados por la lectura de historias infantiles que muestran a menores que sienten que nacen en el cuerpo equivocado y muestran diagramas a niños mayores que representan el sexo como un sentimiento que uno tiene en sus mentes, ya que se relacionan con los estereotipos culturales del sexo. de la realidad biológica Estos programas no muestran la necesidad de respetar las diferencias de otros niños, sino que cultivan la idea de que la disociación corporal es normal. Simultáneamente, las horas de historias de drag queen están sucediendo en bibliotecas de todo el país, utilizando el juego fetichista de hombres homosexuales, en su mayoría adultos que actúan en clubes, para inculcar la idea en niños muy pequeños de que pueden ser del sexo opuesto si así lo desean. Las "clínicas de género" para niños, llamadas eufemísticamente " programas clínicos expansivos de género ", han explotado en los Estados Unidos en la última década. Los "campamentos de género" de los niños han surgido donde los niños están aprendiendo que están bien, incluso si "nacieron en el cuerpo equivocado".
Antes de estos métodos de adoctrinamiento, que entraban bajo una cobertura aparentemente progresiva, a los niños les iba bien sin interferencia del gobierno en su vida sexual en desarrollo, pero ahora los estados y los gobiernos sienten la necesidad urgente de rastrear los datos sobre la "identidad de género" de los niños. ¿Con qué propósito? ¿Qué es concretamente la "identidad de género"? ¿Y por qué los gobiernos, los estados y las instituciones están socavando el dimorfismo sexual en el lenguaje , la ley , los deportes , la política , la atención médica y las estadísticas sobre delincuencia y, de manera más alarmante, en la mente de los niños?
https://www.the11thhourblog.com/post/do-parents-stand-a-chance-against-the-trans-lobby-part-i

Parte II

En la parte I de esta publicación de blog, analicé cómo la sexualidad, como se expresa, ya no es el dominio de la enseñanza de los padres, o el descubrimiento de los adultos jóvenes una vez que pasan la pubertad, sino que se ha convertido en una agenda forzada para los jóvenes por los transgénero. Lobby, gobiernos y estados, para normalizar la sexualidad como identidad . Se han instituido planes de estudio escolares con contenido sexual explícito junto con nuevos programas anti-bullying para niños que expresan una personalidad "transgénero" y / o alguna forma de nueva "identidad de género". No se ha consultado a los padres sobre esta nueva "mitología de identidad de género" que se está enseñando, o sobre los nuevos planes de estudio de educación sexual que se están aplicando a sus hijos. Muchos todavía no saben lo que está pasando.
Virginia , Illinois, Delaware , California , Indiana , Carolina del Norte y Nueva Jersey son solo un puñado de estados que han visto la institucionalización de agendas anti-bullying "transgénero" y la abolición de baños sexuales separados para estudiantes. Junto con estos cambios, ha llegado la resistencia de los padres a estas agendas.
Illinois está impulsando un agresivo programa de educación sexual que incluye la enseñanza de "mitología de identidad de género" a la infancia de kindergarten. El gobernador de Illinois, JB Pritzker, instrumental en estos cambios en su estado, es miembro de la familia multimillonaria Pritzker , cuyo primo, Jennifer Pritzker, se identifica como "transgénero". Juntos, junto con el resto de su familia, están impulsando la mitología "transgénero" a través de nuestras instituciones. En 2014, JB donó $ 25 millones a las iniciativas de desarrollo de la primera infancia de Obama, después de que la hermana de JB, Penny , eligiera a Obama y durante el mismo año, The Advocate promocionaba a Obama como el presidente más amigable con los trans.
También estuvieron presentes en la cumbre de iniciativas de la primera infancia de Obama, para hacer compromisos financieros, Warren y Susan Buffet, cuyo hijo Peter dirige la Fundación Novo a la que los Buffets han comprometido miles de millones de dólares. Novo, en asociación con la Fundación Arcus, la mayor ONG "LGBT" de Estados Unidos, que está teniendo un enorme impacto global que impulsa la mitología "transgénero", donó $ 20 millones de dólares para causas "transgénero" en 2015. Más recientemente, JB Pritzker anunció su lucha contra el acoso escolar. grupo de trabajo en Illinois en 2019, específicamente para estudiantes que se identifican como "transgénero" y se ha convertido en ley, el proyecto de ley 246, lo que garantizará la inclusión de las contribuciones de las personas "LGBTQ" en el plan de estudios de historia que se enseña en las escuelas públicas de Illinois. Illinois es el quinto estado en promulgar dicha legislación, después de California en 2011 y Nueva Jersey, Colorado y Oregón en 2019. El proyecto de ley establece que todos los estudiantes en Illinois aprenderán sobre las personalidades "LGBTQ" en la historia. Obviamente, hay muchas personas con logros históricos que se sienten atraídos por el mismo sexo, pero señalar su sexualidad parece ser de gran importancia repentina. Además, considerar "Queer" en su forma moderna (o posmoderna) es un concepto relativamente nuevo en lo que se refiere a la disforia de género, y el transgenderismo solo ha evolucionado recientemente, dejando de lado las habilidades farmacológicas y técnicas para manifestar cambios en las características sexuales secundarias de las personas, Será un camino difícil encontrar personas transgénero y queer en la historia, a menos que las inventen. ¡Oh espera! Eso yase está realizando .
¿Por qué, como especula Brandon Showalter de The Christian Post , agregar material a los currículos educativos escolares que no es ampliamente relevante, cuando la investigación de Pew clasificó globalmente a los estudiantes estadounidenses en el puesto 24 en ciencias, 39 en matemáticas y 24 en lectura? Los estudiantes estadounidenses ni siquiera están aprendiendo lo básico. ¿Por qué los multimillonarios, a la vanguardia de la institucionalización de la "mitología transgénero", también financian iniciativas infantiles que apoyan el transgénero, para lo cual no hay absolutamente ninguna prueba científica?
https://www.the11thhourblog.com/post/do-parents-stand-a-chance-against-the-trans-lobby-part-ii
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2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
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2015.12.12 21:26 qryq La encrucijada (9)

3) La necesidad de marcos de orientación y devoción.
Hay varias respuestas posibles a la cuestión que de la existencia humana plantea, las cuales se concentran en torno a dos problemas: uno es la necesidad de un marco de orientación y el otro la necesidad de un marco de devoción.
¿Qué respuestas han surgido ante la necesidad de un marco de orientación? La única respuesta predominante que el hombre ha encontrado hasta ahora puede observarse entre los animales: someterse a un guía fuerte que se supone conoce lo que es mejor para el grupo, que planea y ordena, y que promete a cada uno de ellos que si lo siguen actuará en beneficio de todos. Para vigorizar la fidelidad al guía, dicho de una manera diferente, para dar al individuo suficiente fe para creer en él, se concede que el guía tiene cualidades superiores a las de cualquiera de los que están sujetos a él. Así, se lo supone omnipotente, omnisciente, sagrado. Es un dios o un representante del dios, o bien su sumo sacerdote, que conoce los secretos del universo y que lleva a cabo los rituales necesarios para asegurar su continuidad. Los guías, ciertamente, han echado mano, con frecuencia, de las promesas y las amenazas para manipular la sumisión. Pero esto no es en absoluto la historia completa. El hombre, en la medida en que no ha alcanzado una forma más alta de su propia evolución, ha necesitado de líder y solamente su importancia lo ha llevado a creer las fantásticas historias que prueban la legitimidad del rey, del dios, del padre, del sacerdote, etc. Esta necesidad del líder o guía aún existen en las más ilustradas sociedades de nuestros días. Las decisiones que afectan la vida y la muerte de cada uno de sus habitantes se dejan en manos de un pequeño grupo de líderes o de un solo hombre que actúa bajo el mandato formal de la Constitución. En su anhelo de seguridad, los hombres aman su propia dependencia, especialmente si la relativa comodidad de la vida material y las ideologías que llaman "educación" al lavado de cerebros y "libertad" a la sumisión les facilitan el acceso a ella.
El hombre no está obligado a ser borrego. En efecto, en la medida en que abandona su animalidad, el hombre se interesa en relacionarse con la realidad y a ser consciente de ella, en tocar la tierra con sus pies, como el gigante Anteo de la leyenda griega. El hombre es más fuerte cuanto más plenamente toca o se relaciona con la realidad. Pero mientras sólo es un borrego y su realidad, en esencia, no es más que la ficción creada por su sociedad para manipular más provechosamente a los hombres y a las cosas, es débil como hombre. Cualquier cambio en los patrones sociales hace que se cierna sobre él una viva inseguridad, incluso, la locura, porque toda su relación con la realidad está viciada por la realidad ficticia que se le presenta como verdadera. Cuanto más logre captar la realidad por sí mismo y no sólo como un dato que la sociedad le proporciona, tanto más seguro se sentirá porque depende mucho menos del consenso y, por tanto, se verá tanto menos amenazado por el cambio social. El hombre qua hombre tiende de manera intrínseca a ensanchar su conocimiento de la realidad, y esto significa acercarse a la verdad. No me refiero aquí a un concepto metafísico de la verdad, sino al concepto de una aproximación cada vez mayor, lo que significa disminuir la ficción y la ilusión. El proceso de alcanzar una consciencia cada vez mayor no es más que el proceso de despertarse, de abrir los ojos y ver lo que se halla enfrente de nosotros. Ser consciente quiere decir suprimir las ilusiones y al mismo tiempo, en la medida en que esto se cumple, un proceso de liberación.
A pesar de que hay una trágica desproporción entre el intelecto y la emoción en la sociedad de este momento, no puede negarse el hecho de que la historia del hombre es una historia del crecimiento de la consciencia, consciencia que se refiere tanto a los hechos de la naturaleza exterior a él como a su propia naturaleza. Mientras que todavía hay cosas que sus ojos no pueden ver, su razón crítica en muchos respectos ha descubierto un sinnúmero de cosas sobre la naturaleza del universo y la del hombre. La cuestión decisiva es si el poder destructor que su saber actual le ha dado, le permitirá continuar ampliando este saber hasta un grado que hoy resulta inimaginable, o si acabará destruyéndose a sí mismo antes de que pueda construir un cuadro de la realidad cada vez más completo sobre los actuales fundamentos.
Para que este desarrollo ocurra, se necesita una condición: que las contradicciones y las irracionalidades sociales que a lo largo de la mayor parte de la historia del hombre le han impuesto una <> -para justificar la dominación las primeras y la sumisión las segundas-, desaparezcan o, al menos, se reduzcan a tal grado que la apología del orden social existente no paralice la capacidad del hombre para pensar críticamente. Hoy día, cuando el razonamiento científico ha alcanzado una cima, la transformación de la sociedad, bajo el peso de la inercia de anteriores circunstancias, en una sociedad sana permitiría al hombre medio utilizar su razón con la misma objetividad a que nos tienen acostumbrados los científicos. Que quede claro que esto no es cosa de inteligencia superior, sino de que desaparezca la irracionalidad de la vida social.
El hombre no sólo tiene mente y necesidad de un marco de orientación; tiene también un corazón y un cuerpo que necesitan estar enlazados emocionalmente al mundo -al hombre y a la naturaleza-. El hombre, a quién su conciencia de sí y su capacidad para sentirse solo han colocado aparte, sería una desvalida partícula de polvo que empuja los vientos si no hallara lazos emocionales que satisfacieran su necesidad de relacionarse y unirse con el mundo transcendiendo su propia persona.
La forma más fácil y más frecuente de relacionarse el hombre son sus <> con su procedencia: la sangre, el suelo, el clan, la madre, el padre, o, en una sociedad compleja, la nación, la religión, la clase. Estos lazos no son primordialmente de naturaleza sexual, pero llena el anhelo de los hombres que no han crecido hasta ser ellos mismos de sobreponerse a la sensación intolerable de estar separado. Esta solución del problema humano de estar separado por medio del mantenimiento de <> que en su relación con la madre son naturales y necesarios para el infante. Resulta obvia cuando se estudian los cultos primitivos de la adoración al suelo, a los lagos, a las montañas, o bien a los animales, que a menudo es acompañada por la identificación simbólica de estos individuos con estos animales (Tótem). La observamos también en las religiones matriarcales en las que veneran a la Gran Madre y a las diosas de la fertilidad y de la tierra. En las religiones patriarcales parece haber un intento de superar estos lazos primarios con la madre y la tierra, pues el Gran Padre, el dios, el rey, el jefe tribal, la ley o el Estado son objeto de veneración. Mas, aunque el paso del culto matriarcal al patriarcal en la sociedad representa un progreso, ambas formas tienen en común el hecho de que el hombre establece sus lazos emocionales con una autoridad superior a la que obedece ciegamente. Manteniéndose ligado a la naturaleza, a la madre o al padre, el hombre consigue, en realidad, sentirse en el mundo como en su casa, pero tiene que pagar un precio terrible por su seguridad: el precio de la sumisión, la dependencia y la obstrucción al pleno desarrollo de su razón y de su capacidad de amar. Permanece siendo niño cuando debería ser un adulto.
Las formas primitivas de los lazos incestuosos con la madre, el suelo, la raza, etc., de los éxtasis benignos y de los malignos, sólo pueden desparecer si el hombre encuentra una forma más alta de sentirse en el mundo como en su hogar, si no desarrolla únicamente su intelecto, sino también su capacidad para sentirse relacionado sin someterse a nadie, en casa sin que ésta sea una cárcel, en intimidad que no llegue a asfixiarlo. Esta nueva visión se manifestó, a una escala social, desde la mitad del segundo milenio a.c., hasta la mitad del primero, constituyendo uno de los períodos más notables de la historia del hombre. La solución a la existencia humana no se buscó más en el retorno de la naturaleza ni en la obediencia ciega a la figura del padre, sino en una nueva visión en la que el hombre puede sentirse de nuevo a sus anchas en el mundo y acabar con la sensación espantosa de estar solo, y en la que puede alcanzar esto mediante el pleno desarrollo de sus poderes humanos, de su capacidad para amar, para usar su razón, para crear belleza y gozar de ella, para compartir su humanidad con todos sus semejantes.
El nuevo nexo que permite al hombre sentirse uno con todos los hombres difiere fundamentalmente del nexo que lo somete al padre y a la madre; en el nexo armónico de la hermandad en el que la solidaridad y los lazos humanos no están viciados por la coartación de la libertad, ya sea emocional o intelectualmente. Tal es la razón por la que la solución de la fraternidad no es una preferencia subjetiva, sino la única que satisface las dos necesidades del hombre: estar enteramente relacionado y al mismo tiempo ser libre, formar parte del todo y ser independiente. Es una solución que han vivido muchos individuos y grupos, religiosos o seculares, que fueron y son capaces de desarrollar nexos de solidaridad junto con una individualidad e independencia irrestrictas.
CONTINUARÁ...
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2015.05.02 14:08 Juligarka LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA o cómo aparcar los egos y las creencias en aras de un bien común.

Una creencia es un pensamiento o un conjunto de pensamientos que consideramos veraces y en base a los cuales actuamos y sentimos. Nuestro cerebro no distingue la realidad de la ficción creada por él mismo. La prueba evidente son los sueños, ficciones creadas por nuestra mente, mientras dormimos, que a falta de otras referencias proporcionadas por los sentidos, consideramos reales mientras se están produciendo. A veces, incluso después de despertar, nos queda la duda de si lo “vivido” ha sido un sueño o ha ocurrido realmente.
Si tenemos en cuenta que nuestros pensamientos, nuestro sistema de creencias, determina las emociones que sentimos y las conductas que realizamos, podemos entender que cuando creemos saber algo, obraremos en consecuencia, sea cierto o no.
Pensemos ahora que un juicio, no jurídico, sino de valor, es decir, la valoración que hacemos de alguien o de su conducta, es también un pensamiento o un conjunto de pensamientos: una creencia. Creemos, por tanto, que tal o cual persona actúa bien o no, hace lo correcto o no, obra con una intención o con otra, en base a la información que tenemos, siempre limitada y distorsionada por una serie de variables personales, tales como la actitud hacia ese tipo de persona (prejuicios) o sus actos, nuestra historia personal en relación a esos asuntos, la experiencia previa con personas o situaciones que relacionamos con las presentes e, incluso, nuestros intereses personales, sean conscientes o no en el momento de juzgar a otros.
Normalmente juzgamos a una persona o su comportamiento de manera que refuerce nuestras propias creencias y, sobre todo, que nos haga sentir bien. Esto último explica un conocido mecanismo de defensa psicológico: la proyección. Cuando activamos este recurso, vemos en los otros “defectos” o características que, en el fondo, sabemos que son propios; pero no nos gustan y realizamos una “pirueta mental”, gracias a la cual los vemos en otras personas de las que nos distanciamos, para autoconvencernos de que, al ser diferentes a ellos, nosotros no somos así.
Por otra parte, consideremos el concepto “Ego”.
El Ego es una estructura psicológica simbólica, que representa la necesidad, construida por cada uno de nosotros, de sentirnos bien en base a los refuerzos (recompensas o premios) que obtenemos de los demás y de nosotros mismos. El Ego, para ejemplificar de manera sencilla su funcionamiento, es aquello que nos hace seguir discutiendo del tema que sea, incluso cuando se nos han acabado los argumentos o los otros son más consistentes que los nuestros. Es muy habitual que, en una situación así, optemos por una “huida hacia adelante” y terminemos descalificando a nuestro interlocutor, ante la imposibilidad de rebatir sus razones de manera lógica. El Ego también nos impele a discutir e incluso pelear, con el único objetivo de que el otro no quede “por encima” de nosotros. Hay, por ejemplo, millones de disputas familiares por herencias, donde los hermanos dejan de hablarse, no por los objetos o bienes a repartir, sino por no consentir que el otro se salga con la suya.
Recientemente escuché las enseñanzas que había aprendido, de golpe, un hombre mientras transcurrían los que pensaba iban a ser los últimos momentos de su vida, ya que el avión donde viajaba estaba a punto de estrellarse. Como afortunadamente sobrevivió, pudo contarlo y de las tres cosas que aprendió en esos momentos dramáticos, rescato aquí la segunda: “He perdido mucho tiempo, a lo largo de mi vida, discutiendo sobre cosas sin importancia con personas que sí me importan. A partir de ahora, entre alimentar el ego o ser feliz, elijo ser feliz”. La idea me parece de una potencia brutal, porque muchas veces discutimos únicamente para obtener una cosa: el dudoso placer de sentir que llevamos razón o, más crudo aún, de que hemos “vencido” al otro. Pensemos si realmente merece la pena.
Una vez comentados brevemente estos dos conceptos: las creencias y el ego, consideremos qué es o debe ser la unidad en un partido político y qué es el bien común. La unidad, dentro de un partido político, no es pensar todos igual, sino actuar todos en la misma dirección. Esto se puede conseguir, exclusivamente, con una actitud y un comportamiento democráticos exquisitos, que nos permita aceptar posturas, discursos, programas, estrategias, etc., diferentes a las que nosotros defendemos, si hay una mayoría de compañeros que las comparten. Y, a partir de esa aceptación, realizar un esfuerzo de comprensión y de empatía respecto a las posturas mayoritarias, hacia los compañeros que las defienden, así como de interiorización, procurando encontrar las partes asumibles y esforzándonos por entender sus valores, que les han llevado a ser las elegidas por la mayoría de los compañeros y compañeras. Y desde el otro grupo, el mayoritario, la unidad se consigue empatizando con la postura de las minorías, teniéndolas en cuenta para incorporar a la organización, estrategia, ideario o programa político del partido, todo aquello que tenga un encaje razonable con las posturas mayoritarias, de manera que se consigan dos objetivos necesarios: no desmotivar a las minorías, porque su trabajo sigue siendo necesario, y no desaprovechar las aportaciones que puedan realizar.
Si analizamos mínimamente nuestro comportamiento en el ámbito de un partido político, descubriremos que tanto las creencias, los juicios, como los egos, si no sabemos controlarnos, van a provocar enfrentamientos, actuaciones injustas y malas prácticas, ya que anteponemos nuestra necesidad de compensar carencias personales a las necesidades de la población, que podríamos satisfacer de conseguir su apoyo para gobernar. Lo curioso es que estas mismas limitaciones que descubrimos a nivel individual o personal, se dan también en las propias organizaciones.
Me referiré exclusivamente a los partidos de izquierdas (o que se autodefinen de izquierdas), porque los partidos de derechas tienen unos objetivos diferentes, ya que trabajan para las élites y para mantener un modelo social y económico que las beneficie y perpetúe en su statu quo de superioridad y dominio. No confundamos estos objetivos con las declaraciones de intenciones de sus programas electorales, ni con su discurso formal que, naturalmente sostiene un argumentario en favor de las clases populares y de la mayoría de la población. Esto ha de ser así necesariamente, porque sin el voto de esa mayoría, nunca podrían gobernar ni legislar de manera democrática. Sin embargo sus actuaciones reales, una vez alcanzado el poder, van en la primera dirección.
Me refiero, por tanto, a los partidos de izquierdas, cuyo objetivo ha de ser mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y proporcionar unos servicios públicos de calidad, así como un entramado socio-económico orientado a las personas, que permita a las clases trabajadoras un nivel de vida digno y un bienestar social aceptable. Pues bien, estos partidos tienen varios problemas a la hora de conseguir una cuota de poder suficiente como para implantar el modelo de sociedad que defienden sus idearios.
Uno de estos problemas es el inmenso poder mediático de la derecha, que prácticamente copa todos los mass media, en manos de grandes empresas de comunicación, propiedad de las mismas familias y corporaciones que poseen también los medios de producción, distribución y venta en su gran mayoría.
Ello implica que cualquier intento de la izquierda por convencer a los votantes de que están siendo sistemáticamente engañados por la derecha, se encuentra con un ejército de periodistas a sueldo del capital (no es una descalificación, sino la constatación de un hecho) que transcriben los comunicados oficiales unos, ejercen la opinión tendenciosa otros e, incluso, si lo consideran necesario, fabrican noticias que favorecen a sus amos y perjudican a la izquierda real (hay otra “izquierda” en España que se ha aliado hasta ahora con el sistema capitalista).
Otro problema de la izquierda es la ley electoral española, que favorece las mayorías y penaliza a los partidos con menos votos. A estas alturas de la película, todos sabemos que un partido “pequeño”, con una cuarta parte de votos que uno “grande”, no obtiene el 25% de los escaños que éste, sino muchísimos menos. O dicho de otro modo: los escaños de los partidos muy votados, son mucho más baratos (en votos) que los escaños de los partidos menos votados.
Lo anterior no sería tanto problema, de no ser por otro que comento a continuación; desde mi punto de vista el más grave: la madre de todos los problemas de la izquierda; la fragmentación, la desunión.
Si hubiera un gran partido de izquierdas, enfrentarse al gran partido de derechas se haría en un plano de mayor igualdad, a pesar de la variable prensa, de la ley electoral y del poderío económico de la derecha, que permite sembrar miedo y cosechar voluntades. Sin embargo esa unidad resulta inviable, hoy por hoy, precisamente por lo expuesto al principio de este artículo; muy especialmente por los egos, tanto de las personas como de las organizaciones.
A este respecto me limito a comentar lo vivido en mi localidad, recientemente, donde, desde el Círculo de Podemos, hemos intentado crear una Agrupación de Electores, integrando a miembros de todas las fuerzas políticas de izquierdas, puesto que añadir una fuerza más al abanico ya existente, consideramos que únicamente serviría para fragmentar más aún el voto y, por tanto, entregar de nuevo la alcaldía al PP, incluso si este recibe menos votos que en las anteriores elecciones.
El razonamiento es simple y así ha sido presentado al resto de fuerzas políticas: aunque saquemos más votos que la derecha, si dichos votos se reparten entre cinco candidaturas, el PP conseguirá más concejales y volverá a controlar el ayuntamiento.
El método democrático de Podemos es conocido: primarias para decidir la candidatura y el orden de presentación de candidatos, incluyendo lista “cremallera” con paridad absoluta de hombres y mujeres, así como asumir formalmente el código ético de nuestra formación. A partir de ahí, renuncia a todas las siglas y presentar una opción de izquierdas única para ganar al Partido Popular, que ha realizado una gestión nefasta durante los últimos cuatro años con el apoyo, además, de una tránsfuga.
Pues no ha podido ser.
¿Por qué? Básicamente y repartidas las “razones” entre unos y otros, porque “no vamos a renunciar a nuestras siglas ni a la identidad de nuestro partido”, “nuestro cabeza de lista tiene que seguir siendo cabeza de lista”; “nada de primarias para decidir candidatos y orden, la lista ya está hecha”, “nuestro programa no se va a tocar”… Es decir: ego, ego, ego y más ego; de personas y de organizaciones.
Mi reflexión personal es que los partidos políticos, teóricamente tienen un fin, un objetivo, una razón de ser, más allá de ellos mismos: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; sea a nivel municipal, autonómico o estatal. Sin embargo, la actuación de dichos partidos me revela que el verdadero fin de estas organizaciones políticas son ellas mismas y cubrir las necesidades de todo tipo de sus dirigentes. En algunos casos extremos, necesidades pecuniarias y corruptoras; en muchos otros, necesidades EGOistas de cualquier tipo.
Si yo, como persona de izquierdas, quiero que mi pueblo, mi nación, el mundo… sea un lugar más habitable, más justo, más amable con la gente y, al mismo tiempo, mantener mis posturas de siempre, mis estructuras organizativas de siempre y mis principios, actitudes y conductas de siempre, seguramente estoy trabajando en dirección contraria a lo que quiero o digo querer. ¿No podría plantearme dejar de hacer, pensar y sentir “lo de siempre”, para darle una oportunidad real al cambio?
PODEMOS se plantea, incluso, un cambio constituyente desde la legalidad vigente, lo que exige las tres quintas partes del Congreso votando esa nueva Constitución. ¿Va a obtener Podemos 210 diputados? Ojalá; pero es poco probable. El PP tiene actualmente mayoría absoluta con 186 y los 202 de Felipe González en 1982 siguen siendo record absoluto. ¿Se puede? Claro que se puede; solo hace falta que voten suficiente personas, pero ya hemos comentado las dificultades a las que se enfrenta cualquier partido de izquierdas. Si en un pueblo relativamente pequeño en cuanto a número de habitantes, donde se conoce todo el mundo, resulta imposible llegar a un acuerdo, en teoría tan simple como presentar una única candidatura para desbancar al PP ¿cómo de imposible va a ser en toda España, donde los intereses EGOistas crecen de manera exponencial?
Aún así, el argumento sigue siendo demoledor: Una candidatura de izquierdas, frente a una de derechas, incluso con la Ley D´Hondt vigente, gana a la derecha en España, porque aunque su impresionante maquinaria mediática y electoral (sobre todo si la financia en negro) convenza a muchos ciudadanos de las clases desfavorecidas por las políticas neoliberales, siempre somos más que ellos. El problema es la fragmentación, la concurrencia por separado a las elecciones, mientras que la derecha es monolítica y, salvo esa excrecencia cool que le ha salido al PP en forma de Ciutadans españoles, todos los convencidos de que vivirán mejor si gobierna la derecha, con independencia de la cruda realidad posterior, votan a un único partido, de manera que cada voto vale mucho más, en escaños, que los nuestros.
¿Es mucho pedir aparcar los egos, considerar las creencias como lo que son, meras creencias, en lugar de verdades absolutas inamovibles y eternas para, por una vez, convencernos realmente de que el pueblo está por encima de nuestras miserias partidistas, de nuestros intereses particulares, de nuestras carencias emocionales e incluso de nuestra identidad partidaria que, al fin y al cabo, no es sino un constructo más, un invento para mantener las fantasía de la diferencia.
La meta ha de ser un mundo justo y equilibrado, donde la ambición absurda de unos pocos, no condene al resto a la miseria y la desesperación; donde el dinero sea una herramienta y no el fin supremo; donde haya la suficiente cordura social como para proteger la única casa que tenemos: el planeta Tierra.
Las comunidades humanas, en todo el universo, solo han de trabajar por un objetivo: la armonía. Conseguir la armonía de los grupos humanos permite crear el ambiente adecuado para la evolución individual, de la misma manera que el crecimiento personal propicia la armonía de las comunidades. Si la política no trabaja en esta dirección, no es política, sino un arma más en favor de élites poderosas que ejercen su dominio sobre masas indefensas.
Convirtamos la política en su verdadera esencia, desarrollando acciones de participación ciudadana que propicien una mayor calidad de vida para todos. Podemos hacerlo; solo se necesita “voluntad política”.
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2015.04.03 09:15 josema3 UN TEMA TABÚ : LOS HOMBRES MALTRATADOS POR SUS PAREJAS FEMENINAS

Existe una realidad oculta y esta es la violencia emocional o física de muchas mujeres contra sus parejas masculinas.
Examinaremos aquí con cierto detalle un drama tabú-, a fin de obtener una visión más completa de esta terrible violencia doméstica favorecida y alimentada por la Ideología de Género. Y entenderemos por que esta y sus poderosos aliados, jamás hablan de este tipo de situaciones.
Ante todo, cabe entender toda violencia familiar como un síntoma neurótico surgido de profundos conflictos emocionales de sus miembros, y a menudo de severas patologías de la personalidad.
En el caso de las mujeres, además, es un hecho que muchas de ellas no se emparejaron desde un principio a partir de un genuino amor a su pareja -y ni siquiera al varón en general o con unas mínimas aptitudes para la empatía y la convivencia-, sino desde apremiantes necesidades prácticas o neuróticas (p.ej., huir de la familia, vacíos emocionales, embarazo no deseado, deseo de tener hijos, interés económico, imitación social, etc.).
Así, tras las primeras semanas de romance y en cuanto la mujer asume su nuevo estatus de casada (o incluso desde mucho antes), muchas de ellas comenzarán a descargar sus amarguras inconscientes contra su chivo expiatorio más cercano: sus maridos. (Y, por supuesto, también contra sus hijos u otras personas e incluso contra sí mismas. Pero éste es un tema que no abordaremos aquí). Comenzará, entonces, la pesadilla secreta de los hombres maltratados.
La conducta de estas mujeres es siempre la misma: culpan de forma exclusiva, continua y desproporcionada a sus parejas masculinas de los problemas inherentes a toda convivencia, presentándose ellas mismas como las víctimas ajenas e inocentes de todo. No hay diálogo, no hay autocrítica, no hay afecto, no hay disculpas; la percepción de la mujer es siempre inequívoca y furiosa: "¡es por tu culpa, eres un egoísta, eres un inútil, eres un idiota, eres un desagradecido, eres un hp...! Y desfoga inagotablemente contra él toda su rabia y su desprecio.
Si el hombre se muestra cariñoso, se burla de él ("eres un pesado, eres un crío, siempre estás con el sexo, sólo piensas en ti"). Si se defiende, entonces lo amenaza ("a mí no me hables así, tú qué te has creído, te denunciaré"). Si se repliega sobre sí mismo para protegerse, se queja ("no me haces caso, me tienes abandonada, nunca me has querido").
Y si el hombre, demasiado inmaduro y dependiente de la figura femenina (a causa de sus carencias maternales y sexuales), se rinde definitivamente y se somete mansamente a su mujer, entonces ella aún lo detesta más ("eres débil, eres patético, un calzonazos, me das asco"). Etcétera. De modo que, haga él lo que haga, ella siempre encontrará la manera de deformar la realidad para justificar su compulsiva necesidad de agredirlo y humillarlo.
En los casos moderados, estas mujeres son simplemente mandonas, exigentes, desdeñosas y manipuladoras con sus parejas . Cuando, en cambio, su narcisismo es ya patológico (p.ej., sufren verdaderos trastornos de personalidad), su violencia emocional será terrible, y también puede ser fácilmente física (bofetadas, arañazos, patadas, golpes con objetos, amenaza con objetos punzantes o armas, etc., e incluso homicidio).
Pero, muy significativamente y a pesar de tanto dolor y odio, no suelen hacer nada para separarse de sus maridos, ni tampoco están dispuestas a renunciar a los bienes -dinero, lujos, prestigio social, amistades- que su "enemigo" pueda proporcionarle.
Más aún, algunas de estas mujeres, aun pudiendo trabajar, no quieren hacerlo, O, si trabajan, guardan su dinero para sí mismas negándose a veces a compartir los gastos domésticos, con la excusa de que su pareja debe mantenerlas en "justa compensación por lo mucho que sufren por su culpa". Este tipo de actitudes demuestra claramente la psicodinámica narcisista y explotadora en todos los sentidos (emocional, económica, a veces incluso sexual) de estas mujeres. Obviamente, cuanto más dinero gana el hombre, más feroz puede ser esta explotación.
Ante semejante situación, muchos hombres buscarán consciente o inconscientemente el amor y el sexo en otra parte, es decir, tenderán a ser infieles.
Cuando son finalmente descubiertos (lo que suele ocurrir, a menudo porque ellos mismos buscan inconscientemente el castigo que creen merecer), la brutalidad más absoluta caerá sobre ellos.
La esposa engañada, dolida, resentida, fuera de sí, gritará: "¡ya lo sabía yo, eres un canalla, todos los hombres sois iguales, ¿quién es esa p...?, ¡ella se va a enterar!", etc.. Y escenificará todo tipo de escándalos privados y públicos, manipulará y se entrometerá en las vidas de terceros, etc. La exageración de su respuesta dependerá también de su educación y de su entorno familiar y sociocultural.
¿Son los celos o el dolor ante la posible pérdida del amor de su pareja lo que motiva estos estallidos, como ellas piensan? En absoluto. El tormento de estas mujeres es la humillación insoportable de su inmenso orgullo herido, y la no menor frustración de haber perdido el control sobre la vida y la conducta del hombre, y que otra mujer pueda asumir este dominio.
Porque, si la mujer violenta necesita sentirse omnipotente, ¿cómo podría sobrevivir emocionalmente sin una víctima a la que aferrarse? Hay, pues, un fondo de terror y envidia en la furia de la engañada. Y, llegada a este punto, suele reaccionar de dos maneras básicas: o bien aumentará su odio contra la pareja durante meses (o años, por mucho que éste se haya arrepentido sinceramente mil veces).
O bien exigirá el divorcio inmediatamente. Ambas reacciones demuestran su desvinculación afectiva básica respecto al hombre, es decir, su nulo interés inconsciente por conservar un "amor" que, en rigor, nunca existió.
Los procesos legales de separación tenderán a ser extremadamente conflictivos y, debido a los prejuicios sociales y las leyes ideologizadas, a menudo cruelmente abusivos contra el varón.
Muchos hombres, naturalmente, no soportarán este infierno. Algunos buscarán alivio en el alcohol, las drogas, la prostitución, el trabajo o los amigos -dando así más pábulo a su mujer-, o desarrollarán trastornos psicológicos severos (depresión, violencia, problemas laborales, disfunciones sexuales, etc.)... sin atinar, desde luego, a divorciarse. Pese a sus tormentos y a menudo desde graves inmadureces afectivas o problemas de personalidad, son infantilmente dependientes de su verduga, a la que sienten inconscientemente como una madre justiciera que, en realidad, "suele tener razón y les da su merecido".
Son hombres débiles, inseguros, inhibidos, sin autoestima (aunque puedan tener un gran brillo en lo social, profesional, etc.), y sufren en secreto sintiéndose habitualmente confundidos, culpabilizados, anulados por la esposa.
Les cuesta mucho discernir qué sienten, qué piensan, qué desean hacer ellos mismos con su matrimonio y con su vida, con independencia de la voluntad de la mujer, que tienen interiorizada de forma obsesiva.
De momento, no les cabe esperar mucha comprensión por parte de la sociedad, que contempla su problema con incredulidad, ironía o indiferencia. Después de todo, ¿no es muy habitual la relación entre una mujer "de carácter" y un hombre "obediente"? ¿No se dijo siempre que ellas son "princesas" y "madres" y que siempre mandaron "en casa", mientras ellos "trabajan y pagan"? ¿Y no pensamos también que ellas son sensibles y amorosas por naturaleza, mientras que ellos son brutos, egoístas y educados para no llorar? ¿Por qué quejarse, entonces? Mientras "la sangre no llegue al río".... Por eso, social y oficialmente, el sufrimiento masculino a manos de su mujer "no existe".
Pero el tabú de la mujer maltratadora no sólo es perjudicial para los hombres, sino también, obviamente, para ellas mismas. Para las relaciones entre los sexos. Para el amor y la creación de familias. Para la crianza y la felicidad de los hijos. Para la paz y la justicia social. Etcétera.
Este tabú impide a mujeres y hombres concienciar y resolver las bases neuróticas de su sadomasoquismo compartido. Las mujeres violentas, como los hombres violentos, no lo son por maldad o por gusto, sino por tremendos déficits emocionales infantiles. A causa de ello son niñas vacías, inestables, rabiosas, desesperadas. Por eso necesitan un "huésped" al que aferrarse y violentar.
Desgraciadamente, muchísimas de ellas -dada la aquiescencia social- jamás advertirán su problema. Sólo sus víctimas, a veces, llegarán a pedir ayuda terapéutica y/o legal.
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2015.03.16 23:12 accipitergentilis Dedicado a mi admirado profesor Monedero ¡Monedero!, ¡Monedero!. ¡Te has ganado un cero!.

No soy seguidor de nadie, ni reconozco a líder alguno por encima del común de los mortales, aunque sí reconozco que hay personas merecedoras de admiración en mayor o menor grado. Para que nadie justifique interpretaciones tendenciosas y/o fariseas a este texto, antes de meterme en harina, declaro a la esfera de todos los vientos que entre nuestros rostros más conocidos, hay dos que me merecen credibilidad muy por encima del resto. Ellos son Teresa Rodríguez y Juan Carlos Monedero.
Precisamente por la admiración y el respeto que me mereces, Juan Carlos, y por la Educación Política que impartes en “La TuerKa”, llevo muchas horas con cierta congoja en mi mente, desde que escuche el programa que titulaste “Lo maté porque era mío” y en el cual, con los ojos como platos, pude comprobar cómo nos demostraste lo que no ha ser nunca un debate sobre la caza.
Soy miembro de Podemos y cazador. Siento la caza desde el flanco de Félix Rodríguez de la Fuente, Miguel Delibes, Dersu Urzala, el personaje tan magistralmente retratado por Furukawa, o Tasio, el hombre sencillo que nos regaló Moncho Armendáriz, personaje que recoge de la naturaleza aquello que necesita, sin afanes deportistas, ni de vitrina, simplemente porque la naturaleza se lo brinda, porque no quiere desarraigarse de ella, con la certeza intuitiva de que es parte de ella y de que ella le necesita para no degradarse con mayor rapidez en un modelo degenerativo de aprovechamiento de los recursos.
Antes de meternos de lleno en el programa, conviene dejar claro que en la naturaleza hay especies depredadoras y depredadas. De sus relaciones depende el equilibrio y la pervivencia de todas las especies en ecosistemas no modificados por la acción humana. En estas relaciones no hay sentimientos, simplemente una función natural, unos comen vegetales para que se regeneren y otros comen a los herbívoros en una caza selectiva que favorece la salud de las especies y el equilibrio de la vida en los ecosistemas. También unas especies depredadoras matan a otras especies depredadoras para eliminar competidores. En la naturaleza se practica la ley del mínimo esfuerzo. En el acto de la depredación no hay sentimientos. Conviene, asimismo, dejar claro que el umbral de dolor de los animales no tiene nada que ver con el humano.
Otra cuestión es meternos en áreas geográficas antropofizadas, es decir, inmensas superficies transformadas para aprovechamiento humano –agricultura, ganadería, vías de comunicación, embalsamientos, conducciones superficiales de agua, ... o aprovechamiento de maderas y extensas repoblaciones con especies alóctonas. Los expertos se han puesto de acuerdo en que los medios que tiene la humanidad para gestionar la Naturaleza son: agricultura, ganadería, selvicultura, apicultura y caza, se olvidaron la pesca y quizás por eso, quienes atacan a la caza no lo hacen a la pesca, que también es una acción depredadora.
¿Es correcto enfocar a una sola actividad de las practicadas en la naturaleza obviando la interdependencia intensa que existe entre ellas?. Francamente ¡no!. Por hacer una representación sencilla, pensemos que la naturaleza es como el tren que los niños de mi generación queríamos tener cuando ya era niño. La vía, una máquina y varios vagones, la estación, la caseta del guardagujas, uno o dos almacenes, semáforos, árboles, una charca, algún caballito y ovejas, ……. Si separamos los componentes, nadie a quien le enseñemos uno se puede imaginar el conjunto y por lo tanto no entiende su realidad. Pues esto es con exactitud lo que ocurre con las áreas naturales ocupadas y explotadas por la especie humana. Si vas a enjuiciar uno de sus componentes no puedes hacerlo aislándolo de los demás. Cuando menos tienen intereses en su gestión: 1) la Administración como agente legislativo, administrativo y actor, 2) los agricultores, 3) los ganaderos, 4) los conservacionistas, 5) los cazadores, 6) los pescadores. Si quieres te concedo el esnobismo de sector interesado a los veganos, con lo cual completamos el número mágico -7-. Pues no son siete, sino al menos OCHO, porque también se juegan mucho las compañías de seguros. Ahora te preguntarás, ¿qué pintan en este asunto las compañías de seguros?.
Hemos llegado al momento de sacar al estrado al debate “Lo maté porque era mío”. Nos pones a un vegano y dos ecologistas contra un cazador. Sólo dos sectores y una relación de 3 a uno. Por desgracia para los cazadores, el gestor cinegético que pusiste no es Alejandro Magno.
En un debate sobre aprovechamientos o usos en espacios no urbanos, que puedan afectar o ser afectados por la acción de alguna especie salvaje tienen que estar todos los intereses afectados. Planificaste el programa de forma tendenciosa y parcial, pues con la agudeza que te adivino, te va a costar mucho convencerme de que lo hiciste sin conocer el verdadero alcance de la cuestión, ni del desenlace victorioso para los tres en uno.
Todo lo que escuché fue un conjunto de tópicos superficiales, inexactitudes datos falsos, sin acercarse ni siquiera de refilón al corazón del asunto. Motivos emocionales, humanización de los animales, silencios interesados, superficialidad y opiniones para nada objetivas. Sólo escuché dos afirmaciones ciertas. Una que los perdigones de plomo son contaminantes, y la segunda, Disney no ha hecho nada bueno por la naturaleza difundiendo una imagen bambista de ella. Cualquiera que viese tu programa y no sepa nada de caza, se iría con la imagen de que un cazador es un híbrido entre “Neptuno devorando a su hijo” y el descuartizador de Boston y pensando que los ecologistas son seres seráficos, cuando hay muchos cuyos posicionamientos y acciones le sientan tan bien a la naturaleza como al nazareno dos pistolas.
En nuestra querida patria España no hay una sola CAZA. En esta disciplina llamada caza, España es tan variada en su realidad geofísica territorial y social, que ha producido realidades muy distintas de la caza según los territorios en España. Más inexactitudes Se dijo que hay más de 800.000 cazadores, pensando que cada uno tiene una sola licencia. Pues la realidad es otra. Las licencias de caza en España van disminuyendo año tras año. En 20 años, el número de licencias ha descendido un 40%. Si en 1990 había más de 1.440.000, en el año 2000 su número era de aproximadamente 1.200.000 y en 2007 rondaba el millón. En la actualidad hay algo más de ochocientas mil, para unos quinientos mil cazadores.
Hablaron de los accidentes de caza. Los hay porque es una actividad peligrosa y los cazadores asumimos el riesgo, como asumen el suyo los alpinistas, parapentistas, skaters, los ciclistas, … y cualquiera que practica actividades de riesgo. En nuestro caso disponemos de seguro de daños propios y responsabilidad civil. Alguien denunciaba que los cazadores no tienen en cuenta que hay otras personas disfrutando del campo. Cuéntale de mi parte que en áreas no privadas no se alcanzan cien jornadas por año, con los cual a todos esos disfrutadores del campo les quedan más de doscientas cincuenta para ellos solitos.
No hay que leer a Ortega –un carca pelmazo, difícil de digerir-, cuya lectura abandoné hace decenios, para justificar la caza, ni andarse con zarandajas neorrománticas del estilo del amor a los animales, la belleza de cazar con tu perro y soserías por el estilo. Lo que cada una o uno siente cazando está dentro de la esfera de lo personal, en el ámbito sentimental y esto aquí no cuenta para nada. Lo peor para los anticaza es que no podemos acabar con la caza, porque es necesaria, no sólo para equilibrar las especies, sino también para la pervivencia de alguna de ellas en muchas áreas. Te apunto algún dato más. Varios millones de euros de daños a cultivos provocados por especies salvajes. Más de 18.000 mil accidentes contabilizados en el último año de tráfico provocados por especies salvajes. Todos los años hay personas hospitalizadas y varios muertos. Brotes de epizootias por exceso de densidad poblacional y consanguinidad que ponen en peligro poblaciones enteras de animales. Exceso de individuos de especies oportunistas protegidas por la presión de los ecologistas que están poniendo en peligro de extinción a otras más vulnerables. Como ves, no he necesitado esgrimir razones económicas para acreditar la necesidad de la caza.
Ni tampoco he mentado al Babel administrativo, en cuyas dependencias y sillones de mandos hay cazadores oportunistas y quintas columnas ecologistas, ¡tan responsables ellas y ellos del galimatías burocrático absurdo y parásito!. Sobre economía me gustaría a mí hablar con algunos ecologistas, sobre todo de esta parte de la economía denominada subvención, y auditarla. En esto último, espero que estés de acuerdo conmigo.
El sector agrícola le quita la vida a muchos más animales que los cazadores, pero nadie se atreve a difundir evaluaciones al respecto. Ya sabes... el lobby agrícola.
Dijiste que un programa daba para poco y que ibas a hacer otro. Aprovéchalo para abrir camino hacia la verdad, al menos para eso, pues no te dará tiempo a ponerla toda ella al alcance de quienes seguimos el programa. Para hablar sobre todo lo relacionado con la caza necesitas bastantes más.
Es probable que quien lea este texto piense que he destilado un bidón de bilis contra ti mientras escribo. Pues nada más lejos de la realidad. Sigo siendo fan tuyo y tengo claro el orden de las cosas. Tampoco me importa que haya alguien que tenía pensado votarnos y al ver el debate mira para otro lado. Allá ellos si no saben distinguir el trigo de la paja.
En este campo me tienes a tu disposición si consideras que en algo puedo serte útil. Un abrazo y gracias por el magisterio que nos regalas en los demás asuntos que tratas en tu programa. En ello, mantente firme y no tuerzas el rumbo ni un milímetro.
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